Bono Diego

Diego Gustavo Bono
Su aparición en la Primera de Newell’s estuvo acompañada por una gran cuota de incertidumbre. Nadie sabía si se convertiría en un jugador consagrado como Ponzio, Maxi Rodríguez o Mauro Rosales, o en uno más como Raúl Damiani, Lucas Hure o Juan Domingo Sánchez. Su carrera se inclinó para el lado del último grupo, aunque a ciencia cierta se desconoce por qué no triunfó, aunque sea en la música, teniendo ese apellido.
Su debut se produjo el 11 de agosto de 2000, en el empate 1 a 1 ante Vélez, en Rosario. A partir de ahí sus chances se vieron acotadas pero se las arregló para jugar algunos partidos al año siguiente, siempre como mediocampista.
En julio de 2003 se incorporó a Tiro Federal, en la B Nacional, y de a poco iría recibiendo sorpresas y satisfacciones. Ya de entrada le tocó entrenar con los camerunenses Mickel Djoko y Blaise Douglas. Y dos años más tarde lograría el ascenso a Primera División, con Iuvalé, Noce y Abrigo, entre otros.
En la 2005/06 siguió en el conjunto tirolense y se dio el gusto de retornar a la máxima categoría. Pero una lesión lo marginó de las canchas durante unas semanas y ya para la segunda mitad de la temporada perdió chances de jugar regularmente. Incluso en febrero de 2006 su nombre apareció en las filas de The Strongest de Bolivia y varios medios (incluso este) creyeron que se trataba del ex hombre de Newell’s. Error: era Diego Alfredo Bono, un defensor surgido en Deportivo Italiano que a los pocos días se fue por conflictos de la institución boliviana.

Juan Pordiosero

Racing Brasil 2003

Otro caso de camiseta diseñada para un solo partido. El 15 de noviembre de 2003, Racing visitó al Flamengo de Brasil para celebrar los 50 años de la empresa Petrobras, el sponsor de ambos conjuntos por aquel entonces. El encuentro disputado en el Estadio Batistão de Aracaju terminó con una victoria por 2 a 1 de los locales (el gol de La Academia lo hizo el Chanchi Estévez). Pero lo curioso fue la indumentaria que los de Avellaneda utilizaron en dicha ocasión. A diferencia del modelo del centenario que venían utilizando, cambiaron los tonos de los vivos laterales (pasaron de blanco a azul) y en la espalda, en lugar de tener los nombres de los simpatizantes que habían pagado por su espacio, colocaron la leyenda «PETROBRAS 50 ANOS, O desafio é a nossa energia«. Una reliquia de Topper que Mariano González (foto) y sus compañeros pudieron lucir.

Juan Pordiosero (Gracias Filsan)

Schmidhalter Gonzalo

Gonzalo Daniel Schmidhalter
Su nombre lo hizo baldosero desde sus comienzos, cuando recién arrancaba en la Primera de Vélez Sarsfield y uno ya se imaginaba que con 9 consonantes en un apellido de 12 letras no llegaría muy lejos. Y no falló esa teoría. Efectivamente Gonzalo Schmidhalter fue sólo un proyecto de mediocampista interesante que murió futbolisticamente en la más absoluta intrascendencia. Debutó el 12 de junio de 1999 en el empate 1 a 1 del conjunto de Liniers ante Colón de Santa Fe y después tuvo la oportunidad de jugar un puñado de partidos en los que, en general, ingresaba por un delantero (Pandolfi o Bardaro) para darle aire al equipo en los últimos minutos o directamente para hacer correr el tiempo.
En junio de 2001 quedó libre junto a otros juveniles como Hernán Maldonado, Lucas Cordero, Walter Ledesma y Sergio Caruso, y nunca más se supo sobre su carrera.
Pero como suele suceder con varios futbolistas desaparecidos del mapa, con el pasar de loa años comienzan a dar señales de vida en otros rubros. En noviembre de 2004 respondió a un mensaje publicado en un sitio de avisos clasificados, demostrando interés en una herramienta para envasar azucar, arroz y aceitunas. «Me gustaria saber el precio y el funcionamiento de la maquina envasadora de azucar y si se necesita otra maquina para complementar el trabajo de fraccion y envasado«, dejó escrito para la posteridad el bueno de Gonzalito.

Juan Pordiosero

Ruiz Raul

Raúl Osvaldo Ruiz
Promesa de la cantera racinguista que no pasó de las vanas ilusiones generadas en un puñado de simpatizantes académicos. Asomó casi simultáneamente con Germán Arangio, pero a diferencia del campeón del Mundo en Qatar ’95, no tuvo demasiado vuelo internacional.
Lo suyo se remitió al paño local, donde tampoco logró trascender debido a sus pocos minutos en cancha. Su breve participación en Racing se vio condicionada por la gran cantidad de delanteros contratados en la época de Juan De Stéfano y Osvaldo Otero. A los jugadores nacidos en el club (Juan Ramón Fleita, Luciano Oliveri), se le sumaron otros como Silvio Carrario, Marcelo Delgado y Mariano Armentano. Incluso tuvo que pelear un puesto entre los suplentes con Martín Mandra. Quizás eso lo llevó a retrasarse en el campo, con el tiempo, ya que terminó jugando de enganche.
Desde su debut en 1995, hasta mediados 1996, disputó 5 partidos en los que no pudo convertir. También ingresó en algunos amistosos e incluso fue titular en dos partidos (uno ante el Jubilo Iwata y otro ante el Verde Kawasaki) correspondientes a un gira por Japón.
Después recaló en Olimpo de Bahía Blanca, en el Nacional B, pero jugó muy poco en la temporada 1996/97, perjudicado por la presencia de otros delanteros como Bazán Vera, Almada y el Cota Álvarez. Siguió en esa categoría pero con la camiseta de Arsenal (1997/98), donde no hizo nada del otro mundo y pasó al Almirante Brown (1998/99). Allí rendiría de forma aceptable ganándose la posibilidad de retornar en un futuro no muy lejano. Increíblemente pasó al Deportivo Morón, donde tuvo dos chances de mostrarse. Primero en la temporada 1999/2000 y después en la 2001/02. En el Gallito conoció a Maxi Natalicchio y a Javier Cordone, entre otros. En el interín regresó a Brown (2000/01) y culminó su campaña en el club con 47 partidos jugados y 13 goles.
En julio de 2002 encaró para Ingeniero Maschwitz y se incorporó al Deportivo Armenio, institución que le dio la posibilidad de ir a jugar al exterior. Al año siguiente aprovechó el éxodo de sus compañeros José Bilibio, Eduardo Davila, Miguel Cisterna y Juan Pablo Pertalta, y se fue con ellos a triunfar en el Pyunik Yerevav de Armenia. Y no le fue nada mal porque pudo jugar en rondas eliminatorias de la Champions League.
La temporada 2004/05 lo encontró de nuevo en la Argentina jugando para el equipo de la colectividad. En julio del año pasado fichó para Comunicaciones , en la Primera B, y aún continúa allí, con sus mechas largas, entrenando y jugando al lado de otros conocidos como Guillermo Leiva y Cristian Aragón.
En los archivos de los coleccionistas de revistas deportivas, las escasas fotos relacionados a su pasado en Racing ya comienzan a ponerse amarillas, borrosas y con olor a viejo. Evidencias de una trayectoria bien baldosera que sabe poco de primeras planas y días de gloria.

Juan Pordiosero

¿Y este chivo donde lo pongo?

Boca Juniors vivió un intenso verano en 1998. Muchos recordarán la bochornosa pelea entre el Bambino Veira y uno de sus dirigidos, Gustavo Barros Schelotto, que lo tildó de «bufarra» después de que el entrenador lo reemplazara con el Chicho Serna en un partido ante Racing, en Mar del Plata. Tanto esa noche como en el partido frente a River, disputado el 24 de enero, el técnico utilizó un particular atuendo con claras intenciones financieras. El detalle del pantalón blanco al mejor estilo narcotraficante colombiano acompañado de una camisa multicolor no hubiese sido nada sin la presencia de un histórico saco azul que, sin disimulo y en una practica poco convencional, exhibía una publicidad de Lo Jack que seguramente le debe haber representado, al viejo y querido Bambino, unos billetitos de más para su cuenta bancaria.

Juan Pordiosero