Archivo del Autor: juancastromdp
River 3 – Yokohama Marinos 2 (1993)
La podía clavar en un ángulo o sacarla de la cancha, el Mencho era así. Quienes vieron jugar a Ramón Ismael Medina Bello lo recuerdan, generalmente, con una sonrisa. Incluso los japoneses del Yokohama Marinos, institución donde estuvo entre 1993 y 1996, cuando decidió volver a River Plate.
El delantero de Gualeguay se había despedido del Millonario, precisamente, con un partido ante su nuevo club, allá en el verano del ’93. Aquel día Medina Bello jugó el primer tiempo para River, pero ya en la segunda parte se puso la casaca del Yokohama para empezar a tirar paredes con otro jugador de la Banda, Ramón Díaz.
Ganó River 3 a 2 y el Mencho hizo un gol para los japoneses, pero no lo gritó.
Tsiantakis Nikolaos
Burgos con la leyenda «GERMÁN BURGOS» (1998)
En 1998 Germán Adrián Ramón Burgos no tenía el puesto asegurado en River (lo peleaba con Tito Bonano) ni en la Selección (fue como suplente de Roa), pero cada vez que jugaba trataba de destacarse por algo, ya fuese por alguna acción dentro de la cancha o por su look, siempre tan particular.
En el Clausura de ese año el Mono lució un buzo adidas violeta, similar al del hombreras había usado el año anterior, pero sin el famoso Bulldog de Oscar Tubío en el pecho. Lo curioso es que, en su reemplazo, tampoco aparecía la publicidad de Quilmes, sino un autochivo (?): GERMÁN BURGOS. El marplatense mostró aquella inscripción en algunos encuentros de aquel torneo, como ante San Lorenzo y Gimnasia y Tiro de Salta.
Fabiola (de Campos)
Ledesma Cristian
Cristian Rolando Ledesma (La Pantera)
En el mundo, se sabe, hay unos 4 millones de Cristian Ledesma, de los cuales sólo la mitad se dedica al fútbol de manera profesional, algunos hacen carrera en Europa, otros se conforman con seguir envejeciendo en el ámbito local, y una porción no menos importante adopta la costumbre de baldosear. En este último escalafón ubicamos a Cristian Ledesma ¿Cuál de todos? El que pasó sin suerte por Independiente.
Nacido el 11 de febrero de 1987 en la localidad paraguaya de Lambaré, en el Gran Asunción, Cristian se formó como futbolista en Olimpia y creció al lado de su abuela, quien lo crió para que llegara a ser un hombre hecho y derecho. «Okaru porã, ha’uka chupe kumanda so’o, ipokue, vorivori, pollo, ovaléva la pena, rokaru ápe oñondivemi» (?), llegó a decir la Ña Antolina al ser consultada por la prensa, que enseguida encontró una nota de color con el futbolista que aún vivía con su nona…¡que encima era fanática de Cerro Porteño! «Che cerrista de corazón, toperde operdeháicha jepera’e» (?). Más o menos se entiende todo. Traductor de Google, LTA.
En 2005 debutó en su club y rápidamente el periodismo guaraní lo puso en el pedestal de los jugadores con más futuro. Exageraban un poco, porque en los foros del Decano no se cansaban de putearlo. Tras un par de años en el que hizo algunos goles, en 2007 le llegó la gran oportunidad de su carrera: jugar en Argentina. ¿El equipo? Un grande, Independiente. Parecía que aquello del gran futuro se hacía realidad, pero no.
En plena pretemporada con el equipo que dirigía Troglio, el juvenil atacante sufrió la rotura de meniscos en una de sus rodillas, una dura lesión que lo alejó de las canchas durante dos meses. De esa manera, recién pudo debutar en la 9º fecha del Apertura ’07, en la victoria 3 a 1 ante Colón, en Santa Fe. Ese día reemplazó en el segundo tiempo al goleador Germán Denis.
Ya en el Clausura 2008 Ledesma siguió estando disponible en el plantel, pero las oportunidades que le dieron fueron mínimas. Jugó algunos minutos en las últimas cuatro fechas del torneo, aunque no tuvo incidencia en el juego. Peor le fue en el Apertura de ese año, donde apenas fue al banco una vez. Lastimosamente pobre, como dicen los paraguayos.
De nuevo en Olimpia (2009 a 2010), intentó recomponer su imagen pero no pudo hacerlo. Pasó todo el 2011 y de Ledesma casi no hubo noticias. Recién a comienzos de 2012 reapareció en una prueba de Sportivo Luqueño…donde no quedó. Lo peor de todo es que a esa altura seguía perteneciendo a Independiente, que recién ahí se acordó que tenía un jugador boyando por el mundo y entonces la dirigencia mandó un escribano al entrenamiento rojo para constatar su ausencia y poder dejarlo libre, sin (?).
Con nada de ritmo futbolístico, en 2012 el delantero se sumó al Rubio Ñu de su país, pero unos meses más tarde pegó un viaje a Chile para incorporarse al Coquimbo Unido, elenco de la Primera B. Tras unos amistosos, lo dejaron ir al Naval de Talcahuano, otro equipo de ascenso cuyos hinchas son denominados Los Choreros. No sabemos si le habrán querido decir algo (?).
En 2013 regresó a Coquimbo y ahí permanece, esquivando catástrofes en el under trasandino.










