
Pablo Fernando Rodríguez
Futbolista con nombre y apellido ideales para para la confusión. ¿Cuál Pablo Rodríguez? ¿El de Morón? ¿El de Argentinos? Ninguno de los dos, aunque en su patrón genético baldosero guarde rasgos de ambos.
Asomó su humanidad en el Belgrano de Córdoba dirigido por Gustavo Alfaro. A la par de otros no consagrados como Mariano Guzmán, Mauricio Verón, Marcelo Amaya y Julio Mugnaini, fue puliendo sus virtudes de marcador de punta por derecha. Entre 2001 y 2002 disputó 20 encuentros en Primera, más un partido por la Promoción ante el Quilmes que nunca ascendía.
Para el Apertura 2002, Carlos Ramacciotti le pegó un chiflido y le hizo señas para que lo acompañase a La Plata. Rodríguez, que había quedado libre del Pirata, se sumó al plantel de Gimnasia bajo la conducción del creador de la frase «Ferrari, tirala afuera que sino no salís vivo«. Chaces de jugar no tuvo pero al menos acumuló un club más a su currículum.
Pegó bache informativo grosso hasta agosto de 2005, cuando Alumni de Villa María le hizo una propuesta y él la aceptó. Lo curioso es que el mismo día que llegó a la ciudad también lo hicieron otros dos jugadores de apellido Rodríguez. Estimamos que, como suele ocurrir, los dirigentes no quisieron pifiarle con la elección y por las dudas contrataron a los tres.
Ya más experimentado y conocedor del paño del Argentino A, B y C, transitó los últimos años de su carrera con 9 de Julio de Río Tercero (2006/2007) y Estudiantes de Río Cuarto (2007), donde formó parte de un equipazo (?) junto a Martín Herrera, Edgardo Parisi, Daniel Verón, Marcelo «tengo página en inglés por si me quiere contratar el Manchester» Trimarchi y Mugnaini, que cada dos por tres lo linkeamos y no entendemos por qué si lo único que hizo fue un gol a Quilmes. Ah, debe ser por eso.







