Fútbol San Nicolás 2001/02

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Esta formación no tendría nada de raro sino fuera porque uno de sus integrantes tenía 45 años y además de ser el número diez, capitán y técnico, había fundado el club.

El protagonista no es más ni menos que Patricio Hernández, talentoso volante nicoleño que se inició en Estudiantes de La Plata allá por 1974 y que terminó su carrera con Instituto de Córdoba en 1993. Bueno, en realidad no la terminó. Se tomó un parate bastante prolongado, en el que fue un entrenador errante y hasta tuvo tiempo de fundar una institución en 1997: Fútbol San Nicolás.

Para darle altura al proyecto, sumó a dos de sus pollos, Roberto Lanfranchi y el Mosca Cardano, y salió a la cancha en un par de partidos del Torneo Argentino B.

Colón 0 – Slovnaft Bratislava 2

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Las historias de Colón y su mítico estadio son muchas y variadas. Es natural que casi siempre se le de difusión a las victorias más importantes y que se dejen de lado las derrotas. Pero es bueno repasar un poco de todo.

En febrero de 1966 llegó a Santa Fe el Slovnaft Bratislava, un equipo de Checoslovaquia que tenía y tiene la costumbre de cambiar de nombre cuando le pinta (?). La cuestión es que, a la fama de un juego atildado que traía de Europa, le sumó eficacia para derrotar claramente al Sabalero por 2 a 0. ¿El Cementerio de los Elefantes? Bien, gracias.

(Créditos a GBarsalina)

Turu Flores a Almirante Brown 2006

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Movidito 2006 tuvo José Turu Flores. Arrancó peleando el campeonato con Aldosivi pero terminó zafando del descenso en el último partido de la temporada. Cuando se abrió el libro de pases de la 2006/07, arregló con Almirante Brown y se sumó a los entrenamientos del equipo dirigido por Blas Giunta. «Llego con las mejores expectativas, con la idea de lograr algo importante con el club«, dijo el ex Vélez en una producción de Olé, junto al Betito Carranza y el Coio Almandoz.

La cuestión es que después de algunos entrenamientos y la promesa de un debut que jamás se concretó, el Turu se fue de Isidro Casanova convencido por la propuesta de la Selección Argentina…de Showbol.

Sin Norte para vestirse

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Que un famoso sea de tu equipo es un arma de doble filo. Te puede tocar alguien copado como Fontanarrosa, o convivir con la existencia de un infumable como Viggo Mortensen.

Por eso no fueron fáciles los inicios de Salvador Ragusa en Gimnasia de Jujuy. Durante meses y meses vivió preguntándose ¿Qué es mejor? ¿King África o Patora? ¿King África o Patora? ¿King África o Patora? Es muy difícil decidirse.

Valente Saverio

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Saverio Valente

Otro espécimen de esa inagotable fuente de baldoseridad que fue Boca Juniors en la primera mitad de los 80’s. Los que nutren la memoria con recuerdos innecesarios dicen que Valente fue un mediocampista que vistió de mala manera la camiseta azul y oro entre 1983 y 1984. Las estadísticas afirman que sólo disputó 6 encuentros. Y el sentido común aclara que, en esa época, cualquiera hacía sapo en el Xeneize.

Arribó luego a Temperley, con el que obtuvo más rodaje y llegó a jugar 31 partidos entre 1985 y 1987. Ah, en el Gasolero, marcó el único tanto en la máxima categoría. Después hizo algunos más con el club sureño en el ascenso.

También jugó el Torneo Regional 1987/88 para Ferrocarril Sud de Tandil y hasta tuvo tiempo para actuar en el fútbol canadiense, donde comprobó que el chivito es un invento uruguayo.

Y está clarísimo que nunca llegó a indentificarse con Boca. De hecho trabaja desde hace algunos años como entrenador de las inferiores de River.

Especiales: el hermano de Calderón

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Ismael Santiago Calderón (Calderita)

Hacer una carrera digna siendo el «hermano baldosero de» no es moco é pavo. Ya hemos comprobado largamente con casos como Hugo y Lalo Maradona, Waldo Spontón o Carlos Desio, que muchos mueren en el intento. No es raro, entonces, que al hermano menor de Gabriel Calderón le haya costado bastante ganarse un lugar en el fútbol profesional.

También delantero, vivió futbolísticamente a la sombra de su pariente más famoso. En nuestro país, algunos pocos tuvieron la fortuna de verlo cuando vistió fugazmente la camiseta de Atlético Tucumán (3 partidos y ningún tanto en la temporada 1990/91). Luego partió a Suiza para sumarse al Saviese (1991/92), que inesperadamente accedió a los 16º de final de la Copa de Suiza, donde enfrentó al poderoso Sion de Enzo Trossero, que contaba en sus filas con Gabriel Calderón. El duelo de hermanos, por supuesto, terminó con goleada y clasificación para el equipo del mayor.

Despues de su aventura europea, regresó a la Argentina y disputó 4 partidos para Ituzaingó (1992/93) en el Nacional B, en los que tampoco pudo marcar goles. Triunfar en el fútbol, parecía, iba a estar difícil.

Los años pasaron, hasta que un día, charlando con su mujer, a la que había conocido en Suiza, se encontró con una posibilidad enorme. «Mirá, Ismaelito (?), creo que nunca te lo dije, pero conozco un club donde podés consagrarte«, le habría dicho ella. «¿En serio, mi amor?«, preguntó él. «Sí, es el equipo de mi pueblo, en España. Creo que da con tu perfil«, retrucó la esposa. «Y buee, daaaale«, cerró Calderita.

Así fue como el delantero abrochó, a mediados de 2002, su incorporación al Chantada, del municipio homónimo. Y ahí, en ese paraíso de la mentira, se sintió tan a gusto que en su primera nota al diario local se animó a decir que era ex jugador de River Plate y que había compartido vestuarios con Batistuta y Ruggeri. Y dobló la apuesta: «lo único que quiero es ponerme bien físicamente para poder entrar en el equipo y tratar de marcar goles. Toda mi carrera lo hice y espero que continúe así, aunque nunca se sabe y a lo mejor resulta que no hago ni uno este año«. ¡Ja! Un grande.