Vargas a Racing (2013)

Había sido una de las pocas figuras del Independiente que terminó descendiendo a la B Nacional en la temporada 2012/13, por eso a Fabián Vargas le llovían las propuestas para continuar su carrera en equipos de Primera División. Sin embargo, la opción que más le cerraba al colombiano era la más polémica: jugar en Racing.

El colombiano no era ídolo del Rojo, tampoco había salido de sus inferiores, pero el hecho de pasar al archirrival inmediatamente después del descenso generaba malestar en muchos hinchas, que no podían entender esa especie de traición. «Me sorprende que me digan traidor si me voy a Racing. Me incumplieron desde el primer día. Aán me deben 6 meses. La gente no entiende eso. Necesito cumplirle a mi familia. La gente tiene que entender que es mi trabajo”, decía el volante, ya con un pie y medio en La Academia.

Ni bien se supo la noticia, comenzaron a llegar las amenazas al jugador a través de las redes sociales. Y no sólo lo intimidaron vía Twitter, sino que además, en Facebook, algunos personajes nefastos publicaron abiertamente que le iban a encajar un tiro…o varios.

Dado el panorama, Vargas prefirió irse al Barcelona de Ecuador, donde apenas jugó un semestre.

Inter 0 – Argentina 2 (1958)

De los primeros registros gráficos de la selección argentina jugando con una camiseta azul. La imagen corresponde al partido que disputó ante el Inter de Italia, en Milan, el 21 de mayo de 1958, a muy pocos días del comienzo del Mundial de Suecia 1958.

Aquel conjunto argentino, que tenía apellidos como Carrizo, Dellacha, Rossi, Varacka y Corbatta, ganó 2 a 0, con goles de Rojas y Prado. Luego, jugaría algunos amistosos más, para finalmente llegar a la Copa del Mundo y terminar usando la casaca amarilla del IFK Malmö.

Créditos a Museo Racing Club.

DT Error: Cappa en el Tenerife (2000)

Allá por comienzos de 2000, el discurso retórico de Ángel Cappa todavía no había cansado lo suficiente y contaba con bastante crédito, sostenido fundamentalmente por el buen torneo que había hecho con Racing en el Apertura de 1998. Eso fue lo que le permitió dirigir al Atlante de México durante 1999 y volver al fútbol español al año siguiente, donde chocaría con la realidad del fútbol europeo.

El Tenerife conocía bien a Cappa. Había dejado un grato recuerdo como ayudante de Valdano en aquel conjunto que clasificó por primera vez en su historia a la Copa UEFA. Ese fue el principal motivo por el cual lo convocaron en abril de 2000, esperando que el entrenador argentino le diera el empujón necesario a un equipo que hasta la fecha 33 de la segunda división había sido puntero, pero que había aflojado en las últimas jornadas hasta caer a la séptima posición. Quedaban 6 fechas y había que ganar la mayoría de los partidos para retornar a Primera División.

En el plantel, el conjunto de Canarias contaba con varios viejos conocidos: El Mono Navarro Montoya, el Colo Lussenhoff, Pablo Paz, Huguito Morales y Federico Basavilbaso. Material había. Posibilidades numéricas, también.

Peeeeero, ya se imaginarán cómo se dieron las cosas. En su debut en el banco del Tenerife, Cappa perdió 1 a 0 ante el Mérida, de local. A la semana siguiente, cayó 2 a 1 ante el Atlético Madrid B. En la jornada 39, rescató un empate 0 a 0 ante el Leganés, pero a continuación perdería ¡5 a 0 con el Osasuna!

Entonces, Angelito prendió la máquina de humo: «Cuando llegué había un ambiente de desunión espantoso y en esa situación, sin que nadie sea culpable, es imposible ganarle a los camareros de la cafetería de al lado, pero no por la calidad, sino por la situación de hecho. Se vio en el partido que el equipo no tenía respuestas de ninguna naturaleza».

Y agregó: «El Atlético Madrid B era un equipo con hasta cinco jugadores de Tercera División. No digo que había que ganarle, pero no hubo ningún tipo de respuesta y así se terminó. No hay más. Por más que tuviéramos oportunidades de ascenso todos los días, con eso era imposible. Además, el público mostraba una agresividad irreconciliable con algunos jugadores como Emerson, que jugó muy bien contra el Mérida, y tenía al público en contra; Navarro Montoya hizo una parada buenísima y la gente lo insultó en esa acción. Todo eso conforma una situación irremediable. No había ninguna posibilidad de ascenso, pero no por la matemática, sino porque se necesita un mínimo de unión, de espíritu, de ilusión para poder pelear el objetivo».

En las últimas dos fechas de la temporada, el Tenerife cosechó una igualdad 0 a 0 ante el Compostela y una caída 2 a 1 ante el Córdoba, redondeando un récord admirable para el DT de bigotes: 6 dirigidos, con 0 victorias, 2 empates y 4 derrotas. Terminó decimocuarto.

Lo mejor de todo es que, una vez finalizado el torneo, se mantuvo en el cargo durante algunas semanas más e incluso llegó a pedir a Nuno Molina de refuerzo. Suficiente para que lo rajaran.

Así fue como terminó la triste experiencia del técnico argentino en el Tenerife, ese club que era su segunda casa. Como dice el dicho, las segundas partes nunca fueron buenas. Y eso que Cappa sabe bocha de segundos.

Tigre 2 – Shanghai Shenhua 0 (2013)

En enero de 2013, el Shanghai Shenhua de China, dirigido por por Sergio Batista, dio el puntapie de una inusual pretemporada en Mar del Plata, en la que enfrentó a varios equipos de nuestro país en amistosos semi informales. ¿Cómo es eso? Los partidos eran en serio, con árbitro y todo, pero los chinos salían a la cancha empilchados como si fueran a disputar la final del mundo, mientras que los argentinos optaban por jugar con ropa de entrenamiento. Estaba claro que para los asiáticos la experiencia era muy importante.

En uno de esos encuentros, el equipo del Checho (que ya no contaba con Drogba ni Anelka, pero sí con Gio Moreno y con Rolando Schiavi poniéndose a punto) se topó con Tigre, que se preparaba para disputar el repechaje de la Copa Libertadores. De todos modos, Gorosito puso mayoría de titulares y se terminó llevando una victoria por 2 a 0, con goles de Alejandro Donatti y Rubén Botta.

Fuera de stock: la camiseta blanca de Argentina

Celeste y blanca a bastones, la titular. Azul con vivos blancos, la suplente. Pueden variar los modelos, los diseños y las marcas de las camisetas; y hasta el color de los pantalones y las medias, pero más o menos hay una idea instalada de cómo se viste la selección argentina de fútbol. Sin embargo, durante muchos años la AFA contó con un tercer kit que salía a la cancha en ocasiones especiales. Recordemos la vieja y olvidada casaca blanca.

Desde sus inicios, el seleccionado nacional tuvo una camiseta albiceleste, que solía alternar con otra completamente blanca en los partidos donde era necesario diferenciarse del rival. No eran tiempos de la televisión, entonces cambiar de camiseta no era algo habitual. Se jugaba con lo que había, las exigencias comerciales no existían.

Fue así que Argentina siguió actuando durante varias décadas con su uniforme titular a bastones, que rara vez tenía que cambiar, como le sucedió en 1958, cuando tuvo que usar la camiseta amarilla del Malmö de Suecia en su choque ante los alemanes, en el Mundial.

Años más tarde, la camiseta suplente de Argentina pasó a ser azul (ya la había usado antes, pero su debut mundialista fue ante Inglaterra, en 1962) y así la conocemos hasta el día de hoy, obviando aquellas veces en las que nuestro seleccionado volvió a vestirse de blanco. Veamos en detalle:

En la década del 70, con César Luis Menotti como director técnico, la Selección disputó muchos amistosos de cualquier índole. Se enfrentó a los representativos de otros países, sí, pero también a equipos y combinados, de acá y de afuera.

Para esos partidos de menor envergadura, la AFA utilizaba su camiseta alternativa (una regla que se cumplió bastante, pero que no siempre fue respetada), que podía ser la clásica azul…o la blanca, como vemos en esta formación de 1977, en un partido ante Cipolletti de Río Negro. La misma fue utilizada en un amistoso frente a Boca, en Mar del Plata. E incluso otra versión, con tres tiras celestes en forma vertical, también hizo su aparición en un match ante Talleres de Córdoba.

Ya para fines de 1978, la camiseta blanca pasó a tener el logo de adidas y las tres tiras en azul. Y se vistió, por ejemplo, en el amistoso ante la Liga de Corrientes.

En los años 80, ya con Le Coq Sportif como proveedor, se hizo más frecuente la tercera equipación. Salió a la cancha, por ejemplo, en amistosos ante Fiorentina, Barcelona, Hércules, Combinado de Salta y Nápoli. Incluso la Selección de Capital Federal llegó a usar esa casaca.

Lo más curioso, sin dudas, es que en 1986 la utilería nacional llevó a México ese juego de camisetas blancas, pero nunca las llegó a utilizar. A fines de ese mismo año, Le Coq Sportif presentó otro modelo, con una franja vertical azul sobre el margen derecho. Esa casaca sólo fue mostrada por la Selección juvenil en unos amistosos previos a los Juegos Odesur de Chile. ¿La mayor? Sólo la utilizó en los entrenamientos.

En los años 90, la Selección recurrió casi siempre a la camiseta albiceleste y en contadas ocasiones a la azul. De hecho, hay camisetas alternativas que se fabricaron según los templates de la época, pero que nunca salieron a la luz. Si a eso le sumamos que los enfrentamientos ante clubes o combinados regionales fueron escasos o prácticamente nulos, la existencia de una camiseta blanca no tenía sentido.

De todos modos, hubo un modelo blanco confeccionado por adidas, que contaba con vivos celestes y negros. La camiseta salió a la venta entre 1996 y 1997, pero no fue usada oficialmente por la selección argentina de fútbol, aunque sí por la de voley y por el arquero de Comunicaciones. Rarezas.

La última aparición de la no tan famosa camiseta pura fue en mayo de 2005, cuando la Selección Sub 20 de Argentina derrotó 5 a 3 a Chile, en un amistoso disputado en Santiago. Ese día, para la albiceleste hicieron goles David Abraham, Gustavo Oberman, Rodrigo Archubi y Pablo Vitti, en dos oportunidades. Suficiente para retirar la camiseta (?).