Fuera de stock: La Copa Centenario

fueradestockcentenariolobo.jpg

Bajo los alegres efectos de la celebración por sus primeros 100 años, la Asociación del Fútbol Argentino organizó, en 1993, la tristemente recordada y cada vez más lejana Copa Centenario. La intención de los dirigentes del ente mayor era simular una Copa Del Rey o Copa de Italia, aunque el resultado final distó bastante de la idea original.

La primera gran diferencia con los trofeos europeos de ese estilo fue la cantidad de equipos, ya que no se contemplaron las divisiones de ascenso y todo quedó reducido a los clubes que habían participado de la temporada 1992/93 de Primera División, a excepción de los descendidos Talleres de Córdoba y San Martín de Tucumán.

Con 18 equipos, la AFA diagramó un sistema de eliminación doble (ronda de ganadores y perdedores), con muchos clásicos en la primera fase y varias desprolijidades en las instancias siguientes. El proyecto inicial era cubrir el hueco sin fútbol que en ese julio de 1993 había quedado entre un campeonato y el otro, pero el torneo se prolongó demasiado y recién culminó a fines de enero de 1994.

fueradestockcentenario1.jpg

Primera Fase

Se jugaron partidos de ida y vuelta. Racing eliminó a Independiente, River a Boca, San Lorenzo a Huracán, Newell’s a Central, Gimnasia a Estudiantes, Vélez a Ferro, Platense a Lanús y Belgrano a Mandiyú. Se observaron, entre otras cosas, un clásico rosarino con tribunas parcialmente cubiertas, un gol de Abelardo Vallejos, la dupla Ramaciotti-Sbrissa ocupando el banco de Gimnasia y el binomio Mandinga Percudani-Martín Palermo en la delantera de Estudiantes.

Seguir leyendo

Biaggio a Independiente 1993

malpasebiaggioaindependiente.jpg

A inicios de 1993, Pedro Marchetta por entonces entrenador de Independiente, sugirió su nombre para reforzar el ataque. Es que los escasos 15 goles en los 19 partidos del Apertura ’92 preocuparon a los dirigentes rojos, que fueron buscar un delantero. Ese atacante era el pampeano Claudio Biaggio, sin historia en el fútbol grande argentino, ya que de All Boys de La Pampa había saltado al fútbol uruguayo.

Tras seis meses en Peñarol, pasó a Danubio donde tuvo un gran año 1992. Por entonces Independiente habría ofrecido una cifra poco despreciable en esos momentos, 400.000 dólares. Finalmente cuando todos daban el pase hecho, y ya el «Pampa» se había probado la camiseta de los Diablos Rojos, la operación se frustró y dos meses después, Biaggio debutó con la casaca de San Lorenzo.

(Gracias Diego)

Díaz David

David Ignacio Díaz

Alguien dijo alguna vez que errar un penal importante era una condicio sine qua non para los grandes del fútbol mundial y todos lo tomamos como una verdad indiscutible. Los ejemplos de Maradona, Baggio, Baresi y Cángele (?) de alguna manera lo confirman, pero nadie dijo que otras glorias como Ricardo Bochini y Ariel Rocha (?) jamás erraron.

David Díaz entraría en un tercer grupo, el de los futbolistas no tan reconocidos que también fallaron en definiciones relevantes. Nacido en la localidad cordobesa de Dean Funes en 1975, se formó como un defensor multifacético y tuvo su premio cuando le dieron la oportunidad de debutar en la B Nacional con la camiseta de Talleres.

Generalmente marcador de punta por derecha, aunque también por izquierda como evidencia en la foto el número de su pantalón, se las arregló para pasar desapercibido hasta el consabido día en el que tuvo que ponerse las botas…que le quedaron grandes. El 19 de julio de 1997 la T se impuso 1 a 0 sobre Gimnasia y Tiro de Salta, forzando a una definición por penales para definir el ganador del octogonal que otorgaba el ascenso a Primera División. Con sus contenciones ante los remates de Oste y Clementz, el arquero Ramón Benito Álvarez se transformó en la figura salteña, pero el penal que sentenció la serie fue el marrado por nuestro homenajeado.

Díaz tuvo revancha al año siguiente, cuando Talleres subió a la máxima categoría y le dieron la posibilidad de jugar los domingos. Entre el Apertura ’98 y el Clausura ’00 disputó 31 encuentros e hizo 2 goles. El primero frente a Argentinos Juniors y el segundo en una victoria 5 a 4 ante Gimnasia y Esgrima La Plata que estuvo engalanada por la presencia de los baldoseros Fernando Gatti, Lucas Giménez, Siro Darino y Claudio Pronetto.

Con algo de experiencia y una Copa Conmebol en su currículum, salió a buscar una operación que no fuera de nariz y consiguió un lugar en General Paz Juniors en la temporada 2000/01. Seguir jugando en Córdoba no estaba tan mal, pero ese beneficio le duró poco porque luego lo contrató Los Andes (2001/02) y conoció Lomas de Zamora junto a Grelak, Mauricio Levato, Saboredo y Germán Denis.

Se alejó mucho más cuando firmó para el Sport Coopsol de Perú (2002) y compartió estadía con Andrés Cabrera y el Pelado Oscar Dertycia, pero esa vivencia internacional no le hizo levantar vuelo y al año siguiente ya estaba de nuevo en su provincia para vestir los colores de General Paz Juniors (2003/04) en el Torneo Argentino A.

En ese último club observó, estremecido, cómo se probaba y no quedaba el volante Sebastián Jarast. Quizás ese hecho fue clave para que su trayectoria se cortara abruptamente, porque nunca más oímos hablar de él. Para recordarlo, dejamos el video que lo hizo famoso, gracias al exultante «travesañooo, travesañooo, travesañooo» del relator.

Saiz Miguel

saizmiguel.jpg

Miguel Ángel Saiz

Cuando en los 90’s pegó la onda del pelo largo en la sociedad argentina, el fútbol no quedó excento y gracias a eso fuimos testigos de verdaderos despropósitos. Ver a Gustavo Costas con pelo largo, por ejemplo, representó un trauma difícil de superar para muchos de los que vivieron esa época.

Miguel Ángel Saiz fue un volante que, sin brillar ni mucho menos, se entregó fácilmente a la moda heavymetalera del peinado, sin reparar en la posibilidad de que su rostro no estuviese preparado para ese particular look. Efectivamente, a Saiz le quedaba muy mal ese estilo, pero poco le importó.

Dentro de la cancha hizo lo que pudo. Entre 1989 y 1992 vistió la camiseta de Unión de Santa Fe, con el que llegó a disputar 10 encuentros en Primera División. Casi siempre suplente, marcó su único gol ante Belgrano, en Córdoba, en la victoria del Tatengue 2 a 0 por la decimocuarta fecha del Clausura ’92.

Al parecer también estuvo en Los Andes (1993/94) y Patronato de Paraná (1996/97), tranformando en recuerdos las jornadas bajo el sol junto a Cometto, Llane, Varisco, Tomé, Neffa y Magnín y otras figuras unionistas.

Para su dicha, en julio de 2006 volvió a encontrar a varios de ellos en los festejos por el centenario de Unión, que dieron pie a un partido entre los equipos que lograron los ascensos de 1989 y 1996. Nuestro homenajeado sintió en carne propia la alegría de vestir nuevamente la camiseta albirroja y ser dirigido por Humberto Zuccarelli. Para que el déjà vu fuese completo, el DT lo mandó al banco de suplentes…con la diferencia de que ahí ya no estaba Néstor Giacinti ni Franco Navarro, sino el basquetbolista Carlos Delfino.

De Santis Pablo

Pablo Luis De Santis

A veces, muuuy de vez en cuando, nos ponemos reflexivos y pensamos: ¿No seremos demasiado injustos con los futbolistas? Ellos nos entregan todo, juegan en Primera, intentan triunfar, fracasan, viven situaciones bizarras, conocen lugares insólitos, hacen declaraciones grandiosas, nos divierten …¿Y nosotros? No les ofrecemos nada.

Es por eso que hoy decidimos devolverles un poco de todo lo que nos dan y lo haremos a través de este sencillo homenaje a este ser humano llamado Pablo Luis De Santis, que nació el 18 de enero de 1971 en La Plata y que debutó en la Primera de Estudiantes en 1992.

Ese año, además de sus dos partidos como titular en la defensa de Estudiantes (fecha 4 y 10 del Clausura ’92, ante Unión y Ferro, respectivamente), salió en una foto grupal de la revista El Gráfico, realizando la pretemporada junto a Fontana, Ortega, Almirón, Mareco, Andersen, Prátola y Maydana. Eso fue todo.

¿Se dieron cuenta de algo? Hoy es el cumpleaños número 38 del baldosero De Santis. A partir de ahora, quedan los comentarios abiertos para que lo puedan saludar en este día tan especial. Seguramente algún amigo/familiar le comentará «che, en esa página de Internet donde escriben sobre muertos (?) te desearon un feliz cumpleaños«. Sería el mejor regalo, para él y para nosotros.