Iacino Roberto

Roberto Iacino
Los únicos registros existentes remiten a que debutó en Platense en 1996 a los 20 años, que jugó un partido frente a Independiente en esos en que se prueban juveniles en las últimas fechas de los campeonatos y que al año siguiente apareció en otro frente a Gimnasia y Esgrima de La Plata en el que se retiró expulsado por doble amonestación. Por ese entonces, el volante supo compartir planteles con figuras de la talla de Monasterio, Cancelarich, Loyola, Borggi, Maisterra, Chatruc, Lorenzón, Erbín, Moner, C.Díaz, Romagnoli, Lenguita, Ortega Sánchez, Favre, Santoni, Di Carlo, Pachorra Godoy y dirigido entre otros por Carlos Picerni y también por el Pipa Higuaín.
Navegado por la web y encontrando que finalmente había participado de 10 encuentros en la temporada 1996-1997 sin convertir goles, apareció un tal Roberto Iacino jugando en la liga de Edeba (Eventos Deportivos Buenos Aires) en un equipo llamado Siberia. Son encuentros de Fútbol 8, con dos tiempos de 25 minutos y 5 de descanso. En repetidas oportunidades fue votado entre los mejores de la fecha, algo que en primera no supo conseguir.

Cucu

Desagastizábal Felipe

Felipe Manuel Desagastizábal
Nació en 1973 en La Plata y algunos le asignan una familia con pasado vasco, pero eso nunca se sabrá, pues su nombre no ayuda en nada.
Arrancó a jugar al fútbol de grande. Lo hacía en forma amateur hasta que alguien lo llevó a Temperley. Su chispa y velocidad lo dejaron muy bien parado y Los Andes creyó en él como una alternativa viable para su equipo, que a la postre ascendería primera en el 2000 con la dirección de Jorge Ginarte. Formaban dicho plantel figuras como Darío Sala, Orlando Romero, Rubén Ferrer, Fabio Pieters, Gabriel Caiafa, Germán Noce, Gabriel Lobos, Gabriel Nasta y Andrés Bressán entre otros. En sus primeras armas en la élite «robó» una tapa de la revista El Gráfico y si bien no brilló, logró impactar a algunos rivales. Por eso, a pesar de perder la categoría, el «Pitufo» pasó a Belgrano de Córdoba.
En el Pirata realizó exactamente el mismo proceso que en Lomas de Zamora. Es decir, arrancó bien, después se quedó y terminó yéndose al descenso. Durante algunas fechas con el Celeste se mantuvieron primeros de la mano de Carlos Ramaciotti y con compañeros como Rubiel Quintana, Sebastián Brusco, Facundo Imboden, Gastón Martina y Julio Mugnaini. Hasta se dieron el gusto de ganarle a Boca en la Bombonera en una jornada en la que Felipe maltrató a fuerza de gambetas al tristemente célebre Jorghino. No obstante el promedio se les vino abajo y una nueva frustración le quedaba registrada en su carrera.
A mitad del 2002 las dirigencias de Olimpo de Bahía Blanca (2002-2003) y de Gimnasia y Esgrima de La Plata peleaban por sus servicios. Cuando el presidente del club bahiense comenzó a hacer sondeos para aquirirlo, generó muchísimo temor en los hinchas por los antecedentes «descensivos» del habilidoso mediapunta.
En el Apertura ingresó desde el banco en algunos juegos y cumplió, por lo que Falcioni accedió a darle la titularidad. En esos partidos no anduvo bien ni como punta ni como volante y para colmo había perdido situaciones de gol increíbles. Recién en la pretemporada logró marcarle un gol a un equipo de la liga local en amistoso y el centenar de hinchas que allí estaban se levantaron a aplaudirlo y a gritar ¡por fin!
Cuando llegó Cristian Castillo para formar dupla con Carrario y Delorte comenzaba a emerger, se lesionó y ya no jugó más. Precisamente en ese momento el Aturinegro empezó a ganar logrando una racha increíble sumando 31 puntos para salvarse holgadamente del descenso. Para colmo, trascendió desde el vestuario, que en un póster del plantel que había pegado en la pared, algunos jugadores decidieron tapar con cinta al hombre en cuestión.
Retornó a Belgrano nuevamente con la esperanza de llevarlo a la A. Es que se formó un interesante plantel manejado por Omar Labruna con Sanzotti, Brusco, Giampietri, Cobelli, Bezombe, Torres, Villarreal y Artime por citar algunos nombres. Sin embargo en la vida de este hombre, se sumaría otra tristeza.
Pasó a Defensa y Justicia convocado nuevamente por Ginarte pero las cosas salieron muy mal. No pasó desgracias como en sus clubes anteriores, pero los directivos le rescindieron el contrato. En total había jugado nueve partidos, sin goles y con un puntaje de 3,75 según Olé.
Bajó otra categoría y viajó a Tucumán. Se incorporó como estrella junto al arquero Misetich al Atlético (2005) y al llegar declaró «Si me va bien a mí, le va bien al equipo. La idea no es quedarnos sólo por cinco meses, sino ascender y estar por mucho tiempo más». Efectivamente no ascendieron y permaneció muy poco tiempo.
Luego, este parecido al tenista Sebastián Grosjean jugó en Defensores de Belgrano con Pablo Goverbille, Matías Mantilla, Jorge Protti y Leonel Unyicio y en el 2006 firmó en La Plata FC junto a Brian Robert y Alejandro Meloño donde fue dirigido por Enzo Noce.
¿Usted lo contrataría? No es mal jugador, pero saque sus propias conclusiones.

Cucu

Formidábile Javier

Javier Andrés Formidábile
Con ese nombre no le quedaba otra que descollar y hacer quedar bien a toda una familia, sin embargo bastante lejos estuvo de eso. Arrancó como volante en la primera de Platense (1999) luego de la renuncia de Pedro Marchetta. Al asumir Raúl Grimaldi, entrenador de la cuarta división, optó por ponerlo en lugar del lesionado Claudio Spontón dándole el gusto de compartir plantel con grossos como Lenguita, Mandrini y Viqueira. En Vicente López conoció el dolor de la derrota, soportando el descenso. Junto a Campi, Nasuti, el Totó García, Insaurralde, Hirsig, Krikorián, Pobersnik y Guillermo Santo entre otros no pudieron revertir la complicada situación.
En el 2002 con pasaporte en mano, cruzó el viejo continente para poder hacer una diferencia económica que indudablemente en Argentina no lograría jamás. Llegó a Italia y pasó por el gracioso Puteolana (2002-2004), el Gragnano (2004-2005) y actualmente descolla en el Ischia Benessere (2005).
Su carrera no fue nada «formidable» (había que meterlo en algún lado).

Cucu

Bianchi Rafael

Rafael Adrián Bianchi
Una carrera a lo Karim Adippe. Delantero goleador pero que no llegó a los 100 goles en su carrera, corpulento y con pasos por varios clubes de su país no muy grandes y de Sudamérica.
Arrancó en Central Español (1987-1988) y una buena temporada hizo que la dirigencia de Nacional (1989) se aproveche, al igual que la de Peñarol, del semillero de los demás. Pero en el tricolor apenas jugó un año y viajó a la Argentina. Se alistó en el ascendido Lanús (1990), en un paso del que nadie tuvo registro aunque le haya marcado un gol al campeón Newell’s. De ahí continuó su periplo por la región pasando al Palestino de Chile (1991). Tampoco duró demasiado y volvió para sus pagos. Jugó en el siempre duro Cerro (1992) y otra vez partió del otro lado de la cordillera. Ese mismo año participó en dos encuentros para su selección, curiosamente partidos frente a clubes, como el Recreativo Huelva y el Benfica.
En el Everton de Chile (1993) hizo 10 goles pero no alcanzó a ser el goleador del certamen (fue Cristian Montecinos) ni de su equipo (Juan Carreño).
Extrañamente retornó otra vez a Uruguay, o porque el antecedente le sirvió para retornar en forma gloriosa o porque los chilenos no lo quisieron más, algo que nunca se sabrá.
Integró el plantel de Bella Vista (1994) y seguramente por interesantes rendimientos Nacional (1995) volvió a creer en él. Quizás lo veían más completo y maduro para mancarse la histórica camiseta, pero haber aparecido en (1996) en Rampla Juniors no habla bien de él. Allí es recordado por ser el «que se comió la piña» de un rival frente a Peñarol, motivo por el cual fue retirado en camilla.
Y no frenó allí. El necesitado Huracán de Corrientes (1996-1997) lo trajo de nuevo al fútbol argentino donde formó dupla con el Pícaro Fernández y convirtió algunos goles (7 en el Apertura). Tuvo su noche de gloria en Avellaneda precisamente en el último partido del Clausura 1997 cuando vencieron a Independiente. Marcó dos veces, sin embargo ese triunfo no alcanzó para salvar la categoría por la victoria de Español en otro estadio. Apenas 64 DT lo anotaron en sus equipos del juego del Diario Clarín. No se fue del país pero optó por ir al ascenso, a Almirante Brown de Arrecifes (1998-1999). A nadie le interesa como le fue allí, sino que la apuesta era ver hacia donde partiría después. Y para no decepcionar a sus «seguidores» se pasó de rosca. Jugó un año, para no perder la costumbre, en el Herediano de Costa Rica (2000) e inmediatamente retornó a su casa. Se retiró en Huracán Buceo (2001). Un Bianchi, sin fama, sin gloria, no ganador…y mucho menos con el celular de dios.

Cucu

Mello Alejandro

Alejandro Alvaro Mello
En épocas de vacas flacas, de sequía de goleadores y de prematuras ventas a cualquier equipo de Europa, el fútbol argentino comenzó a mirar hacia los costados. Por ello, en este último año y medio comenzaron a llegar nuevamente jugadores uruguayos como en los ’90.
Mello arrancó jugando Nacional (1999-2000) pero sin lugar pasó a River Plate (2001-2002) de su país donde hizo una interesante dupla baldosera con el trotamundo argentino Brian Fuentes. Algunas destacadas actuaciones derivaron en el retorno a Nacional (2003), porque ya había conseguido foguearse.
En el popular Bolso, conoció a Rubén Sosa e inclusive llegó a compartir el ataque con el Manteca Martínez. Aunque también hizo buenas amistades con Angbwa Benoit, Alejandro Curbelo, Diego Scotti, Julio Dely Valdés, Carlos Camejo y Fabián Coelho.
Nunca logró ganarse el puesto y rendir como se esperaba, por lo que a mitad del 2004 trascendió que por las llegadas de Abreu y Medina, había sido vendido al Shangai SVA de China, algo que quedó descartado como también los rumores que lo vinculaban al Rosario Central de Víctor Púa.
Con ansias de revancha, pasó a préstamo al Tacuarembó (2004). Ya sin Piriz Alvez ni Sebastián García, sería el hombre indicado para inflar las redes del humilde equipo rojo. En doce encuentros marcó ocho goles, algo que hizo que Banfield y Olimpo se fijen en él. Primero fue Carlos Leeb en representación de Falcioni a verlo jugar, pero por la afinidad con Gregorio Perez, desembarcó en Olimpo (2005).
Su traspaso resultó algo conflictivo, no por el acuerdo de sueldos, sino porque Nacional, dueño de su pase, le planteó que para poder jugar en Argentina debía renunciar a los 20 mil dólares que le adeudaban. El delantero se mostró muy enojado pues tenía información de que iba a ser dejado libre.
De acuerdo a un allegado del vecino país al que se le consultó acerca de las bondades del punta, señaló que no iba bien de arriba, ni que era portentoso, ni que tenía un buen remate. En síntesis, que casi no tenía virtudes y que no se destacaba en nada. Dicho y hecho.
Fue suplente de Alejandro Delorte y Maxi Estévez y cuando alguno de ellos era suspendido o lesionado, Diego Galván pasaba como atacante. Todo se le hizo muy difícil y casi no jugó. Sin embargo va a quedar en su memoria el gol que le hizo de cachetada a Navarro Montoya en la Doble Visera.
Su última imagen fue en la última fecha del Clausura 2005 con el equipo suplente frente a Lanús tratando de patear un penal a lo Orteguita y de tantos amagues se lo atajó Bossio. Una vez enterados los hinchas de Tacuarembó que dejaba al equipo bahiense, organizaron rifas para hacerlo retornar. Y lo lograron. Cabizbajo retornó a su ex club.

Cucu

Especiales: Un argentino en Vietnam

Damián Andermatten

Nació en 1979, en épocas en las que el imperialismo estadounidense acababa de sufrir uno de sus más duros reveses. La guerra de Vietnam había significado para ellos una impensada derrota. Varios años después, ese mismo sitio albergaría la aventura de este futbolista argentino.

El rafaelino en cuestión pasó por Ben Hur de su ciudad y mientras hacía sus primeras armas, viajó en el 2000 a Holanda para hacer una prueba que duró 15 días en el Grooeningen. Los clubes no arreglaron y retornó al país. De nuevo en la BH compartió plantel con Daniel Bertoya, José María Paz, Ariel Suligoy, Sebastián Clotet, José Luis Marzo y Darío Carbol.

Pero si de insistencias se trata, dejó nuevamente Rafaela y recaló en el Bongdad LG Hanoi ACB (2004/05) de Vietnam. Sí, allí juegó como «doble cinco», en un sitio donde casi no se trabaja tácticamente y del que él mismo se reía. «Aprendí rápidamente palabras para el juego en sí. Por ejemplo, rápido es ‘ñia’, pase es ‘pas’, cuidado atrás es ‘cam sao’. Y bueno, cosas así. Igual, no te dan ni cinco de bolilla. Hacen cualquier cosa y sólo van para adelante».

Pasó sus días extrañando y compartiendo vivienda con un uruguayo. «Alquilamos una moto, para estar más cómodos. Autos hay, pero si tenés uno, tenés que ir a 5 km por hora por la gran cantidad de motos que dan vueltas. Es más, acá veo llevar las cosas más insólitas en los ciclomotores. Vi un piano, un ternero adentro de una jaula hecha con caña y cinco perros cocinados, algo que acá se come mucho, al igual que ranas, tortugas y caballos».

Este mediocampista que reconoció haberse tomado unas copitas a la distancia por el ascenso de su club de origen, afirmó haber engordado algunos kilos por vivir a arroz. Mientras tanto, en Vietnam, la pasó bomba, hasta que decidió su vuelta a Ben Hur (2006) para tratar de salvar la categoría.

Cabrera Nelson

Nelson Alcides Cabrera
Áspero lateral uruguayo de juego duro aunque no haya nacido en Durazno sino en Canelones, pero que de blando no tenía nada.
Apareció en la primera de Danubio en 1986 y se mantuvo hasta 1992. Por esos años llevó a la gloria al club albinegro al ganar su primer Campeonato Uruguayo en 1988 con históricos como Kanápkis, Moas, Javier Zeoli y Da Silva. Por ello fue convocado a la selección, en la cual jugó 28 partidos, pero apenas uno por Copa América (1993) y cuatro por eliminatorias. No sólo podrá contar anécdotas con Francescoli, Da Silva y Sosa, sino también con Siboldi, Pelletti, Héctor Morán, Adrián Paz, Rodríguez Peña, José Herrera, Ferro y compañía.
Con tal antecedente, su compatriota Luis Garisto, que en ese entonces dirigía a Estudiantes de La Plata (1993-1994), lo hizo contratar para juntarlo con Erbín y los demás. En el primer clásico, por Noviembre de 1993, perdieron como locales y eso marcó la salida del entrenador de la institución. Esa tarde el Pincha salió al campo con Sessa; Soria, Iribarren, Erbín y Cabrera; París, Pighín, Calderón y R.Capria; Palermo y G.González En el banco esperaban su oportunidad Andersen, D.Capria, Uliambre, Mauro Amato y Cenci. Otro uruguayo, Ostolaza y Guillermo Barros Schelotto sentenciaron el 2 a 0 final. Ese mismo equipo, con algunos más y otros menos, terminó perdiendo la categoría a mitad de 1994.
En 1995 volvió a su país con la desazón de no haber hecho pie en el fútbol argentino. Se unió a Rampla Juniors, institución en la cual finalizó su carrera.
De acuerdo a los amigos de Seducidos y Abandonados (S&A), le decían «El Relojito» por lo regular, pero también por lo previsible.

Cucu

Sachetto Esteban

Esteban Sachetto
Delantero, mediocampista o lateral izquierdo surgido de Empleados de Comercio de Guaminí pero que fichó de joven en las inferiores de Newell’s Old Boys.
En la poderosa cantera rosarina realizó grandes campañas. En 1995 fue campeón Latinoamericano en Mar del Plata con 7ma división donde marcó cuatro goles. Al año siguiente se consagró campeón del Apertura y del Clausura señalando 13 conquistas. En 1997 con la 5ta obtuvo otro título, el del Apertura y luego la final del año ante Huracán. En el encuentro decisivo mojó dos veces, llegando a un total de once. Por ello fue elegido, según la revista «Solo Fútbol», el jugador del campeonato.
Ya para 1998 esa camada parecía invencible y para confirmarlo arrasaron en 4ta división en el Clausura y en la final con Argentinos. Sachetto metió doblete en el partido decisivo y comenzaba a soñar en grande.
Con esa buena vidriera participó en una selección juvenil Sub 20 que jugó el Torneo Alvaro Perea de Punta del Este con Brasil, Uruguay, Chile y España. Compartían aquel plantel Duscher, Palos, Damiani, F.Crosa, Demus, Rivarola, Flores Coronel, Villarreal, Braña, La Paglia, Roldán, Carboni, J.Fernández, Galletti, Ariel Franco, Sixto Peralta, Turdo, G.Milito, D.Islas, Arcamone y Elfand.
En el 2000 llegó al plantel profesional hasta mitad de año, pero al no tener lugar en la Lepra, comenzó a deambular por los lugares que la Internacional Players S.A (grupo empresario dueño de su pase) creía necesarios. Así integró la plantilla del Ionikos FC de Grecia (2001-2003) junto a Gabriel Lettieri. En la liga participó en 21 encuentros haciendo un gol. Y por la copa apareció en 7 y llegó a la red en 2.
Realizó una prueba en el Willem II de Holanda y en el 2004 apareció imprevistamente en la Unión Huaral de Perú con previa prueba en Alianza Atlético, pero a mitad de año se volvió a Rosario. Es que quien lo maneja es una sociedad con sedes allí y en Roma, que se dedica a la gestión deportiva de los clubes Deportivo la Serena (Chile) y Argentino de Rosario. Jugó en el Salaíto y luego retornó a Europa. Juega en el Alghero de alguna división del fútbol italiano. Cualquier parecido con el enano Nelson, es pura casualidad.

Cucu