César Raúl

Raúl Andrés César
Otro caso de jugador sin apellido que para contrarrestar dicha carencia completa su nombre con tres acentos, como para dejarlo bien sentado.
Nació en 1965 y solamente los muy fanáticos podrán recordar su paso por Boca Juniors. Debutó en ese club frente a Gimnasia y Esgrima de La Plata a fines 1989 y participó del Clausura 1991 ganado de la mano del Maestro Tabárez. En dicho campeonato jugó dos partidos, uno frente a River reemplazando a los 89 minutos a Diego Latorre. Fue victoria del xeneize con gol de Gambetita en una tarde en la que José Miguel le contuvo un penal a Gabriel Batistuta. El otro encuentro lo disputó en la última fecha con todo definido frente a Platense con un 3 a 0 a favor. Ese día entró por Diego Soñora.
Dejó el club ese año, con un saldo de 14 partidos y 1 gol. Pasó al Millonarios de Colombia, pero de su estadía allí poco se sabe. Sin embargo en un sitio especializado en el club despejó todas las dudas: «…también tuvimos nuestro tronco boquense: Raúl Andrés César, suplente de Boca que trajo Millos en 1991…». En otro portal, lo ubicaron en categoría «Ex jugadores, Taxistas, Vendedores de Choripan, Recogebolas» junto a Norberto Ortega Sánchez, Jorge Manuel Díaz, Stalin Rivas y Juan Cruz Real.
Es sabido que participó en el plantel de Deportivo Italiano que ascendió al Nacional B en 1995-1996 dirigido Caruso Lombardi y compartiendo vestuario con René Kloker, Germán Gords, Pablo Goberville, Mauricio Piersimone y Juan Carlos Kopriva.
Del final de su carrera y la fecha de retiro no hay registros, pero si que en el 2004 dirigió interinamente por un partido a un equipo en el que había jugado, Estudiantes de Buenos Aires. Fue frente a Platense y esa tarde, Fabio Schiavi, Edilio y Mauro Amato debieron obedecerle.
En el 2005 volvió a hacerlo en forma temporaria.

Cucu

Holweger Néstor

Néstor Ariel Holweger
Nació en 1972, más precisamente un 22 de junio, fecha que coincide con los nacimientos en diferentes años de quien escribe, del nadador José Meolans y del delantero uruguayo Piriz Alvez. Sin embargo, ese día debe ser más recordado por los goles de Diego Maradona a la selección inglesa en 1986.
Lo cierto es que este defensor apareció en Boca Juniors en diciembre de 1990 perdiendo 1 a 0 frente a San Lorenzo, en un partido que terminó suspendido por incidentes y una muerte en la tribuna.
En el xeneize llegó a jugar tan sólo ocho partidos, siete como suplente, pero le alcanzó para ser campeón, participar de la Copa Libertadores y llegar al seleccionado juvenil. Con la albiceleste disputó el Sudamericano y luego el Mundial Sub 17 de 1989 en Escocia compartiendo plantel con Abbondanzieri, Medero, Castagno Suárez, Parías, Walter Paz, Lavallén, D’Ascanio, Leo Díaz y Selenzo entre otros. En los diversos compromisos marcó a jugadores como Víctor Ikeba y Luis Figo.
Soñaba con hacer una exitosa carrera, pero quizás por falta de fortuna o más bien de condiciones, terminó jugando en clubes de mucha menor convocatoria. En nuestro país vistió también las camisetas de Laferrere, Nueva Chicago (1997) con Elizaga, Couceiro, Cristian Gómez, Lázzaro Liuni y Mandra, Colegiales (1997-1998) y Deportivo Italiano (1998-1999) pero una grave lesión de ligamentos lo hizo perder terreno y lugar en el fútbol argentino.
Al tiempo entendió que en las mencionadas instituciones jamás lograría la buscada diferencia económica, motivo por el cual viajó inicialmente a Guatemala donde vistió los colores de Aurora.
Con ansias de continuar por Centroamérica, se trasladó a Honduras, país en el cual se instaló para terminar su carrera. Pasó por el Motagua, luego por Atlético Olanchano, Universidad de Honduras (2000), Real Comayagua (2002-2003), donde peleó el descenso y marcó el gol de la salvación, Provincial Valencia y Real Estelí (2005).
Actualmente es prácticamente un ciudadano hondureño y sin lugar a dudas se quedará allí. No vuelvas, nadie te extraña.

Cucu

Ottero Sergio

Sergio Francisco Ottero (El Sapo)
No hay casi registros de este volante ofensivo, ni en la web ni mucho menos en la memoria del pueblo futbolero. Se desconocen datos escenciales como su nacimiento, inferiores y destino. La única referencia trascendente es que vistió la camiseta de Ferro durante la primera mitad de la década del ’90.
Por esos años se mezcló con figuras internacionales del seleccionado argentino como Garré, Cancelarich, Sergio Vázquez, Burgos y Roberto Ayala entre otros, pero también compartió diferentes planteles con Mandrini, Pobersnik, Agonil, Kuzemka, Víctor Molina, Turdó, Suescun, Cordon, Forte, Bizzotti, Ortolá y Rocha entre otros.
Un dato para nada despreciable es que el último partido del Nuno Molina en Ferro fue justamente reemplazándolo a él. Ocurrió en abril de 1994 jugando contra Mandiyú de Corrientes y bajo la dirección técnica de Carlos Timoteo Griguol.
Una historia muy breve, pero también muy baldosera.

UPDATE: Jugó 63 partidos (2 goles), desde 1990 a 1994. No tiene nada que ver con Sergio Américo Otero, marcador central que pasó por Boca y Armenio (entre otros), en los 80’s.

Cucu

Machín Edison

Edison Javier Machín
Nombrar este apellido implica remitirse inmediatamente a Argentinos Juniors, pero señalarlo como padre, primo o hermano del actual volante del equipo de La Paternal es un error.
Edison nació en 1965 en Uruguay y su amor por el fútbol lo llevó ingresar de chico al club U.E.O Empalme Olmos de Baby Fútbol, una unión entre C.A El Trébol y C.S y D Santa María. Afianzado como volante central, pasó después por Ferrocarrilero F.C y Sud América para luego, comenzar a baldosear por el mundo.
Deambuló con poca gloria por Chile, Escocia y un fugaz paso por nuestro país.
En el Bichito (1992-1993) jugó apenas 14 partidos, pero se dio el gusto de usar las medias bajas como los enganches habilidosos y compartir concentraciones junto a Gancedo, Cagna, Netto, Mogrovejo, Germano y otras viejas glorias.
De nuevo en su país, vistió los colores de clubes pequeños. En Rentistas (1997) conoció a Meloño y Orta, donde se salvaron del descenso en las finales. Pasó después por Miramar Misiones, Atlético Progreso (1999) y terminó su carrera donde la había arrancado, en el Empalme Olmos (2004).

Cucu

Nicolás Alejandro

Alejandro Nicolás
Jugador sin apellido, apareció en Estudiantes de La Plata en 1998 luego hacer las inferiores. Sin embargo tapado por Galletti, Farías, Fúriga, Temporini y Piersimone entre otros, jamás tendría un lugar de privilegio en la consideración de los entrenadores.
De la camada de Alayes y Lanfranchi, deslumbró cuando debutó con el Profe Córdoba, sin embargo al tiempo se pinchó. A mitad de 1999 se destacó en la pretemporada y era número puesto para el debut frente a Argentinos Juniors por el Torneo Apertura, pero imprevistamente el nuevo entrenador Francisco Ferraro lo bajó y nunca más lo tuvo en cuenta.
Extrañamente a punto estuvo de viajar a Italia para incorporarse ni más ni menos que a la Sampdoria. Claro, por allí había estado dirigiendo César Luis Menotti, padre de su representante.
La cuestión es que la transferencia no se hizo y el delantero quedó masticando bronca. Para colmo, una vez removido el cuerpo técnico y con la llegada de Patricio Hernández, su ilusión arrancó de cero, pero lamentablemente el nuevo entrenador tampoco requeriría de sus servicios.
Cansado y desilusionado, en Julio del 2000 se desvinculó del club. De ese plantel fueron dejados libres Carlos Andersen, Silvio Duarte, Martín Mazzucco, Alejandro Candia, Sebastián Baratteri, Diego Ezquerra y Alejandro Peralta. En tanto que Roberto Lanfranchi y Cristian Guaymas fueron negociados.
Si bien contaba con la presunta posibilidad de ser contratado por el Tenerife de España y de realizar una prueba en el Racing de Santander, arregló con el Arezzo de la C1 de Italia, donde estaba Martín Turchi. Y obviamente en las divisiones de ascenso, como a tantos otros, se le perdió el rastro.

Cucu

Balbuena Edgar

Edgar Gustavo Balbuena Adorno
Duro defensor paraguayo, de esos que son siempre bien vistos para ocupar un lugar entre los centrales de algún equipo del fútbol argentino. Chapeó con eso de que en su país «van bien de arriba», pero apenas duró seis meses por acá.
Arrancó en clubes menores como Silvio Pettirossi (1997) y Presidente Hayes (1998). Después sí, consiguió un buen contrato para dar su primer paso importante. Fichó en el Tacuary F.B.C (1998-1999), luego pasó a Colegiales (1999) donde pegó el gran salto que lo derivó en Cerro Porteño (2000-2003). Logró títulos y sin nada más que hacer allí, su representante, el mismo que Ricardo Rojas, lo llevó a Estudiantes de La Plata (2003).
Su arribo no fue en el mejor momento, la transición con Malbernat fue dura y los resultados no se dieron. Con 22 años, pocos partidos y a préstamo no hizo pie y como lo dice su apellido, estuvo de adorno. Al tiempo llegó Bilardo y tampoco lo quiso por lo que se volvió a Paraguay sin autorización. Pero como se adeudaba dinero por Juan Daniel Cáceres, quedó liberado para volver a Cerro.
En Julio de ese año, del equipo de 1 y 57 se desvincularon entre otros Nicolás Tauber, Ariel Zapata, Ignacio González, Juan Pajuelo, Dante Unali, Fabio Pieters, Ariel Donnet, Alejandro Osorio y Cristian Guaymas.
Pasó por Olimpia (2004-2005) y actualmente juega en Libertad (2005). Ya pasó por los clubes más importantes de su país pero hizo sapo afuera. No le queda más que resignarse allí y retirarse prematuramente.

UPDATE

Sigue en Libertad.

Cucu

Busso Luciano

Luciano Carlos Busso
Arquero nacido en Rosario en el año 1973 y como todo jugador del montón de esa ciudad, intentó hacer algo en uno de los dos equipos importantes y terminó pasando por los demás. Arrancó en club Newell’s Old Boys desde inferiores del cual se desvinculó en 1995. Pasó a Unión de Santa Fé previo al ascenso a la A (1995-1996) y en el segundo semestre de 1996 fue becado por el Monterrey de México para integrar planteles del club. Luego retornó a su ciudad para atajar en Argentino (1996-1998) en la Primera B. Y después sí, viajó para Buenos Aires y entre 1998 y el 2000 vistió los colores de Tigre, donde llegó a integrar terribles equipos con compañeros como Pablo Dundo, Luciano Nicotra, Germán Gords, Mauricio Di Benedetto, Maxi Blanco, Juan Carlos Kopriva, Alejandro Baigorria, Sebastián Carrizo, Leonardo Luppino, Rodrigo Stalteri, Alejandro Orfila, Esteban Figún, Pablo Cuba, Bonfigli, César Monasterio y Rodrigo Bilbao entre otros.
Por esos años no la pasó muy bien, los malos resultados propiciaron la salida del director técnico Julio Ricardo Villa generando la llegada de Fernando Donaires. Sus barras, al entender que los jugadores no ponían ganas, se presentaron en un entrenamiento y lo encañonaron. Al intentar resistirse, le dieron un fuerte golpe en el cara, y Nicotra que saltó a defenderlo también cobró.
Pasado el incidente e indignado por la situación, dejó la institución y vaya paradoja, pasó a Defensa y Justicia (2000-2001). Pero para la temporada siguiente pretendió seguir deambulando por el país. Pasó por Independiente Rivadavia de Mendoza (2001-2002) que compraba de todo y así le fue. Conoció allí a a figuras de la talla de Diego Alarcón, Julio Marinilli, Maximiliano Natalichio, Carlos Paratore, Marcelo Trimarchi, Daniel Jiménez y Luis Calvo.
En una situación dramática, dejó a la Lepra mendocina, jugó en Central Norte de Salta y al tiempo apareció en San Martín de Tucumán (2002-2003). Jugando un partido en Santiago del Estero, sufrió la dureza de la policía local al recibir una paliza.
Cansado de la violencia y mientras esperaba el pasaporte italiano, jugó en Ben Hur de Rafaela (2003-2004) con Andermatten, Clotet, Ariel Suligoy y el Loco Marzo. Se tuvo que ir para que asciendan al Nacional.
Con la nacionalidad en mano viajó a Europa y después de tantas aventuras, vive muy tranquilo y ataja en el Sportivo Genzano de alguna división menor.
El grupo empresario dueño de su pase lo vende en internet como un arquero con temperamento y voz de mando, algo que se tomó muy a pecho para enfrentar a un revólver y un grupo de inadaptados.

Cucu

Solari Esteban

indultado

Esteban Andrés Solari
Un importante caso de «el hermano de» que ni por asomo logró llegar a ser lo que es Santiago. Hijo de Eduardo, hermano de Liz, sobrino del Indio y primo político de Redondo, su carrera estaba signada hacia el estrellato, pero terminó estrellado.
Hizo divisiones inferiores en todas partes del mundo de acuerdo al club de turno que dirigía su padre, pero vale mencionar al menos a Renato Cesarini, River Plate y Vélez Sarsfield. De este último quedó libre y como no podía ya jugar en inferiores, Estudiantes de La Plata (2001) le hizo primer contrato, pero no jugó en primera sino tan sólo en reserva. Con pocas chances entendió que probar en una división menor sería la mejor opción para obtener una continuidad y mostrarse ante el fútbol nacional. Fichó en Defensa y Justicia donde conoció, según el, al compañero más feo, Néstor Agotegaray. Convirtió algunos goles y con eso la chance de pasar a una institución con mayores pretensiones.
En el 2002 cuando Bennett sonaba insistentemente para volver a Argentinos Juniors, el entrenador Ricardo Rezza optó por Solari. Mucha suerte no tuvo, y no se sabrá jamás si fue por su rendimiento futbolístico o por arrojar agua por la ventana y empapar al propio director técnico.
Con ansias de revancha y tratando de buscar imperiosamente su lugar en el mundo, se fue a Entre Ríos. Lo contrató Gimnasia y Esgrima de Concepción del Uruguay (2002-2003) donde conoció a Juan Fontana, Ricardo Vendakis, Fabio Boujón, Leonardo Colombo y Pochola Silva. Estando en la B Nacional señaló que Ignacio Celaya de Atlético Rafaela era para el el jugador más mala leche de la categoría.
Posteriormente y con pasaporte en mano, salió a recorrer europa y lograr independencia económica. Se unió a los intereses del A.C Chioggia de Italia, un equipo de tercera división en el cual obviamente marcó diferencia y donde marcó 16 goles. Esa era la instancia que tanto buscaba, saltar a la fama, en cualquier parte y a cualquier precio.
Y su mayor alegría fue el llamado desde Bélgica. Pasó al Lierse, club de primera en el cual terminaron octavos y el marcó 5 conquistas. En tanto que en la Copa de aquel país infló la red en 4 oportunidades.
Al tiempo este admirador de Francisco Lamolina, decidió continuar su aventura por el viejo continente y vaya si se pasó de rosca. Firmó con el Apoel Nicosia de Chipre, algo tan ridículo como exótico, a tal punto que compartía plantel con Morfi, pero que no era un muerto de hambre.
Este apenas es el inicio de la dilatada trayecotoria que tendrá como protagonista a este integrante del Clan Solari, ¿la oveja negra quizás?

Cucu