Cantarutti Oscar

Oscar Cantarutti
Rubio defensor que jugó en Gimnasia y Esgrima La Plata bajo la conducción de Timoteo Griguol. Apareció en 1996 y permaneció en la institución hasta 1998. De acuerdo a registros, jugó un sólo partido frente a Platense y fue expulsado.
En ese entonces no sólo compartió el plantel con reconocidas figuras como Noce, San Esteban, Sanguinetti, Márcico, Troglio, Guly, Guillermo y demás, sino que durante su corta vida en el primer equipo del Lobo conoció también a Hernando, Talarico, Aurelio, Dueña, Cavallo, Lagorio, Saccone, Ferrer, Pittaluga, Bertoya, Tarabini, Kobistij, Sagorak, Darino, Rastelli y Vladimiro Bhal. Junto a este último se anotó para estudiar computación, incentivado por los conocidos métodos del viejo entrenador.
Una vez abandonada la institución, participó en una prueba de jugadores que organizaron los en ese entonces entrenadores de Huracán, López-Cavallero. En esa búsqueda de talentos, también participaron Claudio Benetti y Silvio Rivero, con la particularidad de que ninguno quedó.
Tal golpe, lo hizo meditar y aceptar una oferta para partir bien lejos. Viajó a Estados Unidos para defender la camiseta de los Richmond Kickers (1998) y poco a poco comenzar a evaporarse.
En el 2002 apareció en el Sport Club de la Liga Amateur Platense y un año después se entrenó con jugadores libres de la ciudad entre los que estaban Hernán Ocampos y Carlos «Discoteca» Cinalli. Por esos meses volvió a codearse con la élite, ya que tuvo al lado al Pepe Albornoz, San Esteban, Noce, Sosa, Choy, Guly, los Barros Schelotto, Lobos y Messera entre otros. Claro, bien lejos de una cancha de fútbol, ya que se trató de una cena homenaje a Guillermo «El Topo» Sanguinetti.
Trascendió, después de mucho tiempo, que tuvo un paso por Independiente de Olavarría y luego jugó en el poderoso Tungurahua SC de Ecuador.
El 2005 fue bastante extraño. Por febrero apareció en planillas de la AFA siendo transferido de la Liga Barilochense a Ecuador y unos meses después, de ese país a la Liga de Chascomús.
Su último dato obtenido es que pasó por San Martín de Olavarría, bastante lejos de lo que alguna vez imaginó.

Cucu

Bernuncio Rubén Alejandro

Rubén Alejandro Bernuncio
Previo a escribir este post hubo que pensar y analizar bien si era publicable y oportuno hacerlo. Luego de dejar atrás esa etapa, llegó el momento estudiar como encararlo, pues como todos saben, se trata de una «novela» con un final trágico. Sin embargo el sitio trata de contar historias de ciertos futbolistas que pasaron con o sin pena ni gloria por el fútbol argentino y el homenajeado no podía quedar ausente, sobre todo, por varias aristas que casi nadie conoce y que lo hubiesen catalogado como un baldosero de ley, que dicho sea de paso, lo es.
Se trata del hermano menor de Ramón Angel, quien no llegó a jugar más de cinco años en primera, pero que dejó ciertos recuerdos que valen la pena rescatar.
Debutó prematuramente como delantero a los 16 años en San Lorenzo (1992-1994) y sorprendió con su control de pelota y gambetas. Ya para ese entonces integraba la Selección Argentina Sub 17, con la cual jugó el Mundial en Italia en 1991 donde obtuvo el 3° puesto al vencer a Qatar por penales. Fueron de esa partida jugadores como Akselman, Sanzotti, Castellani, Arruabarrena, Lombardi, Rivero, Gallardo, Chaile, Claudio Husaín, Oliveri, J.S Verón, Garófalo, A. Zapata, A. Morales, Comelles, Azconzábal y Alonso (h).
A su entrenador del Cuervo, el Bambino Veira se lo escuchaba decir «lo que sabe este pibe». No obstante, no encontró mucha continuidad, según el Diario Clarín, «porque le costaba tomarse tan en serio jugar».
Viajó imprevistamente a Corea del Sur y se unió a las filas del Daewoo (1994) pero a los tres meses se volvió. Pasó a Mandiyú de Corrientes (1994-1995) para foguearse junto a su hermano y conocer de cerca a Sergio Goycoechea. A pesar de ello, él hizo buenas amistades con «los del gremio». Pozzuto, Umpiérrez y Cristaldo entre otros, lo ayudaron en su estadía por el norte, en donde marcó 5 goles en 23 partidos.
Ya para la segunda mitad de 1995, Rubén estaba de nuevo por la Capital, quizás por extrañar o creer en Argentinos Juniors como una apuesta mayor. En La Paternal prácticamente no jugó, y su saldo fue de 2 conquistas en 8 encuentros. El Bichito descendería seis meses después, pero el delantero ya había retornado a San Lorenzo (1996).
Arrancaba un nuevo año y con el, la esperanza de despegar definitivamente. El Ciclón debió afrontar torneo local y Copa Libertadores, por lo que sus chances de jugar se acrecentaron, aunque sólo se le recuerda un gol frente al Caracas en Venezuela y otro ante Newell’s. En sus dos etapas marcó 2 goles en 29 partidos. Ese mismo 1996 volvió a acercarse a la albiceleste y aún chapeando con «ser promesa» fue convocado a la Sub 20.
Todo parecía color de rosas, pero poco a poco, se fue convirtiendo en el peor semestre de su vida. A mitad de año Bernuncio fue detenido junto a su novia Marcela Judith Barreto, cuando la policía encontró en el automóvil en que viajaban un envoltorio con tres gramos de cocaína. Su situación judicial quedó esclarecida unos pocos meses después y el jugador y su pareja fueron sobreseídos por el juez federal de Morón, Alberto Daniel Criscuolo.
Sin embargo la vida le volvió a dar otro terrible cachetazo. En noviembre sufrió un durísimo accidente automovilístico. Con la misma velocidad que tenía en el campo de juego, iba en su moto por San Justo cuando se cayó y fue atropellado por un colectivo. Quedó cuadripléjico y no sentía las piernas.
Las 16 operaciones que atravesó y el posible viaje a Cuba lo mantenían esperanzado con al menos trasladarse con muletas. «Sé que voy a caminar, y sino no me importa porque estoy bien de la cabeza» aseguró Rubén.
El mayor impedimento era el costo del tratamiento, pero Fernando Miele prometió que se haría cargo. Entre intervenciones y demás, se gastaron más de 200.000 dólares y hasta Agremiados y Palito Ortega dieron una mano.
«Sería necesario que la AFA o quien sea hiciera algo, no sólo en casos como el mío, sino también con los jugadores que se retiran. Siento que cuando se termina el fútbol quedamos desprotegidos y sería bueno que nos apoyaran para poder encontrar un lugar en la sociedad».
El viaje a Cuba nunca llegó y el domingo 18 de julio de 1999 con 23 años, murió a causa de una insuficiencia renal.
Rubén Alejandro Bernuncio tuvo un muy triste final, pero en su corto e intenso paso por el fútbol nuestro de cada día, dejó un lindo recuerdo, baldoseando de inicio a fin. Y este, es nuestro sentido y respetuoso homenaje.

Cucu

Marangoni Rodrigo

indultado

Rodrigo Marangoni
A pesar de no poseer parentesco alguno con Claudio, el ex volante de Independiente y Boca, el peso del apellido había que defenderlo a muerte.
Amante de la Bersuit, arrancó en Vélez donde llegó a debutar en 1996 y conoció precozmente el éxito, ya que por esos años el equipo de Liniers era animador constante del fútbol argentino.
Sin embargo, jamás logró ser protagonista en el rectángulo de juego, pero si afuera. En 1999 sufrió la recordada intoxicación en Perú al igual que Raúl Gámez y varios de sus compañeros (Pandolfi, Moriggi, Cordone, Roy González, Christian Vella y Diego Trotta). Una vez llegados al país luego del empate con Universitario, fueron internados en el Sanatorio de la Providencia, donde se despacharon con un recital de vómitos, diarrea, fiebre y deshidratación. Finalmente la bacteria había sido la denominada salmonella.
Se convirtió poco a poco en un valuarte de la reserva, donde en diversas etapas compartió equipos con Leyenda, Dudar, Cantoro, Roldán, Herbella y demás. Curiosamente todo este grupo de jugadores terminó haciendo agua en Vélez y sus carreras ingresaron en una pendiente descendente que nunca más paró.
Rodrigo se llevó su buena pegada a Atlanta donde sólo permaneció tres meses, luego a Arsenal de Sarandí (2000-2001) del que se fue y ascendieron y posteriormente a Almirante Brown de Arrecifes (2001-2002).
Decepcionado por las magras campañas, entendió que mostrarse en el mercado sudamericano sería una buena vidriera. Pasó por el Aurora de Bolivia (2002-2003) pero la jugada le salió muy mal, ya que terminó en Douglas Haig de Pergamino (2003-2004) en el torneo Argentino A.
Y un año después encontró su lugar en el mundo, en donde es figura y tiene ascendencia en el plantel. Es el enganche y volante por izquierda de Guillermo Brown de Puerto Madryn donde conoció a Ceferino Díaz, Mario Pobersnik y un combo de inconclusas promesas rosarinas como Diego Luque, Arnaldo Quiroga y Diego Ordoñez.
«Maranga» no triunfó en primera, pero al menos, se robó un sobrenombre.

UPDATE

Para la temporda 2006/2007 firmo con el Deportivo Hulia colombiano donde es compañero de Martín Carillo y Juan Torres Mozónni.

Cucu

Acosta Milton

Milton Ariel Acosta
Esta fue una de las tantas jóvenes promesas del fútbol argentino que a partir de sus encuentros de divisiones inferiores comenzó a soñar con una carrera a lo grande. Sin embargo, a la hora de saltar a la cancha en primera división no logró hacer pie, fracasando en el intento.
Siendo defensor de las inferiores de Ferrocarril Oeste, fue convocado en 1993 por Mostaza Merlo para integrar la Selección Argentina Sub 17. En aquel equipo conoció entre otros a Fede Domínguez, Martín Bernacchia, Fabricio Fuentes, Rodrigo Vilariño, Andrés Grande, Mauro Cantoro, Nico Diez, Kurt Lutman y Emiliano Romay.
La vuelta al club no fue fácil, tapado y sin chances, no encontró el lugar que buscaba, por lo que unos años después, más precisamente a mediados de 1998, fue dejado libre junto a Mario Marcelo, Carlos Chaile, Oscar Ferro, Ornaldo Claut, Rodolfo Flores, Andrés Polonsky y Eduardo Morfú.
Pero sin darse por vencido, apareció al mes en la prueba de jugadores libres que realizó la dupla López-Cavallero, por ese entonces entrenadores de Huracán de Parque Patricios. Esas tardes, entre los 100 concurrentes, también mostraron sus cualidades Claudio Benetti, Héctor Larroque, Silvio Rivero y el brasileño Marinho.
Lamentablemente no quedó, cosa que lo puede haber afligido demasiado, al punto de no haber aparecido nunca más…Y eso que se llamaba Milton.

Cucu

Larroque Héctor

Héctor Damián Larroque (Pachi)
Arquero que ascendió al plantel superior de Boca Juniors en la época que Navarro Montoya era intocable, y el lugar en el banco se debatía por esos años entre Esteban Pogany, Carlos Silva y Marcelo Yorno.
No fue fácil la historia del Pachi allí. Si bien debutó con Bilardo el 23 de Junio de 1996, ganando 3 a 2 frente a Banfield, esas dos conquistas en contra le jugaron una mala pasada, ya que nunca más jugó. Apenas volvió a sonar integrando una sola vez el banco de suplentes. En aquella tarde frente al Taladro, le inflaron la red Julio Ricardo Cruz y Javier Baena. Sin embargo, se dio el gusto de jugar con Diego Maradona, Juan Verón, Claudio Caniggia, Nelson Vivas, Néstor Fabbri y el Kily González.
Bajó a la B Nacional para tomar nuevamente envión, pero con el correr de los años se le hizo muy cuesta arriba retornar. Deambuló por diversos clubes, jugando en Godoy Cruz de Mendoza (1998-1996), San Miguel (1998-1999) y Villa Mitre (1999-2002). En este último llegó a ser referente, a tal punto de patear penales. Por esos años compartió sus tardes con Leonardo Luppino, Mauro Gerk, José Luis Pelanda y Alberto Boggio.
Pero a pesar de estar muy cómodo en Bahía Blanca en donde inclusive compró una casa, partió nuevamente a Mendoza para unirse a San Martín (2002-2003) donde conoció a Gabriel Nasta, Víctor Zwenger, Sebastián Coria y Eduardo Iachetti.
Buenas actuaciones lo devolvieron otra vez a la A y nuevamente de la mano de Bilardo. Su sueño lo cumpliría en Estudiantes de La Plata (2003-2004) a préstamo por una temporada, pero las cosas no anduvieron bien. Quedó como tercer arquero detrás de Docabo y Herrera sólo atajando en contadas oportunidades en reserva. Esa temporada la perdió, pero el es el único responsable porque al firmar con el Pincha sabía cual sería su lugar.
En el 2004 San Martín de Mendoza volvió a confiar en él y actualmente es suplente de Daniel Islas en Huracán de Tres Arroyos (2005). Es decir, suplente de baldosero…está todo dicho.

Cucu

Arévalos Domingo

Domingo Zoriano Arévalos
Futbolista paraguayo del cual siempre dio la impresión de que le sobraba una letra en su apellido, aunque diferenciarse del «Indio» ex San Lorenzo no es una mala idea para no quedar pegado.
Apareció en el fútbol argentino en 1994 para hacer retornar rápidamente a Estudiantes de La Plata a primera división. Y el objetivo lo consiguió, porque efectivamente un año después de la mano de la dupla Manera-Russo arrasaron en la B Nacional. De acuerdo a las crónicas y comentarios de los hinchas, lo señalaban como un jugador corredor, metedor, y de buena marca ¡Pero era delantero!
En ese equipo que integraban , entre otros, Leo Ramos, Llop, Bossio, Azconzábal, Verón, Prátola, Aguilar, Sosa, París, Rojas, Palermo, Calderón, Capria y Armentano, el paraguayo arrancó como titular pero luego fue perdiendo lugar.
Tuvo pasos por River Plate de Paraguay, Sol de América (1997) y Olimpia, pero cotizándose más en Chile, en el Puerto Montt (1999), convirtiéndose en uno de los goleadores. A tal punto que los dirigentes de Estudiantes, club que aún era dueño de su pase, lograron venderlo y conseguir un dinero extra que no estaba en sus planes.
Comenzó a deambular por diversos clubes del país trasandino, como el Santiago Wanderers (2000) donde hizo 10 goles pero se lesionó. Defendió los colores del Cobreloa (2000) y Everton (2001) y hasta se dio el gusto de jugar un partido con su selección. Fue en Buenos Aires, en el estadio del Deportivo Español, en un 0 a 0 frente a Bolivia. Su último rastro fue una prueba en Gimnasia y Esgrima de Jujuy en el 2004.

Cucu

Pérez Ricardo

Ricardo Alberto Perez (El Guante)
Enganche surgido de Atlanta (1998-1999) pero que siempre se mantuvo en el anonimato. Esto, a partir de los silenciosos pasos por Gimnasia y Esgrima de La Plata (2000-2001), Lugano de Suiza (2001-2002) y Olimpo de Bahía Blanca (2002). En este último ni siquiera llegó a integrar el banco de suplentes, algo bastante similar a lo que le había sucedido en el Lobo, por lo que retornó a Europa.
Pasó el Libourne Saint Seurin (2003-2004) de alguna división del fútbol francés, pero con mucha más pena que gloria volvió al país.
Jugó en Unión de Santa Fé (2004) donde quedó luego de una prueba de jugadores libres pero sus actuaciones no fueron muy convincentes y dejó la institución.
Pasó a defender los colores del Everton de Chile (2005) formando una envidiable y talentosa dupla junto a Nico Diez y compartiendo concentraciones también con Sergio Marclay y Javier Menghini. Ya en 2006 volvió al país para jugar en tercera división para Los Andes.
Su carrera es de lo más extraña porque muy pocos hinchas habrán escuchado su nombre alguna vez. «Me gusta rematar al arco y generarme ocasiones de gol», afirmó. Siempre y cuando sea tenido en cuenta por algún entrenador.

Cucu

Carpio Johnson

Johnson Carpio y Roy Miller
A mitad del 2002, mientras Olimpo de Bahía Blanca se preparaba para afrontar su primera temporada en la A, dos pintorescos morochos oriundos de Costa Rica aparecieron en la ciudad.
Carlos Johnson Carpio, de 18 años, y Roy Miller Hernández, de 17, ambos provenientes del Sport Cartaginés se desempañaban como marcadores de punta. El primero, quien mide 1,84 metros, ya había disputado 10 partidos en Primera y jugaba por derecha, en tanto que el segundo, de 1,83 y 8 cotejos en la máxima categoría, lo hacía por izquierda.
Decían poseer buena técnica y confiaban en adaptarse rápidamente al fútbol criollo. Carpio se vendió como un jugador agresivo, veloz y con mucha proyección ofensiva, mientras que Miller destacó de sí mismo la marca y el cabezazo.
«Lo único que nos preocupa un poco es el clima, ya que en nuestro país tenemos un promedio de 28 grados y acá hace bastante frío», afirmaban los muchachos bien muertos de frío.
Admiradores de Cafú y Roberto Carlos, la pasaron mal. No fueron tenidos en cuenta y usaron guantes y gorros de lana hasta dentro de la bañadera.

Cucu