Cristian José Zárate (El Mago)
Se la hicieron difícil. Y no es que él no le haya puesto voluntad o ganas. Para nada. A mediados de 2000, el querido y querible Daniel Garnero iniciaba su tercera etapa en Independiente, trayendo consigo su talento, mucho amor por la camiseta y también un inmaculado y envidiado récord personal: “Por partidos oficiales nunca perdí contra Racing”.
¿Y El Rojo que le ofreció a uno de sus hijos dilectos? La desconfianza de Osvaldo Piazza, quien no lo había pedido, la indiferencia de los hinchas y la desagradable sorpresa que su histórica camiseta número 10 se la habían dado a Sebastián Rozental, quién llegó a Villa Domínico dos semanas después que El Dany. Además, el pobre Garnero tuvo que entrenar con baldoseros quienes, cual zombies, intentaban tocarlo para contagiarlo y así transformarlo en uno de ellos. Esa era la única meta que tenían gente como Walter León Bustos, Leandro Ávila y el protagonista de este post: Cristian José Zárate, quien hasta se animó a competirle por el puesto en la cancha a Garnero.
Nacido el 29 de septiembre de 1979 en la localidad cordobesa de Isla Verde, este (en teoría) talentoso volante, enganche o mediapunta, sufrió un síntoma que puede ser -como el colesterol- o demasiado bueno o excesivamente malo: el representante prematuro. Y así, tras formarse en Renato Cesarini, a mediados de 1997 apareció en el Sion de Suiza, donde llegó a entrenarse un tiempo con el primer equipo. Sin embargo, su apoderado, La Tota Rodríguez, no pudo arreglar la compra de su pase y así Zárate le dijo adiós a la tierra de Joseph Blatter.
Tras frustrársele -según sus palabras- una prueba en Boca y otra en un equipo italiano, El Mago estuvo un año entrenándose sólo en su pueblo y conoció las mieles del trabajo posta laburando en una metalúrgica hasta que, en junio de 1999, Rodríguez lo acercó a Defensa y Justicia, donde en una temporada del Nacional B metió 16 partidos con un gol y se convirtió en una codiciada promesa. Esto le allanó el camino a su representante, quien se lo enchufó a Independiente como parte de la letra chica del último préstamo de Cristian Domizi.
En El Rojo, Zárate debutó el 6 de agosto de 2000 en el empate 1 a 1 con Almagro por la segunda fecha del Apertura (aunque posteriormente jugaría por la primera jornada ante Belgrano y de ahí la confusión de algunas bases de datos) cuando ingresó a los 72 minutos por Fram Pacheco. Por la acumulación de figuras venidas a menos en su puesto y por la pésima campaña del equipo, El Mago sólo jugó 6 partidos por campeonato siendo titular en apenas uno de ellos. Aunque pudo mostrar su mejor versión, al igual que Piazza como técnico de Independiente, en 5 partidos de la Copa Mercosur de aquel año.
En enero de 2001, los dirigentes le solicitaron a su representante que baje la opción de compra –fijada en dos palos y medio dólar– y, tras la negativa, así finalizaron los días de Cristian Zárate en Primera División. Luego de entrenarse seis meses en El Rojo sin ser tenido en cuenta, a mediados de ese año se unió al Alverca de Portugal, donde pasó sin pena ni gloria. En junio de 2002 firmó con San Martín de Mendoza, donde fue uno de los puntos altos del equipo que llegó a jugar la Promoción contra Talleres de Córdoba. Esa aceptable campaña lo depositó en el Algeciras de la Segunda División Española, donde jugó 23 partidos con 2 goles y compartió asados con Mariano Armentano y Juan Pablo Vojvoda.
Tras la desabrida experiencia ibérica, volvió a San Martín de Mendoza (2004/05), donde se evaporó el buen recuerdo que había dejado en su primera etapa. Sindicado como una promesa que jamás iba a explotar y ya sin un representante que le dicte sus errantes pasos, Zárate se convirtió en un trotacategorías (?) que enamoraba y decepcionaba jornada tras jornada. En el Nacional B también pasó por: Juventud Antoniana (2005), San Martín de Tucumán (2006/07), Atlético de Rafaela (2007/08) y San Martín de San Juan (2008/09).
El Argentino A lo tuvo usando los colores de: San Martín de Tucumán (2006), Unión de Sunchales (2009/10), Talleres de Córdoba (2011), Santamarina de Tandil (2011/12) y Unión de Mar del Plata (2013). Además, en 2012 tuvo un paso fugaz por Jorge Wilstermann de Bolivia. Casi todas esas inestables experiencias tuvieron como hilo conductor la rescisión de contrato de manera anticipada. Una lástima.
Durante el último semestre de 2013, se despidió del fútbol con un paso simbólico por, cuando no, San Martín de Mendoza, su lugar en el mundo que ya se encontraba en el Argentino B. Desde comienzos de 2014, Cristian Zárate forma parte del cuerpo técnico del Yagui Forestello, encontrando algo de estabilidad pero ya muy lejos de aquel pibe que entrenó una temporada con Daniel Garnero, quien lejos de guardar un grato recuerdo aquella caterva de baldoseros, terminó retirándose del fútbol perdiendo 1 a 0 contra Racing en la Doble Visera con un gol de penal del Chanchi Estévez. Y bueno, los récords están para romperlos (?)…


















