López Rojas Francisco

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Francisco Solano López Rojas (El Francis)
Semejante nombre ameritaba una historia bien baldosera. Y él, como es de cumplir los objetivos trazados, no tardó en desandar los caminos del futbolista errante. Nacido en la localidad paraguaya de Santísima Trinidad pero criado en el barrio porteño de La Boca, se formó en Barracas Juniors, pasó por Bristol de Parque Patricios y de ahí saltó inferiores de Huracán, club que le otorgaría la posibilidad de debutar en Primera, en medio de la malaria que desembocaría en el descenso de la temporada 2002/03. En ese período mostró algunas chispas de su talento e incluso intentaron venderlo como el delantero salvador que finalmente no fue. Disputó 10 partidos con los quemeros y después de algún que otro golpe le dijo hasta pronto a la Primera División, mientras se iba en el mismo bondi que Alejandro Alonso, Jeremías Buz, Pablo Monsalvo, Ramón Ortíz (x 2), Santiago Hirsig, Claudio Guerra y Luciano Bracco, entre otros.
Después de un año en la nebulosa (algunos aseguran que estuvo en Dock Sud), su vuelta a los primeros planos, aunque suene generoso dicho en esos términos, se produjo con Huracán de Tres Arroyos en la mítica expeciencia de la temporada 2004/05, que incluía nombres como Silvio Dulcich, Nestor Lo Tártaro, Nilton Pardal, Silvio Prieto, Guillermo Imhoff, Jeremías Caggiano y el Pitufo Quintana. El habilidoso atacante sólo jugó 14 partidos (en un momento el DT Morant lo separó por indisciplina), no convirtió, y encima perdió la categoría por segunda vez.
Ya con el Globito bonaerense en el Nacional B, permaneció un año junto a Daniel Islas, los hermanos Natalicchio, el Gori Galván y Juan Batalla, pero avivado de que quedarse mucho tiempo más iba a significar su tercer descenso, prefirió enterrarse solito y se tomó el Don Otto hasta Trelew. Bajó semidormido del coche-cama, le dijeron que lo iban a llevar al Museo Paleontológico pero lo engañaron y lo dejaron en la sede del Racing local. Un poco asombrado y otro tanto resignado, habrá pensado «ya fue, es lo mismo» y se puso los cortos para jugar el Argentino B. En la 2006/07 se destacó por tener de hijo a Cruz del Sur de Bariloche (le hizo 3 goles en 2 partidos) y cuando nadie imaginaba una transferencia al exterior, se marchó a su natal Paraguay. Desde mediados de 2007 viste los colores de 3 de Febrero y en la actualidad comparte el plantel con Julio César Gaona, el ex arquero de Rosario Central que alguna vez motivó la creación de una bandera muy ingeniosa por parte de la hinchada de Newell’s, que mostraba una chapita de Pepsi con la inscripción «Gaona de penal: $ 50.000».

Rodríguez Carlos

Carlos Leonardo Rodríguez (Gato)
Defensor uruguayo que llegó a la Argentina con escasos antecedentes del otro lado del Río de La Plata y que terminó cumpliendo una labor por demás modesta en la Primera de Unión de Santa Fe.
Surgido en Bella Vista (1992 a 1994), pasó también por Rampla Juniors (1995/96) antes de firmar con el Tatengue y convertirse en jugador del Presidente Malvicino. Quizás por ese padrinazgo pudo disputar 28 partidos desde comienzos del Apertura ’96 hasta finales del Apertura ’97. En ese período logró convertir su único tanto en nuestro país: al Pato Abbondanzieri, en la victoria 3 a 1 sobre Rosario Central en el Gigante de Arroyito. Pero ojo, también ese mismo año, ante Boca, se mandó una macana en colaboración con Yorno que le dio la posibilidad de salir en una foto del diario Clarín.
Sabiendo que lo suyo en Argentina no daba para mucho, aceptó volver de prestado al paisito para vestir la casaca violeta de Defensor Sporting en 1998. Cuando se le terminó el préstamo, regresó a Unión y jugó 2 partidos del Clausura ’99 (sendas derrotas 4 a 1 con Estudiantes y San Lorenzo), prolongando innecesariamente su paso por estas tierras. Sin lugar, siguió perteneciendo al plantel hasta mediados de 2001, cuando comenzó a sentir olor feo y decidió destapar la olla en el aire de radio La Red: «Unión es un club donde las cosas no se manejan bien. Y esto no lo digo yo, sino muchos jugadores que se fueron descontentos por el trato recibido. Se olvidaron de mí y me dejaron a un costado, los dirigentes no me pagaron nada de lo que me debían y estoy seguro de que el Presidente no sabía nada de lo que pasaba conmigo, porque hay tres o cuatro personas que manejan el club y no le cuentan nada. Lo que pasa es que algunos dirigentes querían sacar una tajada conmigo, para quedarse con algo de una transferencia«.
Ya para entonces, tenía en el lomo un retorno a Bella Vista (2000 y 2001), institución donde aparentemente se retiró sin hacer demasiado ruido porque a decir verdad, teniendo en cuenta sus condiciones, ya había hecho demasiado.

Colón albiceleste 1981

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El enfrentamiento entre Colón de Santa Fe y Boca Juniors en el torneo Metropolitano de 1981 dejó mucha tela para cortar. En el primer tiempo, el Sabalero saltó al campo de juego con su tradicional casaca mitad roja y mitad negra. Hasta ahí todo bien, pero en la segunda etapa, el conjunto local salió del vestuario con una sorprendente e inédita camiseta a bastones celestes y blancos. ¿La usó hasta el minuto 90? No, porque a los 33 minutos del complemento los santafesinos se retiraron de la cancha al sentirse perjudicados por la actuación del árbitro, que había echado a Wermer y Rebottaro (Morete había visto la roja en el Xeneize). Bizarro y digno de este sitio.

Gracias a Guille (historiadeboca.com.ar)

Rosario Central 1995

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Entre 1995 y 1998 Rosario Central se cansó de usar el clásico modelo Le Coq Sportif con el que obtuvo, por ejemplo, la Copa Conmebol. Lo curioso es que entre tanto aburguesamiento (sólo cambió la publicidad y eventualmente el diseño del escudo) hubo tiempo para introducir una perla: una camiseta repleta de triángulos. Fea y rara.

(Gracias Museo Canalla)

Acevedo Ricardo

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Ricardo Javier Acevedo
El martes 28 de abril de 1998, el diario La Nación gastó tinta para informar sobre un estreno y curiosamente no se trataba de una película: «En el equipo rosarino se produjo ayer el debut de Ricardo Acevedo, de 19 años. El jugador nació en la localidad de Roque Sáenz Peña, Santa Fe, realizó las inferiores en Newell’s y actúa como lateral. Frente a Lanús, Acevedo jugó como stopper, en el esquema defensivo de tres hombres que presentó el equipo de Jozik«.
Ese fue el primero de sus 6 partidos en la primera de La Lepra, donde no alcanzó a demostrar demasiado por la inestabilidad en el banco de suplentes (se inició con el técnico croata, pero también tuvo a Dabrowsky y al Profe Castelli). Sólo le quedó el consuelo de haber disputado el clásico ante Central (0 a 0 en el Coloso), dato interesante de su corto recorrido en la máxima categoría.
Estuvo en Newell’s un tiempo más, pero sin oportunidades aceptó el destino del 80% de los jugadores formados en la capital del gato-pan: terminar en Central Córdoba, Tiro Federal o Argentino. Optó por la última opción pero antes pasó por La Docta y se puso la casaca de Instituto (2000) en el Nacional B. Una vez en el Salaíto (2001/02), elaboró un plan para introducirse en el fútbol de Buenos Aires sin que nadie lo advirtiera. Y la verdad es que le salió bastante bien porque recaló en Temperley (2002/03), donde, salvo actuaciones aisladas (como el día en el que le marcó un gol a Argentino, su ex club) no logró llamar la atención y terminó esfumándose.
Después de años de incertidumbre, lo encontramos en Santa Fe, más precisamente en un equipo llamado El Expreso, participando de la misma liga en la que juegan ex glorias de Primera como Martín Román, el ídolo del PC Fútbol Juan Manuel Suligoy, Diego Ordoñez, y «yo no soy Gisela» Barreto.

Miliki Jiménez a Colón 2002

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A fines de 2001, Daniel Miliki Jiménez estaba a punto de quedar libre de Instituto de Córdoba por una deuda que mantenía la dirigencia de La Gloria. Ni lerdo ni perezoso, se reunió con José Vignati y firmó un contrato por un año y medio por Colón de Santa Fe. Claro que todo no fue tan sencillo, pues los cordobeses reclamaron lo suyo y aclararon la situación: «Nosotros le debíamos tres meses de sueldo. Es decir, cerca de 4.500 dólares. Teníamos que hacer un depósito en Agremiados el 20 de diciembre, pero todos saben lo que ocurrió en el país ese día. El 24, fuimos a Agremiados en Córdoba y no quisieron recibir los cheques, porque decían que estaba vencido el plazo. Como no querían aceptar el pago, lo depositamos en un juzgado y eso está documentado. Jiménez es de Instituto. El que lo quiere, que lo pague«.
Al delantero poco le importó ese argumento y declaró al diario Olé: «Yo tengo en claro que quedé en libertad de acción porque Instituto no pagó cuando tenía que hacerlo. Sólo espero que la AFA lo rectifique cuando se reúna el Comité. Estoy seguro de que sí o sí voy a ser jugador de Colón, me muero de ganas de jugar. Hay plantel y creo que podemos pelear el campeonato«.
¿Conclusión? No jugó para ninguno de los dos. En enero de 2002 Miliki se fue a Peñarol de Uruguay y despertó el enojo de los popes del Sabalero : «Esto es un balde de agua fría para nosotros porque teníamos todo arreglado. Es más, cuando firmó dijo que estaba contento porque era hincha de Colón y hasta quiso que en el contrato de un año se pusiera una cláusula para extenderlo seis meses más«.