Argentina – Atlante

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A sólo días del comienzo de la Copa del Mundo de 1986, la selección Argentina emprendió una serie de amistosos contra equipos locales. Además del América, en cuyas instalaciones concentraban los futuros campeones de mundo, y los Toros de Neza, la albiceleste enfrentó al Atlante con la intención de dar rodaje a los futbolistas que debutarían poco después ante Corea del Sur.

Fuera de stock: El PC Fútbol

Juego para computadoras creado por la empresa española Dinamic Multimedia en 1992, contó con nueve ediciones. Las primeras versiones eran más ágiles, venían en diskettes y eran fáciles de manejar. Las últimas fueron beneficiadas por la evolución de la tecnología a tal punto de generar un realismo que se transformó en enfermedad. ¿Quien no se creyó DT?

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La primera versión del PC Fútbol con equipos argentinos fue la 3.4 del Apertura 1995. Contaba con la modalidad Mánager. Uno tenía que elegir un club de Primera División y llevarlo al título. El concepto era claro: ser director técnico de un equipo de fútbol. Seleccionabas a los titulares, a los suplentes y a los que quedaban afuera de la convocatoria. También se podía declarar transferible a algunos hombres que no se iban a tener en cuenta, y contratar a futbolistas de otros equipos e incluso jugadores de Europa. Por ejemplo, entre las noticias aparecía «El equipo de Le Saux o Le Tissier puso en venta al jugador«, pero no decía qué club lo tenía.

Se podía escoger la táctica, poner el precio de las entradas y agrandar el estadio. Uno de los trucos era estipular el valor de los tickets lo más alto posible y recaudar lo suficiente para adquirir jugadores de categoría.

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El cambio drástico se dio para el Apertura 1997 cuando la versión 5.0 introdujo los relatos de Marcelo Araujo y otras funciones mejoradas. Se podían hacer ofertas a diferentes clubes del fútbol local y también estaba la chance de ofertar a jugadores del viejo continente que no estuvieran transferibles.

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La explosión máxima del juego se dio con la edición 6.0, en 1998. En marzo de ese año apareció la versión española y para junio la italiana, que contaba en el CD con el 5.0 de Argentina y también el 5.0 de Francia. Ya para el verano de 1999 se instaló en nuestro país la versión local, muy mejorada con respecto al año anterior. Víctor Hugo Morales fue, en esa oportunidad, el hombre escogido para los relatos.

Se podía elegir cualquier equipo en modo manager, o bien empezar con un equipo de la B Nacional y pasar luego a ser el DT de Boca o de River, según las campañas realizadas en los equipos de la divisional de ascenso.

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A esa altura el juego no abarcaba un solo torneo como en la versión 3.4. También poseía la opción de la Copa Libertadores, una tabla del descenso de Primera división y un campeonato de la B Nacional donde ascendían dos equipos.

Ya en el 6.0 uno podía observar qué jugadores de otros clubes estaban en su último año de contrato y asegurárselos para la temporada siguiente con una buena oferta.

Además esa edición contaba con preparador físico, secretario técnico, buscador de jugadores y otros tantos empleados del club que ayudaban a la función del usuario, que cumplía el rol de manager del equipo. Era bastante completo.

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Jugadores destacados

El caso más emblemático es el de Juan Manuel Suligoy, ignoto player de la vida real que tenía un promedio de 91 puntos en el plano virtual. El delantero de Atlético Rafaela no era un crack ni mucho menos, pero era una tentación comprarlo para rellenar el plantel o, mejor aún, hacerse cargo de La Crema para venderlo y hacerse de una buena cantidad de dinero.

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Otros valores como Grecco (Olimpo), Watson (Godoy Cruz) y Alianello (Douglas Haig) le daban vigor al torneo del Nacional B, con buenos rendimientos. Y no podemos olvidar al gran Poorters, un futbolista del Lierse de Bélgica que ostentaba la denigrante media de 8 puntos. Una lágrima.

El 7.0 ya era internacional. Es decir que el juego comprendía los torneos de España, Italia, Francia, Inglaterra, Alemania y Argentina. Salvo ese detalle, que hizo más pretencioso al PC Fútbol en cuanto a requerimientos técnicos, no tuvo otros cambios considerables con respecto a la versión anterior.

Las ediciones de 2000 y 2001 sí sufrieron algunas modificaciones en relación a sus antecesoras, pero siguieron siendo buenos juegos. En la última, la del 2001, si el equipo estaba mal posicionado el entrenador era despedido de su cargo y si se ponía la opción resultado en el último partido era casi imposible ganar para evitar la catástrofe.

Cuando Dinamic Multimedia cerró, el PC Fútbol estuvo cinco años sin volver a aparecer, pero luego la empresa Gaelco editó las versiones de 2006 y 2007, que no lograron superar el clásico e insuperable 6.0.

Diego

Ver también: Nota a Juan Manuel Suligoy.

Baldosa Vieja: Rubén Bruno

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Rubén Norberto Bruno

La noche del jueves 14 de agosto de 1975 no fue una más para muchos. Había fútbol. Jugaba Argentinos Juniors frente River Plate, que arrastraba 18 años de no lograr un título.

A los 21 minutos del segundo tiempo, un tal Bargas le tiró un pelotazo largo a un tal Bruno. El 3 del Bicho, Ricardo Próstamo, quiso cancherear en el anticipo e intentó hacerle un sombrerito a Bruno, pero el pibe se frenó y se encontró con la pelota en la cabeza, la llevó hacia adelante con toda la defensa saliendo, quedó cara a cara con el arquero y definió de zurda al segundo palo. Una explosión en las tribunas. River se estaba consagrando campeón tras una larga sequía.

Quien alguna vez haya visto el canal Volver, se habrá deleitado con el inefable Minguito, entrañable personaje de Juan Carlos Altavista que aseveraba enfáticamente que a cualquiera le podían levantar un monolito como hacerle una lápida. Nada mejor para ilustrar la figura de Rubén Norberto Bruno, quien podría haber pasado a la historia como un héroe, pero no fue así.

Eran tiempos de huelga de futbolistas profesionales y esos pibes de River salieron a la cancha apretados por la dirigencia. Al mismo tiempo fueron crucificados por Agremiados y ninguneados por sus «compañeros» mayores. Se escuchó el término «carneros» por ese entonces. Y se sigue escuchando.

El tiempo pasó y la euforia también. Aquellos que consiguieron lo que otros ilustres no pudieron, rápidamente se fueron perdiendo en la muchedumbre y fueron dejados al costado del fútbol. El tal Bruno aguantó dos años en los Millonarios, con sólo 11 partidos jugados y dos goles.

En 1977 quedó libre y fichó para Los Andes en la B. Durante 10 sábados pudo calzarse la casaca milrayitas y fue subcampeón a sólo dos puntos de Estudiantes de Caseros. La llama de Bruno se consumía inexorablemente. El goleador del conjunto de Lomas de Zamora fue Lanza, con 21 anotaciones, a sólo un par de Carlos Danton Seppaquercia.

Nuestro antihéroe homenajeado ya no salía en la tapa de los diarios ni se lo escuchaba en los relatos, factores desencadenantes de su viaje a Chile para jugar en el Huachipato. Luego regresó con pena y sin gloria a tirar sus últimos cartuchos en Unión de Zapala e Independiente de Neuquén, para finalmente retirarse en 1982, con apenas 24 años.

Dos décadas después de ese histórico título de River, Bruno culminó su carrera de DT y fue a ejercer a un country. Todo lo que vino más tarde fue el anonimato. Por ahí dicen que lo vieron trabajando en un comedero de spetto corrido, pero para el mundo del fútbol siempre quedará muy lejos del monolito y demasiado cerca de la lápida. Minguito era un sabio: no le gustaban los “carneros”.

Daniel Console (Todopararecordar.com.ar)

Musladini Hugo

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Hugo Daniel Musladini

Hay cosas contra las que no se puede luchar, son más fuertes que el ser humano. Es así, para todos, obviamente dependiendo de algunas diferencias lógicas de acuerdo a la actividad que se desarrolle. Naturalmente, los futbolistas no escapan a ello. El caso del jugador sobre el que versa este post, es una clara muestra al respecto.

Ser designado por César Luis Menotti como «El pichón de Passarella«; que la primera entrevista importante que se le hizo haya sido publicada en la última página de El Gráfico (edición 3517 del 3 de marzo de 1987); ser defensor en el Boca de los 80’s; y no ser un dotado técnicamente, fue un cóctel demasiado explosivo para el pobre Hugo Daniel Musladini.

No son demasiados los recuerdos que tengo de Musladini, es de esos jugadores de los cuales uno se acuerda más el nombre que de su desempeño en los campos de juego. Sí recuerdo una jugada en particular en un River-Boca; un centro bajo desde la derecha que Huguito quiso rechazar de cabeza, pero haciéndolo hacia abajo, por lo que la pelota picó ahí mismo y le quedó regalada a Antonio Alzamendi quien convirtió ante un atónito Hugo Gatti.

Era un central de buen físico, pero bastante tosco, una versión rústica de Jorge Higuaín, con lo que ello implica (y sin el gol del Pipa). Fue parte de la Supercopa que los xeneizes ganaron en 1989, pero en todos los partidos estuvo sentado en el banco de suplentes.

Su carrera en un punto es un misterio, con varios períodos sobre los que no hay datos. Debutó en Boca en 1986, estuvo un año en San Martín de Tucumán (1988/89 en Primera), volvió a Boca por poco tiempo (1989/90) y luego apareció en Alvarado de Mar del Plata (1994) para disputar el torneo Regional, gozando evidentemente, aún a esa altura, del favor del Flaco Menotti, quien era la cabeza de un proyecto que fracasó en la empresa de llevar a un equipo marplatense al Nacional B.

Según el Bestiario del Balón, pasó por el Independiente Santa Fe de Colombia, donde a juzgar por el post y los comentarios, no dejó un gran recuerdo.

Pep

Publicado originalmente en el buen blog Fútbol Ochentoso, que lamentablemente anunció su cierre (¿definitivo?) hace unas semanas.

Baldosa Vieja: Oscar Cassinerio

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Oscar Bautista Cassinerio

Si ya sé, me van a decir que no es baldosero porque no tuvo sus 15 minutos de fama, pero déjeme defenderme primero y decir que se trata de Oscar Cassinerio. Búsquenla por este lado: cuando debutó en la primera de Central Córdoba de Rosario, los viejos hinchas decían que había nacido lo más parecido al mítico Gabino Sosa, nombre que lleva el actual estadio Charrúa.

Además corrió al lado de Tomás Felipe Carlovich y se dice por ahí que el Trinche fue lo más grande que dio Rosario, que jugaba con “galera y bastón”. Si hoy cuesta ver a tipos jugando bien con camisetas antiviento, pantaloncitos con aire acondicionado y botines con alerones, no me quiero imaginar con galera y bastón lo que debe haber sido agarrar una pelota.

El flaco Cassinerio nació en Rosario el 15 de noviembre de 1952 y arrancó con la redonda por el ‘70 en la liga rosarina, para pasar al año siguiente a Central Córdoba, donde se quedó hasta 1977, codeándose, entre otros, con Oscar Santos May, Scoppa, Montemarani, Oscar Facchetti, Nelson Forgués, Manfredi, Sullivan, Giusti, Donsanti y Norberto Bautista.

Como vio que la galera y el bastón no le servían para progresar mucho, en 1978 se fue para dar el campanazo en Villa Dálmine donde se quedó hasta 1980, junto a jugadores de nombre como Bignone, Pintos, el gaucho Santorelli, Ottaviani, Conte y no me acuerdo cuántos más.

En 1981/82 buscó la plata y recaló en la ciudad de la diagonales, más específicamente en Gimnasia y Esgrima. Siempre en la B, inicial de su nombre Bautista. Allí se entreveró con Juan Guillermo, Higuaín, Antonio Mércuri, Alfonso Dante Roma, Pantaleo, el potro Domínguez, Enrique Salvador Chazarreta, Pezzatti, Avelino Verón, Gottfrit, todos históricos del fútbol. Pero haciéndole caso a Fito Páez, Rosario siempre estuvo cerca, no aguantó más de una temporada y se volvió.

¿Qué hizo, entonces? Enseguida se fue a Colón de Santa Fe, con 31 pirulos, arrastrando la ya pesada galera y el bastón, y otra vez rodeado de figuras como Belén, Juncos, Balbuena y muchos sabaleros de renombre, se fue despidiendo del fútbol grande de la B.

No hubo caso, las ligas fueron su destino final. Es que la cosa en Rosario pasa más o menos por ahí en la mayoría de los casos. Empezás en la liga rosarina, te chupan Central o Ñuls, si sos descartable vas a parar a Central Córdoba o Argentino y cuando te hacés demasiado viejo, volvés a las ligas.

Así es, amigos. Ahora no me vengan con que Oscar Bautista Cassinerio no es baldosero. Acuérdense de Don Gabino, del Trinche, pero fundamentalmente de la inseparable galera y bastón.

Daniel Console (Todopararecordar.com.ar)