Johnnier Montaño
Enganche colombiano con clase y gambeta que surgió en América de Cali y que llegó como sensación a Quilmes con tan sólo 16 años, gracias a la gestión de Gustavo Mascardi. Cuando se hablaba de su posible pase a River, se lo llevó al Parma, donde apenas jugó. Terminó abortando su explosión futbolística, según dicen, porque lo encandilaron las luces.
De todas formas, pasó por la Selección de su país y tuvo tiempo para deambular por diferentes partes del mundo. Tras dejar el equipo lechero, anduvo por Verona (2001/02), Piacenza (2002/03), otra vez Parma (2003/04), América de Cali (2004), Santa Fe (2005), Al Wakrah de Qatar (2005/06), Cortuluá (2006), Sport Boys de Perú (2007) y Alianza Lima, desde 2008.
En enero del 2010, previo a disputar la Libertadores, su entrenador Gustavo Costas consideró que «Montaño es un buen jugador, pero ahora no está para jugar noventa minutos, para el ida y vuelta. En la Copa hay que correr y será difícil que Johnnier aguante, le cuesta mucho por su peso«. Una lástima, un crack al que le dijeron que le sobraba pasta, y se la comió en serio.








