Míguez Martín

Martín Alejandro Míguez
Cuando se pronuncia el apellido Míguez la mayoría recuerda al «Pato», aquél marcador de punta surgido de las inferiores de River que pasara por Racing, Mandiyú y Platense, ente otros. Sin embargo, hubo otro Míguez, mucho menos conocido y con escaso rodaje en Primera, que también vistió la casaca del Calamar.
Mediocampista por vocación, pasó sin pena ni gloria por el club de Vicente López, en 1992. Su currículum dice que llegó a jugar 12 partidos y que alcanzó a salir en el album de figuritas de ese año.
Después siguió laburando en el ascenso, con los colores de Excursionistas (jugó con el ídolo de Saviola, el Búfalo Szeszurak) y en el exterior, defendiendo al The Strongest de Bolivia.
Su mayor emoción en el fútbol fue haber participado del encuentro, en el que desaforados simpatizantes de Excursio golpearon al futbolista de Comunicaciones Adrián Barrionuevo. Míguez salió a hablar en representación del plantel la semana siguiente a ese episodio y trató de bajar la pena para su club con una declaración: «Les pedimos a las autoridades que apliquen las sanciones con aquellos que corresponda y que no se sientan presionados por la opinión pública«.
Fue la única vez que tuvo tanta prensa. Luego, su carrera continuó por el camino de las sombras.

Juan Pordiosero

Giménez Juan José

Juan José Giménez
El viernes 3 de marzo de 2000 quedó marcado en la vida de Racing. Ese día, el histórico volante Fernando Teté Quiroz se despedía de su gente luego de haber anunciado su alejamiento de la actividad profesional (después retornaría fallidamente con Nueva Chicago). Además, La Academia, sumergida en un mar de problemas judiciales y futbolísticos, necesitaba la autorización del juez Gorostegui para jugar esa noche ante Ferro Carril Oeste.
En ese contexto, Gustavo Costas, técnico de aquél equipo, optó por echar mano a las inferiores y eligió a un pibe de 20 años que tenía apenas 4 partidos jugados en la Reserva.
Fue así como el mediocampista Juan José Giménez, oriundo de la localidad bonaerense de 30 de Agosto, hizo su primera y última presentación en la máxima división del fútbol argentino. Jugó por derecha, acompañado por el Polaco Bastía, Javier Lux y Sixto Peralta. Pero en conjunto, tuvieron un partido horrible. Ferro se llevó una victoria (2 a 0, con goles de Nicolás Hernández y el ecuatoriano Ascensio) y nunca se volvió a hablar sobre el pibe Giménez (o «Jiménez», como aparece en algunos archivos).

Juan Pordiosero

Dos años

Hoy festejamos nuestro segundo aniversario y por tal motivo, decidimos inaugurar oficialmente dos secciones en las cuales venimos trabajando desde hace un tiempo. Una, VOY AL ARCO, recopila, en imágen y texto, las historias de aquellos futbolístas que por circunstancias de un partido debieron cambiar de posición radicalmente. La otra, MALVESTITTI, refleja la horripilante moda de los 80’s y los 90’s, y también algunas rarezas de los últimos años.
A simple vista, se darán cuenta de algunos cambios en cuanto a la estética de las nuevas secciones. Decidimos experimentar con un sistema de publicación menos popular llamado WordPress. Nos parece, por ahora, una herramienta mucho más ágil y funcional que Blogger a la hora de postear (publicar). Y además les ofrece a ustedes, los visitantes, mas posibilidades de búsqueda y de organización en la lectura.
Como en toda experimentación, estamos vulnerables a las fallas y a los inconvenientes que nos puedan llegar a surgir. Pero apostamos al crecimiento de En Una Baldosa y creemos que optamos por un camino mejor del que veníamos transitando. Es por eso que si todo sale bien y si se dan las cosas como las estamos planeando, haremos la mudanza de todo el sitio a WordPress (nos va a llevar mucho laburo, sobre todo por los comentarios que tienen cada uno de los post).
Por ahora, seguiremos interactuando con Blogger y el nuevo sistema, en la búsqueda del traslado definitivo.
Durante la semana iremos mostrando más novedades, en el marco de nuestro segundo aniversario. Los invitamos a recorrer las secciones ya citadas (también despedimos a FOTOGOL y a LINKS DE FÓBAL) y le damos la bienvenida a un nuevo blog de la comunidad, Fútbol Social, que mantiene el espíritu baldosero en el Perú.
Aceptamos críticas y sugerencias. Esperamos que hayan gustado los cambios.
Saludos.

EN UNA BALDOSA

Festejos tricolores

Festejos tricolores
Con motivo de la celebración de los 100 años de Chacarita Juniors, la gente del programa partidario Estigma Funebrero (SOS, FM 105.1) nos realizó una nota, en la jornada de hoy, donde repasamos anécdotas y detalles de color de los baldoseros que actuaron en el conjunto de San Martín. Se habló de casi todos. Desde casos emblemáticos como el de Hernán Oreiro y Karim Adippe, hasta los infaltables como Marcelino Galloppo, el paraguayo Guirland, el polaco Kranevitter y el uruguayo Denis Conde. Se recordó también la promocionada llegada de Dalo Bucaram (en la era Pastoriza) y la gran capacidad para convertir goles en contra que poseía Ariel Groothuis.
Agradecemos a todo el staff del programa, en especial al conductor, Marcelo Lamas, y saludamos a la gente de Chacarita por su aniversario número 100, a celebrarse el lunes 1º de Mayo, casualmente, el mismo día que En Una Baldosa estará cumpliendo su segundo año on-line.

En Una Baldosa

Filippini Valentín

Valentín Hilario Filippini
Que un jugador haya perdido la titularidad por la aparición de unas inoportunas paperas, habla a las claras de la «bizarrez» que acompaña a algunas personas hasta debajo de la cama.
En este caso en particular, sus nombres, además, lo condenaron a ser un item singular en el tradicional repaso de cualquier formación.
Identificable desde lejos por su pelada prolijamente cuidada, este carrilero por izquierda llegó a Newell’s desde su Paraguay natal para el Apertura 2000 y luego de una temporada con participación mesurada (con gol a Lanús incluido) desapareció casi por absoluto.
El «casi» se lo debe al fútbol paraguayo, que lo cobijó nuevamente y le dio la chance de ser titular durante los útimos años. En Rosario hizo un culto del perfil bajo, jugando poco (fue hasta suplente de Neicer Reasco) y hablando menos, en un plantel que tenía a Diego Luque, Sergio Almirón, Diego Quintana y Sebastián Cobelli como relevos constantes. Lo curioso es que resignó el puesto cuando aún tenía chances de renovar el contrato, por culpa de unas paperas desubicadas que le hicieron perder los últimos dos partidos del torneo Clausura de 2001 (en su reemplazo, tomó la posta Leonardo Ponzio). En mayo de ese año, se lo había mencionado como posible refuerzo del Levante de España pero incluso él mismo se sorprendió y dijo no saber nada del tema, aunque reconocía su ilusión «porque jugar en Europa sería un gran paso para la carrera de uno«.
Pero el paso lo dio hacia atrás, y en lugar de evolucionar futbolísticamente, regresó al club de sus inicios, Guaraní, que le dio la chance de actuar con algo mas de regularidad. Hoy continúa en ese equipo del fútbol paraguayo, junto al ex jugador de Racing, Hernán Barcos.

Juan Pordiosero

Becerra Javier

Javier Antonio Becerra (El Enano)
Volante ofensivo que asomó en la Primera de Rosario Central en el Apertura 2000, gracias a la confianza del Patón Bauza, que lo tiró a la cancha junto a otras promesas con más rodaje como Lequi y Pierucci.
Lo curioso es que antes de debutar, el pibe se encontró con que parte de su pase ya estaba vendido a un grupo empresario, porque los dirigentes canallas, hasta las manos con las finanzas, habian optado por regalar su patrimonio de inferiores.
En ese contexto le tocó crecer, y con pocas chances de jugar en el once inicial se le tornó complicado hacerse ver. Mostró grageas de su talento en un partido ante Los Andes y luego en un encuentro por la Copa Mercosur, ante Colo Colo. Con su habilidad y sus desbordes por izquierda impresionó a algunos plateístas, pero no pasó de ahí.
Después sumó pocos minutos hasta que en 2002, ocurrió algo muy curioso. La dirigencia lo dejó libre junto a Javier García, Gustavo Arriola y Mariano González. ¿Qué tuvo de raro? Que en esa famosa venta de 10 juveniles a la empresa Calcio S.A., los popes rosarinos habian firmado una cláusula por la cual se hacian responsables de no dejar en libertad de acción a ninguno de los futbolistas involucrados, en el plazo dos años. Si no cumplian con ese punto, debían abonar 50 mil pesos por cada jugador dejado en banda.
Desechando la opción de renovarles el contrato, los dirigentes de Central prefirieron la salida menos económica y abonaron los 200 mil pesos acordados. No fue la única desprolijidad de aquella cúpula del equipo rosarino. En los archivos figura, por ejemplo, que el «Cata» Daniel Díaz fue vendido al 110 por ciento entre ocho inversores y que los derechos federativos de Renzo Ruggiero fueron vendidos en un 120 por ciento. Cosa de locos.
Becerra, por su parte, continuó su trayectoria en Tiro Federal de Rosario, en el Torneo Argentino A. Tuvo algunas lesiones que le impidieron jugar con regularidad en la etapa final, pero se dio el lujo de lograr el ascenso junto a Fernando Zaniratto, Hugo Romeo Guerra, Fabián Garfagnoli, Hernan Heinze y David Charles Pérez, entre otros.
A comienzos de la temporada 2003/2004 se fue a Venezuela para actuar en el Italchacao. Estuvo un tiempo pero no dejó grandes recuerdos. Volvió a la Argentina y enfiló para el noreste. En agosto de 2005 comenzó a entrenar con Boca Unidos de Corrientes y ya en su primer partido amistoso vacunó a Chaco For Ever. Pero esa fue su última presentación en ese equipo del Torneo Argentino B, ya que imprevistamente apareció jugando en Sarmiento de Chaco. Todavía gasta botines en ese conjunto.

UPDATE

Para la temporada 2006/2007 sonó como posible refuerzo de Textil Mandiyú, pero al final no se concretó

Juan Pordiosero

Pedernera Ernesto

Ernesto Ceferino Pedernera (El Profe)
Mediocampista central mendocino que se inició en el club Luján de Cuyo. Allí pulió sus dotes de volante tapón con propensión a rematar desde afuera del área, característica que luego demostraría en la Primera de Chacarita. Y si bien no lo hizo mal, tuvo dos obstáculos que le impidieron consolidarse. El primero, extrictamente físico. Se lesionó varias veces y estuvo a punto de dejar la actividad. El segundo, futbolístico. Tuvo por delante a jugadores de la talla de Ariel Rosada y Mauricio Serna, y se le hizo muy difícil jugar como titular.
El inicio de su mala suerte con las lesiones se produjo el 16 de septiembre de 2001, en un partido de Reserva ante Banfield, cuando se quebró la quinta vértebra de la columna (tiró una chilena y al caer, pegó la nunca contra el piso). Estuvo cerca de quedar parapléjico, pero cuatro días más tarde fue operado y cinco meses y medio después, volvió a jugar (3 de marzo de 2002, en el Preliminar frente a Boca).
Desde su debut, en 2001, hasta su final en el Funebrero, en 2004, jugó alternadamente. En el medio, tuvo momentos de alegría (se recuerda un golazo ante Rosario Central) y de tristeza (lo suspendieron 5 fechas luego de que se le soltara la cadena en un partido ante Newell’s, en 2002, y después sufrió la rotura de ligamento cruzado anterior de la rodilla izquierda ). Por aquellos días declaró «Otra vez lo mismo, pero qué le vamos a hacer. Nací para lucharla. Estoy meado por los elefantes, pero voy a volver. Sin apuros, pero voy a volver«, aseguró.
Lejos de las circunstancias duras que le tocó vivir, su momento de gloria fue el Video-Chat realizado en el sitio ChacaritaNet.com, donde fue bardeado a más no poder por sus compañeros Javier Pinola y Sebastián Mongioi (y eso que todavía no se había comprado la remera de Mr. Fantastic).
En agosto de 2004 se fue al Terrassa de España y compartió un par de entrenamientos con Josep Guardiola. Pero a último momento adujo problemas familiares y retornó a la Argentina. Recién se lo volvió a nombrar como posible incorporación de un equipo en julio de 2005, cuando Oscar Craviotto, que lo conocía de Chaca, lo llamó para que se pruebe en Unión de Santa Fe. Allí pudo jugar algunos partidos de práctica (junto a Leonardo Tambussi, que estaba en su misma situación) pero no convenció. Hoy se desconoce que hace.
Su apellido ilustre y sus condiciones promisorias le aventuraban un futuro mejor, pero las lesiones y las circunstancias de la vida lo relegaron al olvido.

Juan Pordiosero