Curieses Mariano

Mariano Alfredo Curieses
Nació en 1980 y si bien arrancó de muy chico siendo el arquerito de Platense de Luján, a los 8 años sus padres lo llevaron a Flandria (1988-1992) donde a la edad de 12, y viendo sus interesantes condiciones, fue adquirido por Boca Juniors (1992-1999).
Con ese antecedente, el seleccionador juvenil argentino José Pekerman no dudó en convocarlo para los diferentes compromisos que debían afrontar con las promesas de aquel entonces. De esa forma, llegó a participar en 1995 del Mundial Sub 17 en Ecuador en el que finalizaron en tercer lugar. Junto a él, representaron al país Daniel Islas – el titular -, Facundo Elfand, Fernando Gatti, Sergio Caruso, Bruno Calabria, Leandro Ávila y Luis Caserio entre otros.
Obviamente tapado, como todos los arqueros de las inferiores del Xeneize, debió buscar nuevos horizontes y desembarcó Los Andes (1999-2003) llegando a ser parte del plantel que ascendió a Primera A y también del que descendió, pero siempre postergado entre otros por Darío Sala, Cristian Muñoz y Alejandro Migliardi. Quedó libre y habría tenido un paso por España, pero en el 2004 fichó para Sarmiento de Junín por unos poco meses.
Es que a mitad de año firmó con Tristán Suárez (2004-2005) pero tampoco pudo jugar debido a las buenas actuaciones de Albano Anconetani. No obstante, al menos se llevó bien con un el tradicional volante del ascenso Pablo Dundo.
Posteriormente jugó en San Telmo (2005) con Facundo Diz y en la actualidad logró, luego de mucho tiempo y quizás por primera vez, ser titular en Comunicaciones (2006) de la Primera B, donde acaba de ser figura y pelea por salvarse del descenso junto a Diego Katip.
Efectivamente y sin lugar a dudas, Curieses aún conserva el síndrome de las selecciones juveniles, y eso, parece ser un tema incurable.

Cucu

Muller Roberto

Roberto Ulrico Muller

Misionero que aprovechó, como tantos coprovincianos, la aparición de Mandiyú de Corrientes para intentar pegar un salto hacia el profesionalismo. Nacido en 1971, hizo su debut en 1992 en un 0-4 frente a Deportivo Español y luego no volvió a jugar hasta el final de esa temporada. Ya en la 93-94 marcó un par de goles pero no se definía entre volante y delantero.

Llegó a ser dirigido por Diego Maradona, pero no le copió demasiado. Con el descenso y posterior desaparición de su equipo, no pasó a Huracán de la misma ciudad como algunos compañeros y comenzó a perder terreno público. De acuerdo a un seguimiento, vistió luego los colores del siempre simpático Tigres de Santo Pipó y varios años después, en el 2004 pasó por las filas del Atlético Huracán de Montecarlo donde llegó a enfrentarse a Alfredo Cano Benítez en el Argentino B.

A mitad de año continuó despuntando el vicio en el Sportivo Eldorado de Misiones siendo capitán de un equipo que contó entre otros con Rodney Widmann. Pero no le alcanzó con ponerse la cinta en el brazo sino que además se convirtió en el entrenador colocando a su hermano como ayudante de campo. En ese club llegó a jugar frente Juventud Unida de Gualeguaychú y sufrió una goleada de 4 a 1 con dos goles del gran «Mencho» Ramón Ismael Medina Bello y uno de Omar Gauna.

Ya para este 2006, criticado por no correr y sólo ser dueño absoluto de todos los tiros libres, volvió al Globito del norte como director técnico. La pregunta es ¿a qué clase de padres se les ocurre ponerle Ulrico a un hijo que supuestamente aman? Y si la pretensión fue ser originales, mal por ellos que no tuvieron la valentía de llamarlo así como primer nombre.

Cucu

Scalisi Diego

Diego Sebastián Scalisi

Prácticamente no existen datos de este jugador que nació en 1975 y surgió de las inferiores del club Lanús. Lo poco que se logró averiguar es que se trata de un marcador central que debutó en primera en 1995 en un 2 a 0 a favor sobre Deportivo Español.
Un año después bajó repentinamente de categorías y apareció en Cañuelas (1996-1998) en donde totalizó 55 partidos y 3 goles. Según cuentan las malas lenguas, alguna vez se quedó dormido en una charla técnica.
Pero eso no es todo, porque si bien desapareció del mundillo del fútbol, se encontró un foro en el que un tal Diego Scalisi le hacía honor al nombre de este sitio y publicaba lo siguiente: «Me gustaría llegar a contactarme con alguien que este buscando mármoles o lajas argentinas, y que lo podamos atender nosotros. Gracias».

Aclaración: Este post pudo ser completado por la molestia que se tomaron los lectores. Por ello, gracias a Seba, El Ácido, CFC.com.ar y en especial a Bruno T.

UPDATE: Gracias al propio testimonio del homenajeado, se puede agregar que Scalisi dejó la actividad a los 23 años, se casó y trabaja en otra actividad. No obstante mantiene su vínculo con el fútbol arbitrando en campeonatos de Monte Grande, Burzaco y Lomas de Zamora, según él, «aguantando a 22 pesados que la mayoría no sabe nada».

Cucu

Castagneto Carlos

ESPECIAL: Carlos Castagneto
Esta es la historia de un arquero que si bien apenas pisó los ’90 como jugador y se sale de los cánones del sitio, tuvo luego de su trayectoria en el fútbol, una curiosa actividad que lo elevó a esferas bastante importantes.
Recibido de director técnico pero también de contador público nacional, siempre estuvo vinculado a la política desde el peronismo llegando a estar en las filas del Frente por la Victoria. Si bien hay quienes aseguran que de populista tiene poco, su corriente ideológica no viene al caso en este momento.
Repasando su carrera por las canchas, se inició en Gimnasia y Esgrima de La Plata y fue factor fundamental del ascenso a primera división de 1984 al vencer a Racing en una ida y vuelta, perdiéndose el encuentro de la consagración por una expulsión. En ese equipo tuvo como compañeros a Ingrao, Tempesta, Kuzemka y Marchi, entre otros, dirigidos por Nito Veiga.
En la elite con el Lobo jugó 3 partidos, sin embargo no pudo dar el salto de calidad, y debió pasar a Temperley (1985-1986) donde compartió plantel con el «Tano» Barrella, Ivanovic y el entrenador Rodolfo Motta.
Apenas un año duró allí, y con 10 encuentros desembarcó en Defensores de Belgrano (1986), para afrontar una clasificación conducente al Nacional B, pero la última colocación adelantó su salida del club.
Para 1988 pasó sorprendentemente a San Lorenzo de Almagro siendo parte de los Camboyanos que bajo la dirección técnica del Bambino Veira llegaron a las semifinales de la Copa Libertadores de 1988. En ese equipo jugaron Víctor Hugo Ferreyra, Rifourcat, Giunta, Marchi, Madelón, Osvaldo Coloccini, Ortega Sánchez, Gorosito y el «Beto» Acosta.
El sueño continental se acabó y la buena labor del arquero titular, Esteban Pogany, le hizo buscar nuevos horizontes habiendo jugado sólo 8 partidos. Pasó por Quilmes en la temporada 1989-1990 y luego fue transferido a Perú, aunque alcanzó a jugar algunos partidos del campeonato siguiente formando parte entonces del equipo que ascendería varios meses después a la A. Sus compañeros más renombrados fueron Karabín, Almandoz, Kalujerovich y Luis Sosa.
En Sporting Cristal (1991) volvió a salir campeón, aunque apenas jugó los primeros partidos y luego perdió el puesto. Allí también conoció a destacadas figuras como Juan Carlos Kopriva y Flavio Maestri.
De acuerdo a sondeos, habría tenido luego algunas actuaciones en La Serena de Chile, Bucaramanga de Colombia y Guaraní de Paraguay, pero a la hora de su retiro, le esperaba quizás, algo más interesante.
Inicialmente tuvo participación política activa en el Lobo, siendo la cabeza de la agrupación Por Siempre Gimnasia, opositora al oficialismo y en la actualidad es el Secretario de Coordinación del Ministerio de Desarrollo Social de la Nación, la cartera con mayor presupuesto del gobierno. Su aspiración máxima es la de ser intendente de la ciudad de La Plata, algo que según trascendidos, puede ser bastante viable.

Cucu

Otake Naoto y Yamaguchi Motohro

Otake Naoto y Yamaguchi Motohro
Esta es la historia de dos tímidos japoneses que al no tener la valentía de venir por separado, apostaron a hacerlo juntos para poder zafarla. No existen precisiones acerca de su elección para probarse en La Paternal, pero es posible que hayan tenido recuerdos de la visita del Bichito a sus tierras en 1985 para disputar la final de la Copa Intercontinental.
Provenientes el Ana Yokohama, desembarcaron en 1991 en Argentinos Juniors para ser observados por el técnico Fernando Areán, pero no se trató de una prueba sino de una visita. Sin embargo, cuesta creer que no haya habido un empresario detrás que rezaba por que alguno sea fichado y obtener por ello una buena suma de dinero.

Otake Naoto
Naoto, de 21 años en aquel entonces, se desempeñó como defensor y luego pasó también por el Kyoto FC. Llegó a ser titular en el seleccionado de su país en la Copa de Asia de 1988 con la camada de los históricos Jun Suzuki, Hideatsu Ichihara, Youji Sakakora y Wawsa Mermaede (?) y participó en el juego de las estrellas de la liga de su país para la conferencia del oeste en 1999.

Yamaguchi Motohro
Sobre Motohro nada se sabe, inclusive se desconoce si retornó a Japón, de lo contrario, habría que buscarlo en supermercados, tintorerías y comercios afines.

Cucu

Burtovoy José

José Pablo Burtovoy
Esta es la historia de un arquero que inició su carrera como valor promisorio pero que apenas llegó a tener sus 15 minutos de gloria y luego se perdió en la intrascendencia.
Aún resuena la frase de «Mostaza» Merlo en 1992 cuando preparaba la selección argentina que afrontaría Mundial Juvenil Sub 17 en Japón. «Cuando descubrí al pibe Burtovoy, el arquerito de Ferro, le dije a Daulte que era el toque de suerte que nos faltaba para ganar el mundial. Tiene un lomo bárbaro, increíble para su edad, se parece al Tano Roma. Nos falta un Maradona para repetir lo de Japón ’79, pero lo tengo a Biagini que es mejor que Ramón Díaz».
Con esa apreciación, el entrenador quemó a dos pibes que prometían y que efectivamente el 1 jamás llegó a la selección mayor, ni siquiera estuvo cerca. En cuanto al mencionado mundial no hace falta recordarlo, ya que la albiceleste no pasó la primera ronda en un equipo lleno de glorias como Milton Acosta, Rodrigo Vilariño, Norberto Orrego, Nicolás Diez, Andrés Grande, Roberto Cantoro, Kurt Lutman, Emiliano Romay, Rubén D.Cantero y Pablo Rodríguez.
Luego de pelearla y tener arqueros encima, optó por volver a su Santa Fé natal y fichar para Colón (1996-2000), teniendo un paso poco mediático hasta que algo sucedió.
Fue el 30 de abril de 1998 en Paraguay por los octavos de final de la Copa Libertadores. Su director técnico de aquel momento, el «Profe» Córdoba, había confiado en él postergando a Leo Díaz, y el chico de 22 años le cumplió. Atajó muchísimo durante los 90 minutos, pero igualmente Olimpia de Asunción ganó el partido 1 a 0 y debieron definir por penales. Y allí fue factor fundamental debido a que no sólo le atajó el primero a Félix Torres, sino también el segundo a Luis Monzón, el tercero a Paredes y el quinto al «Loco» González, ganándose el mote de Astroboy.
Pasado su momento, continuó en el Sabalero por dos años más, sin embargo por la falta de oportunidades, hizo las valijas y firmó para el Veracruz de México (2000). No obstante, un año después alguien se acordó de el y desembarcó en Córdoba para intentar salvar a Belgrano (2001-2002) del descenso, algo que fue imposible. Pero a pesar de estar tapado por Olave, la pasó bien junto a Imboden, Bordicio, Brusco, Meta, Arce, Rubiel Quintana, Fram Pacheco, Martina, Desagastizábal, Mugnaini y Aróstegui, aunque la pérdida de la categoría hizo desmembrar a tamaño grupo humano.
Sonó en Los Andes, pero siguiendo los buenos consejos de su padre, ex arquero, firmó con Arsenal (2001-2003) pero no llegó a jugar, postergado durante un par de temporadas por el siempre listo Alejandro Limia.
Sin darse por vencido, pasó a Chacarita Juniors (2003-2004), club en el que llegó a disputar un encuentro cuatro años después de su último en Santa Fé frente a Central y se lo recuerda por un 6-2 en contra frente a Gimnasia de La Plata. Lamentablemente la campaña del equipo Funebrero no fue buena y junto a Unycio, Furios, Pena, Leo Fernández, Graf, Arzeno, Piersimone, entre otros, perdieron la categoría.
La nueva frustración lo hizo más fuerte, y volvió al norte del continente en busca de una revancha, pero también de tranquilidad y unos buenos billetes.
Arrancó de abajo en el Pioneros de Ciudad Obregón (2004) y desde ahí logró dar el salto al León (2005-2006), ambos de la segunda división de México, categoría en la que se destacó y llegó a jugar el partido de las estrellas para los extranjeros con Norberto Orrego, Diego Cocca, Roberto Cartés, Mauro Gerk, Mariano Monrroy y Claudio Sarriá.

Cucu

Villoldo Sebastián

Sebastián Villoldo
Nació en Morón el 18 de febrero de 1974 y realizó las inferiores en Leandro N. Alem en donde debutó en Primera C a los 16 años y marcó un gol en 9 juegos. Por esa precocidad fue visto por gente de Platense que se lo llevó para Vicente López.
Con 20 años y una camada llena de figuras como Cristian Díaz, Trezeguet, Balugano, Coria, Zeballos, Coudet, Diego Díaz, Manfredi, Hanuch, Saraiba, Loyola, Broggi, Maisterra y Frágola, tuvo su primera aparición en el Calamar frente a San Lorenzo. Serían 13 en total (2 como titular ante Central y Banfield) y llegando a integrar en una ocasión el equipo de la fecha para el revista El Gráfico.
Pero eso no alcanzó para convencer a la dirigencia, que en lugar de hacerle contrato lo dejó libre con una suspensión de 6 fechas por un incidente en Reserva.
Pasó a entrenar en Defensores de Belgrano pero precisamente esa espera le privó de firmar, por lo que terminó recalando en Luján, en su retorno a la C.
Luego de eso, desapareció del mapa. Todo un baldosero fugaz.

Cucu (Gracias Carina y Pablo)

Ndukanma Moses

Moses Ndukanma
Esta es la historia de un nigeriano tentado por un empresario argentino que llegó al país a los 23 años para probarse en Boca Juniors (1996), habiendo hecho las inferiores en Rangers Internacional. Sin embargo apenas pasó por Casa Amarilla y desembarcó en Nueva Chicago (1997).
Si bien no era como lo había soñado en un principio, la oportunidad seguía siendo interesante, pero una inoportuna fractura de tibia y peroné le quitó las ilusiones. Fue operado en dos ocasiones y a partir de allí comenzó una historia que vale destacar.
Inicialmente se puso a trabajar en un hotel del microcentro porteño, pero lo curioso es que no fue su única tarea. El moreno fue además una especie de stripper en un boliche bailable, donde conoció a Verónica, una argentina con la que tuvo un hijo llamado Gianluca.
Admirador de Gustavito López, hincha de Independiente y fanático de Nwanko Kanú, se repuso de su inconveniente físico y retornó a las canchas, aunque en un nivel un tanto más bajo, en Centro Español de Primera D.
La pregunta es evidente y la respuesta inmediata. ¿Cómo llegó hasta ahí? Un tal Víctor Pardo trabajaba en las inferiores de Boca y recibió la propuesta de entrenar a Nueva Chicago, por lo que apostó a llevarse al africano que no tenía lugar en el xeneize, pero la mencionada lesión lo alejó de las canchas. Tiempo después, el entrenador cambió de club y firmó con la entidad gallega, y nuevamente se acordó de Moses y le dio otra oportunidad.
«A mí me gusta, cuando vino jugaba bien. Es un tipo encarador, que tiene velocidad, buen manejo de pelota. Tipo Tchami, de ese estilo. Buen cabeceador, hay que tenerle fé» adimitió Pardo en su momento.
Lo que jamás se supo es si Ndukanma llegó a jugar un partido en el fútbol argentino, porque hasta su tercer club, aún no lo había concrectado.

Cucu