Veira a Racing 2000

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«Sólo faltará que Gorostegui dé el visto bueno, algo que es una formalidad, para que Héctor Veira sea el nuevo entrenador de Racing. El lunes, la síndico Ripoll recibirá la presentación oficial del proyecto, lo incorporará al expediente y el juez pondrá el gancho. Entonces, comenzará una nueva etapa para la Academia, con su técnico número 64 en los últimos 33 años«, publicaba el Diario Olé el 24 de junio de 2000.

El único tema a resolver por esos días era el contrato del DT y su cuerpo técnico, ya que la oferta del club (en quiebra) era insuficiente. Pero todos se mantuvieron optimistas, ya que el Bambino había prometido que un sponsor se haría cargo de sus expectativas salariales e incluso de las contrataciones para el torneo Apertura de ese año (se hablaba de CFNM, Juan José Borrelli, Gustavo Zapata y el Pampa Biaggio)

La crisis financiera y el laberinto legal en el que se encontraba La Academia (en la cancha, la cosa no era distinta con el equipo que conducía el Pampa Jorge) dilató las cosas más de lo deseado y se llegó a decir que el Bambino iba a tener el control de la publicidad…de los pantalones. Al final, Veira se cansó y se bajó del proyecto.

Fermani Mariano

Mariano Darío Fermani

Volante rosarino que prometió durante sus épocas de juvenil y acabó mostrando su fútbol en ligas de escasa repercusión. Con escasos 14 años dejó su casa para vivir en la pensión de Renato Cesarini y, aún sin saberlo, también iniciaría una trayectoria bien baldosera.

Un buen día, un dirigente de River se impresionó con sus actuaciones y se lo llevó, junto a Javier Mascherano, para que integraran las inferiores millonarias. Fermani llegó a compartir equipos con Lucas Mareque, Fernando Cavenaghi y La Gata Fernández, pero terminó aceptando una propuesta de Carlos «de acá no salís vivo» Ramacciotti y se fue a Gimnasia y Esgrima La Plata, donde formó parte del plantel de Primera División hasta que una lesión en un tobillo le achicó las chances de debutar.

Tras un regreso a Renato Cesarini (2003/04), juntó fuerzas y pegó la vuelta a River Plate (2004/05) para jugar con los profesionales. El objetivo le fue imposible de alcanzar ya que la gran cantidad de enganches le tapó el hueco para hacer su estreno y se tuvo que conformar con integrar la Vitroleta (la Reserva) de Marcelo Guaymas, Federico Higuaín y Morales Neumann, entre otros.

La gran oportunidad recién le llegaría con la camiseta de Tiro Federal en la temporada 2005/06. Los dirigentes rosarinos llegaron ajustados al cierre del libro de pases y terminaron anotando 10 jugadores libres, entre los que se encontraba Marianito.

Si bien le costó ponerse a punto, comenzó a jugar en la jornada 8 del Apertura ’05 y no dejó de hacerlo hasta la última fecha. En el Clausura ’06, en cambio, sólo salió a la cancha en 5 oportunidades, completando 17 partidos y 1 gol (ante San Lorenzo en una derrota por 5 a 3) en el Tigre del barrio Ludueña.

La experiencia en ese rejunte no le permitió, por supuesto, flotar en la máxima categoría. Probó colgándose de un salvavidas que le tiró Lanús pero a último momento Cabrero le soltó la soga y Fermani se hundió de la forma más abrupta, salteando categorías sin pestañear y tocando fondo en el Argentino B con Gimnasia y Tiro de Salta (2006).

Intentando retomar el camino que alguna vez lo llevó a estar en una pre-Selección juvenil, se fue al exterior. Tras 6 meses en La Equidad de Colombia (2007), volvió a la Argentina para entrenar en Nueva Chicago pero terminó firmando otra vez con Tiro Federal (2007/08). Parecía que se iba a quedar a vivir en esa institución, pero cuando se enteró que faltaba bastante para que construyeran el estadio con Rasti (?), cruzó el Río de La Plata para reforzar las filas de Cerro de Uruguay (2008).

Por lo que pudimos ver, el ex River es un jugador inquieto. Lejos de quedarse a triunfar en ese club con hinchas tan copados (?), este año se sumó a Miramar Misiones, donde comparte mates con Martín del Campo, mientras discuten cuál de los dos hizo menos con la casaca de la banda roja.

Guerrero Celso

Celso Gerardo Guerrero

Su imponente físico y sus cachetes XXL mitificaron su figura. Hay gente que dice que lo vio en medio de un partido con el ombligo al aire o haciendo fuerza por ponerse el buzo dentro del pantalón. Arqueros excedidos de peso, vale decir, hay muchos. Pero no todos han sufrido la crueldad de ser apodado «Cerdo».

Su carrera fue un misterio. No hay datos certeros sobre el comienzo y el final de sus días en el fútbol, pero tuvo un momento de mayor exposición, allá por mediados de los 90’s, cuando atajó en arcos importantes y, por supuesto, vino a la Argentina para ganarse el homenaje en este sitio.

En 1993 defendía la valla de Libertad de Paraguay cuando fue citado a la Selección albirroja. Y pese a que en ese entonces ya estaba el gran José Luis Chilavert, a Guerrero le dieron la oportunidad de lucirse en dos partidos. Una victoria 1 a 0 ante Bolivia y una derrota 2 a 0 frente a Brasil.

Con esa chapa de portero internacional (integró la lista de la Copa América de Ecuador), recaló en Estudiantes de la Plata para disputar la temporada 1993/94. De ser titular, ni hablar. En aquel momento tuvo que pelear un puesto con Arturo Marcelo Yorno y mirar de reojo a dos juveniles que prometían, Gastón Sessa y Carlos Andersen.

La experiencia en nuestro país fue agridulce, porque a pesar de haber descendido con el Pincha, tuvo la dicha de compartir entrenamientos con Carlos Cenci, Gonzalo Gaitán, Mauro Amato, Alejandro Larrea, Martín Mazzuco, Néstor Soria, Adrián Paz y Freddy Vera, entre otros.

Sin embargo, lo verdaderamente malo llegaría después. En 1995 arribó a Perú para ser arquero de Universitario de Lima. En sus primeros partidos, rindió a la altura de lo esperado, pero sucedería algo que marcaría su trayectoria. En el clásico ante Alianza Lima, en la primera ronda, Guerrero se comió 6 goles y fue crucificado por la prensa local (ver Los chanchos no vuelan) , que no dudó en hablar más de su panza que de sus condiciones técnicas.

Por ese partido y sus naturales esquirlas, el paraguayo perdió el puesto. Fue suplente en varios encuentros hasta que recobró la titularidad para jugar el duelo ante Alianza, por la segunda ronda. Y ahí sí, firmaría su despedida. Sólo no pudo impedir un gol de tiro libre del brasileño Marquinho. Pero la situación era irrevesible. La caída 1 a 0 casi lo hizo desaparecer del mapa.

Tiempo después estuvo en el Atlético Tembetary de su país y, en algún momento que no podemos precisar, se debe haber retirado para estar tranquilo y no tener que atarse a las dietas que exige el profesionalismo.

En los últimos años se lo vio dirigiendo en el ascenso, en el banco de Presidente Hayes y hace unos meses asumió en el Atlético 3 de Febrero como ayudante de Hugo Ovelar, otro baldosero, obvio.

Tigre adidas/Le Coq Sportif 1997

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Evidentemente, Tigre tenía una realidad muy distinta a la de ahora. Allá por 1997 se dio el lujo (?) de salir a la cancha, en un partido ante Defensa y Justicia, con una camiseta adidas acompañada con pantalones y medias Le Coq Sportif. La casaca pertenecía al proveedor que había abandonado unas semanas antes, mientras que el resto de la equipación llevaba la firma de la marca francesa que lo vestiría hasta comienzos del nuevo siglo.

(Gracias Diego)

Romero Juan José

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Juan José Romero (El Cabezón)

Arquero nacido en Coronel Pringles que en 1995 llegó a las inferiores de Gimnasia y Esgrima La Plata y poco tiempo después tuvo la oportunidad de atajar en el primer equipo, aunque en un contexto bastante extraño.

En 1998 integraba la Cuarta División cuando le avisaron que, ante la ausencia del plantel superior que estaba de paseo por Estados Unidos, debía representar al club en una competencia internacional: la Copa Conmebol. No lo haría sólo, claro. Junto a él, otros chicos de las categorías 78, 79 y 80, más la experiencia de Leonardo Mansilla (?) y Marcelo Kobistyj, intentarían darle cuerpo a proyecto de apuro (llamado «Los Lobitos«) con inevitable futuro negro.

El pibe Romero aguantó el arco en cero en su visita a Bolivia, ante el Jorge Wilstermann, y apenas le hicieron un gol en la revancha, unos días después, en La Plata. En los penales, sin embargo, no tuvo más fortuna o pericia que el arquero rival y con mucha tristeza se despidió temporalmente de la Primera del Lobo.

Inmediatamente hallaría una oportunidad de reivindicarse cuando José Pekerman lo convocó para participar de Selección Sub 20 que disputaría el torneo internacional «L’ Alculdía», en España. Pero otra vez encontró desazón. «Eso fue algo muy triste para nosotros, porque después del partido ante Rusia la mayoría de los chicos se pusieron a llorar, y eso no te lo olvidas más«, dijo al Diario Hoy tras la eliminación.

La siguió peleando y un par de años más tarde comenzó a ir al banco de la Primera de Gimnasia. Tuvo su debut en torneos locales en la fecha 16 del Apertura 2001, cuando se lesionó Enzo Leonardo Noce y tuvo que reemplazarlo en el entretiempo de un partido ante Argentinos Juniors que finalizó 1 a 1. ¿El gol del Bicho? Lo hizo Mantilla en la primera mitad. Romerito salió ileso, a pesar de que un rato antes había jugado el partido de Reserva.

Sin chances de mostrarse, decidió bajar al Nacional B para ponerse el buzo de Defensa y Justicia (2002 a 2006), donde tuvo épocas de titularidad y otras en las que tuvo que mirar desde abajo al Toto Hernando.

Fue antes del inicio de la temporada 2006/07 cuando le surgió la propuesta de regresar a la ciudad de las diagonales. ¿Gimnasia?, ¿Estudiantes? No señor, el sospechoso La Plata FC. Acompañado por Brian Robert, Gustavo Dueña, Mauro Amato y F*l*p* D*s*g*st*z*b*l, navegó por el Torneo Argentino A.

Luego de un paso por Huracán de Tres Arroyos (2007/08) y una fantasmal experiencia en Atlético Policial de Catamarca (2008), apareció la gente de Rivadavia de Lincoln y le ofreció un combo muy tentador: integrar el plantel del Argentino A, ser entrenador de arqueros y poner una escuelita. Aunque, como en todo combo, la letra chica no hace referencia a las papas pequeñas y a la gaseosa insignificante. Romero hoy no come hamburguesas. Come banco.