Portero uruguayo que jugó poco en nuestro país, pero que dejó un grato recuerdo a raíz de su singular look y su inolvidable apellido. Desde un principio dio la impresión de que le faltaba algo para ser un grande, pero él trató de desmentir esa sensación en cada uno de los clubes donde estuvo.
Nació en Montevideo en 1968 y saltó a la consideración del pueblo charrúa en la temporada 1991-92, defendiendo la divisa de
Bella Vista (había salido campeón en el ’90 pero con una participación mínima). Al año siguiente cruzó el charco y llegó a
Huracán de Parque Patricios, que estaba necesitando un arquero confiable. En los 14 partidos que jugó en el Globo (1993), dejó a los simpatizantes quemeros con ganas de más. Algo que repetiría a lo largo de su carrera. Su corte de pelo con colita rutera flasheó a más de uno.
En 1994 volvió a Montevideo y se sumó a
Nacional. Pero tampoco duró mucho en el Bolso, ya que en 1996 apareció en
Huracán Buceo , equipo que posee una de las casacas más originales del mundo. Para 1997 se propuso un objetivo bien claro: meter tres equipos en un año. Y lo logró. Los primeros seis meses los jugó para
Wanderers, y desde julio hasta los primeros días de diciembre atajó en el arco de
Olimpia de Paraguay.
Cuando todo hacía preveer que pasaría fin de año en Montevideo, le salió la oportunidad de probarse en un fútbol más competitivo. El
Cádiz de España buscaba un portero para reemplazar al titular lesionado (no confiaban mucho en el suplente) y aprovecharon el acercamiento del representante de Grandi. Firmó y jugó dos temporadas. No dejó una buena imágen (el equipo ibérico estuvo ocho años sin volver a contratar un portero extranjero) pero algunos lo recuerdan por su curiosa habilidad para atajar penales, virtud que mostró en varios clubes a los largo de su trayectoria. En la primera temporada (1997/98) sólo atajó 360 minutos y en la segunda (1998/99) sacó provecho de una nueva lesión del arquero titular y atajó en el Trofeo Carranza, siendo héroe en la jornada en la que le detuvo 3 penales a los jugadores del Betis. El diario local comentó «
La noche más ‘Grandi’: Sin lugar a dudas, Grandi no olvidará la noche de ayer. Tras unos 90 minutos plenos de aciertos, remató la faena con 3 paradas en la tanda de penaltis, lo que provocó su salida a hombros como si de un torero se tratase«. Luego atajó 6 partidos más en la liga, pero nunca bajo la confianza del técnico.
Fiel a su costumbre «golondrina», al año siguiente volvió a Uruguay y se incorporó a
Wanderers. Ya todos imaginaban que no duraría mucho en la institución que vio nacer a Enzo Francéscoli. Por eso nadie se asombró cuando se fue al
River Plate uruguayo en 2000.
Un año más tarde regresó a Wanderers y allí estuvo hasta fines de 2002, cuando decidió cambiar de aire y pasó al
Liverpool de Montevideo (tampoco iba a cambiar tanto). En 2004 se fue a vivir a España y comenzó a entrenar con compatriotas amateurs y ex jugadores profesionales, con los que conformó la selección uruguaya que participó, en Madrid, del Mundialito contra la discriminación y la solidaridad. Recién cuando el pueblo charrúa se enteró de eso, aceptó el retiro de uno de los arqueros con más onda de los 90’s.
Juan Pordiosero