
Marcelo Balboa. Defensor estadounidense. Debutó en los 80’s y se retiró en 2002.

Marcelo Balboa. Defensor estadounidense. Debutó en los 80’s y se retiró en 2002.

Leandro Atilio Romagnoli. Mediocampista argentino. Debutó en 1998.

Norberto Claudio Rotondi. Volante argentino. Actuó en los 70’s y en los 80’s.

Miguel Ángel Wirtz. Arquero argentino. Actuó en los 80’s y en los 90’s.

En 2004, con la creación de En Una Baldosa, también surgió la idea de homenajear a los futbolistas que, a contramano de los tiempos que corren, usaron en algún momento de su carrera el olvidado y desprestigiado bigote.
Desde aquí hacemos fuerza para que los jugadores recapaciten y vuelvan a utilizarlo como elemento intimidador y en señal de respeto. Creemos que se debe reivindicar el vello facial clásico, postergado en la actualidad por barbitas candado o patillas finitas que enmarcan el rostro. Estamos convencidos de que el fútbol volverá a ser el de antes cuando regrese esa tendencia que se mantuvo durante tanto tiempo y que en los 90’s sólo fue enaltecida por nuestro abanderado Sergio Vázquez y algún que otro arquero del ascenso.
SI al bigote, NO a la violencia.
Mauro Hernán Levy
Marcador central confinado a las sombras del fútbol argentino gracias a su extraña capacidad para pasar inadvertido. Protagonista del ascenso de Argentinos Juniors a Primera (1996/97), se dio el lujo de integrar la defensa junto a Marra, Schiavi, Garfagnoli y Placente. En la máxima categoría también jugó 9 partidos, aunque muy pocos lo recuerden.
En julio de 1998 pasó a All Boys y le tocó formar parte del inolvidable equipo que participó en el Nacional B con el Checho Batista, Fernando Sánchez, Gabriel Lettieri, Fernando Batista, Aldo Osorio, Walter Paz, Maxi Castano, Damián Rodríguez, Mariano Pasini y Gabriel Bordi. Después, fue muy difícil hallar datos sobre su carrera, como si se hubiese encargado, personalmente, de borrar toda huella que lo identifique como futbolista.
Se lo vio por última vez en diciembre de 2003, en la gran nómina de jugadores invitados a la reinaugración del estadio de Argentinos Juniors en la Paternal.
Juan Pordiosero
Ariel Marcelo Fontela (El Negro)
Paracaidista charrúa que dio una breve muestra de su fútbol en el Banfield de Garisto, en la temporada 2002/03. En su primer torneo en la Argentina pudo actuar en dos partidos, aunque sin demasiadas chances de poner al descubierto la fama de goleador que había cosechado en su país, donde actuó con los colores de Danubio, Basañez, Sudamérica y Uruguay Montevideo.
Después de su poco reconocido paso por El Taladro desembarcó en el club Alianza de El Salvador (2003/04), una tierra que le abría muchos interrogantes. «Cuando me llamaron lo primero que hice fue buscarlo en el mapa para ver bien dónde quedaba y luego saqué algunos datos en Internet«, afirmó el delantero.
Allí conoció buenas playas junto a sus compatriotas Alejandro «El Colorado» Curbelo, Luis Espíndola y Yari Silvera, con quien ya había estado en Banfield. En una de las tantas notas que dio a los medios centroamericanos reveló su amor por los tatuajes: «Me gustan mucho y por ello tengo varios. Éste (mostró el de su mano derecha) es por mi hija (el nombre grabado de Magali)». Además, dijo que le gustaban los pearcing. «Tengo uno en la oreja, pero hoy no lo ando«, aclaró.
Fanático de Peñarol y de Enzo Francescoli, no tuvo vergüenza en declarar su pachorra para festejar los goles (a diferencia de su compañero Martín García, que bailaba después de cada conquista): «Con el calor que hace aquí no puedo regalar nada ni hacer ningún esfuerzo extra, de lo contrario no podría jugar los 90 minutos«.
Como si fuera poco, habló sobre las desventajas de vivir en El Salvador, como los sismos o temblores. «El domingo pasado hubo uno y realmente nos asustamos mucho. Vimos que la gente del edificio bajaba a la planta baja y nosotros los imitamos. También le tengo un poco de miedo al volcancito que tenemos aquí cerca. Un día se le va a dar por escupir y nos va a quemar a todos«. Pese a todos los temores, anduvo bien y se consagró campeón. En 2005 regresó a su patria y se sumó a Progreso, con la ilusión de que lo vuelvan a llamar de alguna ciudad con playa y sin volcanes.
Juan Pordiosero