
Se ve que no lo apreciaban demasiado a Lucho Malvárez en Argentinos Juniors. Mientras él seguía utilizando una vieja casaca con cuello redondo, sus compañeros lucían las modernas camisetas adidas con escote en V (incluso Redondo, vaya paradoja).

Se ve que no lo apreciaban demasiado a Lucho Malvárez en Argentinos Juniors. Mientras él seguía utilizando una vieja casaca con cuello redondo, sus compañeros lucían las modernas camisetas adidas con escote en V (incluso Redondo, vaya paradoja).



David Kipiani. Mediocampista georgiano. Jugó desde 1968 a 1982.
Estaba Fútbol de Primera, sí. También estaba el asado, la revista Viva de Clarín y la depresión por tener que levantarse temprano al otro día. Los domingos, a mediados de los 90’s, eran casi como ahora. Pero faltaba algo y no nos referimos a Silvio Soldán saltando frente al cofre de la felicidad. Al terminar el fin de semana uno actualizaba la tabla de posiciones de la A y se daba cuenta de que dos equipos debían un partido. Pero no cualquiera: faltaba «el partido final«.
A partir de la llegada de la señal de TyC Sports en 1994, todos los lunes desde las 21.10 (o eventualmente 20.10) se podía disfrutar del encuentro que cerraba la fecha. Generalmente animado por equipos chicos, ese cotejo rezagado extendía la semana futbolera para aquellos amantes del balompié que no se conformaban lo acontecido el viernes, el sábado y el domingo.
Platense y Ferro, por lejos, fueron los equipos que más veces disputaron el match final. También fueron protagonistas Banfield, Deportivo Español, Argentinos Juniors, Estudiantes, Lanús, Colón, Unión y Gimnasia de Jujuy, entre otros. Por cuestiones excepcionales, hasta grandes como Racing o Independiente llegaron a jugar en el cierre de la jornada.

La tradición de los lunes, esa que en algún momento se nos hizo familiar al punto que la reconocíamos con sólo escuchar las voces de Mariano Closs, Alejandro Fabbri, Cristian Garófalo, el Ruso Ramenzoni e incluso Cecilia Pirolo, dijo adiós el 11 de junio de 2001 con el choque entre Los Andes y Gimnasia y Esgrima La Plata. Esa noche ganó el Milrayitas 3 a 2. Los de Lomas festejaron, los del Lobo sufrieron. Pero nadie se percató de la abrupta muerte de una era en la historia del fútbol televisado.

Paolo Conti. Arquero italiano. Jugó en los 70’s y 80’s.

Como los diseñadores de Athletic sabían que llegaban tarde a la moda de camisetas grises, quisieron innovar y le agregaron una buena parte de negro al modelo de Instituto de Córdoba. ¿Y el rojo y blanco? Bien, gracias.
Por suerte sólo se vio ese experimento en el 2006. En la foto, La Gloria forma antes de un partido frente a Platense.

Diego Osvaldo Velázquez (Pelado)
En marzo de 1999 la Selección Argentina viajó a Holanda para enfrentar al combinado local en Amsterdam (recordado 1 a 1 con gol de Batistuta y cameo de Guly), en los comienzos de Marcelo Bielsa como técnico de la albiceleste. En esa oportunidad, el Loco aprovechó para mostrar una característica que se convertiría en costumbre: llevar juveniles para que se fueran fogueando con los mayores. Trece muchachos de la categoría ’80 y ’81 fueron elegidos para formar un equipo sparring, entre los que se encontraban grandes valores como José Belforti, Livio Prieto, Franco Bellegia, Walter Zunino, Diego Cepeda, Javier Muñoz Mustafá, Javier Becerra y Diego Velázquez, el protagonista de esta historia.
Delantero formoseño misionero y con buenos antecedentes en inferiores, asomó su cogote ese mismo año en la Primera de Ferro Carril Oeste, aunque recién tendría la real chance de mostrarse en el primer semestre de 2000, cuando la situación del verdolaga era verdaderamente crítica y el descenso era un hecho imposible de evitar. En ese último torneo del conjunto de Caballito en la máxima división, Velázquez disputó 4 encuentros que sumaron más depresión al panorama (perdió 3, empató 1 y su equipo no hizo goles).
Tras bancarse el tobogán hasta la Primera B sin comerla ni beberla, rajó raudamente a Argentino de Rosario, donde no estuvo mucho tiempo. En 2003 subió en el mapa para defender consecutivamente los colores de Defensores de Formosa, Sportivo Patria y Chacra 8.
En julio de 2005 y habiendo tenido un mal pase a Candelaria de Misiones por estar mal físicamente, se incorporó a Crucero del Norte de Garupá, donde vendió un poco de humo; «decidí venir acá por la intención del club por llegar alto y no participar por participar nomás. Acá el objetivo claro es lograr el ascenso, no importa si sos campeón o no. Pero tenemos que subir de categoría«. Y agregó «soy un delantero que juega indistintamente por afuera o por adentro, que tiene velocidad y buen cabezazo. Además llego bastante seguido al gol, así que esperemos responderle al club y a la gente«.
No sabemos si rindió a la altura de lo declarado, pero al menos nos enteramos que en 2006 retornó a Chacra 8. Ese mismo año -siempre en terreno formoseño- firmó para Sol de América, conjunto del Torneo Argentino B que le dio la chance de conocer a una mascota poco respetable.
Podriamos seguir escribiendo sobre la trayectoria del homenajeado, sobre todo teniendo en cuenta que suena como refuerzo de Textil Mandiyú para la próxima temporada. Pero preferimos quedarnos con la descripción que hace el sitio Formosa Fútbol en su sección «Jugadores destacados»:
Diego Velazquez «Pelado»
Su nombre es sinónimo de gol, gracias a su gran olfato. Rápido y con movilidad por todo el frente de ataque. Pelota que toca es casi gol, peligrosísimo para las defensas rivales y capaz de resolver la jugada mas difícil con la pelota adentro del arco rival.

«Muchachos, saquen del placard la mejor pilcha que tengan porque nos vamos a pedirle una ayudita al prócer de la provincia«, anunció Pedro Guiberguis en las horas previas a la final entre Gimnasia y Tiro de Salta y Central Córdoba de Rosario. Con una camisa arremangada y por encima de una remera de cuello redondo, el volante esperó a que sus compañeros salieran de la habitación del hotel.
Primero apareció Alfredo González, que instantánamente fue felicitado por su pantalón blanco, la campera negra de corderoy y la camisa abierta hasta la altura del pecho. Después fue el turno de Popeye Herrera, que rezongó porque había planeado afeitarse ese día y con el repentino paseo no lo iba poder hacer. Por último, Miguel Amaya apareció en el lobby con su sweater, su jean azul, sus zapatillas con lengüeta hacia arriba, y exclamó: «¡Ya estoy, vámonos!«.
Al llegar al pie del cerro San Bernardo, Amaya le dijo a Guiberguis: «¿Estás seguro de que rezarle a San Martín nos va a traer suerte?«. Enfurecido, Pedrito contestó «¡Animal! Es el monumento a Güemes«. «Y bueno…no puedo ser carilindo e inteligente al mismo tiempo«, remató el Tigre.
(Gracias Nano)