
Mariano Damián Mc Coubrey (El Tanque)
Hilario Ascasubi es una localidad bonaerense de casi 3000 habitantes, que tiene el nombre de un poeta cordobés que en el siglo 19 era reconocido, entre otras cosas, por su inclinación anti rosista que lo llevó a escribir el poema «La refalosa«, un crudo y humorístico relato de cómo se carnea a un unitario.
Mira gaucho salvajón
que no pierdo la esperanza
y no es chanza
de hacerte probar que cosa
es Tin Tin y Refalosa
De ese pueblo, aunque parezca increíble, salió un jugador de fútbol que alcanzó la Primera División. Aunque cabe aclararlo, el ser la estrella de su pequeño terruño no lo exime de este homenaje, sino todo lo contrario.
Nació en 1983 y con apenas 17 años debutó en la Liga del Sur, con la camiseta de Tiro Federal de Bahía Blanca (2000/2001). Sus goles lo llevaron al plantel de Rosario Puerto Belgrano de Punta Alta (2002), que participaba del Torneo Argentino B. Tras un regreso a Tiro Federal (2003), volvió a Punta Alta para vestir los colores de Sporting (2004), pero duró poco y se sumó a Pacífico de Bahía Blanca (2005).
En la actualidad, recientemente casado con Yanela, hija del ex Olimpo Darío Bonjour, recuerda aquellos días: «cuando estaba en Tiro Federal no me querían dar el pase y decidí irme a jugar a un equipo que armó mi suegro, pero prácticamente lo hacía para divertirme por el consejo que me dieron y después de mucho penar pude conseguir que me dieran el pase por un monto mucho menor al que se pedía en algún momento«.
A esa altura ya tenía casi la misma cantidad de camisetas que goles, pero fue la afición por recorrer el país la que lo llevó a pelear por un lugar en Primera División. En enero de 2006 llegó al Banfield del Gatito Leeb y rápidamente se puso a tono marcando goles en partidos amistosos. Pero el entrenador le puso freezer ni bien llegó: «Es un gran jugador pero su llegada la tomamos como una incorporación con vista al futuro, no un refuerzo«. Y el pibe siempre estuvo por debajo de Sand, Lujambio, Barijho, Cvitanich y Barrales.
Aquí empieza su aflicción
luego después a los pieses
un sobeo en tres dobleces
se le atraca
y queda como una estaca
lindamente asigurao,
y parao lo tenemos
clamoriando y como medio chanceando
lo pinchamos y lo que grita
cantamos «la refalosa y tin tin»,
sin violín.
Con su gran altura (1,87 m.) y su capacidad para aguantar la pelota, ganó participación en Reserva a la espera de una oportunidad en un partido oficial…que jamás le llegaría. A mediados de 2006 lo prestaron a Platense, dónde sólo permaneció un semestre junto a Mauricio «pasé por Racing y nadie se dio cuenta» Ferradas, Juan Casado, Osvaldo Barsottini y Ángel «mientras esté Núñez, zafo de que me digan gordo» Puertas, entre otros.
Su aporte en el Calamar fue escaso pero al menos le hicieron un penal que derivó en un gol de Guillermo Báez ante Huracán de Tres Arroyos. Eso fue casi lo último que hizo en Vicente López porque rápidamente volvió a Banfield, donde le dieron vía libre para que se marchase a la segunda división de Ecuador. Allí fue dirigido por Juan Amador Sánchez en el Aucas (2007), donde jugó con su compatriota Nicolás Borlenghi.
Al inicio de la temporada 2007/08 se sumó al plantel de Olimpo de Bahía Blanca y otra vez vivió en carne propia eso de actuar en amistosos de prueba pero nada de partidos oficiales. Igual no lo ayudaron mucho, lean esta formación: El arquero; Martín Picabea, Villavicencio, Federico Mancinelli, Cristian Tavio; Diego Barrado, Adriano Pagliacci, Martín Asencio, Marcelo Ricci; Leandro González y Mariano McCoubrey.
Pero seguimos al son
de la vaina del latón
que asentamos el cuchillo y le
tantiamos con las uñas el
cogote.
¡Brinca el salvaje vilote
que da risa!
Como no le dieron cabida se fue a Villa Mitre (2007/08) para actuar en el Argentino A y recuperar parte del nivel que había mostrado en sus comienzos. Luego de un año en la ciudad que más supo de sus goles, pasó a Huracán de Tres Arroyos (2008/09), donde no la viene embocando tanto como él quisiera y, pese a todo, sueña con subir a la B Nacional para seguir conociendo el país.
Con que ya ves, Salvajón
Nadita te ha de pasar
Después de hacerte gritar
¡Viva la Federación!