Widmann Rodney

Rodney Widmann
Aunque su nombre no lo demuestre, este blondo mediapunta es argentino de pura cepa. Nació en noviembre de 1977 en Concepción de la Sierra, provincia de Misiones y cuando tenía 5 años se mudó con su familia a Jardín de América. Allí se inició en el club El Timbo, equipo que le dio la oportunidad de irse a probar a Argentinos Juniors con 15 años. No logró quedarse y volvió al barrio. Sin embargo, dos años más tarde tuvo una prueba en Boca Juniors, donde encontró finalmente su lugar.
Previo al Mundial ’94 participó con el Xeneize en un torneo Sub 19, donde salió campeón y se convirtió en la figura.
Pero rápidamente, el sueño de triunfar en el fútbol grande se desvaneció, al ser dejado libre. Retornó a su provincia natal para jugar en Guaraní Antonio Franco de Posadas y luego en Atlético Oberá.
Tiempo después volvió a tierras bonaerenses y fue contratado por San Miguel junto a Horacio Acosta y Andrés Knuttsen, viejos compañeros de La Ribera. En ese club logró el ascenso al Nacional B en la temporada 1996/97, donde compartió entrenamientos con Sergio Schulmeister, Daniel «El Tanque» Giménez, Oreskovic y Cirrincione, entre otros tantos «grandes» de la categoría. Durante su estadía pudo conocer como técnico a Blas Armando Giunta, que comenzaba con esa nueva profesión.
Rodney, no conforme el ascenso argentino, consiguió fichar con el Aucas de Ecuador, donde no pudo demostrar su calidad ya que lo utilizaron muy poco y su juego no convenció al entrenador, quien decidió junto a la dirigencia, ponerlo en libertad de acción.
Sin club, regularizó su pasaporte ya que una oferta de Europa estaba al caer. Y la recibió, ya que firmó con el Casarano (2001), del ascenso italiano, que era dirigido ni más ni menos que por Mario Alberto Kempes, en una de sus tantas aventuras exóticas.
Esta institución contrató un container de argentinos y uruguayos, entre ellos, Gastón Romancikas, ex Deportivo Español. En aquella oportunidad, el matrimonio Widmann sostenía que su hijo no estaba haciendo goles, «pero da muchas asistencias».
Obviamente al equipo no le fue bien y todos debieron pegar la vuelta. Ante semejante fracaso, pisó Misiones para jugar en Huracán de Montecarlo, junto a su hermano Renzo. Ahí si, se convirtió en ídolo. Pero el idilio finalizó rápido debido a la propuesta del Macará (2002) junto a Martín «el Laucha» Ríos.
Los problemas de dinero, apretadas y otras cuestiones que «alegran al futbol», provocaron su desvinculación y el desembarco en Sportivo Eldorado.
Su rendimiento resultó por demás interesante, lo que hizo que Boca Unidos de Corrientes, pose sus ojos en él y le acerque su invitación. Por primera vez cambió de provincia y los nuevos aires le vinieron bien, porque se destapó en su primer Argentino B, marcando una buena cantidad de goles.
Hoy el Cowboy Americano continúa en este equipo, con las ilusiones de ascender en la próxima temporada al competitivo Argentino A. Come on Rodney!

Cazador

Latorre Hernán

Hernán Pablo Latorre (Fulbito)
Para mayo de 1991 la ilusión de Racing estaba centrada en la obtención del campeonato pero también en una incipiente promesa que asomaba con el peso del apellido. En ese momento, el presente de su hermano Diego, era similar a la aparición del Kun Agüero en Independiente.
El joven en cuestión era Hernán Pablo Latorre, hermano de «Gambetita» y que practicaba con la reserva dirigida por Humberto Grondona.
Con 19 años recién cumplidos, llegó a la Academia con el pase en su poder gracias a la rápida intervención de Settimio Aloisio, quien convenció a la dirigencia para que al menos lo dejen entrenar.
Previo a ello, había quedado libre del Deportivo Español en cuarta división y atravesado una breve y desafortunada prueba en Huracán.
«Por ahora trabajo con los suplentes y me prendo en los entrenamientos con la primera, me están observando para ver si me compran o no, tengo que esperan hasta junio».
Finalmente no pasó el filtro y futbolísticamente no se supo más nada de él. Participó en algunos partidos de tercera sin ninguna trascendencia, pero aprovechó sus quince minutos de fama y el apellido de su hermano (que también es de él) para poder mostrarle a sus nietos que el también salió en El Gráfico.
Por esos meses y aún esperando saber si quedaba o no, Boca le ganó a Racing 6 a 1 en la Bombonera con dos goles de su hermano Diego. El partido se jugó a la mañana por razones de «seguridad», aunque también se especuló que fue debido a que algunas empresas de interior pagaron un «plus» por emitir el evento en directo.
Resultó un baladazo a la ilusión blanquiceleste, porque Boca llegaba puntero con 22 unidades y Racing segundo con 20.


Fue posible imaginar a Perfumo, Fabbri o Borelli no pudiendo salir ni a pasear el perro ese domingo por la tarde, y ni hablar del plantel, abatido por la derrota y con el ánimo por el piso.
Todos, salvo Hernán que nos dejó una enseñanza: en el fútbol, no es cuestión de andar dramatizando. Si bien el formaba parte del plantel, la tarde de aquel día la pasó en la Costanera almorzando y festejando junto a su exitoso hermano Diego, amigos y familia.
Pero eso no es todo, porque colgado de la fama de «Gambetita», se fue a vivir a Tenerife junto a él, quizás, tratando de comenzar de nuevo en el fútbol.

Calala (Postero Invitado)

Camino a la Gloria


¿Cuántos hemos dicho «si tuviese un par de años menos hubiera ido»? Por mi parte sí, pero no hubiese pasado ni la primera ronda.
Este reality fue un gran productor de «baldoseros», sobre todo el ganador. Fueron doce mil chicos los que se acercaron al Campo Argentino de Polo situado entre las calles Libertador y Dorrego de Capital Federal, para participar en las pruebas de selección. El proyecto pretendía seleccionar al mejor para hacerle realidad un gran sueño: convertirlo en jugador de uno de los mejores equipos del mundo. Producido por Cuatro Cabezas, con Mario Pergolini al mando, se emitió durante 2002, los lunes a las 23 horas por la pantalla de canal 13.
Los protagonistas eran chicos que tenían entre 14 y 19 años y soñaban con ser futbolistas profesionales. El ganador se iría a probar en el Real Madrid y obtendría un auto más una importante cantidad de dinero.
Los aspirantes comenzaron a concentrarse a la madrugada y la fila para entrar llegó a ocupar siete manzanas, para lo cual la policía tuvo que cortar la calle. Pergolini les dio la bienvenida y ante toda la multitud señaló: «buscamos a un jugador con mucho talento, pero que sea también buen deportista y mejor compañero».


Cerca del mediodía arrancó la prueba. Los participantes fueron separados en grupos de doce, según las edades y posición de juego. Por un lado los delanteros, por otro los defensas y, en el fondo, los porteros. En quince minutos tuvieron demostrar sus habilidades.
Se dividió en tres etapas. Primero se evaluó el juego aéreo, después el manejo del balón y por último, la capacidad futbolística. Un técnico fue el encargado de calificar y decidir quién se iba y quién no. El trabajo de los organizadores no fue fácil y de los 12.000 que se presentaron, sólo pasaron 2.500 a la siguiente fase. De ellos sólo 400 continuaron en el siguiente filtro y así sucesivamente hasta quedar solamente 19 seleccionados: un equipo completo y varios suplentes.
Los jurados fueron figuras conocidas del ambiente futbolero como Roberto Perfumo, Carlos Mc Allister, José Basualdo y Javier Castrilli.
La elección fue tan reñida que en la final, el ganador se llevó el premio luego de un desempate. Aimar Centeno resultó el ganador, y su inmediato perseguidor Santiago Fernandez fue comprado por Gustavo Mascardi, quien lo ubicó en Excursionistas.


Aimar Centeno
Nacido en Agustín Roca, un pueblito de mil habitantes de la provincia de Buenos Aires, ganó el programa a los 16 años y el día que retornó, fue recibido como un héroe, paseando en autobomba.
Por ese entonces declaraba estar feliz y sin tomar conciencia de lo que había logrado. «Cuando sólo quedábamos 40 la convivencia era un quilombo. Recién cuando fuimos 16 pudimos confraternizar y conocernos más».
Pero previo al programa, Centeno tuvo vida, y esta transcurrió inicialmente en la tierras del club Origone de Agustín Roca y luego en Sarmiento de Junín.
Fue a esa institución a donde llegó Oscar Bonnot, entrenador de Renato Cesarini, semillero de estrellas y estrellados, para comprobar si las referencias que le habían dado de ese pibe eran ciertas. Y cuando lo observó no dudó en llevarlo.
Así el chico recaló en Rosario dejando a sus cuatro hermanos mayores y a su padre Roberto, con quienes pasó momentos difíciles desde que su madre se separó y los dejó solos. «Sabíamos que su vida había sido complicada. Pero aceptamos el desafío de tenerlo con nosotros», remarcó el dirigente Jorge Solari, hijo del reconocido entrenador.
Poco a poco comenzó a demostrar todo lo que se esperaba de él. Tal es así, que lo ascendieron a categorías superiores para exigirlo aún más, al punto de haber llegado rápidamente a la primera local.
«Aimar es un volante creativo de grandes condiciones, que tampoco escatima esfuerzos, por lo que puede desempeñarse de volante por cualquiera de los dos laterales y también de enganche», comentó su preparador físico en el mencionado club, Fernando Cepeda.
Tímido y a la vez bondadoso, fue superando una tras otras las selecciones periódicas que se realizaban en «Camino a la Gloria», hasta que un lunes por la noche fue el gran día, ese que jamás podrá borrar de su memoria. Cumplía algo que nunca había ni imaginado, pero su sueño se volvería una pesadilla. Viajó a España donde lo esperaba el monstruoso Real Madrid, club en donde jamás jugó ya que se lesionó en la primera práctica, luego de tirar tres centros (lo único que llegó a hacer). Mala leche que le dicen.
Pasado un tiempo y aún masticando bronca, se probó en River y quedó, a pesar de no estar en su plenitud física. Sin embargo, cuando logró su mejor forma los técnicos decidieron desafectarlo.
Y nuevamente volvió a su pueblo, esta vez sin autobomba y con el dolor de ya no ser.


Accedió a un llamado de Rosario Central donde jugó en Quinta y Sexta, pero una fuerte depuración lo dejó nuevamente con las manos vacías.
Pasó por el Teodelina F.C que participa en la Liga Venadense de Fútbol, y poco tiempo atrás, su equipo perdió la semifinal con Unión y Cultura de Murphy, donde se armó tremenda batahola, y él la ligó de lo lindo. Su única alegría fue haber compartido plantel con Estanislao Ayuso.
Esta es la historia de Aimar Centeno, el primero de una zaga de jóvenes baldoseros que participaron con ilusión y esperanza de esa picadora de carne que es la televisión y que serán homenajeados en su debido tiempo y forma.
«Camino al fracaso», gracias por tanto.

Cazador

Cappelletti Javier

Javier Iván Cappelletti
Este es el caso de un volante que será muy difícil de olvidar, no por sus condiciones futbolísticas, que no son demasiadas, si no por el inconfundible e imborrable apellido que fue un condimento más para catapultarlo entre los «gloriosos» homenajeados en esta página.
Cape fue un integrante de la gran legión de baldoseros promovida por Edgardo Bauza en Rosario Central. Allí se dio el gusto de ser subcampeón en el año 99 y de jugar la Copa Libertadores del año 2000 y del 2001, además de la Mercosur 2000. En su primera competición internacional, logró algo de lo que pocos pueden jactarse: convertirle un gol al Corinthians de Brasil en Octavos de Final. Claro que luego Central no pudo pasar la fase y el golazo de media distancia de Javier quedó en el olvido.
Con ansias de cambiar de ambiente, partió al fútbol colombiano y así apareció en Junior de Barranquilla en Colombia donde tuvo como compañero a Julio César Gaona, pero, como era de esperarse, tampoco triunfó.
A los seis meses retornó a Central pero sólo para entrenar y luego de su mini estadía rosarina, su nuevo destino fue la ciudad de Córdoba con la que se comprometió a pelear el descenso junto a Talleres. Pero su presencia, sumada a las de Marcos Argüello, Ariel Donnet, Pablo Cuba y Juan Cruz Gil, coperaron para que la «T» se fuera al descenso a pesar de la gran campaña en la que el equipo de Jota Jota fue puntero por varias jornadas.
Sin embargo tratando de evitar la tristeza, se alejó de la escena nacional y volvió a apostar por el exterior. Viajó a Guatemala para incorporarse al Municipal, donde fue entrenado por Enzo Trossero y en donde compartió plantel con Leo Díaz y Carucha Muller. Allí se sintió muy cómodo, a pesar de haber tenido a la prensa en contra. Ese episodio sucedió cuando una periodista señaló que debía jugar un tal Figueroa y no Cappelletti, algo que hizo enardecer a Trossero quien la acusó de xenófoba.
Al tiempo, Javier comenzó a extrañar y a pensar en el retorno a un fútbol más competitivo. Fue así que volvió a nuestro país, pero a disputar el durísimo torneo de la B Nacional con la Comisión de Actividades Infantiles. Allí, si bien no es un titular habitual, parece haber encontrado su lugar en el mundo en compañía de grandes talentos como Matías Saad, Emanuel Trípodi y Alexis Cabrera.

Guille (Postero Invitado)

Marra Darío

Darío Rubén Marra (El Pingüino)
La inagotable cantera de Argentinos Juniors se ha cansado de promover valores de gran nivel y otros de no tanto. En éste último grupo ubicamos a Darío Rubén Marra, un lateral derecho de mediocre vuelo, poca proyección y escaso gol, que apareció en la Primera División integrando una camada de poca relevancia en el Bicho Colorado. Solamente destacamos a Schiavi y Placente en un plantel donde sobresalían nombres de la talla de Pininito Más, Garfagnoli, Zermattén, Samso, Tradito, Levi y Markic.
El Clausura 98 fue su torneo de gloria, ya que marcó dos goles y acaparó la atención de varios clubes de Primera División. Finalmente el que ganó la pulseada fue Rosario Central, que se quedó con el pase de Marra luego de abonar la para nada despreciable suma de 600 mil dólares. En la primera nota que le realizó el Diario La Capital de Rosario, Darío hizo un presagio de lo que sería su carrera en el club. El matutino le dedicó la página central en su suplemento deportivo a una entrevista titulada: «No me pidan que me proyecte, lo mío es la marca y el trabajo».
De la mano de Edgardo Bauza se dio el lujo de disputar la Copa Mercosur 2000 y la Libertadores 2001, en la cual su equipo alcanzó las semifinales. En Rosario se lo recuerda por haber cometido un ingenuo penal el Estadio Azteca, que le permitió al Cruz Azul convertir el segundo gol que sería clave para eliminar al equipo rosarino. En esa misma competición, sucedió algo insólito y sin precedentes. En un partido ante Cerro Porteño, según relatan ex compañeros del Pingüino, el árbitro del cotejo se acercó al banco de suplentes a suplicarle al entrenador auriazul que sustituya a Marra ya que se veía obligado a expulsarlo por sus constantes y descomedidas infracciones.
Casi tres años después de haberlo adquirido, Central decidió dejar en libertad de acción a un lateral que dejó un magro recuerdo en la institución. A esta altura no hace falta aclarar que jamás estuvo ni cerca de convertir un gol. Pero no le costó mucho encontrar nuevos horizontes, ya que Chacarita se interesó rápidamente en sus servicios. Pero en San Martín tampoco tuvo un buen paso y luego de empezar como titular, fue perdiendo terreno hasta quedar casi marginado del plantel. Sin embargo aquí tampoco se dio por vencido e increíblemente conservó un lugar en la Primera División.
En julio del 2002 River Plate buscaba desesperadamente algún lateral barato para reforzar un sector en el que solo tenía a Ariel Garcé. No lograron contratar Juan José Serrizuela y así el ex Funebrero fue ofrecido. Contó con el visto bueno de Manuel Pellegrini pero al pase se cayó. Llegó Jersson González y Marra terminó en el ascendido Olimpo de Bahía Blanca (2002-2003), club en el cual, como no podía ser de otra manera, tampoco triunfó.
En el Aurinegro comenzó jugando, pero por su intrascendencia ofensiva, Falcioni optó por inventar al joven Gastón Aguirre como lateral y le robó el puesto. Terminada la temporada Darío se intentó desvincular, pero le confirmaron que le renovarían el contrato. Así esperó el inicio de la pretemporada y cuando se disponía a viajar y luego de rechazar ofertas, en Olimpo le cerraron las puertas porque en su lugar habían optado por Cristan Manfredi!!
Bajó al Nacional B y pasó a formar parte de Huracán de Parque Patricios. El último encuentro en Olimpo había sido como suplente sin ingresarm de visitante ante el Globito, cotejo que se suspendió por incidentes en la tribuna. Lo curioso e insólito fue que cuando se reanudó ese partido, Marra ya formaba parte del plantel quemero y de no ser porque Quiroz puso a los juveniles, hubiese disputado el mismo encuentro para dos equipos diferentes.
Actualmente integra el plantel de Huracán pero no es tenido en cuenta por el Turco Mohamed. Lo más probable es que su carrera llegue prontamente a su fin. Además de ser uno de los jugadores con menor promedio de gol en la historia del fútbol grande, se llevará a su tumba la opinión calificada de Eber Ludueña, quien para una de las famosas guías del Olé lo encontró como el lateral que más se asimilaba a su juego, de esos que meten mucho, pegan más, pero le tienen espanto al arco de enfrente. Y que cuando patea…Marra.
Eso sí, el tipo en la cancha no es igual que afuera. De civil, es más bueno que Lassie atado.

Guille (Postero Invitado)

Barbas José

José Manuel Barbas

Surgió en Platense allá por 1999. Pasó por el Porto de Portugal y vistió la camiseta de varios equipos del ascenso como Acassuso, La Plata FC, Lamadrid y Juventud de Pergamino, entre otros.

Meloño Alejandro

Alejandro Gabriel Meloño
Defensor uruguayo de muy buen porte y poca técnica, que saltó a la fama gracias a la gran mano que le dio Víctor Púa al convocarlo para disputar el mundial Sub 20 de Malasia 1997, en el que llegó a jugar la final ante la selección Argentina de José Néstor Pekerman, otro que conoce muy bien el oficio de formar grandes promesas que luego terminan engordando el sector izquierdo de esta página.
Surgido de Rentistas de su país, alcanzó su momento de gloria cuando el Murcia de España, en aquel momento en la Segunda División, puso sus ojos en él y lo reclutó para jugar en el año 2000, en donde se dio el lujo de compartir el plantel con un temible romperredes como Luis Tonelotto y otro ídolo del tricolor, Diego Figueroa.
Esto sería sin dudas un presagio ya que su llegada al fútbol argentino lo encontró con los colores de Almagro. Aquí es donde sacó a relucir algunas de sus cualidades por las que había tenido un pasado en seleccionados juveniles. En el año 2004 se transformó en baluarte de la defensa del equipo que finalmente conseguiría el ascenso en una dramática definición por penales ante Huracán de Tres Arroyos. Allí, Meloño no se equivocó en su ejecución.
Sus buenas producciones en el equipo de José Ingenieros hicieron que Rosario Central lo requiera para disputar la Temporada 2004-2005. No sólo es llamativo que un club de Primera División incorpore a un defensor de 27 años sin rodaje en la máxima categoría, sino que lo más curioso del asunto es que el entrenador de los canallas no era otro que Víctor Púa, que a esa altura ya comenzaba a demostrar que duraría muy poco al mando de los rosarinos. No llamó la atención que el «Gordo» renuncie luego de dirigir tan sólo dos partidos.
Menos aún extrañó que Meloño haya disputado tan sólo uno con la camiseta de Central, en el debut ante Arsenal por el Apertura 2004. Allí su equipo cayó por 3 a 1, con una pésima actuación del grandote, que nunca más siquiera integró el banco de suplentes del conjunto rosarino. Hoy el destino lo encuentra nuevamente en el ascenso, de donde no se tendría que haber movido jamás. Chacarita pasaba por un mal momento institucional y decidió armar un plantel plagado de voluntariosos. Esto casi le cuesta el descenso en el 2005, que evitó milagrosamente por penales ante Defensores de Belgrano, rubro en el que Meloño nuevamente se destacó convirtiendo su remate.
A mitad de año partió nuevamente hacia Europa, para desempeñarse en el poderosísimo Yeovil Town (2005) de la League One Inglaterra, la tercera división, junto a la trunca promesa Pablo Bastianini.
Y para ponerle la frutilla al postre, fichó en 2006 para La Plata FC, junto a Brian Robert, Felipe Desagastizábal dirigido por Enzo Noce.

Guille (Postero Invitado)

Christovao Gabriel


Gabriel Christovao
Producto de las inferiores de Boca, sin la más mínima chance de llegar a Primera en ese club y con algunos años de paradero desconocido, su «revival» en el fútbol lo produjo el hecho de arribar a Chacarita. El Heber Mastrángelo, con sólo un mes de trabajo, formó un conjunto de lo más bizarro que se haya visto en la B Nacional, poblando al Funebrero de ex-Xeneizes en la misma situación que el «héroe» de nuestro post. Su arranque en Chaca marcó un sello, ya que alcanzó su quinta amarilla…¡¡¡En la sexta fecha!!! Record que ni el mismo Diego Levato podría imitar. Con la llegada de Nestor Clausen casi «lo limpian», pero el destino le guiñó el ojo y terminó jugando bastante. Se lesionó en el Clausura 2005 y estuvo 6 meses parado. Lo contrató Deportivo Santamarina de Tandil para disputar el Torneo Argentino B, peor antes de debutar recibió una mejor oferta (de Atlético Rafaela, su actual club) y abandonó la ciudad del salamín.
Ahh…¿Su paso por la A? Su pico de fama lo alcanzó cuando el Diario Olé hizo una nota donde destacaba sus cualidades de pintor. Así como lo ven, éste volante defensivo ayudó a pintar las instalaciones de Temperley, club del cual es fanático. Con eso está todo dicho.La primera vez que lo oí nombrar en una formacion de la reserva de Boca, creí que se trataba de algún jugador brasileño.
Jugando en la cuarta xeneize llegó a hacerle un gol a River. En Primera, apenas sumó algunos minutos en 2003.
En la foto, para el que no lo conoce, es el pelado que aplaude.

UPDATE

Después de estar un año en Atlético Rafaela, para la temporada 2006/2007 a pesar de ciertos rumores que lo vinculaban con diferentes equipos chilenos, si firmo esta vez con Deportivo Santamarina de Tandil para jugar en el Torneo Argentino A.

Sebastián (Postero invitado)