Maradona a San Lorenzo 1993

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A juzgar por las imágenes podría haberse tratado de un invento de la revista San Lorenzo, pero verdaderamente Diego Armando Maradona estuvo cerca de incorporarse al Ciclón allá por 1993. El Bambino Veira lo pidió con insistencia y Fernando Miele se reunió con ambos para resolver la operación, pero al 10 algo no le cerró y terminó firmando con Newell’s.

(Gracias GonzaTricolor)

Sperandío Hernán

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Hernán Cristian Sperandío

El fútbol profesional, está claro, no es para todos. Diferentes variables determinan cuáles son los jugadores que se afirman en el ambiente, cuáles son los que pasan de manera fugaz y cuáles son los que ni siquiera llegan a la orilla.

Las condiciones, el sacrificio y la suerte son factores que le bajan y le suben el pulgar todos los días a miles de pibes con ganas de triunfar. La importante, en todos los casos, es saber para donde correr cuando el tema de la pelotita no da para más. Y ahí es donde algunos marcan la diferencia.

Hernán Sperandío nació en la localidad santafesina de Carcarañá y luego de dar sus primeros pasos en el club Campaña pasó a las inferiores de Newell’s Old Boys de Rosario. Volante y con apellido ilustre, tuvo la oportunidad de debutar como titular en el primer equipo rojinegro, bajo la dirección técnica de Eduardo Luján Manera. El día de su estreno, la Lepra perdió 2 a 0, en condición de local, frente a San Martín de Tucumán en la sexta fecha del Clausura ’93.

Después de la salida del entrenador, ya no volvió a tener chances de jugar y se tuvo que conformar con actuaciones en amistosos. Recién en la temporada 1995/96 le otorgaron la posibilidad de irse cedido a Godoy Cruz de Mendoza, junto a otros baldoseros como Miguel D’ Agostino, Diego Oyarbide y Kurt Lutman.

El retorno a Newell’s, para los pibes surgidos en el club, no era sencillo. Otra vez prestados, muchos se tuvieron que ir a Argentino de Rosario y Sperandío no fue la excepción. Allí estuvo en la temporada 1996/97 pero por falta de pago no pudo continuar y se tuvo que comer un año colgado en NOB.

Ya con el pase en su poder, enfiló para el Paraguay y en 1998 se sumó a los entrenamientos de Cerro Porteño, donde jugó algunos partidos e incluso integró la lista de la Copa Mercosur, pero al no poder arreglar su contrato se volvió a la Argentina al cabo de unos meses.

A pesar de haber tenido algunas ofertas de equipos del ascenso como San Martín de Tucumán y Douglas Haig, en 1999 abandonó el fútbol de manera profesional pero siguió jugando por placer en el club Campaña de la liga cañadense hasta el 2003, enfrentándose a amigos como Kurt Lutman, Jaimito Peralta y Daniel Laffitte.

Paralelamente, comenzó a trabajar en una empresa de su ciudad dedicada a la nutrición animal, y en la actualidad ocupa el cargo de Gerente Comercial, además ser de uno de los goleadores del equipo interno. La vida es así. Nosotros lo buscábamos en TyC Sports y al final apareció en el canal Rural.

Conti Mario

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Mario Daniel Conti

Jugó 53 partidos en un equipo de Primera División y realmente cuesta mucho acordarse de él. ¿Malo? ¿Intrascendente? ¿De perfil bajo? Tal vez algo de todo eso o quizás nada. La respuesta es bien sencilla: baldosero 100 %.

Delantero con poco gol nacido en San Francisco (Córdoba), debutó en el Huracán de Oscar Crosta cuando promediaba el Apertura 93. Si bien en su presentación tuvo la fortuna de llevarse una victoria 2 a 0 ante el Deportivo Español, en su segundo partido (ya con Cúper en el banco) su equipo se comió cinco contra el Platense de Ricardo Rezza. Bajón y comienzo de una carrera sin demasiadas luces.

Continuó tratando de convencer a los entrenadores de turno hasta comienzos de 1998, cuando quedó en libertad de acción por falta de pago. En su estadía quemera anotó en 4 oportunidades y generalmente peleó por un lugar con jugadores de renombre como Gabriel Amato, Walter Pelletti, el Turco García, Hugo Romeo Guerra; y otros un poco menos agraciados como Sergio Arias, el Guapo Flores, el Chipi Barijho y Emiliano Romay.

Luego de su alejamiento del Globo, los dirigentes de Unión de Santa Fe lo inscribieron para que se sume al plantel, pero aparentemente no arregló porque no se registra el paso de Conti por el Tatengue en esa temporada.

Su carrera, a esa altura, necesitaba un despegue internacional. Por eso no dudó en actuar en el fútbol suizo con los colores del Lugano (1999), donde compartió vestuarios con sus colegas Matías Biscay, Julio Rossi y el técnico Enzo Trossero.

Lo último que supimos es que en 2004 fue dirigido por Daniel Primo en Sportivo Belgrano de San Francisco, junto a Pablo Doffo y Sebastián Garay. No hay dudas. Ya sabemos cual es el único Conti que triunfó.

Fuera de stock: los goles antes que en Fútbol de Primera

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El 2002 no fue un año fácil para los argentinos. La crisis del año anterior todavía mantenía aturdidas a muchas personas y el pueblo, en general, era testigo zombie de hechos que golpeaban cada vez más abajo, como la eliminación del equipo de Bielsa en el Mundial de Corea-Japón, la devaluación de la moneda y la ida de Fonseca de River (?).

Entre tanta sordidez, un programa de televisión se animó meter una ficha de entusiasmo que no tardó en mover la cascada de los futboleros. Desde la pantalla de Canal 9, se fogoneó durante toda una semana la llegada de un ciclo que haría historia con algo simple, pero jugado. Pasaría los goles de la fecha dos horas antes que Fútbol de Primera, la emisión que contaba (y que todavía cuenta) con los derechos exclusivos.

El domingo 20 de octubre a las 20, miles de personas prendieron sus televisores para ver de manera anticipada las imágenes prometidas. A esa altura ya no importaba nada. Ni siquiera que «Fútbol no pares» (sí, se llamaba así) estuviera conducido por Enrique Sacco y Chiche Ferro. Con tal de ver los goles la gente estaba dispuesta a cualquier cosa. Pero algo falló.

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La estafa televisada

En su estreno, el programa trató de mantener la expectativa el mayor tiempo posible y finalmente en el segundo bloque puso en el aire el primer gol de la fecha…que no fue tal. Imposibilitados de emitir las imágenes (algo que ya sabían desde el vamos), a los productores no se les ocurrió mejor idea que mostrar animaciones que simulaban las mejores alternativas de los partidos de Primera División. ¡Una vergüenza!

Como si fuera poco, las animaciones (término generoso) eran propias del siglo pasado. Los jugadores jamás pateaban con la pierna derecha, se movían con cierta dificultad y los arqueros se tiraban menos que Chilavert en su última etapa en Vélez.

La mentira duró poco y unos días más tarde, el productor ejecutivo del programa, Fernando Tribuno, declaró en el Olé: Decir que defraudamos es subestimar al público. Todos saben que los goles reales no se pueden pasar antes que Fútbol de Primera. Para mí, la expectativa de la gente estaba en qué íbamos a mostrar y cómo. Hoy por hoy, pensar que se podía llegar a violar el contrato más conocido de la Argentina, es una locura. La promo no fue un engaño: se trata de generar expectativa para producir luego este shock y este golpe«.

Como si fuera poco, se intentó desde la producción justificar el mediocre producto: «Técnicos especializados se encargan de procesar en el sistema computarizado las imágenes que graban los cámaras en la cancha. Así, logramos una recreación de la jugada real ¿Por qué los jugadores virtuales son zurdos? El equipo llegó hace poco tiempo y necesita tomar movimientos que se sacan de la imagen real. La urgencia de salir con el programa nos implicó estar limitados en muchos detalles como ése. Pero con el tiempo todo se va a ir perfeccionando«. Lamentable.

Argentinos Copa Centenario 1993

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Camiseta rara si las hay. En 1993, la gente de adidas le pifió feo al molde para realizar la indumentaria de Argentinos Juniors. Lejos del clásico uniforme rojo, el Bicho tuvo que adaptarse a un diseño que hubiese quedado bien en Unión de Santa Fe, pero que nada tenía que ver con el club de La Paternal.

A esa rareza, se le suma el hecho de que la casaca sólo fue utilizada en la Copa Centenario y en los primeros partidos del Apertura ’93, antes de la llegada de Hummell. ¿Más? Sí. El fugaz sponsor «Sidra Del Valle» tapaba gran parte de modelo y, como si fuera poco, un extraño escudo aparecía arriba del logo de adidas. Misterioso.

(Gracias Doctor_JR)