Gorniak Enzo

Enzo Gorniak

Marcador de punta chaqueño que surcó las tierras del ascenso de PE a PA. No se guardó nada. Jugó hasta en el mítico Chaco For Ever (1993-94), Douglas Haig de Pergamino (1994-95 y 1996-97) y San Martín de Tucuman (1995-96) en el Nacional B. Antes, había jugado un partido en Primera División. Y con la camiseta de Deportivo Español. Pero su destino estaba en el under.
Ya más experimentado, jugó el Torneo Argentino para Gimnasia y Tiro de Salta (2000-02), 13 de Junio de Pirané (2003-04) y Unión de Sunchales (dónde juega actualmente). En la temporada 2002-03 estuvo en Paraguay, y se dio el gusto de jugar la Copa Libertadores con 12 de Octubre. Es un referente casi obligado en la lista de cada equipo del ascenso que pretende sumar refuerzos de renombre. Es que su apellido es muy difícil de obviar.

Juan Pordiosero

Ferreyra Christian

Christian Ferreyra

Mediocampista de Huracán de Parque Patricios que poco hizo para que el planeta desviara su curso normal. Pasó por el fútbol argentino (desde 1996 a 1998, con el Globo) en la más absoluta intrascendencia. Quizás ni el mismo sabe que jugó 49 partidos en la Primera División. Por supuesto que jamas hizo un gol. En 1999 pasó a Nueva Chicago, para jugar en la B Nacional, dónde tampoco hizo ruido. El el 2000 tomó la decisión de hacer, al menos, una diferencia económica, y se mudó a Italia. Jugó en el Fidelis Andria (hasta el 2000, con un descenso incluído a la serie C2). Ahora, con mucho menos pelo pero manteniendo la barba candado, la pelea en el Celano, dónde es compañero de otro baldosero como Federico Arcamone.

Juan Pordiosero

Díaz Gerson

Gerson Díaz

A veces los jugadores no llegan a demostrar sus condiciones reales por falta de tiempo. Éste parece ser el caso del volante por izquierda Gerson Díaz. Un venezolano que llegó al fútbol argentino en 1994 y tuvo el honor de ser dirigido por Diego Maradona en Mandiyú de Corrientes. Apenas disputó 5 partidos oficiales, dónde incluso marcó un gol. Pero no le alcanzaron los pocos minutos de juego para renovar el vínculo con el club correntino. Venía de ser figura en su club, el Caracas FC y en la selección vinotinto. Había debutado muy joven (a los 17 años) en la liga local. Se hizo figura (llegó a ser el máximo goleador de su país en la Copa Libertadores) y fue convocado al combinado nacional.
También Jugó en el Unión Atlética Táchira y en el Itachacao.
Que no le haya alcanzado el tiempo para demostrar sus condiciones no quiere decir que esas condiciones hayan sido abundantes.

Juan Pordiosero

Zelaye José

José Zelaye

¿Qué defensor no soñó alguna vez jugar en un club grande y definir un clásico con un gol de cabeza?. Bueno, algunos tuvieron la fortuna de concretarlo. Aunque no siempre en las mejores condiciones…
Zelaye será siempre recordado por el gol que convirtió para River, pero con la camiseta de Independiente. Si, el club de Avellaneda perdió 1 a 0 en la novena fecha del Clausura 2002, en el Monumental, con un cabezazo de èste muchacho. Aunque un gol en contra pocas veces encuentra justificación (salvo la suerte), en éste caso el marco tampoco ayudó al defensor. Esa tarde tuvo como compañeros a Darío Sala, Tissera, Pekarnik (un tipo que tiene dos «k» en el apellido casi no merece vivir), Villavicencio, León Bustos, Pablo Cuba y Eluchans. Si Zelaye no hacía el autogol cualquier otro podría haberlo hecho.
Fue otro de los tantos «pollos» de Bochini, que lo sacó de la liga de General Alvear, dónde se destacaba y lo llevó a las inferiores del Rojo. Tuvo la oportunidad de debutar en la Primera División , pero no la aprovechó (incluso llegó a ser suplente de Satanás Páez). En los pocos partidos que jugó desde 2000 a 2002 no convenció a los entrenadores de turno y tuvo que bajar de categoría. Pasó a préstamo a San Martín de San Juan, pero se volvió antes por falta de pago (a su regreso, debió luchar contra la indiferencia del Tolo Gallego, que no lo tenía en cuenta).
Cuando tenía otras propuestas de equipos de Primera, prefirió irse a Mar del Plata. Jugó en 2003 para Aldosivi y luego pasó a Banfield. En éstos últimos equipos (uno en el Argentino A y el otro en el B) no ha tenido altos rendimientos ni mucho menos. Hasta le ha tocado ir al banco en varias oportunidades. Se lo suele ver en el Estadio Mundialista acompañando a su ex equipo, Aldosivi.

Juan Pordiosero

Especiales: La Familia Asprilla

LA FAMILIA ASPRILLA

Suele pasar en cualquier familia tipo del mundo. Uno de los integrantes prueba suerte en el extranjero y luego de comprobar que las cosas van bien, anima al resto de los parientes a que intenten la misma travesía. Sucede todo el tiempo y en todas partes del mundo. Pero en algunas ocasiones, como en este caso, se les va la mano.
Esta es la historia de los dos primos de Faustino, el brillante delantero que pasara fugazmente por Estudiantes de La Plata.

Luis Carlos Asprilla
Es primo del Tino. Llegó al país en la temporada 1999/2000. Jugó 13 partidos para Temperley y no convirtió goles. Dato llamativo para alguien que juega de delantero. Sin embargo, se las ingenió para seguir jugando en el exterior.

Explotó en El Salvador. Jugó en La Unión, Atlético Balboa y San Salvador FC.

A pesar de sus pobres antecedentes, parece que tiene una versión distinta de su propia carrera. Luego de marcar dos goles en un partido del Balboa ante el Municipal Limeño, salió al cruce de las declaraciones de los periodistas, que lo señalaban como a uno de los peores fichajes de la liga. «Yo me tenía fe de que en la segunda vuelta iba a despertar, porque soy un goleador y no es usual que pase mucho tiempo sin marcar. Gracias a Dios que lo he hecho, pero esto no termina aquí».

Ignoramos que habrá querido decir.

UPDATE

Volvió a su país para jugar por el Deportivo Pasto por seis meses y enseguida se volvió a Centro América, actuando para Platense de Honduras y Deportivo Petapa de Guatemala.

asprillaunion

Carlos Fernando Asprilla

Otro primo de Faustino, aunque en muchos lugares están convecidos de que es el hermano. Con esa duda curró en distintas partes del planeta. Incluso en la Argentina, dónde jugó para Unión de Santa Fe (1993-95, 32 partidos) y Los Andes (1995-96, 14 partidos, 1 gol) en el Nacional B. En Colombia vistió varias casacas. Defendió las divisas del Unión Magdalena (1993), América de Cali (1997-98), Independiente Medellín (1998-99), Deportivo Cali (2000), Junior (2001), Millonarios (2001) y Bucaramanga (2002). Luego probó afuera. Jugó en Herediano de Costa Rica (2002-03), Deportivo Aucas de Ecuador (2003) y La Serena de Chile desde éste año. Ganó varios títulos con los conjuntos de su país y siempre fue considerado un defensor rendidor, aunque con altibajos, por supuesto.

UPDATE

En 2006 apareció en los Pumas de Casanare de la Segunda División Colombiana.

Otros parientes del Tino hacen lo mismo en otros países. Confiamos en que nuestras «filiales» harán justicia.

Juan Pordiosero

Castro Eduardo

Eduardo Saturnino Castro

Un jugador que no se destacó demasiado (en realidad no se destacó nada). Pero su imagen se ve beneficiada por su excelente segundo nombre, que lo coloca por encima de varios defensores mediocres. Jugó como marcador de punta en Huracán durante 3 años (comiendo mucho banco, obvio). Completó 27 encuentros de 1994 a 1997. No convirtió, ya que ese no era su fuerte. Aún no se sabe cuál era su mayor virtud. Había llegado al Globo desde Rawson (pero nació en Comodoro Rivadavia). Allí se había destacado en Germinal. Tras su paso por el fútbol grande volvió al sur del país. Jugó en Olimpo de Bahia Blanca (1999-2000), Guillermo Brown de Puerto Madryn (2000-03), Almirante Storni (2003) y Deportivo Madryn (2003-04).
Su historia con el arco contrario no es muy jugosa, pero tiene algo para destacar. Marcó el primer tanto de Guillermo Brown en su estadio, el «Raul Conti», en el Torneo Argentino B. Ocurrió el 6 de noviembre de 2000, a los 6 minutos del primer tiempo ante Belgrano de Esquel.

Juan Pordiosero

Campi José Luis

José Luis Campi
Arquero sin parentesco alguno con Campi de Videomatch, aunque irrumpieron en la escena popular durante la misma época.
No obstante, su carrera arrancó un buen tiempo antes, en Atlético Tucumán, lugar de su nacimiento y sitio del que emigró muy joven a Atlanta (1990-1996) donde se consagró campeón de la Primera B en la temporada 94/95. Alguna vez compartió planteles bohemios con Cristian Castillo y Luis Bonnet entre otros.
Ese antecedente triunfal lo llevó a la Primera División. Pasó a Gimnasia y Esgrima de Jujuy cuando Panciroli ya estaba de capa caída (en el caso de que alguna vez haya estado en alza) y ocupó el arco del lobo.Lo hizo en 18 partidos, pero no lo conocía nadie, por lo que tomó trascendencia por su apellido más que por la actuación individual.
Ya para 1999 algunos arqueros argentinos se consolidaban en Chile como el nacionalizado Sergio Vargas y Claudio Mele. Fue así que un importante equipo trasandino fijó sus pretensiones y se lo llevó. En el Cobreloa (1999) no salieron bien las cosas, no jugó nunca y retornó al país para atajar en Platense (2000-2001) donde participó de 38 juegos. El Calamar finalmente descendió a la tercera categoría del fútbol nacional.
Volvió a Chile, al Deportes Concepción 2001-2002 donde a pesar de algunos penales atajados, algunas lesiones lo complicaron inclusive llegó a tener una bursitis en el codo derecho. Fue uno de sus peores años porque también sufrió los problemas económicos del club. «Los jugadores son los primeros en pagar estos ajustes. Acá siempre se sufre y se hace difícil vivir. Yo antes estaba mucho mejor, con mejor auto, con muchas facilidades, pero ya no se puede. Tuve que vender mi vehículo en Buenos Aires, ya no tengo cinco pares de zapatillas, sino sólo uno y trato de no gastar mucho. En estos momentos vivo gracias a mis ahorros, pues muchas veces no me pagan. Es la única forma que tengo para seguir adelante» declaró muy dolido y enojado.
Con solo 21 apariciones en el arco de Concepción, se alejó y para completarla llegó al Puerto Montt (2003) donde fue capitán pero nuevamente sufrió duras consecuencias monetarias. Alguna vez le llegó un cheque pendiente por $5.870.693 moneda chilena, el cual Campi rechazó por no corresponder el monto a la suma total de la deuda.
Alguna vez un periódico de La Plata señaló que para Estudiantes habían llegado varias ofertas de paquetes de jugadores, «pero la mayoría son de segunda línea y no entran en los planes de los dirigentes, como José Luis Campi y Cristian Favre».
Eso no fue todo, porque en el 2004 el Edmonton Aviators de Canadá lo contrató por tres años y con mucho ruido. El gerente de operaciones del club del norte Dale Petrone destacó que este tipo de jugador es de los que le otorgan fuerza a la liga. Y agregó: «nos emociona el haber adquirido un golero del calibre de José Campi para nuestro equipo. El será un jugador dominante que puede llegar a ser una piedra angular para nuestra Liga. El puesto de golero es crítico en la orden para que cualquier equipo del fútbol tenga éxito. Y José proporciona la fuerza que nuestro equipo requiere. Él trae tamaño, experiencia, y el equilibrio en su posición».
Claro, a los seis meses y con 14 partidos, estaba de nuevo en Jujuy jugando en el Altos Hornos Zapla el Argentino B y actualmente es suplente en nuevamente en Gimnasia y Esgrima de Jujuy (2005).

UPDATE:
Al ser consultado sobre su experiencia en Canadá sorprendió con una declaración que lo catapultó para siempre en este sitio.

¿Qué podés contar de tu experiencia en el fútbol canadiense, en el Edmonton Aviators?
«Fui a robar la plata…(risas), a jugar a un fútbol fantasma, que no existe; no sabés lo que es. Un tipo que nunca supe quien era me hizo los contactos con un dirigente de un club para ir cinco meses, y acepté; eran muchos verdes los que me daban. Allá está Sergio Marclay (ex Quilmes) y Lalo Maradona dirige un equipo de Puerto Rico que juega la misma Liga que nosotros. Después me enteré que en Toronto y Montreal hay algunos argentinos, pero no sé quienes son. Ganás bien, pero son cinco meses de competencia, porque después te agarra el invierno con 30 grados bajo cero y no se puede jugar. Jugábamos con la Liga de Estados Unidos, no la mayor, sino la segunda categoría, entonces viajábamos constantemente, por supuesto en avión, en vuelos privados. Cuando llegábamos allá, nos daban 40 o 50 dólares de viáticos por día, pero nos largaban solos, cada jugador hacía lo que quería, con un horario tope para retornar al hotel. Yo, con un par de chilenos, comíamos en un Mc Donalds a tres dólares por cabeza, así que guardábamos el resto. Iba todo para casita. Total, decíamos que para jugar con estos muertos no hace falta consumir tantas pastas, y le mandábamos hamburguesa y gaseosa. Siempre queríamos jugar de visitantes y en Estados Unidos, era el lugar para hacer diferencias».

José Luis, gracias por tanto, por ser, estar y existir.

Cucu

Ventoso Sandro

Sandro Ventoso

Era una especie de Superhéroe de otra galaxia, como bien lo definió alguna vez Diego Capusotto en el programa El Aguante. Es que éste defensor no tuvo una extensa campaña en Primera (apenas 9 partidos en Racing, desde 1991 a 1994). Pero su nombre y una jugada que quedó en la memoria de muchos hinchas académicos lo convirtieron en un ser único. A principios de los 90’s, Racing enfrentaba al Deportivo Español con la intención de sacarse la mufa ante el equipo gallego (que lo tenía de hijo). Cuando el partido se moría en un triste empate, Español armó una buena jugada que culminó en un remate que se iba afuera…pero Ventoso, que estaba en la línea, voló exageradamente para impedir con sus manos que el balón entre (repito, la pelota no entraba). Resultado: penal, gol y derrota albiceleste. A partir de ese momento, la carrera de Ventoso bajó como por un tobogán. Pasó por Defensa y Justicia (1996-97), Godoy Cruz de Mendoza (1997-98), San Telmo (2000-2001), Argentino de Quilmes (2001-2002), Cañuelas (2003), y Rosario de Puerto Belgrano de Punta Alta (desde el año pasado). Jugando para Rosario, ante Brown de Puerto Madryn, recibió un codazo que le partió el tabique. Dicen que también anduvo por el Monterrey de México. Su apellido lo enaltece. Y encima es amigo de otro grande del ascenso como Carmelo Leiva.

Juan Pordiosero