Cárdenas 1971

voyalarcocardenas.jpg

Quien pensaba que Juan Carlos Cárdenas sólo hizo un gol en su vida, se equivoca. Porque además de ser el autor de ese zapatazo, el Chango también se dio el lujo de atajar un penal. Eso sucedió el 22 de agosto de 1971, cuando Racing visitó a Rosario Central. Llegando al minuto 25 del segundo tiempo, con el partido 2 a 1 para los de Avellaneda, el árbitro Nitti cobró penal para los rosarinos. Pateó Landucci y atajó Guibaudo, pero Nitti cobró adelantamiento y se ejecutó de nuevo. Volvió a tapar Guibaudo, pero otra vez adelantándose y ganándose la expulsión.

Entonces al arco fue Cárdenas. Para asegurar el gol, en Central tomó la responsabilidad Gramajo, que remató violentamente, a media altura, sobre el lado izquierdo del improvisado arquero, que con una importante dosis de suerte logró desviar el disparo. Como si fuera poco, el Chango mantuvo invicto el arco en los 19 minutos que faltaban por jugarse. Y así Racing ganó un partido histórico.

Nano

Carboni Roberto

Roberto Eduardo Carboni (el Chino)
«Un jóven jugador de fútbol más que interesante«, «Una real promesa del fútbol argentino«, «un compañero de Sergio Agüero, a quien se asemeja por el estilo y la calidad«. Así es como lo pinta algún empresario inescrupuloso al homenajeado de este post, Roberto Carboni.
Este volante ofensivo debutó en la primera de Independiente en el año 2004, de la mano del Pato José Omar Pastoriza, en plena turbulencia posterior a la salida de Daniel Grinbank y todos sus jugadores.
En el plantel de esa temporada compartió los asados de la concentración con verdaderos baluartes como Tomás Charles, Leonel Bottaro, Juan Carlos Tissera, Emiliano Dudar, Yaír Rodríguez, Fernando Lorefice, Loshi Losada, Martín Morello, Emanuel Rivas, Pablo Torres y Maxi Ayala.
En ese mismo año Independiente jugó la Copa Libertadores, con una deslucida actuación del conjunto, sin poder acceder a la segunda ronda, recibiendo quejas de antiguas glorias del club.
Nuestro héroe, pese a no poder jugar a nivel internacional, se pudo conformar con disputar 6 partidos por el torneo local (5 ingresando como suplente) y marcar un gol frente al descendido Nueva Chicago.
Luego del fallecimiento del Pato, con Daniel Bertoni apenas entró en dos encuentros y pese a los adjetivos grandilocuentes enumerados al principio del post, Julio Falcioni llegó al Rojo y lo dejó ir a préstamo a All Boys, donde deambuló sin pena ni gloria. Al volver al club, fue ofrecido a Atlanta junto con Rubén Salina y Mauro Fanari, aunque no se realizó la operación y quedó libre.
Asesorado por su amigo Maxi Ayala, realizó un video de dudosa calidad, intentado encandilar algún dirigente con pocas luces, o de alguna liga de poca exigencia.
Ocurrió finalmente lo segundo, firmando finalmente con el Estudiantes de Mérida, «el equipo del pueblo» de la liga venezolana, que se encontraba en la segunda categoría.
Al año siguiente, con ganas de cambiar de aire pero no de división, firmó con el siempre aspirante
Deportivo Anzoátegui, con el que finalmente lograría saborear un logro positivo y ascender…aunque este último hecho y la necesidad de reforzar el equipo hizo que en la siguiente temporada vea la gran mayoría de los partidos sentadito en el banco de suplentes.
Hoy por hoy, con apenas 23 años, y la gran mayoría de su carrera realizada en el ascenso argentino y venezolano, queda en el aire la duda de dónde quedó aquel jugador «de presencia notoria y rendimiento constante«, a quien para ser un jugador cuyo «largo período que jugó en Primera División le permitió crecer y adquirir mayor experiencia«, todavía le falta bastante.

White Russian

Baldosa Vieja: Héctor Pistone

pistone.jpg

Héctor Antonio Pistone
Caso singular el de Pistone, un arquero de los más altos que se recuerde, que jugó en tres décadas distintas: en los 60’s, 70’s y 80’s.
Apodado el “Obelisco de San Justo” por un periodista, nació el 20 de mayo de 1949 en San Martín, Buenos Aires. Y obviamente, hincha de Chacarita, se inició a los 13 años en la entidad funebrera. Allí estuvo hasta 1969, cuando fue suplente de Eliseo Jorge Petrocelli, justo en el año en el cual salieron por única vez campeones de Primera “A” en el profesionalismo, viendo desde el banco a jugadores de la talla de Marcos, Puntorero, Recúpero, García Cambón, Angel Bargas, Orife, Poncio y Neumann, entre otros.
En 1970 recaló en Estudiantes de Buenos Aires y permaneció hasta 1972. Al mismo tiempo que atajaba, ejercía su trabajo de mecánico de autos, en una época donde el fútbol no daba para comer tanto. Ya cuando estaba decidido a largar, Juan Carlos Montaño se lo llevó a Almirante Brown y allí compartió vestuarios con duros como Canio, Avalos, Osuna, Escalada, Franchossi, José Antonio Díaz, Sisca, Pilla, Calermo, Deckers, Pignataro, Sicilia y Arrivillaga, entre otros. Ahí se quedó hasta mediados de 1976, cuando la varita mágica pareció tocarlo: entrenando en La Candela, fue observado por el Comendatore Juan Carlos Lorenzo, quien impresionado por su altura lo fichó para… Boca, donde integró la plantilla del Nacional de 1976. En el Xeneize se entremezcló con quienes seguramente nunca soñó hacerlo, como Marito Sanabria, Burtovoy, José María Suárez, Bernabitti, Salas, Eduardo Enrique Oviedo, Dorado, Gatti, Mouzo, Pernía, Sá, Gutiérrez, Tesare, Tarantini, Ovide, Ribolzi, Suñé, Benítez, Veglio, Mastrángelo y Felman. Pese a ser suplente, salió bicampeón en 1976.
En el verano de 1977, en el torneo de verano de Mar del Plata, atajó los 4 partidos como titular y arrancó el Metro alternando algunos encuentros en la valla en Primera y Reserva. ¿Más compañeros? Perassi, la Pantera Rodríguez, Perotti, Husillos, Abel y Hugo Alves, Paternó, Daniel Severiano Pavón, el Tabita García, Silguero, Cibeyra, Lacava Schell y Sánchez Sotelo, entre tantos otros.
Continuó en el Nacional 1977, donde se sumaron Carlos Bartolo Alvarez, Squeo y Salguero. Quedó libre y en 1978 se fue a jugar un Regional a Tucumán, donde integró el equipo de Central Norte. Pero el Toto, que no lo olvidaba, lo recomendó para la temporada de 1979 a Tigre, donde se gestó la gran campaña y ascenso del año siguiente, teniendo adelante, en la línea de cuatro, al histórico Ricardo Pellegatta.
En 1980, el “Obelisco de San Justo” retornó a Almirante Brown, donde fue bien recibido, y se juntó con históricos como el Dr. Carlos Camejo (el mismo que ascendiera con San Telmo a la “A”), Podeley, Leone (Ex 5 de Huracán), Franco, Biaín, Miguel Angel Gallardo, Amorone, Rivoira, Tobbío, el Bicho Crespo y Abbate. Siguió hasta 1984, momento en el que, con 35 años, pensaba volver al taller mecánico, pero fue tentado por Ituzaingó para jugar en Primera “C” en 1985, donde se reecontró con Franchossi y Pignataro, y otros como Nicolás Antonio Valdivia, que había jugado en la primera de Boca, y D’Allegre, entre los mas conocidos.
En el club de Pacheco y Mariano Acosta atajó hasta 1986 y ahí sí, definitivamente, a los 37 años, el lungo arquero, cuando las chapas lo iban abandonando y su calva rozaba el travesaño, le dijo adiós a los tres palos. Héctor Antonio Pistone, el “Obelisco de San Justo”, al final, no se puede quejar de su historia en el fútbol.

Daniel Console (Todopararecordar.com.ar)

Asprilla a River o Boca 1997

tinoriverboca1.jpg

Faustino Asprilla ya había cautivado al público argentino con actuaciones magistrales que incluían un 5 a 0 a favor de su seleccion en el mismísimo Monumental, con baile en la cancha y cumbia en el vestuario al ritmo de Settimio Aloisio.
La mayoria especuló con su desembarco inmediato en el competitivo futbol argentino, cosa que ocurrio pero muchos años despues de su mejor momento.
Cuando todavia era capaz de hacer bailar al defensor mejor plantado y correr como una gacela junto a la línea de cal, se animó a posar con las camisetas de River y Boca en la misma foto… como indeciso.
Fue Estudiantes de La Plata el que sufrió el disgusto. Más dedicado a las salidas nocturnas que al entrenamiento y notablemente saturado del circo, en La Plata todavía hay gente haciendo cola en 1 y 57 para insultarlo.
Uno mas de aquella seleccion colombiana que estuvo a punto de llegar al fútbol argentino junto a Carlos Valderrama y Freddy Rincon.

Chilavert interrogante 1996

chilavertinterrogacion.jpg

En el segundo semestre de 1996 José Luis Félix Chilavert tuvo una diferencia comercial con Oscar Tubío, dueño de El Jardín de Oscar y proveedor del diseño del bulldog que había caracterizado al que en esa época era considerado el mejor arquero del mundo.

Como el bulldog era propiedad de Tubío, Chilavert tuvo que dejar de usarlo (durante un par de partidos lo usó igual, pero impidió que Vélez posara para la foto antes del partido). El 10 de noviembre de ese año, cuando Paraguay le ganó a Ecuador 1-0 por las elimiatorias para Francia ’98, Chila lució una versión particular del mismo buzo, con un signo de pregunta que mostraba la búsqueda de un nuevo diseño (nótese el detalle de la marca Reebok, proveedora de Paraguay, en lugar de Lotto,que era la que vendía el buzo del bulldog). «Quiero que los niños piensen en un nuevo diseño para mi camiseta y me lo manden«. Tal vez eso explique el buzo con el Demonio de Tazmania que usó tiempo después.

Perplatado

Fuera de stock: Florencia Romano

Durante la última década del siglo pasado hubo varios proyectos de cambio que nunca lograron llegar a materializarse. Entre ellos podemos comentar la tan mentada aeroísla, el taxi espacial y las mujeres árbitro de Primera División.
En nuestro caso, ahondaremos en la más representativa de aquellos años.

romanoflorencia.jpg

Florencia Romano
Fue la primer mujer que intentó llegar a dirigir en la máxima categoría. Esta tucumana nacida en el año 1971 se hizo famosa por haber protagonizado una huelga de hambre frente a la AFA en el año 1996, como último intento de ser aceptada como árbitro del fútbol practicado por hombres, obligando al Presidente de la AFA, Julio Grondona, a concurrir a la Cámara de Diputados a explicarse por sus dichos («No es sensato que una mujer dirija un partido de fútbol«) frente a las demandas de ella.

romanoflorencia1.jpg

Eventualmente, y tras un problemita de salud, logró torcerle el brazo y debutar en la categoría más baja del fútbol argentino, dirigiendo Victoriano Arenas – Deportivo Muñiz un 4 de abril de 1998, pero su gran día fue el 18 de marzo del 2000, cuando integró la terna arbitral del partido de primera B entre Atlanta y Argentino de Quilmes, con dos asistentes femeninas: Alejandra Cercato (primera asistente) y Elvia Maldonado (segunda asistente); en esa tarde sacaron 7 tarjetas amarillas y 1 roja.
De ahí en más, su carrera se fue apagando y cayó en el ostracismo definitivo cuando el Tribunal de Disciplina la sancionó por 4 meses por una serie de duras declaraciones que realizó («La AFA es una mafia y su presidente Julio Grondona un mafioso…por eso yo lo llamo Don Corleone«)
Ya alejada de las luces del fútbol, intentó recobrar un poco de notoriedad probando suerte en algo totalmente distinto.
Hubo otros casos menos resonantes (o con menos prensa) como el de la quilmeña Salomé Di Iorio o Estela Mary Alvarez de Olivera, pero ninguna ha logrado el nivel de exposición que Florencia.
Quizás algún día, dentro de muchos años se de la posibilidad de que alguna mujer llegue a Primera, pero antes habría que eliminar algunos pequeños prejuicios que todos tenemos dentro.

White Russian

Reinoso a Newell's 1996

malpasereinoso1.jpg

Arrancaba 1996 y Newell’s Old Boys de Rosario se reforzaba, o por lo menos lo intentaba, con experiencia. Por un lado, el Loco Mariano Dalla Libera, ex River, ex Platense, ex Huracán, ex piloto de TC Pista, ex conductor de un programa de golf (?) y por el otro Jorge Federico Reinoso, aguerrido lateral y en definitiva el protagonista principal de esta breve historia, ya que si bien se lo ve entusiasmado, feliz y poniéndose en forma en el gimnasio con la indumentaria leprosa completa, las únicas veces que piso el Parque de la Independencia lo hizo jugando de visitante.
Reinoso, que había dejado Racing Club luego de siete años, finalmente no arregló con Newell’s e increíblemente, por su larga trayectoria académica, se fue a jugar a Independiente donde llegó a disputar un solo partido para huir raudamente a Huracán de Corrientes.