
Cristian Diego García
Era 1994, año mundialista. El doping de Maradona, la efedrina, Andrés Escobar, Brasil, Ayrton Senna, Vélez, Ritmo de la Noche, Independiente, la reforma de la Constitución, Peñarol de Mar del Plata, Forrest Gump y se asomaba la tribuna de Nico, con Charanguito, Campi, La Cordobesa y Caramelito.
La gente estaba en otra y no tuvo tiempo para percatarse de que en San Lorenzo de Almagro debutaba un pibe de apellido García. Su estreno fue en el Monumental, ante River, ingresando por el Balín Bennett en el empate 1 a 1 de la fecha 14 del Clausura. Ese mismo año jugó otros 6 encuentros (4 como titular) pero nunca pudo adueñarse de un puesto en ese mediocampo poblado por el Diablo Monserrat, Juan José Cardinal, Carlos Netto, Fernando Galetto y Paulo «golderiver» Silas.
Se quedó en el club un tiempo más, integró el plantel campeón de 1995, amortizó los 5 mangos que nos salió la foto de Avedikián y después desembarcó en El Porvenir (1996/97), donde jugó poco y se fue esfumando al mismo tiempo que 1994 empezaba a parecer lejano y Charanguito se transformaba en una pieza arqueológica de la televisión argentina.






