Placard: Las camisetas de Japón (1988-1998)

Desde 1975 hasta la actualidad, el seleccionado japonés de fútbol ha tenido sólo tres proveedores de indumentaria: adidas, Puma y Asics. Esas empresas vistieron a los Samuráis Azules en varios períodos, pero durante una década tuvieron que atenerse a una premisa bastante inusual: el diseño se mantenía, fuera cual fuera la marca. Repasemos este particular caso. 

Si uno piensa en la camiseta de Argentina, enseguida la asocia con los bastones celestes y blancos. Si uno piensa en la de Brasil, enseguida piensa en el amarillo con vivos verdes. Lo mismo pasa con la blanca de Alemania o con la naranja de Holanda. Ahora bien, ¿de qué color es tradicionalmente la camiseta de Japón? La respuesta no es tan sencilla. 

Se podría decir que la casaca nipona es azul, porque en gran parte de su historia ha usado ese color y lo ha mantenido en los últimos tiempos, pero si hacemos foco en los años 50, 60, 70 y 80, nos damos cuenta de que la camiseta blanca ha sido su principal estandarte. ¿Y entonces? Banquen un poco, que todavía no hablamos de la roja.

  
En 1988 los japoneses dejaron de alternar el azul y el blanco como camiseta titular, adoptando el rojo para su uniforme. Pero eso no fue todo, ya que a partir de ese momento decidieron que el diseño (bastante simple, por cierto) se mantuviera al margen del cambio de proveedor. 

Fue así que la misma pilcha roja (o en su defecto, la alternativa blanca con vivos rojos) se usó con el logo de Puma, adidas y Asics. Y todo con diferencia de pocos días. De no creer. 
La costumbre siguio varios años, hasta que en 1992 adidas se hizo cargo de la ropa de Japón por cuarta vez y volvió a la carga con la camiseta azul. Sólo que el diseño innovador (modelo equipment) no duró mucho y ese mismo año fue presentado otro template que marcaría una época. 

La nueva camiseta de los asiáticos se destacaba por sus múltiples figuras irregulares que combinaban el azul de fondo con los colores de la bandera. El pantalón blanco también seguía la misma línea. ¿Y las tres tiras? Por ningún lado. Pese a tener el logo de adidas, no se trataba de un diseño de la marca alemana. Y eso quedó bien en claro entre 1993 y 1995, cuando Puma y Asics le pusieron su firma a la misma casaca.


El recambio visual llegó en 1996, con una camiseta menos estridente, que apenas mantenía una especie de llama en cada una de sus mangas. Esa indumentaria repitió la combinación de marcas: llevó el logo de Puma y adidas, para finalmente debutar en la Copa del Mundo de Francia ’98 con la japonesa Asics. El template del Mundial tenía algunas modificaciones con respecto al original, pero eran mínimas. En esencia, la camiseta era la misma.

A partir de 1999 adidas comenzó una relación más estable con Japón (desde entonces no se interrumpió el vínculo) y aquella costumbre de rotar las marcas y mantener el diseño ha quedado en desuso. ¿Hasta cuándo? No lo sabemos, pero estemos atentos porque en cualquier momento lo vuelven a hacer.

Fuera de stock: los cabezones de Francia ’98

Con motivo de la XVI Copa Mundial de Fútbol, en 1998 la empresa Coca Cola lanzó una promoción en Argentina que tenía como protagonistas a los jugadores de la Selección. No a ellos en sí, sino a unas figuras de cabeza prominente que los caricaturizaban. Hoy recordamos a los Cabezones de Francia ’98.

Para entender el fenómeno de los Cabezones nos tenemos que remontar hacia mediados de la década del 90, cuando surgieron en Inglaterra los Headliners, unas figuras que personificaban a los mejores hombres de la Premier League. El éxito se acentuó mucho más a finales de esa década, cuando la empresa ProStars lanzó los muñequitos de 7 centímetros llamados Corinthian, que hasta el día de hoy dominan el mercado mundial. En la Argentina, esa rama del coleccionismo nunca gozó de demasiada popularidad, a excepción de lo que sucedió en el Mundial de 1998 con la propuesta de Coca Cola.

  

La promoción de la gaseosa era bastante sencilla: había que conseguir una tapita con la leyenda «1 Gol» y agregarle 75 centavos para que en los comercios habilitados nos dieran un muñequito de Argentina. Eso sí, nada nos aseguraba tener un jugador mundialista, porque de los 16 cabezones albicelestes fabricados, un par no habían ingresado a la lista oficial confeccionada por Daniel Passarella, DT de la Selección. 

 
En la foto podemos ver todos los muñecos que formaron parte de la colección. Arriba: Astrada, Verón, Gallardo, Berti, Ortega, Claudio López, Crespo y Delgado. Abajo: Simeone, Burgos, Cavallero, Ayala, Chamot, Sensini, Berizzo y Hernán Díaz.

Todo muy lindo, salvo por el detalle de que la Hormiga Díaz y el colorado (?) Berizzo no llegaron a integrar el plantel nacional en Francia. 

Algunos jugadores como la Brujita Verón, el Burrito Ortega, el Ratón Ayala  y el Mono Burgos estaban bastante bien logrados, aunque tal vez por caraterísticas físicas bien reconocibles y no tanto por talento del escultor (?). El resto, por lo general, sólo eran identificados al leer el apellido en la base de la figura. El Negro Astrada todavía le debe estar jurando a sus hijos que ese cara de nada es él . Y también que fue al Mundial (?).

Además, se perdieron de tener su propio cabezón otros futbolistas que sí acudieron a la cita mundialista, como Roa, Vivas, Pineda, Pablo Paz, Almeyda, Balbo y Zanetti. Tal vez por no tener carisma, vaya uno a saber.

Lo que no se explica es la omisión de Gabriel Batistuta. O sí, a lo mejor los derechos de imagen fueron los culpables de que Bati no apareciera en la colección.

Después de la eliminación a manos de Holanda, nuestro país volvió a la normalidad y en las calles se dejó de hablar de fútbol internacional, aunque en las repisas, estantes, bibliotecas, heladeras y televisores de miles de hogares argentinos permanecieron durante años los cabezones de Francia ’98, fieles testigos de otro sueño que terminó en Cuartos de Final.

Boca con banda (2005)

Allá por comienzos de 2005 Nike decidió festejar el centenario de Boca Juniors con una serie de camisetas que homenajeaban distintas épocas de la historia del club de la Ribera. ¿El resultado? Bastante ruido en los medios de comunicación y muchos billetes en las arcas de la empresa. Marketing, ni más ni menos.

Uno de las casacas que más llamó la atención en aquel verano fue la que Boca presentó ante Racing, en Mar del Plata. Azul y oro, como casi siempre, pero lo que impactaba era el diseño, ya que en lugar de una franja horizontal tenía una banda en diagonal. Como River, sí, como River.

El modelo estaba inspirado en una indumentaria que Boca había utilizado entre 1907 y 1912, aunque originalmente en muchas ocasiones la banda amarilla iba en otro sentido: de derecha a izquierda. Es probable que Nike haya elegido la dirección contraria solamente para provocar y lograr más ventas. Aunque las gastadas hacia los xeneizes, por supuesto, estuvieron a la orden del día.

Canuto (2013)

Carrera extraña la de Ignacio Canuto. Surgió en Unión de Santa Fe, pasó por Ben Hur, salió campeón con Argentinos Juniors, hizo un gol en la Selección, se fue a jugar a Israel, volvió a Sudamérica para actuar en el fútbol paraguayo, estuvo un año en Brasil y en 2013 firmó con la Liga de Quito.

Precisamente en Ecuador fue protagonista de un episodio que le dio la chance de ponerse los guantes. Eso sucedió en un partido ante Macará en el que se fue expulsado el arquero Alexander Domínguez y entonces el defensor tuvo que reemplazarlo en el arco.

Con el partido 2 a 1 a favor de Liga y 13 minutos por delante, muchos imaginaron que se venía la noche, pero el empate nunca llegó. Es más, el argentino Gustavo Bou puso el 3 a 1 sobre el final, aliviando definitivamente a su compatriota Canuto.