Castro Fernando

Fernando Eduardo Castro (El Pucho)
Puntero derecho que pasó por varios equipos de la primera división sin demasiada fortuna. Hizo inferiores en Ferro pero luego fue dejado en libertad de acción antes del debut y se dio a conocer imprevistamente con la camiseta de River Plate, en la temporada 1990-91, donde jugó 9 partidos y convirtió 1 gol. Cuando se abrió el libro de pases fue transferido sin su consentimiento a Gimnasia y Esgrima de La Plata. Y bajo esas condiciones, le resultó difícil triunfar.
Él no se sentía motivado y además, el técnico Gregorio Pérez, tampoco lo ponía porque no lo había pedido. El resultado fue el esperado: 6 partidos en la 1991-92 y ninguna conquista.
Allí fue cuando lo rescató Racing, que le dio la chance de destacarse en la Supercopa, donde convirtió sus únicos tantos oficiales con esa camiseta. En el torneo local, sólo disputó 6 encuentros y no anotó (1993-94).
Después, peregrinó por la B Nacional, con distintas colores. Jugó en Quilmes, Chacarita, Instituto de Córdoba, Banfield y El Porvenir (2001-02).
Con La Gloria, incluso, jugó la temporada 1999-2000 en primera, con 20 partidos disputados y dos goles (uno a Ferro y otro a Colón). Su paso por el club de la Docta estuvo manchado por cierto sector del periodismo, que lo acusó de haber cobrado, junto a su compañero Roberto Cabrera, un premio de la gente de River por haber sacado un valioso empate ante Boca Juniors, en el Clausura 2000.
A la hora de defenderse y explicar un curioso viaje a Capital Federal, los dos jugadores hablaron con los medios.
«Viajé por problemas personales que no tengo por qué ventilarlos, esta gente (por el diario Olé) no tenía nada que hacer y se imaginaron una película que no tiene nada que ver», dijo El Pucho.
A su vez, el arquero Cabrera, en tanto, manifestó «Viajamos a Buenos Aires, pero no fue un viaje relámpago. Fuimos por cuestiones personales. Yo tengo familia allá y Castro vive allá».
El episodio había surgido por unas supuestas declaraciones del médico del plantel, Enrique Ambrossini, quién habría asegurado que los futbolistas «fueron a cobrar la plata de River a Buenos Aires».
Con ese incidente se despidió de la máxima división. En el exterior también mostró su gambeta con desborde, en el Iamina y en el Olympiakos Bolos, ambos de Grecia.

Juan Pordiosero

Are Ariel

Ariel Mario Are
Delantero surgido en las inferiores de la Agrupación Deportiva Botafogo, de la Liga Rosarina, que llegó a Boca Juniors con la intención de triunfar, aunque no lo pudo hacer de manera completa. Debutó, sí. Pero tuvo inconvenientes para jugar con regularidad. Desde 1987 a 1990 (cuando fue colgado por el Cai Aimar) sólo disputó 15 partidos en la Primera División. Al año siguiente, llegó Tabárez y lo hizo entrenar de nuevo con el plantel profesional, aunque no le dio chances de retornar al equipo titular.
Sin lugar, eligió irse al exterior. Y logró rearmar su trayectoria activa en el fútbol colombiano, vistiendo varias casacas. Primero pasó por el Sporting de Barranquilla (junto a un viejo conocido de Boca, Daniel Tilger) y luego por el Deportes Quindío, Pereira, América (durante muchos años dueño de su pase) y Deportivo Cali.
Desde 1997 a 1999 se lo pudo ver en Nacional Táchira de Venezuela. Y en ese país también jugó para el Deportivo Italchacao, Llaneros y Caracas FC.
En 2004, en su nuevo rol de representante o consejero, llevó al baldosero Leandro Diema a probarse al Quindío. Pero al parecer su pollo no lo hizo quedar muy bien. El pibe no quedó y terminó firmando para un club de la Provincia de Santa Fe.

Juan Pordiosero (Gracias Bestiario)

Maradona camisa multicolor

En 1993, Maradona llegó a Rosario para concretar su tan esperado regreso al fútbol . Ni bien llegó al aeropuerto se pudo observar la llamativa camisa que llevaba puesta. También la mostró cuando saludó al Tata Martino. Un rejunte de colores impresionante.

Tano

Aguirregaray 1996


En el clásico uruguayo del Aperura ’96, expulsaron al Loco Navarro y el sacerdote Fosatti ya habia hecho los cambios. Quien lo reemplazó fue el Vasco Agurregaray, que se dio el lujo de hacer vista en un tiro libre que pegó en el travesaño.
Ganó Peñarol 2 a 0, con goles de Robert Lima y Antonio Pacheco.

El Toto

Ferrari Gerardo

Gerardo Martín Ferrari
Mucho antes de la aparición y la consolidación de Paulo Ferrari como lateral derecho de Rosario Central, otro defensor con el mismo apellido intentó, fallidamente, hacer historia con la camiseta del Canalla. Se trata de Gerardo Ferrari, un ignoto lateral izquierdo que jugó apenas dos partidos en Primera División, en 1996. Después no tuvo muchas oportunidades. Le tocó conformarse con integrar la Reserva, junto a Estanislao Ayuso, Diego Duarte, Martín Boasso y Diego José, entre otros.
A mediados de 1997 pasó a Almagro, y en el club de José Ingenieros dio las últimas pistas sobre su paradero. Nadie recuerda una anécdota en particular. Nadie recuerda si era bueno o si era malo. Nadie lo recuerda.

Juan Pordiosero

Turco García 1991

En la segunda fecha del Torneo Apertura de 1991, Racing visitó a Huracán con la intención de llevarse los dos puntos. Pero se encontró con algunos obstáculos. El primero, un gol de Huguito Morales que decretó el 1 a 1 (para Racing había convertido Mauricio Tapia). El segundo inconveniente, fue la expulsión de Carlos Roa (por pisarle el pecho a Borghi) a los 86 minutos, que derivó en la curiosa intervención del Turco Claudio García bajo los tres palos. En la imagen, se lo puede ver con el buzo del Lechuga, custodiado por un asistente para evitar que se pelee con la platea del Globo.

Juan Pordiosero

Oyarbide Diego

Diego Ladislao Oyarbide (El Colo)
Interesante valor del PC Fútbol 6.0 que no rindió a la altura de los acontecimientos en la vida real. Como si eso fuera poco, le sumó a su historia un segundo nombre difícil de igualar, un apellido fácil para la gastada y una trayectoria en el exterior plagada de equipos extravagantes. En definitiva: un grosso con todas las letras.
Surgido de las inferiores de Newell’s, tuvo algunas experiencias en otros equipos antes de desembarcar en Primera. En La Lepra, asomó jugando como puntero izquierdo (aunque es diestro) en 1995. Sólo disputó 3 partidos ese año, pero ganó la chapa suficiente como para volver rodar por el Mundo, con múltiples regresos a nuestro país.
Afuera jugó en el Regional Atacama de Chile (1994, ver informe de La_Rompieron), Bucaramanga de Colombia (1999), Trujillanos de Venezuela (2001) e Isidro Metapán de El Salvador (2002), todos de Primera División
En la argentina, en cambio, probó un poquito de todas las categorías. Estuvo en el Nacional B con Nueva Chicago (1993), Godoy Cruz de Mendoza (1995-96), Huracán de Corrientes (1997-98) y Atlanta (1998); en Primera B con Argentino de Rosario (1995-97); en el Argentino A con Huracán San Rafael de Mendoza (2001); y en el Torneo Argentino B, con las camisetas de Ferrocarril Sud de Tandil (2000), Estudiantes de San Luis (2000) y Sportivo Las Parejas (2003/2004 y 2006), donde supo salir campeón de la liga cañadense y donde aún sigue destacándose.
En su legajo profesional figura la excelente anécdota de haber tenido de hijo (le hizo varios goles) al Atlético Marte de El Salvador. Un dato muy elocuente para un baldosero de otro planeta.

Juan Pordiosero

Farinós 2002

Sucedió en el año 2002, en los cuartos de final de la copa UEFA. Valencia e Inter se enfrentaban en el estadio de Mestalla. Los valencianos venían de arrancar un 1-1 en Italia y con el 0-0 de local les alcanzaba.
El partido tenía mucha tensión porque Cuper, ex técnico del conjunto español, estaba dirigiendo al Inter y además un ídolo de toda la hinchada como Francisco Farinós, oriundo de Valencia, los enfrentaba.
Faltando tres minutos, con el equipo Ché volcado totalmente al ataque (perdía 1 a 0), el arquero Toldo se hizo expulsar infantilmente y como el Inter había agotado los cambios, tuvo que entrar el ídolo: Farinós.
Pocas veces vi algo tan sorprendente en el fútbol. Farinós, amado por la hinchada del Valencia, sacaba pelotas a un lado y al otro para evitar que su ex club se clasificara a las semifinales.
Por suerte para el mediocampista, no le pudieron llegar mucho (encima no es muy alto, mide 1, 73 m). La única dificil fue un tiro de media distancia de Fabio Aurelio que sacó con muchos apuros dando un peligroso rebote al medio del area que los delanteros del Valencia no pudieron aprovechar.
«Esperaba ser protagonista, pero no hasta este punto. Lo demás, un partido absurdo, con jugadas increíbles. Me sentí con el coraje de ir a jugar de portero porque el que tenía que hacerlo no estaba en perfectas condiciones» dijo el héroe de aquella jornada.

Roberto (Argentino yirando por Valencia)