All Boys «Flamengo» 1991/92

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¿Flamengo? ¿Colón? No, All Boys. Aunque parezca mentira, el conjunto de Floresta se vistió alguna vez de rojinegro. Lo hizo en la temporada 1991/92 y, como puede observarse, no fue ninguna improvisación. La camiseta de anchas franjas horizontales, tenía estampado el logo de Bruni, la publicidad y el escudo del Albo. Además, combinaba perfectamente con el pantalón. En la foto, los jugadores festejan la victoria 1 a 0 sobre Sarmiento de Junín.

(Gracias ElGonzaTricolor)

Denis Alberto

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Alberto Oscar Denis

Delantero de apellido Denis, aunque con mucha menos suerte que Germán, el hincha de Racing que se identificó con los colores de Independiente.

Hizo las inferiores en Vélez Sársfield y antes de debutar en Primera integró el plantel argentino que participó del Mundial Sub 17 de China en 1985. Aquel conjunto que tenía ilustres futbolistas como Fernando Cáceres, Juan Cybulski, Fabio Almirón, Lorenzo Frutos, Fernando Kuyumchoglu, Pedro Salaberry, el Turco Hugo Maradona y Néstor Valenzuela, entre otros, se volvió rápido después de perder ante Australia, empatar con Alemania y ganarle 4 a 2 al seleccionado del Congo.

En el Fortín, Denis fue habitué de la Reserva, pero en la máxima categoría le costó ganar terreno, ya que apenas disputó 8 encuentros oficiales entre 1986 y 1990. Después entró en la máquina del tiempo de la baldoseridad, esa que da la oportunidad de presionar un botón y aparecer, por ejemplo, en Union Magdalena de Colombia.

Aunque nuestro homenajeado tuvo tanta mala leche que el túnel imaginario lo escupió en tierras cafeteras para 1991, justo cuando el conjunto de Santa Marta se había mudado a Cartagena y había pasado a llamarse, sólo por unos meses, Unión La Cartagenera, gracias a la lotería que lo patrocinaba.

Según los amigos de Bestiario del Balón, Denis no anduvo mal pero paseó por aquellos lares su apariencia de «fanático pobre de Iron Maiden«. Y eso, lo convirtió en rareza. Dicen, también, que Chile y Japón fueron algunas de las paradas dentro de su viaje en el tiempo, el mismo que lo hizo dar vueltas hasta desintegrarse y pasar a ser un espacio vacío en la mayoría de las revistas, libros y sitios de internet dedicados al fútbol.

Under ladrón: Mohamed Nsubuga

Inauguramos esta categoría destinada a relatar las historias de los extranjeros exóticos que pasaron por el ascenso de nuestro país. Hay muchos jugadores, raros y de nacionalidades infrecuentes para estas tierras, que no alcanzan el rango de baldosero por no haber integrado jamás un plantel de Primera División. Ellos merecían un lugar. Ahora lo tienen.

nsubuga

Mohamed Nsubuga

El tipo era algo limitado. Algo bastante. Pero Gustavo Mascardi buscó el momento ideal para introducirlo en el fútbol argentino. Corría diciembre de 2002, Ferro Carril Oeste era puntero de la Primera B y una de sus figuras era uno de sus representados, el ugandés Ibrahim Sekagya. Así fue como a Gustavito se le ocurrió traer al primo del defensor, también integrante de la Selección de Uganda, que buscaba su lugar en el Mundo.

A su llegada los datos fueron muy confusos, característica netamente africana. Se dijo que tenía 21 años, aunque su fecha de nacimiento acusaba 20. También fue escrito en algunos medios como «Muhamed», «Mbed Shumba» y el mismísimo Sekagya, tal vez para protegerlo, confirmó que Msubuga era mucho más que un compatriota. Era su primo. Traía, además, incomprobables referencias de haber rendido como stopper en el Kampala City de su país. Toda una garantía (?).

En los 2 años que estuvo en el verdolaga, el pibe jugó poco (apenas 11 partidos oficiales) pero se dio algunos lujos. Por ejemplo, disputó la Copa ABCDiario, conoció a Agostena, se fue de pretemporada a Mar del Plata y le dio una entrevista al Diario La Nación. Bah, las preguntas las respondió Sekagya, que explicó el momento de ambos: «Yo vivo en Caballito junto con mi señora y mi bebé, pero Mohamed está solo, pobre. El vive en Once y viajamos mucho en subte o taxi.»

Desde entonces no hemos tenido demasiadas noticias del morocho. Cualquier dato que puedan aportar los lectores, para nosotros será oro puro. Aunque pensándolo bien, si es oro posiblemente lo esté vendiendo Nsubuga en forma de anillos (?).

Pónganle las esposas

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Creíamos que en un casamiento, las posibilidades de encontrar un desalineado para esta sección se reducían a 0%. Para un acontecimiento de esa magnitud, generalmente la gente se empilcha bien o directamente recurre a lo clásico para no pasar palelones. Ni hablar de los novios, casi siempre atados al uniforme reglamentario (?) de la boda.

Bueno, estábamos muy equivocados. El Flaco Hugo Lamadrid había hecho todo al revés para llegar hasta el altar. Con 23 años, jugaba la Copa Libertadores con Racing y mientras tanto andaba completamente de putas con su Coupé Sierra XR4 que levantaba la velocidad suficiente para lucir, viento en contra, su clásico combo de melena hasta la cintura y camisa desabotonada.

Con esa pinta e ignorando el significado de la palabra responsabilidad, conoció a una piba de dulces 16 años llamada Silvana, que inocentemente se dejó llevar por las promesas de cenas románticas y autógrafos de Asteggiano, entregándose a una relación sentimental que tuvo su punto álgido cuando fue descubierta por su padre (Carmelo) y su hermano (Juan Carlos).

Haciendo equilibrio entre la vida y la muerte, el áspero volante llegó como pudo al día de la boda, compromiso que habia empeñado para preservar su pellejo. Desafiando una vez más los parámetros de la formalidad, fue a su propio casorio con un look bien rocker.

Las lanas y la camisa abierta, infaltables. Pero a eso le agregó un accesorio de raso bordó, producto de un equívoco del modisto encargado para la ocasión, que unos días antes había malinterpretado la recomendación de un amigo futbolero: «Ojo con Lamadrid, que faja«.

Dicen las malas lenguas que los hijos de la pareja, Axel y Melany (y próximamente otra nena), actualmente miran esta foto y no pueden creer que en una escena donde está su padre cerca de una botella no aparezca Walter Fernández. Y sí, el amor hace milagros.

Platense parchada 1988/89

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En la lejana temporada 1988/89, Platense tuvo serios problemas para vestir a su equipo profesional. Vencido su contrato con Topper y sin un nuevo proveedor a la vista, los Calamares optaron por parchar la camiseta, tratando de eliminar todos los rastros de la marca de indumentaria.

El tema es que, para remendar la ropa (en el pecho y las mangas), consiguieron una tela marrón de una tonalidad muy distinta a la que estaban utilizando. Y el resultado es lo que podemos ver en esta foto de Bernardo Villalba y Juan Amador Sánchez. Después de unos partidos, llegaría Puma.

Domínguez Eduardo

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Eduardo Esteban Domínguez (El Pato)

Si esto fuera un programa de Julián Weich y no una página de internet, hubiésemos tapado los ojos de nuestros lectores para que adivinaran el homenajeado del día. ¿Es argentino? Sí ¿se dedicó al fútbol? Sí ¿Eligió ser arquero? Sí ¿Tiene apodo? Sí ¿ese apodo tiene que ver con el mundo animal? Sí ¿Ese animal hace cuack? Sí ¿Salió campeón del Mundo en 1978? No ¿Se hizo nana en la pierna y abandonó en el Mundial 2006? No. Y ahí nos hubiese gustado ver qué contestaban.

La respuesta correcta, aunque no la más predecible, es Eduardo Pato Domínguez, arquero cordobés que atajó con el buzo de Talleres a principios de los 90’s. En total, disputó 24 partidos con los albiazules en la máxima categoría, aunque sumó más encuentros si se tiene en cuenta las veces que fue al banco de suplentes, detrás de Gustavo Irusta, el uruguayo Zeoli y hasta Christian Bove.

Con pasos por Racing de Nueva Italia (en Primera), Sportivo Belgrano de San Francisco y Huracán de Córdoba, logró mayor repercusión en el fútbol peruano.

Desembarcó en Aurich Cañaña (1995) y continuó su carrera en Deportivo Municipal (1996 y 1999, donde se le dio por patear penales), Sport Boys (1997) y Lawn Tennis (1998). En 2000 se lo mencionó como refuerzo del Atlético Bucaramanga de Colombia, pero ese dato, como muchos otros relacionados a su carrera, son difíciles de comprobar. Se dice, también, que tiene un boliche en nuestro país y que alguna vez se lamentó ante las cámaras de TV, cuando lo dejó su novia, una reconocida modelo de Perú.

En definitiva, si esto fuera un programa de Julián Weich y no una página de internet, estaríamos tratando de caerle simpáticos a la novia de Forlán, y no escribiendo boludeces para la inmensa masa de gordos peludos que nos visitan.

Fuera de stock: La Copa Pelé

La idea, convengamos, era genial: juntar a viejas glorias del fútbol y hacerlas participar de un mini-Mundial que se transmitiría por televisión. La propuesta resultó tan atractiva que muchos se prendieron, incluso el mismísimo Pelé, que a cambio de unos buenos billetes le dio su nombre a la Copa y además disputó un partido de la primera edición.

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Copa Pelé, Brasil 1987

Presentado como el primer torneo de seniors (mayores de 35 años) de selecciones campeonas del Mundo, resultó un éxito desde lo comercial ni bien arrancó. La red de TV Bandeirantes aprovechó la movida en su país para cautivar nueva audiencia y, como si fuera poco, 50 mil espectadores se hicieron presentes en el estadio Pacaembú, en San Pablo, para ver el debut del scratch ante Italia. Había un motivo importante, claro: volvía O’ Rei a las canchas.

Pese a que Brasil ganó 3 a 0, Pelé no tuvo una buena jornada y se retiró de la competición. Igualmente el local contaba con figuras como Rivelino, Jairzinho y Edú, material de sobra para llegar a la final, donde enfrentó a Argentina y cayó por 1 a 0 (gol de Felman), pese a ser claramente superior en el desarrollo.

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Argentina Campeón. Arriba: Mouzo, Squeo, Buttice, Piris, Berta y Cortés.
Abajo: Brindisi, Pedro González, Babington, Más y Felman.

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Talleres 1 – Argentina 1

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Ocurrió en mayo de 1976. En su tercera actuación frente a Talleres de Córdoba (las otras dos habían sido el año anterior), la Selección Argentina dirigida por César Luis Menotti empató 1 a 1 y reventó de gente La Boutique, logrando seiscientos millones de pesos de recaudación.

El DT, consultado en su momento por la revista El Gráfico, hablaba del gran momento de La T y de su compromiso con el combinado nacional.

—Señor Menotti, ¿le gusta que la selección juegue estos partidos, contra equipos argentinos?

No, para nada. Creo que no se deben aceptar. La selección arriesga mucho y en caso de ganar no se beneficia en nada. Pero este de Talleres es un caso particular. El compromiso estaba asumido desde hace tiempo y no nos podíamos negar. Además, nosotros le debemos muchos favores especiales a este club y especialmente a su presidente. No me olvido de que el señor Nuccetelli nos programó un partido de Talleres con la selección del interior y esa recaudación permitió solventar gastos indispensables para continuar con el trabajo. También es una manera de reconocerles el apoyo que siempre nos brindaron. Llevé a casi todos los jugadores para la selección juvenil, la del interior o la mayor y nunca me dijeron nada. Es un gesto sensacional que deberían imitar otros dirigentes…

En la cancha, Binello en contra para Argentina y Fachetti para los de la Docta, convirtieron para darle forma a un empate que a la distancia, con Talleres descendido al Torneo Argentino A, parece un hecho ficticio.

(Gracias Gabi y Talleres de mi vida)