Irigoytía Joaquín

Joaquín Andrés Irigoytía
Uno de los paradigmas del «síndrome selección juvenil«, ya que no fue uno más, sino la primera y futura gran estrella, junto a Leo Biagini, del ciclo de José Pekerman en su paso por la albiceleste.
Nacido en Entre Ríos, realizó las divisiones inferiores en River Plate, donde a partir de sus buenas condiciones y sus espectaculares y exageradas voladas pasó a ser considerado para defender los colores de Argentina en el Mundial Sub 20 de Qatar en 1995.
En ese torneo se lució y además se haber sido votado como mejor arquero, fue elegido entre los tres mejores jugadores. Eso cambió su vida y a su vuelta al país todos esperaban de un momento a otro su debut en primera división.
Por decantación y algunas dudas en las actuaciones de Burgos, el momento esperado llegó y superó la prueba durante algunos partidos. Fueron 16 en total con un penal atajado, pero en 1996 Ramón Díaz volvió a confiar en el Mono y el «Vasco» perdió su lugar, más aún con la llegada de Roberto Bonano.
Colgado hasta fines de 1997, decidió buscar un nuevo desafío pero quemó una etapa al pasar a préstamo al Hércules de Alicante (1998) con una opción de compra de casi un millón de dólares. Fue de apenas seis meses su aventura por la segunda división de España y las cosas le salieron realmente mal, a tal punto que los propios hinchas lo votaron como el segundo peor arquero de la historia por detrás de Huard y delante del nigeriano Rufai. No obstante, en un sitio web aclararon que más que malo, fue que la expectativa de su llegada fue demasiada y no rindió.
Por ello, decidió pegar la vuelta y completó lo que quedaba de la temporada en Núñez, aunque sin posibilidades.
Finalmente se incorporó a Colón de Santa Fé (1999-2002) y tras esperar – con accidente familiar incluído – un semestre para ser de la partida y cuatro años para volver a pisar un campo de juego argentino, ocupó la titularidad durante varios encuentros aunque nunca en forma definitiva.
Ya en 2003 volvió a sentir que no tenía lugar, o al menos que no iba a ser cómodo competir por un puesto, por lo que optó por viajar nuevamente al exterior. En Cerro Porteño de Paraguay disputó el lugar que había dejado Bobadilla con César Velázquez y si bien participó en varios partidos a nivel local y Libertadores, que haya abandonado el club a los seis meses deja lugar a pocas interpretaciones.
Algunos indican que pasó por el Cobras de México en el segundo semestre, pero no existen estadísticas sobre eso. En cambio recién a mitad de 2004, su nombre volvió a resurgir.
Firmó para Almagro (2004) en primera división aunque Martín Bernacchia fue dueño absoluto de los tres palos a pesar de que el equipo se terminó yendo al descenso. Pero el 1, o quizás el 12, zafó porque se fue a mitad de temporada y recaló en Lanús (2005), para repetir una historia que se tornó insoportable porque las buenas actuaciones de Bossio le impidieron mostrarse.
Entonces sin dar más vueltas se decidió finalmente ceder y bajar de categoría. En Aldosivi pareció encontrar lo que tanto buscaba, continuidad. En pocas palabras salvó al Tiburón del descenso, siendo fundamental en los partidos decisivos del Clausura 2006.
Pero la tranquilidad de jugar y de vivir en una ciudad costera de repente se quebró. Algunos opacos rendimientos en el arranque del Apertura lo hicieron sentarse en el banco, situación que no sportó y terminó rescindiendo.
Así se escribe la historia de un jugador que a fuerza de atajadas a punto estuvo de hacerse un nombre a nivel mundial, pero la poca suerte, algunas decisiones desacertadas y lo poco que confiaron en él, lo dejaron sin nada o con menos de lo que pensaba. Eso sí, convertido en un calientabancos de lujo llegó a cobrar muchísimos premios sin ensuciarse, al mejor estilo Albano Bizarri en el Real Madrid.

Cucu

Vara Nicolás

Nicolás Maximiliano Vara (Concia/Pibe)
Diminuto enganche surgido de Huracán (1997-1999) que a los 18 años tuvo su momento de gloria cuando integró el plantel de Primera División.
Lamentablemente y ante la falta de posibilidades, fue dejado en libertad de acción en un plantel en que deslumbraban Javier Sodero, Fernando Ávalos, Leonardo Orsi, Alfredo Cotera, Ariel Graña, Gustavo Artaza y Gustavo Mahmed, entre otros.
Extraña fue su primera aventura, ya que del Globo bajó de inmediato a jugar a unas cuadras de su casa natal, en San Martín de Burzaco (2001), donde no duraría mucho.
Sabiendo que se venía la noche, decidió dejar a sus afectos y salir a «robarla» por el viejo continente. Viajó a la rica Suiza y firmó en el Chiasso (2001-2003), aunque no tuvo chances.
De ahí se mudó al Balerna (2003-2004) de la tercera división y en la actualidad juega en el GC Biaschesi (2004-2006) donde debutó, según las estadísticas, en el último año en compañía de otros dos ignotos argentinos, Patricio Bustamante y el ya homenajeado Salvador Mira.
Portador de la camiseta 10, alguna vez le marcó un gol al Saint Gallen en la Copa de Suiza y declaró tener como hobby la computación, jugar con su nene y salir a pescar. Consultado por un objetivo, fue bien claro: «llevar al equipo hasta la liga Challenge League (segunda) y hacer de mi hijo un gran futbolista«. Quizás el nene logre lo que él no pudo.

Cucu

Cobelli Sebastián

Sebastián Pablo Cobelli
Jugador que aprovechó el salir de las inferiores de Newell’s Old Boys y su larga cabellera rubia, para isinuar más de lo que en realidad podía dar. Y en su decandencia futbolística, robó más porque ser el novio de, que por sus goles.
Apareció en la primera de la Lepra en 1997 y en poco tiempo se afianzó. Siendo un pibe llegó a ser titular indiscutido en dupla con otro joven como el «Gordo» Real. Dirigidos por Castelli llegaron a hacer casi 10 goles cada uno en el mismo torneo.
Sin embargo, el desembarco de Rebottaro en la dirección técnica lo relegó, sobre todo porque el entrenador prefería utilizar un punta de área y un media punta, posición que se disputaron Pavón y Quintana.
Pero no se dio por vencido y el tiempo lo encontraría nuevamente jugando, aunque como varios de los jugadores de ese club, tuvo problemas con el contrato y el presidente López lo paró por 6 meses.
Fueron en total 68 partidos y luego de eso viajaría a Europa. Tras un período de prueba firmó con el Genoa (2001) pero logró debutar cuatro meses más tarde, que a su vez sería la despedida.
Un solo partido y las ganas de revancha le hicieron buscar una nueva oportunidad en el viejo continente. El nuevo rumbo fue Francia, para desempeñarse en el Niort (2002) de la segunda división. Allí marcó 2 goles en 12 partidos y a mitad de año comenzó a sonar con insistencia en Estudiantes de La Plata, transacción que quedó trunca.
Ya en el año 2003 comenzaría a deambular por ligas un tanto más exóticas. Siguiendo los sabios consejos de su representante Hugo Issa, se incorporó al Budon de China, club por el que pasó alguna vez y con igual rendimiento, el «Bochón» Humberto Biazzotti.
Claro, fue un semestre y nada más. A mitad de temporada ya estaba en Córdoba para jugar el Nacional B con Belgrano (2003-2004).
En el Pirata mostró algunas cosas que había insinuado siendo juvenil en Newell’s y dejó en claro que era un hombre importante para la divisional. Fueron 12 goles en 30 partidos y que lo llevaron a jugar a Huracán (2004-2005).
En Capital tenía la fortuna de estar más cerca de su novia Luciana Aymar, pero parece que eso le jugó en contra porque en 27 partidos sólo convirtió 2 conquistas.
Armar las valijas y buscar la diferencia económica parecía ser ya la única cuestión, por lo que optó por hacerlo otra vez y cruzar el Atlántico.
El ultracompetitivo Panahaiki de Grecia (2005) lo esperaba como fichaje estrella, pero como era de esperar, no logró adaptarse a pesar de señalar 5 goles en 15 partidos. En los inicios del 2006 intentó desvincularse para jugar en Tigre, pero para lograr su salida debía devolver un dinero adelantado, cosa con la que estuvo de acuerdo pero no así su agente.
En la actualidad defiende los colores del Deportivo Pereira (2006) de Colombia, y aunque es sabido que tuvo exceso de minutos de fama, a lo largo de ellos hizo méritos para estar en el sitio. Bienvenido.

Cucu

Pavone Gonzalo

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Gonzalo Norberto Pavone
El día que se escriba el libro «Hermano baldosero de», personajes de la talla de Lalo y el Turco Maradona tendrán su capítulo asegurado, así como también Bertrand Tchami, Diego Graieb, Mauro Scaloni y el homenajeado de ocasión.
Nacido en Tres Sargentos el 14 de junio de 1977, fue él quien tomó la posta en la familia para dedicarse al fútbol, situación que luego copiaron su hermano Mariano y el primo José Basanta.
A los veinte años asomaría en la primera división de Estudiantes de La Plata donde el técnico no era otro que el vende humo Daniel «Profe» Córdoba.
Con el dorsal número 30 tuvo la suerte de hacer buenas migas con Raúl Basilio Román, Cristian La Grottería, Martín Fúriga, Roberto Lanfranchi, Juan Manuel Turchi y Leandro Temporini entre otros.
Pero como el fútbol no se trata de amistades sino de rendimientos, al no tener demasiado lugar fue cedido a préstamo a Defensa y Justicia (1998-1999) para jugar en la B Nacional.
En el Halcón la rompió e hizo casi 20 goles en compañía de Raposo, Ricardo Silva, Agotegaray, Galleguillo y Zuleta, dirigidos por Julio Ricardo Villa.
Con esa resurrección retornó al Estudiantes, pero la historia se repitió. Por ello buscó otro horizonte y tuvo chances de pasar al West Ham de la primera división de Inglaterra o al Fulham, en ese momento en segunda.
Curiosamente recaló en Banfield (2000-2001), otra vez cedido por el Pincha, aunque su desempeño ya no fue el mismo. No obstante pudo compartir un gran plantel con Lucchetti, Adrián González, Sanguinetti, Mazzucco, San Martín, José L. Sánchez, Giménez, Leeb, Forestello y Cristian Leiva.
Llgó el fin de temporada y con ello, también el fin de la estadía. Lo dejaron ir junto a Fernando Castro, Ruffini, Zen Bonacorsi, Balanda y Lema.
Posteriormente se produciría una vuelta más a 1 y 57, que serviría tan solo para quedar libre y dejar un saldo de 9 partidos jugados.
Fue el turno de pasar a Arsenal de Sarandí a mitad de año y para disputar la primera parte del campeonato. Dejó el Viaducto, que luego ascendería, para viajar a Italia y calzarse las camisetas del Lodigiani en primer orden y el Taranto (2002-2003) después, con Bitonto y Pintón.
Volvió al país para jugar algunos meses en Independiente Rivadavia de Mendoza en el Torneo Argentino A pero en noviembre de ese mismo año fue fichado por el Extremadura (2004-2005) de España y comenzaría su peregrinaje por el ascenso español.
De movida se ganó a todos y la prensa le cambió el nombre por «Golazos». «Metió nueve y viajará a casarse, pero volverá a España. Queremos que se quede», decían por Almendralejo.
En ese club, donde terminaría con 14 goles, fue protagonista de un hecho bizarro. En una forma desesperada de encontrar nuevas fuentes de ingresos, los dirigentes decidieron que cada jugador llevara una publicidad distinta. De esta manera Manuel Mosquera llevaba la marca de «Talgrés», mientras que el bueno de Gonzalito la de «Consulting Quintana».
Tras dos temporadas con grandes actuaciones pasó al Ponferradina (2005/2006), con el cual ascendió a la Segunda División y desde mediados de 2006 juega en el Logroñés, de la Segunda A.
En la actualidad continúa siendo muy popular, pero no por sus cualidades, sino porque los medios argentinos lo confunden cuando quieren nombrar a su hermano.

Cucu y KeyserSoze

Una contradición más, y van…

Nunca mejor dicho que una imagen vale más que mil palabras. Diego Maradona, siempre defensor de causas perdidas, quiso hacer lo propio con el entonces renunciante ministro de Economía Domingo Felipe Cavallo en 1996, más aún porque en épocas del 1 a 1 al 10 le permitieron comprar cualquier cosa, inclusive un camión.
Años después en una de las tantas contradicciones, Pelusa reflexionó: «Si estamos como estamos es porque Cavallo fue títere de los americanos y nos metió dólar por el peso, que es una farsa total porque no tenemos el mismo poder adquisitivo ni el mismo país que ellos».
Y mucho tiempo más tarde, con Maradona en terapia intensiva, le tocó el turno a Cavallo quién señaló que su «familia y todos nosotros vamos a rezar por su pronto restablecimiento»
Vale agregar que las mangas de la remera son un poco largas, y el modo de usar medias…un poco desagradable.

Cucu

Santángelo Marcelo

Marcelo Gabriel Santángelo
De este jugador se conocen muy pocos datos, de hecho sólo se pudo registrar su irrupción en el fútbol profesional de nuestro país en 1991, previo paso por el exterior.
Nacido en La Plata en 1969, se desconoce donde realizó las inferiores, pero sí se sabe que emigró a Italia, donde se desempeñó en el Atessa de la tercera división.
Ya con 21 años, recaló en Argentinos Juniors para disputar el mismo campeonato que le dio la bienvenida al uruguayo Eduardo Favaro.
A partir de allí nunca jamás se supo de él en materia futbolística. Si, en cambio, en otros ámbitos.
Por un lado, en el 2003 se unió a un grupo de conversación en italiano para retomar el contacto con la lengua y acercarse a esa cultura.
Pero eso no es todo, ya que en el 2006 formó una sociedad con otras dos personas llamada MA.GE.SA. Seguridad S.R.L con el objetivo de «comercializar equipos electrónicos y sistemas de seguridad con su respectiva instalación, mantenimiento y service. Importación y exportación de artefactos y accesorios necesarios para la realización de las tareas afines con su objeto. Comercialización de equipos de telefonía. Instalación, mantenimiento, service, importación y exportación de dichos equipos. Mantenimiento, instalación y comercialización de redes de telefonía, datos e informática, ya sea en forma total o parcial, inclusive tareas de construcción, importación, exportación, distribución, representación, consignación y comercialización de servicios, productos y, subproductos y derivados, ya sea por mayor o menor, destinados a redes de telefonía, datos e informática y al asesoramiento integral, estudios y proyectos. Promover, gestionar y concretar la venta de conexiones al sistema de telefonía celular, móvil o fija».
Actualmente vive en Berisso y como dice Thalia, ¿a quien le importa?

Cucu

Ventura Luis

ESPECIALES: Luis Ventura
Cualquier persona con un poco de horas frente al televisor sabe quien es este personaje. Y cualquiera con más de dos dedos de frente debe entender que su trabajo es muy poco ético, nada leal.
El nombre en cuestión es la mano derecha del conductor Jorge Rial y bajo la bandera del periodismo de espectáculos, se encargan desde hace años de ventilar y entrometerse en la vida privada de las personas con relevancia mediática, sobre todo tratando de parecer serios, opinando de todo y de todos, hablando de leyes, arte y drogas con total ligereza.
Lo cierto es que previo a ser panelista de Intrusos y director de la revista Paparazzi, Ventura tuvo un tapado paso por el fútbol profesional.
Fanático de Lanús, realizó las inferiores en ese club y llegó a debutar en la primera cuando el Granate participaba en categorías de ascenso a fines de la década del ’70.
Luego pasó por Victoriano Arenas y posteriormente realizó una pretemporada con Huracán. Pero eso no fue todo, ya que inclusive tuvo la oportunidad de jugar en el exterior pero la rechazó. El interesado era el The Strongest de Bolivia.
Según cuenta, el fútbol era una de sus grandes pasiones y se definió como «un jugador áspero, muy bravo dentro de la cancha».
Retirado de la actividad decidió seguir los pasos familiares y se volcó a la prensa como su papá y su tío. «Mi crecimiento fue siempre cerca de mi padre, y así aprendí a amar el periodismo. En quinto año de la carrera de Ingeniería me dí cuenta que mi vocación era estar en los medios y entonces dejé los estudios cuando me faltaban cinco materias para recibirme. A partir de ahí abracé esto, una profesión que vengo desarrollando desde hace treinta años».
Claro, es que el chimentero pasó por las radios Colonia y La Red, revistas El Gráfico y Goles, fue prosecretario de deportes del diario Crónica y apareció en la pantalla chica en PAF y La Selección. Y justamente en estos dos últimos le dio vida a otro baldosero como Marcelo Suller.
«Y sí, cambié el vestuario por los camarines, pero sólo hay una diferencia de pelitos».

Cucu