

(Gracias WDK)


(Gracias WDK)

No fue por mera casualidad que se hayan enfrentado. En ese momento Talleres de Córdoba era uno de los mejores equipos y lo demostraba en el plano local y nacional. El 23 de mayo de 1979 los albiazules recibieron al Milan, en el marco del cuadrangular denominado Copa de Campeones de la que también participaron Boca y River. Los de la Docta, que ese año obtuvieron el título oficial de Córdoba por sexta vez consecutiva, le sacaron un empate a los europeos, que contaban en sus filas con jugadores de la talla de Baresi y Rivera. El gol tano lo marcó Novellino, mientras que el Hacha Ludueña igualó para la T.

Tras finalizar la recordada temporada 2001/2002 en la que se pudo consagrar campeón de un torneo corto, Racing Club encaró una etapa de cartonerización gracias a la nefasta labor de Blanquiceleste, la empresa que lo gerenciaba. El plan de desmantelamiento incluía también la compra de jugadores de medio pelo y otros despropósitos que se reflejaron, por ejemplo, en la indumentaria de los jugadores.
La Academia hizo una gira por Norteamérica y disputó las primeras fechas del Apertura 2002 con una camiseta que, de lejos, parecía la misma que venía utilizando. De cerca, claro, las cosas eran diferentes. Ya sin Sky como sponsor, la gente de Topper optó por poner un parche celeste que subrayaba la palabra RACING.
Los laterales de la pilcha pasaban de ser celestes a blancos. En uno de los hombros, además, se recordaba con un logo el título recientemente conseguido. Como si fuera poco, la versión invernal de la casaca era aún más fea porque las mangas parecían estar confeccionadas con otra tela que nada tenía que ver con el diseño. ¡Horrible!
(Gracias Filsan)

Javier David Gómez
Mediocampista que surgió en Lanús a mediados de los 90’s y no pudo ganarse un puesto entre tanta competencia generada por el Chivo Peinado, Gerardo Martino, Walter Lemma y el Chango Cravero, entre otros.
De características toscas certificadas por varios simpatizantes, debutó en la fecha 13 del Apertura ’94 y a partir de ahí fue dándole pequeñas pitadas a una carrera en Primera que en poco tiempo se hizo cenizas. Hasta su despedida en el recordado 3 a 1 del Granate sobre Boca en el Clausura ’96, totalizó 16 partidos en los que, lógicamente, no convirtió goles.
Su trayectoria, lejos de las luces de la Primera División, se transformó en un hilvanado rejunte de equipos del under y el exterior que solicitaron sus servicios de picapiedra de vez en cuando. Así fue como supimos que, por ejemplo, anduvo por la Liga Deportiva Universitaria de Quito y el Deportivo Morón. Al parecer también actuó en otras instituciones pero se nos hizo muy difícil chequear la información debido a la abundancia de data confusa. Hoy un Javier Gómez dirige en las inferiores de Lanús. Ojalá sea él. De lo contrario, no saben cómo nos vamos a preocupar (?).

Dante Adrián Senger (El Bomba)
Chaqueño como Maxi Ayala, temió ser apodado Chaco y correr la misma suerte de Germán Herrera. Zafó del mote, pero no de las características borgeanas frente al arco en la máxima categoría.
Los goles los hizo casi todos de pibe, en su Castelli natal, también en Corrientes y en las inferiores de Estudiantes de La Plata, donde llegó en 2003 por recomendación del Bocha Flores y Andrés Padrón, aunque su referente siempre fue la Pradón (?). De hecho se tiró imaginariamente de un balcón y como un gato cayó parado en la Primera División, donde le dieron Whiskas los primeros días y después de 15 partidos en los que no convirtió, le terminaron sirviendo en bandeja carne picada con vidrio molido.
Siendo sinceros, el pobre Dante sólo fue titular en 5 oportunidades entre 2005 y 2006. Poco pudo hacer ante la exigente competencia propuesta por Pavone, Maggiolo, Calderón y especialmente el Rafa Maceratesi (?). Al menos, le quedó la experiencia de haber sido entrenado por Bilardo en plena madrugada.
Comparado con Martín Palermo por su contextura física y su capacidad en el juego aéreo, se puso contento y mucho más aún cuando le dijeron «vas a ir a un equipo del exterior donde siempre van figuras de la Argentina«. ¿Inter? ¿Real Madrid? No, el Locarno de Suiza (2006/07). Con el tiempo se fue dando cuenta de que algo raro estaba pasando porque en la plantilla figuraban Gonzalo Higuaín, Fernando Belluschi, Gustavo Cabral, Claudio López, Nicolás Cabrera, pero él nunca los veía en los entrenamientos. Resignado, compartió tardes junto a Mariano Hassell y Mauro Fanari.
Se destapó en la segunda división suiza y tras marcar en varias oportunidades los dirigentes del Pincha lo hicieron volver ¿Para qué? Para prestarlo de nuevo, obvio. Y como sucede casi siempre con los jugadores del León, le dieron 2 posibilidades: ir a quemarse a Olimpo o ir a quemarse a Quilmes. Eligió el Cervecero porque le quedaba más cerca y además le habían comentado que ahí se conseguían los alfajores Capitán del Espacio.
Así fue como este fanático de Silvio Soldán tuvo que luchar por un lugar junto a Diego Ceballos, Sergio Marclay, Germán Alemanno y Luciano Rodríguez, atacantes quilmeños en la temporada 2007/08. Sus 3 goles en 17 partidos no le sirvieron para afianzarse y no tuvo problemas en hablar en tercera persona para buscar responsables:
¿Qué le faltó a Dante Senger para tener continuidad como titular?
Faltó que el técnico (Alberto Fanesi) se decida por Senger. Ahora en la pretemporada tengo que seguir trabajando para ganarme un lugar y esperar una oportunidad ya que cuando me tocó entrar creo que no desaproveché esa opción, hoy por hoy otro compañero terminó jugando como titular y no queda otra que esperar…
De esa manera regresó al único lugar donde la pudo meter seguido, el Locarno. Otra vez en el ascenso del fútbol suizo, trata de reconstruir la historia del nuevo Palermo junto las grandes estrellas de nuestro país. Es decir, Santiago Kuhl, Juan Sara, Ariel Griseldo Reyes y Raúl Osella.

Mucho antes de convertirse en hombre de Boca, Darío Scotto era un delantero que andaba bastante bien en la Primera de Platense. Su objetivo, por supuesto, era el de pasar a un equipo con mayores pretensiones. Por eso no extraña que en aquella fotografía para la revista El Gráfico, en 1992, le haya querido meter un guiño a la gente de Vélez con las mangas del sweater azul sobre la camisa blanca abotonada hasta el cuello. En Liniers, se nota, nunca llegaron a captar el mensaje subliminal.