Indulto V

Nos pareció oportuno, con el cumpleaños de En Una Baldosa, regalarnos una limpieza general que involucrara a varios futbolistas que en su momento homenajeamos injustamente.
Sin más preámbulo, acá están, éstos son, los nuevos indultados:

José Luis Pochettino: Si bien nunca descolló, llegó a completar 140 partidos en Primera División y actuó aceptablemente en otras categorías.

Gustavo Cuartas: Su estadía en la Primera de San Lorenzo fue breve, es cierto, pero después se convirtió en un pintoresco y rendidor futbolista de ascenso.

Juan Gustavo Steinbach: Medio loquito y del ascenso. Ni cerca de la Primera.

Rodolfo Tapita García: Mucho rodaje en la máxima categoría. Integró buenos equipos y le pegaba muy bien. Intermitente pero no baldosero.

Javier el Perro Arbarello: Campeón con San Lorenzo y siempre una alternativa veloz en los diferentes clubes donde le tocó actuar.

Oscar Arévalo: Otro consagrado en el Cuervo que si bien no tuvo una gran trayectoria escapa del homenaje por exceso de fama. La gente no lo recuerda con cariño pero lo recuerda al fin.

Federico Basavilbaso: Si su carrera en el exterior hubiese sido desastrosa merecería el homenaje. Pero en Europa zafó.

Gustavo Matosas: Nostalgias de una época bien baldosera acuñaron su homenaje. Pero, a decir verdad, casi siempre rindió y afuera es respetado.

Omar Cabral: Poco, muy poco para contar. Y encima no jugó en Primera.

Héctor Rodríguez Peña: ¿Qué hacía acá? No lo sabemos. Quizás su apodo y su apellido generen dudas pero su condición de correcto defensor lo salvan de ser baldosero.

El Lute Oste: Errático goleador. Esa contradicción nos llevó a postearlo, pero jugó en todos lados (mucho) y no da con las características.

José El Pepe Herrera: Si bien su paso por la Argentina no fue con mucha fortuna no se merece que califiquemos de baldosero a un jugador bien conceptuado en Sudamérica.

Leonardo Lalo Colombo: En Primera apenas asomó el pelo pero es un típico hombre del Nacional B.

Carlos Torres: Goleador el paragua. ¿Cómo olvidar sus tantos de cabeza?, ¿Cómo olvidar su bigote?, ¿Cómo llegamos a postearlo?

Rubén Darío Bolzán: Ni siquiera es baldosero. Es mucho menos que eso. No nos interesa su carrera.

Arsenio Chiquito Benítez: No da. Referente de área de cuanto equipo chico hubo en los 90’s. Hasta quizás haya sido malo, pero no baldosero.

Graciliano Mosquera: ¿Quién lo conoce? Jugó en Aldosivi.

Hugo Campagnaro: De respetable carrera en el exterior y nula experiencia en la máxima categoría de nuestro país.

Dardo Miño: Ni califica para ser baldosero.

Felipe Bellini: Histórico defensor de Platense. No da con el perfil que buscamos.

Javier Baena: Otro calamar con exceso de minutos.

Jorge Cordon: Tardamos en hacer justicia, pero finalmente llegó el indulto. El Gordo divide las aguas. Para algunos un grande, para otros un ladri. Eso si, baldosa no.

Pablo Contreras: El chileno baldoseó en la Argentina pero su carrera respetable en Europa lo exime del homenaje.

Carlos Bustos: Otra de las grandes injusticias que cometimos en su momento. Tenía partidos muy malos, pero tuvo una prolongada vida en la máxima categoría, con pasos por San Lorenzo, Huracán, River e Independiente, entre otros.

Raúl Maldonado: Un jugador del ascenso. El Bocha rindió en varios equipos y aunque estiró innecesariamente su trayectoria no se merece un lugar en este sitio.

Fabio Pieters: A su dilatada carrera le agregó una vuelta a la Primera División con Gimnasia de Jujuy.

Mauro Gerk: Otro que resurgió a fuerza de goles. Se cansó de hacerlos en el exterior.

Como siempre decimos, estamos abiertos a toda crítica u objeción al respecto. Sabemos que estarán en desacuerdo con algunos y lo entendemos. La idea es achicar el margen de injusticia y esperamos que eso se vea reflejado.

En Una Baldosa

Fogel Mariano

Mariano Sebastián Fogel
Si nos guiamos por la foto y observamos sus botines y la forma en que cubre la pelota, podríamos decir que Mariano Fogel es un futbolista espamentoso.
Sin embargo, su carrera ha transitado el camino opuesto, el de la sumisión y el perfil bajo. Surgido en la cantera de Independiente de Pueblo San José, un pueblito de 4 mil habitantes a 7 kilómetros Coronel Suárez, también hizo inferiores en Fútbol y Tenis Club de Buratovich y en Olimpo de Bahia Blanca.
A base de una buena cantidad de goles en la zona recaló en las divisiones menores de Gimnasia y Esgrima de La Plata en 1995. Coincidió con el torneo de los «campeones de la concha de su hermana» pero eso no lo amilanó. Tenía tiempo para crecer y vaya si lo hizo. Recién con 21 años pudo debutar en la Primera División del Lobo, en un partido ante Chacarita Juniors que terminó 2 a 0 para los Triperos. Como para hacer todo un poco más conceptual, ese día ingresó en reemplazo del Yagui Fernandez, coautor de la frase de Griguol que le da nombre a esa camada sub campeona.
Fogel jamás olvidará los compañeros que tuvo aquel día: Enzo Noce, Sanguinetti, Cufré, Ariel Pereyra, Adinolfi, Cavallo, Marcelo Gómez, Mariano Messera, Claudio Enría y Facundo Sava. A su lado, sentaditos en el banco, estuvieron Daniel Bertoya, Leonardo Mansilla, Guillermo Larrosa y Hernán «me rasco porque me pica» Ocampos.
Al año siguiente cayó en Cambaceres (2001/02 y ’03) y después de algunas temporadas, en 2004 volvió a Independiente de Pueblo San José para sacarle rédito a su condición de volante zurdo con gol y salir campeón de la Liga regional de Coronel Súarez.
Así es Mariano Fogel, un tipo que pese a parecer extravagante no tiene mucho para contar. Él mismo lo demostró hace un tiempo cuando lo invitaron al Diario La Nueva Provincia de Bahia Blanca para recordar al equipo que se había consagrado 10 años antes en un torneo nacional y le preguntaron:

¿Una anécdota?

– El chofer del colectivo, un personaje que se había hecho unas sábanas celestes y blancas que representaba los colores de la Liga y festejaba con nosotros. Nos llevaba a todos lados, incluso a la concentración, pero no me acuerdo el nombre.

En Una Baldosa, al mejor estilo Carlitos Balá se pregunta…¿Y la aneda?

Juan Pordiosero

Dubois: Black Metal & Corré Guachín

Nos dimos un gusto. En la tercera edición de la baldosa radial, en el aire de Rock & Pop Beach, mantuvimos una entretenida charla con un ícono de la página, Darío Dubois.
El ex defensor de Midland nos contó, entre otras cosas, que tiene como objetivo volver a las canchas antes de fin de año para cumplir su sueño: salir campeón y ascender.
Declaró que fuma marihuana pero que nunca le interesó la droga y el alcohol. Tampoco el fútbol. No está loco, sabe lo que dice y es uno de los pocos que se anima a denunciar los chanchullos del ambiente.

Pueden escuchar la nota bajando el archivo (11,07 MB).

[audio:http://www.enunabaldosa.com/audios/notadubois.mp3%5D

Otras emisiones:
#1– Nota a Sebastián Ablín.

#2– Informe sobre los Gatti’s.

En Una Baldosa

Lozano Walter

Walter Oscar Lozano
En su breve periodo como futbolista de Independiente (27 partidos desde 1987 a 1989) tuvo la posibilidad de aparecer en la revista El Gráfico, compartiendo la tapa con otros dos pibes que prometían en el Rojo a fines de los 80’s, Fabio Lenguita y Domingo Acevey.
Su condición de recio marcador central, lejos de estancarlo en la actividad local, le permitió viajar al fútbol europeo, donde encontraría el final de su carrera profesional de forma abrupta.
Recaló en el Real Valladolid de España, pero casi no tuvo tiempo de mostrarse al principio y fue cedido al Lleida, de la Segunda División, en la temporada 1991/92.
Regresó al Valladolid al año siguiente y de a poco se fue ganando el cariño de la gente. A base de temperamento, entrega y una fuerte personalidad, Lozano se convirtió en un jugador al que los rivales le temían. Pero, como se suele decir, todo lo bueno dura poco.
Un buen día fue separado del plantel porque el entrenador, Pepé Moré, interpretó que el argentino no llegaba entero a los entrenamientos matinales. La juerga nocturna y algunos aspectos relacionados a ese ámbito fueron puestos como excusa para limpiarlo del equipo.
La presión del público, que todavía sentía afecto por el marcador central, provocó que el DT revocara su decisión. Lozano fue aceptado nuevamente a fines de 1993 pero a los pocos días faltó a una práctica y con el reglamento interno bajo el brazo, los dirigentes optaron por despedirlo.
Según se menciona en un foro del conjunto ibérico, el ex Independiente tuvo distintos trabajos ajenos al fútbol. Laburó en un boliche de mala reputación que abría a las 4 de la mañana y luego se desempeñó en una empresa dedicada a la construcción.
Su vida como jugador de las grandes ligas se terminó con aquel episodio relacionado a la noche y a los excesos. Pero como todo tiene que ver con todo, como diría Pancho Ibáñez, no pudo despegarse sencillamente de ese estigma. Hasta hace poco seguía jugando en una liga regional de aficionados españoles, defendiendo los colores de…La Seca. ¡Y no es joda!

Juan Pordiosero

PSV 0 (2) – River 0 (4) (1980)

La edición 1980 del Trofeo Joan Gamper, tradicional torneo organizado por el club Barcelona de España, tuvo a River Plate como uno de los invitados sudamericanos. El elenco Millonario perdió con el Vasco da Gama en el primer partido y luego, por el tercer y cuarto puesto, tuvo que enfrentar al PSV holandés. El cotejo terminó igualado 0 a 0 y los argentinos se impusieron 4 a 2 en la definición desde el punto del penal. Lo anecdótico del partido estuvo a cargo de la indumentaria de River, que ante la imposibilidad de usar su casaca recurrió a un uniforme alternativo de la institución catalana.

Juan Pordiosero