Roldán Juan Carlos

Juan Carlos Roldán (El Pollo)
Volante que arrancó en Central Córdoba de Santiago del Estero (1986-1988) y que no tiene parentesco alguno con Tito. Llegó a Newell’s (1988-1991) en épocas dulces donde no tuvo destacadas actuaciones, no obstante sólo queda el recuerdo de un gol que le convirtió a Mandiyú (foto) y por estar en el banco de suplentes en las finales con Boca.
Luego anduvo por Banfield (1991-1993) formando un verdadero dream team donde fue dirigido por Carlos Babington y compartió concentraciones con Gabriel Puentedura, Fabio Lenguita, Ivar Stafuza, Daniel Delfino, Raúl Wensel y dos juveniles que estaban apareciendo, Javier Sanguinetti y Jorge «Patrulla» Jiménez. Ascendieron pero se fue para otro sector del sur de Buenos Aires.
Sonó en Irapuato de México y Cobresal de Chile pero es poco comprobable. Si, en cambio, vale afirmar que anduvo por Quilmes (1993-1995) donde dicen que tenía condiciones pero que en el Cervecero no pasó nada. Despuntó el vicio por Douglas Haig de Pergamino (1995-1996), lo más cerca del Milan que podía apuntar, Cipolletti (1996-1998) y su esperado retorno a Central Córdoba de Santiago del Estero (1998-1999). Tiempo después se hizo cargo del equipo como director técnico y en el 2004 se salvaron del descenso al Argentino C.
Alejado de las grandes luces y con precaria cantidad de flahes a lo largo de toda su carrera, no logró lo que tantos otros obtuvieron luego de su paso por Newell’s. La Lepra siempre nucleó a jugadores del interior a los que luego se lanzó a la fama y por los que se hizo conocido y atracción para los niños. Pero también pasaron otros, y vale la pena recordarlos.

Cucu

Barrios Teófilo

Teófilo Barrios
Áspero defensor paraguayo que jugó en su selección pero que logró trascender en el fútbol argentino solamente con su nombre. Y que importante fue llamarse Teófilo porque su apellido inclusive fue opacado por otro Barrios, el uruguayo Pedro. Llegó a Talleres de Córdoba (1993) en épocas en que también se desempeñaba allí su coterráneo Catalino Rivarola y un seleccionado de grandes personalidades como Arsenio Benítez, Bevilacqua, Mannarino, Kenig y Fornero. Se dio un gusto que pocos pudieron pero que todos soñaron, marcar al brasileño Charles traído por Maradona al Boca de Tabárez.
No fueron felices lo años en la T y dejó la institución en un paso tranquilamente olvidable.
En 1995 retornó a la Argentina en busca de revancha y junto a Pedro Rómoli fueron presentados como los refuerzos de un Lanús que al año comenzaría a crecer tanto a tal punto de ser segundo en el torneo local y campeón de la Copa Conmebol. Obviamente su participación en los éxitos fue escasa, siendo suplente de Juan José Serrizuela y compitiendo por un lugar en el banco con el aquel entonces juvenil Gabriel Ramón. Al año dejó la institución y pasó al Guaraní (1997) de su país.
Lo único recordable de su estadía en el Grana fue haber figurado en la revista del juego Gran DT de 1996 como nacido en 1993, que de ser cierto hubiese superado a Diego Maradona como el jugador más joven en aparecer en primera división.

Cucu

Okatani Kyo

Kyo Okatani
Gracioso japonés que cayó insólitamente en Olimpo de Bahía Blanca ante la sorpresa de todos. Algunos lo creyeron como una impresentable incorporación, pero luego entendieron que se trataba de una especie de «pasantía» de la que representantes nipones se hacían cargo de los gastos.
Para ciertos jugadores que intentan emigrar de su país se les toma un examen sobre fútbol mundial y Okatani, quien se la pasaba mirando e investigando sobre deportes aprobó y tuvo la oportunidad de salir a probar suerte.
Lo cierto es que poco a poco se fue soltando y entendiendo el idioma. Había estado en Rosario Central y buscaba un lugar en el fútbol. Sin embargo tener un auto para cada integrante de su familia, una casa de cinco ambientes, enorme campo y ser estudiante de cuarto año de economía en la Universidad de Titsumeikan, lo alejaban de ese «hambre de gloria» que se necesita para llegar a la élite.
Este sonriente delantero se dio una linda vida en su periplo por el sur de la provincia. No sólo dormía 13 horas por día sino que mezclaba café con milanesas, asado o ravioles. «Me gusta todo, pero más las empanadas y el té lo dejé de lado, ahora me gusta el vino y la cerveza. Como poco arroz y aprovecho para comer mucha carne, porque allá es muy cara».
En una nota para un diario local, no tuvo inconvenientes en contar sus intimidades. «El otro día fui a un boliche, me emborraché con cerveza y bailé arriba de la barra. Después no me acuerdo más de nada…es que en Japón no voy a bailar. A Makyko (su novia) la conocí y la invité a charlar en el auto y después fuimos a tomar un café. Ahí nos pusimos de novios y tardamos una semana en…».
También se tomó el tiempo para despacharse duramente contra los chinos: «Comen ratas y perros, tienen los ojos para arriba, como los coreanos, nosotros los tenemos redondos».
Observando desde afuera, siendo dueño nada menos que de la camiseta número 13 y sin tener chances ni siquiera de concentrar, se daba el gusto de opinar sobre el plantel. «El equipo no tiene el mismo nivel que el año pasado. Está muy mal físicamente y todo le cuesta; no veo una salida».
Si bien sólo tuvo algunas chances en el equipo de la primera local, se adaptó bien al grupo, pero siempre aclaró que a fines de ese año 2003 debía volver a su país sobre todo para estar con su chica, a quien según sus palabras le era muy fiel y extrañaba mucho. «La veo por Internet, pero no es lo mismo», señaló.
Según trascendidos Kyo viajó hacia Capital Federal para «jugar» en Argentinos Juniors, pero nunca más se supo de el.
El pintoresco personaje, gran tomador de mate presenta algo insólito del que nadie se percató. Si bien estuvo en inferiores del Kyoto FC, jamás jugó profesionalmente en ningún club de Japón.

Cucu

Mari Gauto Walter

Walter César Mari Gauto
Eterno arquero suplente, casi tanto como Docabo y Saccone, que supo aclimatarse bien a los bancos de relevos de Mandiyú de Corrientes (1992-1995), provincia de donde es oriundo y al de los demás clubes por los que pasó.
Obtuvo extrañamente su venta a Huracán de Parque Patricios (1995-1996) donde le debieron durante mucho tiempo 11.201 pesos que intentó conseguir pidiendo la quiebra.
Aún soñando con brillar en Buenos Aires pasó a Banfield (1996-1997) club del cual cobró su deuda inhibiendo a través de Futbolistas Agremiados. Retornó cabizbajo a Huracán Corrientes para la temporada 1998-1999.
Por varios años desapareció del mapa futbolístico, pero en el 2004, a los 34 años volvió a sonar por el noreste del país en su tierra natal. El Textil Mandiyú lo repatrió para el Torneo Argentino, obviamente esperando una oportunidad desde afuera.
Poco se puede analizar de este portero de gracioso apellido, al que pocos han visto atajar. La única lectura posible es que seguramente habrá sido siempre un buen aporte para el grupo. No jugó demasiado en su dilatada trayectoria, pero envidia debe causar en muchos por la cantidad de baldoseros con los que concentró.

Cucu

Rivero Silvio

Silvio Rubén Rivero
Volante que saltó a la fama por aparecer durante 1996 en el Boca Juniors de Maradona participando en una de esas impresentables giras por China.
Anteriormente había estado en el Mundial Sub 17 de Italia en 1991 teniendo como compañeros a Sanzotti, Arruabarrena, Lombardi, Gallardo, Chaile, R.Bernuncio, C. Husaín, Oliveri, Verón, A. Zapata, Angel Morales, Comelles, Azconzábal, Akselman y Norberto Alonso.
No tuvo mucha suerte, algo que era previsible en épocas de cabaret y más aún sabiendo que las inferiores del club xeneize pocas estrellas han aportado en los últimos 10 años al fútbol argentino. Pasó a préstamo a Godoy Cruz de Mendoza y luego estuvo entrenando en All Boys.
En 1998 participó en una prueba llevada a cabo a 90 futbolistas en Huracán a cargo de López-Cavallero, algo similar a lo que alguna vez había organizado Timoteo Griguol en Gimnasia. En aquella ocasión Rivero se despachó afirmando que «le mandaré un video al cuerpo técnico del Globo y ellos tomarán la decisión de contratarme o no». Se hicieron presentes también Claudio Benetti y Claudinho (ex Platense) entre otros y obviamente ninguno quedó.
Tiempo después volvió categorías más acordes a su nivel e integró el dream team que armó Villa Mitre de Bahía Blanca para la temporada 2000-2001. Entre las resonantes figuras jugaron Mauro Gerk, José Luis Pelanda y Leonardo Luppino.
Pasó por Atlanta (2003) pero no jugó por estar roto. Apostaron a su recuperación que nunca se dio…No mucho más…¿qué esperaban?

Cucu

Laffitte Daniel

Daniel Guillermo Laffitte
Ilustre desconocido del que jamás se sabrá ni se hablará sobre sus rendimientos y cualidades. Sin embargo los pocos datos que existen sobre él son bastante llamativos. Su debut fue en Central Córdoba de Rosario pero ya a los 19 años pasó a River Plate, una transacción que la mayoría debe ignorar y que se dio a principios de la década del ’90. Un presagio de los que serían las llegadas de Decoud, Bitancort, Oreiro, Del Bono, Leguizamón y Chacana entre otros. Alguna vez tuvo un paso similar pero en Newell’s Old Boys. Es que en 1992 Picerni le dio la chance de jugar su único partido en la Lepra frente a Estudiantes de La Plata reemplazando a Ricardo Lunari. También jugó en Central Norte de Salta y no se supo mucho más.
Pero la mayor curiosidad tiene que ver con un tema judicial. En febrero del 2005 Central Córdoba debía rematar su sede y eso generó angustia en los socios y mucho movimiento en los diarios. Es que después de varios años, el apellido Laffitte volvía a sonar con insistencia. El delantero había enjuiciado a la institución por 35 mil pesos y la situación se tornó irreversible. Los socios intentaron generar algo por su cuenta y protestaron quemando cubiertas frente a la sede, sin embargo horas antes de la resolución el club logró ponerse de acuerdo con el ex hombre de la entidad.
¿Alguien puede aportar más sobre este enigmático jugador?

Cucu

Guendulain Guillermo

Guillermo Pablo Guendulain

Volante derecho nacido en Córdoba que pasó por gran cantidad de clubes dejando sólo el recuerdo de su apellido. Es que fue siempre del montón y cuando tuvo la chance de mostrarse en un grande apenas pasó los 50 partidos en cuatro años. Estuvo en Gimnasia y Esgrima de La Plata (1985-1990/135 partidos 9 goles), Racing de Avellaneda entre 1991-1994 (68 partidos, 1 gol) dándose el gusto de jugar con Ventoso, Olimpia de Paraguay, Deportivo Mandiyú de Corrientes (1995/16 partidos), Huracán de Parque Patricios (1995-1996/5 partidos), Chacarita Juniors (1996-1997/28 partidos) cobrando su deuda año después de dejar el club a través de una inhibición, y Belgrano de Córdoba (1997-1998/55 partidos) con ascenso incluído aunque siendo muy cuestionado por la tribuna. Allí tampoco cobró a tiempo y debió proceder igual que con la institución anterior. Su último registro marca un paso por Gimnasia y Tiro de Salta (1999-2000/28 partidos) en el que descendió al Argentino A.

Retirado dirigió al Atlético Banda Norte de Córdoba y a Estudiantes de Río Cuarto donde tuvo a su ex compañero Claudio Spontón como dirigido. No tiene muchos momentos emotivos o ridículos en su trayectoria, pero seguramente millones de anécdotas que nunca sabremos. Es que éste rubio de prolijo peinado, llamativo jopo y complicado apellido supo rodearse de grandes estrellas de nuestro fútbol. Vale la pena citar algunos ejemplos como en La Plata donde estuvo con Galvagni, Saraiba, Pighin, Abdeneve, Airez, Gambier, Siboldi y Saturno. En Corrientes jugó junto a Baena, Umpierrez, Medrano, Marinilli y Pozzuto. Ni hablar en el Funebrero al lado de Néstor Merlo, Galoppo, De Felipe, Leeb, Mendez, Anconetani y Ucero. También en el Pirata hizo buenas migas con Garcete, Ragg, Zaccanti, Alarcón, Medina, Testa, Javier Lavallén, Julio López, Jarast, Sala, Luis Fernando, Avalos, Leo Torres, Ruffini, Manrique, Rueda, Avalos y Carnero. Ya sobre el final de su extensa y dilatada carrera, para no perder la costumbre defendió al Lobo salteño con Viana Beledo, Cuadrado, Trasancos, Leone, Gil, Daniel Mozas, Bonnet y Claudio Spontón.

Una perlita es que Guillermo ha inspirado a manejos oscuros. Un hincha de Independiente apodado «Guendulain» fue prohibido en las canchas durante dos meses por arrojar una botella de gaseosa ante Racing e intervenir en incidentes con simpatizantes de Rosario Central. Un baldosero de ley que jamás dejó en banda a sus iguales. Aquel que algunos nombraban como si tuviera diéresis, pero más bien parecía que hacía diálisis.

Cucu

Kinjo Gabriel

Gabriel Alejandro Kinjo
Extrañísima historia de un japonés nacionalizado argentino que terminó robando en el exterior. Algo bastante similar, trasladado a la política, al caso de Alberto Fujimori.
Se desconoce como arrancó su amor por el fútbol, pero que le gusta es seguro, sobre todo porque nunca jugó en primera pero siempre vivió de la actividad. Algunos dicen «hay ponjas por todos lados y son todos iguales». En éste caso, es siempre el mismo pero deambuló por casi los cien barrios porteños. Pasó por Deportivo Italiano (1994-1995), Leandro N. Alem (1996), Colegiales (1997 y 1998-1999), All Boys (1997-1998) y Nueva Chicago (1999-2000), con Brian Fuentes de suplente.
Pero se dio cuenta de que afuera la pasaría mejor y su aventura se extendió por Ecuador, jugando en la B en Técnico Universitario (2001-2002) y Deportivo Saquisili (2003), donde logró una buena cantidad de goles.
Pero no conforme con eso, buscó más plata evitando subsistir en el futuro poniendo un supermercado. Jugó en el Municipal Limeño (2004), Liberia (2004) y Punta Arenas (2005), todos clubes de Costa Rica.
Y sí, los «chinos» la tienen muy clara.

Cucu