Pasceri Adrián

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Adrián Marcelo Pasceri

Apareció en la Primera de River Plate allá por 1984, época de Olarticoechea, el barbudo Jorge García y el uruguayo Bica, entre otros. Era delantero aunque con poco gol. Y se encargó de demostrarlo en su breve paso por el fútbol de los domingos, donde casi no dejó registros.

En el Millonario sólo disputó 3 encuentros, ganándose la oportunidad de decir «yo soy Pasceri, el pibe de River«. Y así se le fueron abriendo algunas puertas, inesperadas en muchos casos, como la de la Selección Argentina Sub 20.

El mismo año de su debut en la máxima categoría, Pachamé lo convocó para el combinado juvenil que disputó la Copa Merlion. Pasceri fue titular ante Corea del Sur e incluso convirtió un gol en Singapur, junto a Ángel David Comizzo, Jorge Theiler, Carlos Mayor, Fabio Spotorno, el Flaco Lamadrid, Juan Sen y Carlos Candia, entre otros.

Luego no fue tenido en cuenta y empezó a deambular por el ascenso, con suerte dispar. Anduvo bien en Tigre (1986/87, 31 partidos y 9 goles) y lo llamaron de Platense (1987/88) para darle otra oportunidad en la «A». No jugó nunca en el cuadro de Vicente López y recién volvió a mostrar su melena rubia con San Martín de Tucumán (1987/88), aquel equipo que le hizo 6 goles a Boca en la Bombonera. Pasceri apenas sumó 4 encuentros y finalizó su estadía en la elite.

Ya metido de lleno en el under, permaneció dos temporadas en el Deportivo Morón (1989 a 1991), logrando el ascenso al Nacional B, actuando un año en esa categoría (40 partidos y 7 goles) y dándose el lujo de ensayar la pose Zaccanti. Retornó al Santo tucumano en la 1991/92 (1991/92, 15 partidos y 3 goles) y dio sus pasos finales en la Primera B, con la camiseta tricolor de Almagro (1992/93).

En los últimos años se lo vio trabajando en las inferiores de Tigre e incluso, como queriendo recuperar la poca fama que alguna vez tuvo, dio la nota cuando lo suspendieron por seis fechas por mala conducta y, por supuesto, su nombre apareció en el boletín de la AFA.

Argañaraz Marcelo

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Marcelo Eduardo Argañaraz

Le tocó integrar la formación más baldosera de Rosario Central en la última década: Manchado; Diema, Gerbaudo, Cetto y Talamonti; Argañaraz, Marcelo Quinteros, Javier Becerra, Javier García, Cámpora y Pierucci. Esos once muchachitos, más Fabián Pérez, Pablo Vacaría y Lucas Correa, salieron a la cancha en junio de 2001 para enfrentar al comprometido Racing Club de Mostaza Merlo.

Esa noche La Academia de Avellaneda ganó 4 a 1 y zafó de la promoción cuando todavía quedaba una fecha por disputarse. Los santafesinos, a pesar de la holgada derrota, sacaron conclusiones de la calidad de jugadores que tenían en Reserva. O eso parece, porque muchos jamás volvieron a vestir la casaca canalla después del abrumante debut.

El defensor Marcelo Argañaraz fue uno de los tantos que tuvo estreno y despedida el mismo día. Es más, ni siquiera jugó los 90 minutos porque cuando faltaban 10′ el DT Daniel Teglia lo sacó para que ingrese Correa.

Con la llegada de Jota Jota López a Central, vio reducidas sus chances de jugar y se fue al Nacional B para lucir los colores de Brown de Arrecifes (2001/02), donde llegó a disputar un puñado de encuentros e incluso marcó un gol.

En los últimos años, su nombre estuvo involucrado en las páginas policiales, pero no por su responsabilidad, sino por su homónimo, ex mánager de una banda especialista en pirotecnia. Pero como nosotros sabemos bien quién es (?), lo encontramos haciendo lo que mejor sabe en la Liga Departamental de San Martín (Santa Fe), con la camiseta del Nuevo Club Atlético y Deportivo Piamonte.

No será el destino ideal para un tipo que supo pisar una cancha de Primera División, pero juega en el mismo campeonato que Juan Manuel Suligoy. ¿Qué más le puede pedir a la vida?

Union albiazul 1997

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A mediados de los 90’s a Unión de Santa Fe se le dio por parecerse al Atlético de Madrid. Adidas introdujo el azul en la indumentaria y después fue Puma la que tomó la posta y quiso convertir al Tatengue en una versión argenta del Colchonero, otro de sus equipos sponsoreados.

La camiseta rojiblanca pasó a estar adornada por unos vivos azules que hacían juego con los pantalones y las medias, en nombre de la modernización. Eso sí, con la pilcha alternativa se les fue la mano. Sin demasiada inventiva, los diseñadores de Puma invirtieron los colores y la casaca pasó a ser albiazul, como la de Talleres de Córdoba.

Marcelo Stocco

Marcelo Stocco

Delantero extremadamente ochentoso que deambuló por la Primera de Boca Juniors en épocas de crisis financieras y de las otras. Disputó una cantidad importante de partidos e incluso hizo varios goles, pero su repentina desaparición y su imborrable apellido para todos los amantes de los goleadores fugaces, lo convierten en un espécimen ideal para este sitio.

Nacido en El Palomar, hizo las inferiores en el Xeneize y en 1983 tuvo la suerte de debutar como titular en Primera División, con un gol ante Instituto de Córdoba tras un centro de Jota Jota López.

Luego tuvo otras actuaciones relevantes, con tantos a San Lorenzo y a River (en el súper clásico le dio el triunfo a su equipo casi sobre el final), que le valieron la admiración de los periodistas, que no dudaron en compararlo con el Tigre Gareca.

El entusiasmo por su brillo, sin embargo, fue mermando hasta 1985, cuando se fue de la institución con 9 goles en 27 partidos y recaló en Unión de Santa Fe para actuar en la temporada 1985/86. En el Tatengue disputó sólo 7 encuentros oficiales y no gritó.

Retornó a Boca (1986/87) con sed de revancha pero le dieron poca participación y apenas añadió, en un mismo match ante Gimnasia y Esgrima La Plata, dos goles más a su currículum. Esa fue su despedida del club de la Ribera.

Probó en el Deportivo Quito de Ecuador (1987) pero parece que no le fue muy bien porque volvió pronto. Intentó luego en Talleres de Remedios de Escalada (1988-89) pero su pólvora ya no estaba seca. En 9 cotejos no pudo anotarse en el marcador.

Las lesiones y los nervios terminaron derrocando la carrera del delantero, que a los 28 años colgó los botines y comenzó a estudiar en la Universidad de Morón, donde se recibió de contador. Y hoy puede contar, claro, que alguna vez hizo goles en Boca.

(Gracias Merolla y Diego)

Pareja 2009

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A Nico Pareja le pasó de todo en el empate 1 a 1 del Espanyol, su equipo, ante el Recreativo de Huelva por la 21º fecha de liga española. A los 64 minutos, el defensor abrió el marcador que parecía ser definitivo. Pero en el minuto 90, cuando el match se moría, el arquero Kameni le cometió una infracción al argentino Marco Rúben dentro del área y se tuvo que ir expulsado.

Para terminar de redondear una jornada inolvidable, Pareja se puso el buzo y los guantes de su compañero con la intención de convertirse en héroe. Pero el plan falló porque el ex jugador del segundo equipo más grande de Argentina, estampó la igualdad.

Schenker Marcelo

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Marcelo Rubén Schenker

Nada que ver con los hermanos Michael y Rudolph Schenker, míticos guitarristas de UFO y Scorpions, legendarias bandas del heavy metal que influenciaron a miles de jóvenes que hoy son empresarios, abogados o foristas de este sitio (?).

Marcelo sólo se animó a comprarse una camisa en UFO y apenas utilizó una vez a Scorpion en el Mortal Kombat porque siempre le pareció más copado Sub-Zero.

Tampoco tiene parentezco con los hermanos Alan y William Schlenker. Fundamentalmente porque la letra «l» corta los lazos sanguíneos pero también porque le da miedo tener una madre que le haga un blog.

Nuestro homenajeado integró la ya recordada categoría ’70 de San Lorenzo de Almagro junto a Juan José Cardinal, Osvaldo Ozzán, Alejandro Flores, Gustavo Tempone, Leo Ricatti y Juan Carlos Docabo, entre otros; y una vez grandecito subió a Primera División (1989/90), donde disputó 6 partidos en la delantera del Cuervo y no anotó goles.

Después, como suele ocurrir con muchos de los jugadores que aparecen por acá, fue difícil seguirle el rastro. Dicen que anduvo en el ascenso con la camiseta de Tigre (1992/93) y que conoció el fútbol europeo gracias al Lask Linz de Austria.

Aparentemente labura en una inmobiliaria de Pilar. Si alguno estaba pensando en comprarse un ranchito, no lo dude más y póngase en contacto. Quizás mencionando «En Una Baldosa» haya un 10% de recargo.

Carrusca Alejandro

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Alejandro Ariel Carrusca

Lateral derecho, volante y también marcador central. ¿Un polifuncional? Estehhh…puede ser. Aunque también se podría decir que aún no encontró su posición en la cancha. Ganas no le faltan, pero lo que boicotea sus intenciones es la complicada situación de ser «hermano de«, estigma de muchos de los que día a día rellenan este sitio.

Asomó la cabeza en el 2002, cuando fue al banco de suplentes de Estudiantes de La Plata en un partido ante Belgrano de Córdoba, en el que precisamente debutó su hermano Marcelo, enganche que luego actuó en el Galastasaray turco. A mediados de ese año Alejandro firmó su primer contrato y se proyectaba como una de las mayores promesas de la categoría ’81, junto a Diego Colotto, Leandro Benítez, Marcos Gelabert, Juan Martín Gaimaro y Lucas Córdoba.

Parecía que todo lo que venía de maravillas, pero sus reiteradas participaciones en Reserva transformaron su trayectoria en una laguna empantanada, de la que no salió fácilmente. Entre 2002 y 2004 vio cómo se diluía la posibilidad de ser tenido en cuenta por los distintos entrenadores y entonces prefirió marchar.

En la temporada 2005/06 supo lo que era el Nacional B con los colores de El Porvenir, donde compartió inolvidables momentos con Maxi «me cago encima» Kadijevic, Patricio «me afanaron una vocal del apellido» Grgona, Leonel Martens y Darío Forestello.

Esa sería la primera de varias experiencias en el ascenso. Afuera jugó en el Treviso de Italia (2006/07), Galastasaray B de Turquía (2007) y desde el año pasado en el Vllaznia Shkodër de Albania (2008/09).

Si llegaron a esta parte del post y se aburrieron un poco, cambien la cara porque viene lo mejor. Suban los parlantes, agarren cualquier botellita de agua que tengan en la heladera y soporten los casi 8 minutos del video que este impresentable subió a la red. Ojo, lo que van a ver también es muy embolante, pero si se toman una pepa casi que no se dan cuenta.

Mc Coubrey Mariano

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Mariano Damián Mc Coubrey (El Tanque)

Hilario Ascasubi es una localidad bonaerense de casi 3000 habitantes, que tiene el nombre de un poeta cordobés que en el siglo 19 era reconocido, entre otras cosas, por su inclinación anti rosista que lo llevó a escribir el poema «La refalosa«, un crudo y humorístico relato de cómo se carnea a un unitario.

 

Mira gaucho salvajón
que no pierdo la esperanza
y no es chanza
de hacerte probar que cosa
es Tin Tin y Refalosa

 

De ese pueblo, aunque parezca increíble, salió un jugador de fútbol que alcanzó la Primera División. Aunque cabe aclararlo, el ser la estrella de su pequeño terruño no lo exime de este homenaje, sino todo lo contrario.

Nació en 1983 y con apenas 17 años debutó en la Liga del Sur, con la camiseta de Tiro Federal de Bahía Blanca (2000/2001). Sus goles lo llevaron al plantel de Rosario Puerto Belgrano de Punta Alta (2002), que participaba del Torneo Argentino B. Tras un regreso a Tiro Federal (2003), volvió a Punta Alta para vestir los colores de Sporting (2004), pero duró poco y se sumó a Pacífico de Bahía Blanca (2005).

En la actualidad, recientemente casado con Yanela, hija del ex Olimpo Darío Bonjour, recuerda aquellos días: «cuando estaba en Tiro Federal no me querían dar el pase y decidí irme a jugar a un equipo que armó mi suegro, pero prácticamente lo hacía para divertirme por el consejo que me dieron y después de mucho penar pude conseguir que me dieran el pase por un monto mucho menor al que se pedía en algún momento«.

A esa altura ya tenía casi la misma cantidad de camisetas que goles, pero fue la afición por recorrer el país la que lo llevó a pelear por un lugar en Primera División. En enero de 2006 llegó al Banfield del Gatito Leeb y rápidamente se puso a tono marcando goles en partidos amistosos. Pero el entrenador le puso freezer ni bien llegó: «Es un gran jugador pero su llegada la tomamos como una incorporación con vista al futuro, no un refuerzo«. Y el pibe siempre estuvo por debajo de Sand, Lujambio, Barijho, Cvitanich y Barrales.

 

Aquí empieza su aflicción
luego después a los pieses
un sobeo en tres dobleces
se le atraca
y queda como una estaca
lindamente asigurao,
y parao lo tenemos
clamoriando y como medio chanceando
lo pinchamos y lo que grita
cantamos «la refalosa y tin tin»,
sin violín.

 

Con su gran altura (1,87 m.) y su capacidad para aguantar la pelota, ganó participación en Reserva a la espera de una oportunidad en un partido oficial…que jamás le llegaría. A mediados de 2006 lo prestaron a Platense, dónde sólo permaneció un semestre junto a Mauricio «pasé por Racing y nadie se dio cuenta» Ferradas, Juan Casado, Osvaldo Barsottini y Ángel «mientras esté Núñez, zafo de que me digan gordo» Puertas, entre otros.

Su aporte en el Calamar fue escaso pero al menos le hicieron un penal que derivó en un gol de Guillermo Báez ante Huracán de Tres Arroyos. Eso fue casi lo último que hizo en Vicente López porque rápidamente volvió a Banfield, donde le dieron vía libre para que se marchase a la segunda división de Ecuador. Allí fue dirigido por Juan Amador Sánchez en el Aucas (2007), donde jugó con su compatriota Nicolás Borlenghi.

Al inicio de la temporada 2007/08 se sumó al plantel de Olimpo de Bahía Blanca y otra vez vivió en carne propia eso de actuar en amistosos de prueba pero nada de partidos oficiales. Igual no lo ayudaron mucho, lean esta formación: El arquero; Martín Picabea, Villavicencio, Federico Mancinelli, Cristian Tavio; Diego Barrado, Adriano Pagliacci, Martín Asencio, Marcelo Ricci; Leandro González y Mariano McCoubrey.

Pero seguimos al son
de la vaina del latón
que asentamos el cuchillo y le
tantiamos con las uñas el
cogote.
¡Brinca el salvaje vilote
que da risa!

 

Como no le dieron cabida se fue a Villa Mitre (2007/08) para actuar en el Argentino A y recuperar parte del nivel que había mostrado en sus comienzos. Luego de un año en la ciudad que más supo de sus goles, pasó a Huracán de Tres Arroyos (2008/09), donde no la viene embocando tanto como él quisiera y, pese a todo, sueña con subir a la B Nacional para seguir conociendo el país.

 

Con que ya ves, Salvajón
Nadita te ha de pasar
Después de hacerte gritar
¡Viva la Federación!