
Ramón Enrique «Primitivo» Maradiaga. Volante hondureño. Jugó en los 70’s, 80’s y 90’s.

Ramón Enrique «Primitivo» Maradiaga. Volante hondureño. Jugó en los 70’s, 80’s y 90’s.

Equipos de Primera como Banfield lo han hecho alguna vez, asi que no sorprende que un club del ascenso haya tenido que disimular la ausencia de publicidad con su propio nombre. Lo que sí es realmente curioso es el abanico de diseños que exhibió el conjunto de Gerli entre 2000 y 2002. El primer modelo de la marca Dana sólo tenía la inscripción «El Porvenir» sobre una especie de papiro. La segunda camiseta, un poco más osada, mostraba un escudo enorme para que no quedaran dudas de qué institución se trataba. La tercera y última casaca, de la firma Sari, sólo se remitía al apodo: «El Porve«.

Gustavo Daniel Azula
Volante de curioso apellido que apareció en la Primera de Platense en el Apertura ’94, para completar el paisaje baldosero que conformaban Bernardo Ragg, Diego Díaz, Federico Podestá, Gabriel Frágola, Gustavo Balugano y Sebastián «una cara tan llena de asombro e intriga» Villoldo, entre otros. En ese torneo Azula disputó 3 encuentros, la misma cantidad que un chico que asomaba, un tal David Trezeguet.
A pesar de que siempre que jugó lo hizo como titular, no le fue fácil ganarse un lugar en el equipo. Ya al año siguiente, a pesar de haber integrado en plantel e incluso haber sido incluido en la lista de El Gran DT, no se lo volvió a ver en la superficie de Vicente López.
Después de un tiempo en el que no se supo nada sobre su condición, volvió a mostrarse activo en Alvarado de Mar del Plata (1998) y luego en Colegiales (1998 a 2001), club con el que conoció casi todas las canchas de la Primera B y la Primera C. Allí, además de haberla pasado muy mal, también se dio el lujo de jugar con el entrañable Gabriel Kinjo.
En su Merlo natal actuó para Argentino (2001/02) y terminó regalando sus últimas escaladas en Liniers (2003/04). ¿Cómo jugaba Azula? Es una pregunta que sólo los seguidores del ascenso pueden contestar. Por lo pronto, transcribimos algo que encontramos en un sitio de Luján, a propósito de la trayectoria de uno de sus referentes, Javier «La Mona» Brayotta:
Javier se inició en Luján y siendo muy chico debutó en Primera División. Las ansias de progresar lo llevaron a partir a General Rodríguez, en donde con Alem jugó en la Primera «B» Metropolitana, pero su corazón lujanero no fue perdonado por los parciales del Lechero que le recriminaban toda jugada, ya sea buena o mala. Bajoneado decidió pegar la vuelta. Una de las lesiones más bravas en su carrera se la propinó el jugador Azula, de Colegiales, con un planchazo descalificador que no le permitió terminar jugando el torneo.
(Gracias Daniel)

Otro equipo que no le hizo asco al viejo y conocido tobogán fue El Porvenir. Luego de haber descendido a la Primera B, el conjunto de Gerli se reforzó con algunos nombres que esperanzaban con un pronto regreso al Nacional B. El arquero Fernando Dubra, el japonés Akira Misu, Eduardo Fuentes, Mariano Monrroy, Pablo Añaños, Adrián Guillermo, Daniel Tilger, Paco Prado y muchos más, formaron un plantel que lejos de pelear por cosas importantes, se fue hundiendo y terminó en la Primera C.
Con el buzo de técnico, además, pasaron Rubén Forestello, Salvador Pasini y Fabián Nardozza.

A comienzos de los 60’s, un joven Pelé se animaba a atajar en los entrenamientos. Al año siguiente tuvo la chance de hacerlo en un partido oficial. Después heredaría esa virtud su hijo Edinho, quien fuera arquero del Santos.

Blas Agustín Romero
Dicen los simpatizantes piratas que no anduvo para nada mal y que incluso fue de lo más rescatable por aquel entonces. Su breve experiencia argentina, su no-consolidación en el fútbol internacional y su posterior desaparición, generaron la típica pregunta de café que sólo varía en el nombre pero no en la intención: «¿Qué habrá pasado con Blas Romero?».
Enganche paraguayo de buenas condiciones, surgió en Sportivo San Lorenzo, estuvo varios años en Libertad y después de integrar la selección guaraní en la Copa América de 1991 se animó a probar suerte en nuestro país. Disputó 28 encuentros para Belgrano de Córdoba en la temporada 1991/92, junto a su compatriota Justo Jacquet y otros especímenes locales como Javier Sodero, Marcelo Bonetto, Germán del Pino y Víctor Heredia. Fue varias veces titular en el Apertura ’91 pero le costó jugar de corrido en el Clausura ’92. Con 2 goles en su haber (uno a Argentinos y otro a Ferro) se esfumó silenciosamente.
Reapareció en Colombia defendiendo la pilcha blanca del Once Phillips (1993) al lado del jóven Oscar Córdoba y el goleador Daniel Tilger. Dicen que la presencia de uno de ellos conspiró para que el equipo se consagrara, pero no estamos seguros. Lo que sí se puede comprobar es que individualmente Romero se fue a pique y nunca pudo recuperar el nivel de sus comienzos. O lo que es peor, nunca más se lo escuchó nombrar.

Sócrates Brasileiro Sampaio de Souza Vieira de Oliveira. Volante brasileño. Jugó desde 1974 a 2004.