Obregón Mario

Mario Roberto Obregón
Mediocampista que integró el inolvidable Mandiyú de principios de los 90’s. Su participación no fue acotada ni mucho menos, jugó 44 partidos desde 1992 a 1994 y marcó 4 goles. Por eso es que su apellido suena tan familiar cuando se repasan formaciones correntinas del ascenso.
Antes del Clausura de 1995 quedó en libertad de acción y debió marchar junto a Wilson Nuñez, Gerson Díaz, Hector Morán, Juan Céspedes y Raúl Villegas.
Luego de su etapa en la Primera División del Fútbol Argentino y con cierta experiencia sobre sus hombros, se destacó como volante un poco más retrasado aunque no dejó de tener llegada al área contraria.
Muchos podrán decir que se estancó en su provincia, pero quizás nunca tuvo la intención de salir de Corrientes. Allí también mostró su fútbol con Huracán, en la B Nacional, y con Boca Unidos, en el Torneo Argentino B. Aún sigue en esa institución, despuntando el vicio de la pelota junto a sus consagrados compañeros Jorge Ciancaglini y Rodney Widman.

Juan Pordiosero

Bustos Walter León

Walter León Bustos
Mediocampista central aguerrido que insinuó en las inferiores de Independiente a fines del siglo pasado. Había llegado desde Central Córdoba de Rosario, su ciudad natal. En el Rojo formó parte del piberío (Pablo Trecco, Ariel Orellana, José Zelaye y Mariano Pernía) que tuvo su momento de fama en la Primera División en épocas de vacas flacas.
Desde 1999 hasta 2002, completó 49 partidos en el club de Avellaneda. Después, su futuro se hizo oscuro cuando quedó involucrado que un lío bastante importante que incluso derivó en un pedido de inhibición por parte de Futbolistas Argentinos Agremiados y una persona que recibió el cheque (sin fondos) correspondiente al pase de Bustos. El volante exigía los 45 mil pesos que le adeudaban (con el tiempo se convirtieron en 220 mil). Eso, más otros incumplimientos que tenía la dirigencia, originó el reclamo judicial por parte de los acreedores.
Claro que ese justo pedido le ocasionó represalias futbolísticas. Estuvo varios meses colgado, sin la posibilidad de entrenar con los profesionales, con sus colegas Ariel Rocha, Gastón Galvan y Edgar Galeano, entre otros.
En julio de 2003 se sumó a Ferro Carril Oeste junto a Pablo Del Río y pudo disputar la B Nacional al lado de Nahuel Fioretto y el ugandés Ibrahim Sekagya.
Luego de un bache bastante pronunciado en el que se supo poco sobre su carrera (estuvo un tiempo en La Carrarele de Italia), se lo volvió a encontrar, hace unos días, en los planes de San Martín de Mendoza para la próxima temporada del Torneo Argentino A. Ni bien llegó a la tierra del buen vino tomó coraje y declaró «vamos a pelear el ascenso«. Ojalá que León (como le gusta que lo llamen) la rompa junto a Leandro Diema, el otro gran refuerzo del Chacarero.

Juan Pordiosero

Indulto IV

Se retrasó pero llegó. Preparamos una nueva lista de indultos para aquellos futbolistas que no se merecían el homenaje de En Una Baldosa. A esta altura del partido (con este sumamos el cuarto indulto general) no es tan fácil divisar las injusticias. Los jugadores excentos de culpa fueron discutidos y analizados para tratar de ser lo más certeros posibles en nuestras decisiones. Sabemos que algunos estarán de acuerdo y otros no. Pero tratamos de impartir justicia tomando como referencia el espíritu de la página, tan particular como intangible.

Aquí están, éstos son:

Los Dely Valdés: La idea central de su nominación no fue comprendida. Por homenajear al hermano menos conocido, de rebote recordamos las gloriosas trayectorias de Armando y Julio César. Entendiendo esto como un error, optamos por quitar definitivamente a los más exitosos y provisoriamente a Jorge.

Javier Cordone: Carece de aspecto alguno para ser un baldosero. Sólo que quién lo homenajeó tenía una colorida historia relacionada con el jugador.

Hugo Subildet: Otro que no tiene nada que hacer en el sitio. Jugador reconocido en el fútbol marplatense pero sin trascendencia a nivel nacional, ni siquiera algún entrenamiento en Primera.

Alejandro Giuntini: Con exceso de minutos de fama, no da con el perfil que buscado.

José Luis Marzo: Incansable goleador del ascenso que cuando debió ratificar su capacidad en la A, no lo hizo mal. No encaja con la idea a pesar de que otros buenos jugadores en cambio si lo integran. Pero «El Loco» ni siquiera entra por nostalgia, ya que se mantuvo bastante vigente.

Francisco Guerrero: Panchito es uno de los tantos que decepcionaron a lo grande, pero tuvo más de 15 minutos de gloria. Jugó en forma continuada en Independiente y hasta definió el clásico Bilardo-Menotti. Que haya tenido su buen momento y no termine como se esperaba, no significa que deba integrar la lista de «mala fe».

Jorge Jiménez: Roza con la falta de respeto. Patrulla es crack. Sin suerte en lo físico, pero jugadorazo al fin. Por eso merecía ampliamente este indulto.

Mariano Campodónico: Discutible su condición de goleador, capaz de errar situaciones increíbles. No obstante, convirtió una buena cantidad de goles y en casi todos los equipos que jugó logró ser referencia. Controvertido, odiado y amado, pero no da con las características.

Jorge Amado Nunes: suma un montón de ítems que lo salvan. Además de ser muy ochentoso y aunque jugó en los ’90, disputó el Mundial de 1986 y fue ídolo en el exterior. Quienes lo vieron jugar de joven aseguran que la rompía. Ninguna de las cualidades mencionadas por sí solas constituyen un fundamento fuerte, pero en conjunto, lo descartan ampliamente del homenaje.

Fernando Troyansky: Hubo que hilar fino para indultarlo, pero hizo méritos para zafar. Es un buen jugador con poca prensa que hizo una decorosa campaña en Austria.

Gustavo Grondona: Lo condena el parentesco, pero mostró cualidades de buen jugador. Salvo por el apellido, no hay razones ya que se mantuvo bastante en primera división.

Sergio Saturno: Discutible. Por características bizarras podría ser justificado su posteo, pero claro está que no tuvo 15 minutos de fama sino unas 2 horas y media. Su jugada clásica, «la bicicleta», lo hace pintoresco, aunque no baldosero ¡A no confundir! De lo contrario, algún día pedirán al «Bichi» Borghi o a Diego Bustos por sus características rabonas.

Ariel Boldrini: Caso similar al de Saturno. Tuvo una faceta pre-metrosexual que lo convierte en un especímen difícil de hallar. Pero se excedió con su protagonismo. Podría ser un baldosero VIP, pero decidimos indultarlo.

Carlos Yaqué: Una encuesta que realizamos hace varios meses le dio algo más de vida al post del Beto en este sitio, pero ya no tiene sentido condenar a un tipo que se cansó de hacer goles en el ascenso y que se volvió de Europa por motivos más que entendibles. Además, su paso la elite del fútbol criollo no fue para nada breve. No provoca nostalgia, no es baldosero, aunque el pueblo pida sangre.

Guillermo Larrosa: Siempre estuvo ahí, bien o mal y nunca desapareció del mapa. Cargó con el estigma del Sub-20 pero no es suficiente para el homenaje.

Sebastián Neuspiller: Otro goleador de ascenso. Curioso caso, bicho raro, aunque la rompe en su categoría. Está probado que en divisiones mayores (Ferro y Los Andes) hizo sapo, pero por esa misma razón podríamos condenar a casi todos los jugadores de esas divisiones. El Dandy hizo muchos goles en su hábitat natural, la primera D, y no se le puede pedir más.

Sabemos que muchos pueden no estar de acuerdo con algunos indultos. Es difícil coincidir y pensamos bastante para tomar la decisión. Pueden sugerir más nombres para futuras evaluaciones.
Gracias.

En Una Baldosa

Ocampos Hernán

Hernán Raúl Ocampos
Delantero alto (1,93 metro) y con poco gol que surgió en la Primera División de Gimnasia y Esgrima de La Plata en 1999, coincidiendo con el asomo del Gordo Barclay. De entrada, varios simpatizantes del Lobo se esperanzaron porque su porte físico prometía seguir el camino de Hugo Romeo Guerra y el Pampa Sosa. Pero se tuvieron que conformar con la presencia del Colorado Sava porque los goles de su suplente, Ocampos, se hicieron desear bastante.
Es cierto que jugó muy poco (27 partidos con escasos minutos y 2 goles), pero se las arregló para quedar en la memoria del hincha tripero. En un clásico disputado el 10 de septiembre de 2000, el lungo atacante festejó de una manera muy particular el gol de su compañero Sava que decretó la victoria del Lobo por 3 a 2. Ocampos se tomó los testículos mirando a la tribuna de Estudiantes y enfureció a varios simpatizantes del Pincha.
Un hincha del León llamado Horacio Perafán lo denunció y, tras las actuaciones judiciales, en los primeros meses de 2001 le llegó la sentencia al jugador por parte del juez Eduardo Eskenazi, del Juzgado correccional N° 2 de La Plata. La medida era por lo menos insólita: Ocampos debía concurrir a la Comisaría más cercana a su domicilio durante tres partidos en los que jugara Gimnasia. Como estaba desgarrado al momento de cumplir la condena, el centrodelantero decidió ausentarse naturalmente en los partidos ante Almagro y Huracán y una vez recuperado hizo lo mismo en ocasión del choque ante Lanús, todos del Torneo Clausura 2001. A continuación, una excelente entrevista que el delantero mantuvo con un periodista del diario Clarín.

Declaraste ante el juez que lo hiciste porque tenías micosis ¿no te parece irrisoria esa excusa?

-Casualmente, en ese momento yo tenía micosis. Por eso, lo considero un argumento válido.

¿Pero a vos te parece creíble?

-Bueno, a mí me picaba. Y en ese momento se me dio por rascarme.

¿Y ahora no te pica más?

-No, ya no me pica. El tratamiento ya terminó (risas).

¿Griguol se enojó con vos?

-No, me apoyó siempre. El reconoce que esta sanción es medio absurda.

¿Qué pensás del denunciante?

-Que se sintió mal por lo que hice y respeto su proceder.

¿Tuviste miedo en la comisaría?

-No. Era la primera vez que pisaba una comisaría y en la Novena me trataron de primera. Hasta el comisario me invitó a comer empanadas.

¿No había ningún policía de Estudiantes?

-No sé, pero me trataron bárbaro. Si hasta ya combinamos para tomar unos buenos mates en el próximo partido.

A decir verdad, el incidente pareció no caerle bien a Timoteo Griguol porque después no le dio muchas oportunidades y tuvo que ir a lucharla a Los Andes, donde hizo dupla con Diego Graieb.
A mediados de 2002 retornó a Gimnasia pero fue dejado en libertad de acción, junto a otros como Fernando Gatti y los arqueros Juan José Romero y Daniel Bertoya. Sin rumbo fijo, partió hacia El Salvador para probarse en el Alianza. Pero no quedó y siguió peregrinando por el Mundo. Desembarcó en Ecuador y firmó para el Aucas (2003), donde se anotó en el marcador en algunos partidos pero no trascendió demasiado.
No fue extraño enterarse de que había tenido un paso por el fútbol venezolano, con los colores del Aragua FC (2004-05). Hizo algunos goles pero lo más importante es que compartió el plantel con Rafael Mea Vitali y David Mc Intosch.
En 2005/2006 actuó para San Martín de Tucumán pero se fue antes de que el equipo ascendiera a la B Nacional.
Se espera que este año la rompa y que se deje de rascar los huevos.

Rojas Contreras Adrián

Adrián Rojas Contreras
Olvidado defensor chileno que hizo historia en nuestro país cuando, en febrero de 2002, se convirtió en el primer y único refuerzo del Racing Campeón de Reinaldo Carlos Merlo.
Se había iniciado como profesional en 1997, con los colores de Palestino. En la tienda árabe se ganó la titularidad y se convirtió en un referente del fondo. Tal es así que pegó el salto grande al pasar a La Academia (a préstamo), en una de las tantas apuestas fallidas de Blanquiceleste. Aunque para el propio jugador, fue el mismo Mostaza quién lo había solicitado, según una nota publicada en La Cuarta de Chile.

– ¿Qué pasó en Racing que no jugaste?
Merlo tenía su equipo definido y me pidió como refuerzo. Cuando llegué me dijo que había visto mis videos, que le gustaba como jugaba, que sabía que había estado en la selección y ahí sucedió lo inexplicable: No me utilizó nunca y a veces iba a la banca, pero no entré.

– ¿Y conversaron el por qué?
No, nunca he sido de pedirle explicaciones a los técnicos porqué no me hacen jugar. Yo quedé tranquilo con no faltar a los entrenamientos, con cumplir en todo lo que debía para esperar mi oportunidad que nunca llegó. Puedo decir que no me dieron la opción de pelear algún puesto en la cancha o que me hayan sacado por anda mal.

– ¿Y en los partidos reservas te ponían?
Sí, en la reserva hice buenos partidos y hasta anoté goles, pero él no veía esos partidos, mandaba al ayudante técnico. Yo estaba sorprendido porque no me ocupaba.

Sin disputar ni siquiera un encuentro oficial, pegó la vuelta a Palestino pero jugó poco y en 2003 se fue al Cartaginés de Costa Rica, donde fue titular durante los primeros 6 meses y logó un subcampeonato. Sin embargo, algunos problemas con la dirigencia lo hicieron retonar a Chile.
De nuevo en el Tricolor, jugó otro semestre aceptable y agarró un buen pase a la Universidad de Chile. De entrada, intentó enamorar a los hinchas azules y tiró todo su arsenal de demagogia. «Estar acá es tocar al techo en Chile«, afirmó. Y agregó «la U es como Racing. Son equipos grandes, que tienen historia y que, sobre todo, mueven masas. Las dos barras alientan al equipo en las buenas y en las malas hasta no poder, muy fanáticas. Son súper parecidas«.
Hoy continúa siendo alentado por Los de Abajo a pesar de haber perdido el título a manos de Colo Colo.

Juan Pordiosero

Coletazos baldoseros

Es casi una costumbre que citemos notas de distintos medios que mencionan el paso de futbolistas por determinadas instituciones o que reflejan en una entrevista algunas particularidades de sus trayectorias.
Lo que nos sorprende es que la fórmula se invierta. En este último tiempo nos hemos enterado, de casualidad o por comentarios de algunos visitantes, de que varios diarios, radios y hasta canales de TV (de nada Fox por lo de Kimberley) han utilizado el material de En Una Baldosa para elaborar algunos informes. Es algo que, lejos de molestarnos, nos motiva ya que lo tomamos como una devolución de favores. No siempre publicamos las repercusiones porque la sección Modestia Aparte se haría larga y aburrida, pero si vale destacar algunas perlitas de los últimos días.
En primer término, nos parece mal que un medio se apoye en nuestra opinión para incentivar los ánimos hacia un nuevo refuerzo, como le pasó al paraguayo Derlis Florentín a su llegada a Ecuador. Lamentamos no tener el link para graficar lo publicado, pero para que tengan una idea, lo que hizo el Diario Extra se llama lavarse las manos. Luego de que nos contaran sobre su perfil amarillista entendimos un poco más la razón del artículo. Tenemos sentido de humor para hacer los homenajes, pero no nos causa gracia que cuestionen la incorporación de un jugador por el sólo hecho de aparecer en este sitio. Esa animosidad coarta las posibilidades de laburo y es obvio que no estamos a favor de ese objetivo.
Positivo es que nos citen basandose en los datos de color, como el caso de Sergio Daniel Caruso, quien fue comparado en Infobae con el Cuchu Cambiasso. También hizo algo parecido la gente del Diario El Siglo de Tucumán, resaltando los datos pintorescos de Leo Aguirre.
Agradecemos también las diferentes menciones y recomendaciones a cargo del diario La Voz del Interior (Córdoba) y los programas de radio Liga Nacional (FM Cielo) y La Pelota No Dobla (Rock & Pop).
Saludos.

En Una Baldosa

Castaño John Edison

John Edison Castaño
El contorno de su figura aún pulula imaginariamente en el microclima del Cilindro de Avellaneda. Como el fantasma de Rubén Paz o el de Ezra Sued, se da una vuelta todos los fines de semana para acompañar a su ex equipo. Aunque, a diferencia de los otros ídolos, para entrar a la cancha debe pagar entrada como cualquier mortal. Y las razones son evidentes.
De la camada de Tréllez e Higuita, el colombiano Castaño llegó a Racing en 1989, como una promesa del fútbol cafetero que buscaba la consagración definitiva. Había surgido con luz propia en el Sudamericano sub-19 de 1985, en Paraguay. Según cuentan, tenía una habilidad extrema, de un valor incalculable. Gambeteaba como ninguno y poseía un futuro enorme. Pero a ese incipiente talento no le agregó disciplina y profesionalismo, dos factores fundamentales para triunfar a lo grande.
Transformado en mito y leyenda viviente del jugador frustrado, paradigma de la esperanza nunca concretada, tuvo un descenso rápido y continuo que lo llevó al ocaso futbolístico.
En su país jugó para el América de Cali, Independiente Santa Fe, Once Caldas, Deportivo Cali, Nacional y Deportes Quindío. En todos insinuó pero en ninguno explotó.
En la Argentina dejó el triste record de 11 presencias y ninguna flor con la camiseta de Racing (1989-90). Le tocó jugar en la época post-Supercopa ’88, en un conjunto al que ya se le había pasado el cuarto de hora.
Culminó su carrera en el modesto Atlético Huila . Algunos aseguran que todavía su técnica no ha sido igualada. Habrá que creer.

Juan Pordiosero (Gracias Bestiario)

Problemas

Sepan disculpar los inconvenientes técnicos, ajenos a nuestra voluntad, que han dificultado la visualización del sitio en las últimas horas. A lo largo del día quizás tengan problemas para ingresar a alguna secciones o para ver el index de manera online. Estamos tratando de que se resuelva lo más pronto posible aunque, repetimos, escapa a nuestra responsabilidad ya que es una dificultad del propio servidor.
Aquellos interesados en ofrecer un servicio de hosting mucho más eficiente pueden comunicarse via e-mail.
Gracias

En Una Baldosa