Zabala César

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César Fabián Zabala

Delantero sunchalense nacido en 1970, que insinuó con Racing de Córdoba en la máxima categoría, allá por fines de los 80’s. Con aquel conjunto de Nueva Italia, que contaba con nombres como Jorge Cruz Cruz, Luis Amuchástegui, Marcelino Galoppo y Lucio Del Mul, el pibe santafesino marcó 2 goles en 19 partidos y descendió en aquel histórico partido ante Chaco For Ever, en la Bombonera, con goleada 5 a 0 del club de Resistencia.

El siguiente paso de su trayectoria lo dio en la B Metropolitana, donde defendió los colores de All Boys (1990/91) junto a Leonardo «satétile de goles» Ricatti, Leonel Liberman y el hermano de Silvia, Marcelo Hugo Süller, entre otros.

Cuando parecía que su historia en Primera División ya no no tenía más capítulos por entregar, lo rescató Independiente de Avellaneda, que por aquel entonces venía de bajón por el retiro de Bochini. En el Rojo sólo agregó 5 partidos (todos ingresando en la segunda etapa) en los que no pudo convertir y sólo cosechó 2 empates y 3 derrotas. Pobre.

Cualquier otro dato sobre su paradero será agradecido. Como se habrán dado cuenta, la información no sobra y tampoco es que nos quite el sueño saber qué fue de la vida de Zabala.

Gimnasia de Jujuy con escudo Solo Fútbol 1993

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Durante los años 80’s y hasta bien entrados los 90’s, la mayoría de los equipos argentinos obviaron algo fundamental en su indumentaria: el escudo. Gimnasia y Esgrima de Jujuy no fue la excepción, y recién comenzó a mostrar su insignia en el Nacional B de la temporada 1993/94.

Lo curioso es que los responsables de la firma Ulhsport, lejos del ceñirse a la historia del lobo jujeño, pasaron por alto los colores del escudo original (blanco con una franja celeste) y estamparon uno blanco y negro. ¿Innovadores? No. ¿Vagos y ladris? Sí.

Aunque suene muy extraño, los diseñadores calcaron el escudo que por esos días había salido en la revista Solo Fútbol y se lo agregaron a la camiseta. De no creer.

(Gracias Foro de Gimnasia)

Minotto Juan Carlos

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Juan Carlos Minotto (el Gringo)

A lo largo de la historia de este blog descubrimos muchos casos de futbolistas resistidos que fueron víctimas de innumerable cantidad de repudios en distintos formatos: puteadas, cánticos, banderas y hasta blogs. Sin embargo, nunca imaginamos que podríamos llegar a cruzarnos con la historia de un jugador al que le dedicaron una manera más directa de demostrar rechazo: lo mandaron a matar. Heavy.

Minotto fue un puntero izquierdo que trazó una digna trayectoria en el fútbol mendocino. Jugó a mediados de los 80’s en Gutiérrez Sport Club, luego fue ídolo en Independiente Rivadavia y también vistió la camiseta de Godoy Cruz.

Se hizo medianamente conocido cuando apareció en la Primera de Vélez Sársfield bajo la tutela de Roberto Rogel. Debutó en 1990, ingresando por Sergio Zárate en un match ante el Pincha, y se despidió al año siguiente, en un empate 2 a 2 frente a Unión de Santa Fe. En total, disputó 13 partidos y marcó 1 gol (ante Mandiyú, en el Amalfitani).

Luego bajó al Nacional B para integrar el plantel de San Martín de Tucumán. Y la apuesta le salió bien, porque el Santo ascendió a la máxima categoría al finalizar la temporada 1991/92.

De nuevo en Mendoza, obtuvo el campeonato local en la Lepra junto a Alberto Naves, pero lejos de encontrar tranquilidad, unos años más tarde fue protagonista de un hecho que, con sólo leerlo, da miedo:

Tragedia con antecedentes

La primera víctima de un hecho de violencia en el fútbol mendocino fue en 1997, en un partido entre Andes Talleres y Gutiérrez. El partido terminó empatado y nada serio ocurrió durante su desarrollo, salvo que un grupo de hinchas de Talleres hostigó al equipo, especialmente al volante derecho José Rodríguez. Contra este jugador llegó todo el peso de la presión y continuó al terminar el partido.

Al retirarse los jugadores de la cancha, hubo un enfrentamiento de los hinchas con los jugadores y el tío del futbolista Cristian Cotella increpó a los violentos. Como consecuencia de ello llegaron dos barrabravas y uno sacó un revólver y lo asesinó.

Por la investigación policial posterior, se supo que el criminal cometió el delito por encargo. En la cantina de Talleres se encontró con un hincha de Independiente y éste le pidió que asesinara a Cotella. A cambio le prometió que él haría lo mismo con el jugador Juan Carlos Minotto, de Independiente Rivadavia. El asesino quedó preso y actualmente espera la condena.

Fuente

Sí, aunque cuestre creerlo y desconozcamos las verdaderas causas, Minotto estuvo alguna vez en los planes de un asesinato. Pero zafó. Y hace unos años lo encontramos dirigiendo a Gutiérrez. Esperamos seguir recibiendo noticias. Y buenas, en lo posible (?).

Zárate a Pumas 2000

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Mucho antes de jugar en Tigres y en los Rayados de Monterrey, Rolando Zárate tuvo una buena oportunidad de pasar al fútbol mexicano. A mediados de 2000, el delantero venía de jugar en el Real Madrid y tenía un buen futuro, lo que despertó el interés de los Pumas de la UNAM.

Con la negociaciones avanzadas e incluso cuando ya se lo había anunciado como el nuevo refuerzo, un informante argentino del matutino La Nación declaró pestes sobre el Roly para el diario mexicano Reforma: «Lo sacaron de Vélez por ‘bueno’. Es muy torpe y su hermano siempre fue mucho mejor que él. Si llegó al Real Madrid fue más por el éxito de sus representantes que por sus méritos futbolísticos. Es grandote y un hombre de área, pero no es precisamente un dechado de técnica… De repente encontró en el Madrid su ‘cuarto de hora’ al anotar dos goles que fue todo lo que hizo en medio año. Era obvio que le dejaran jugar justo cuando se lesionaron en ese equipo sus grandes figuras, Savio, Morientes, Raúl y Anelka«.

Después de leer esas estupideces, los dirigentes de Pumas se echaron atrás y Zárate volvió a Vélez.

Villagarcía Jorge

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Jorge Daniel Villagarcía

Bizarri, Viqueira, Villagarcía, Castro y Zanetti; Sequeira, Michelini, Sánchez y Ramírez; Oliveri (ST, Ruiz) y Dengue Mandra. Ese listado de apellidos podría ser el orden de aparición de los monstruos del tren fantasma. Pero no, es mucho peor que eso. Es la formación de Racing en la última fecha del Clausura ’96.

En aquella olvidable jornada La Academia de Miguelito Brindisi alistó a varios suplentes y juveniles que tenían poco rodaje. Para ser más precisos, Villagarcía no tenía nada de rodaje. Ese día debutó en la defensa de la Primera División y se fue con la cabeza gacha tras perder con Colón por 2 a 1 en el Cilindro de Avellaneda.

Marcador central, alto y con una lentitud destacable (?), luego fue tenido en cuenta por el Coco Basile, que lo metió en la lista de buena fe la Copa Libertadores de 1997. Ni en pedo que la jugó, eso está claro, pero tampoco hubiese sido tan descabellado en una época donde uno de los laterales era ocupado por un señor de bigotes que ya tenía pinta de técnico, no de jugador.

Sin oportunidades, lo metieron en una subasta gigante que nadie aprovechó y luego se marchó a Los Andes (1998/1999), donde compartió duchas con Cacho Córdoba, Gabriel L*b*s, Pablo Cameroni, Héctor Bracamonte, Gabriel Flores, Martín Román, Gabriel Caiafa, Gustavo Ortíz y Alexis García , entre otros. Tremendo rejunte.

Volvió a Racing y en el 2000, cuando se sabía que nunca más jugaría en La Acadé, el club presentó un edicto con una lista de 14 futbolistas que salían a remate a cambio de chirolas (sólo hubo una oferta de 4 mil pesos por Centeno). Por supuesto que su nombre aparecía. Y también el de Pilón, Harguindeguy, Centeno y otras glorias que pasaron y pasarán por este sitio.

¿Qué hizo después? Vistió las camisetas de Talleres de Remedios de Escalada (2000 a 2002), Sarmiento de Junín (2002/03), Platense (2003/04), Colegiales (2004 a 2007) y hasta tuvo un mal pase a El Porvenir. No podemos decir que fue un desastre, porque en el ascenso tuvo actuaciones aceptables. Pero su andar por la máxima categoría, su rápido declive y su abrupta desaparición, nos confirma que merece estar en la web essssta.

Boca 3 – Milan 2 (1962)

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La imagen corresponde al amistoso que disputó Boca Juniors ante el Milan, el 20 de junio de 1962. Con ese gol de Menéndez, el Xeneize se impuso 3 a 2 en la Bombonera, ante los italianos que contaban con Césare Maldini en sus filas.