Dobler Mauro

Mauro Javier Dobler

Arquero de pelo largo y de la misma raza que Bernardo Leyenda: suplente por naturaleza. De todas maneras, supo llamar la atención en Primera División gracias a un par de participaciones que, por supuesto, fueron de la línea de cal hacia afuera. Todas esas caraterísticas lo convierten en un baldosero deluxe. Repasemos su historia.

Nacido el 3 de enero de 1983 en la localidad entrerriana de Gualeguaychú, Maurito llegó a las inferiores de Estudiantes de La Plata con edad de Quinta y ahí permaneció varios años, esperando que la lesión o la venta de un compañero lo posicionara en el arco del Pincha. Eso nunca sucedió, claro, y tan sólo tuvo la posibilidad de ir al banco en un partido ante Rosario Central, en 2005.

Ya en ese entonces pintaba para ser tercera opción for ever, por eso lo dejaron ir a Atlanta (2005/06), el único club que realmente le dio la chance de jugar como titular. En el Bohemio, Dobler disputó 23 partidos y compartió vestuarios con Julián Mosquera, Sergio Meza Sánchez, Ezequiel Andreoli y Walter Ferrero, el hermano menor de Alexis. ¿La performance del equipo? Muy pobre, como era de suponer.

Después de aquel episodio de la B Metro en el que por fin descubrió que había que bañarse después de jugar un partido, Maurito regresó a Estudiantes…para seguir siendo suplente. O mejor dicho, tercer arquero, porque generalmente actuaba en la Reserva, donde permaneció hasta el Clausura 2009 inclusive. En el medio, le tocó ir al banco de la Primera en algunas oportunidades e incluso en la última etapa le dieron el buzo número 1. Irónico el utilero.

La gran chance de su carrera le llegaría en el Apertura 2009, cuando Caruso Lombardi llevó adelante, como de costumbre, una prueba de jugadores para tratar de reforzar de forma barata a su equipo. En este caso, el Racing Club de Avellaneda. ¿Alguien dijo 15%? No sean mal pensados, tal vez haya sido mucho más (?). De hecho La Academia no necesitaba sumar hombres en ese puesto.

Detrás de Santillo, De Olivera y Martínez Gullota, el pobre Dobler se tuvo que conformar con ser el cuarto en discordia…y rezar para que Matías Piñal no siguiera escalando posiciones. Imaginate encarando en un boliche diciendo que sos quinto arquero…¡y en Racing! No da (?).

Un año más tarde las cosas cambiaron un poco, pero no demasiado. Si bien se fueron un par, también llegó el Gatito Fernández desde Paraguay. ¿Y Dobler? Ahí, metiendo banco de vez en cuando, pero de atajar ni hablemos.

Fue entonces que en 2011 su nombre saltó a la fama. ¿Por un partido? No, por situaciones fuera de lo normal que ocurrieron en las prácticas. Bah, un muerto y una pelea, tampoco tan fuera de lo normal si pensamos en Racing (?).

El primer cimbronazo se dio en enero de 2011, cuando un rayo cayó en el entrenamiento, provocando la muerte del masajista César Nardi. Dobler, que estaba a pocos metros, zafó de casualidad: “Me aturdía el oído derecho, sentí un cosquilleo en las piernas y cuando me di vuelta ví dos personas tiradas, pero a mí no me alcanzó a tirar”.

Dos meses más tarde el arquero volvió a vivir una situación tensa, aunque en este caso por pelearse con su compañero Teo Gutiérrez. Poco se sabía en aquel tiempo del carácter del colombiano y entonces nadie imaginó que sería un anticipo de lo que vendría un año más tarde.

Ya con Saja afirmado como titular y De Olivera haciendo la plancha, Dobler siguió estando relegado hasta mediados de 2012, cuando no le quedó otra que marcharse en busca de un mejor horizonte. O al menos un banco más cómodo.

Lo mejor que encontró fue Almirante Brown, elenco de la B Nacional. ¿Y ahí sí le tocó jugar? Ni a palos. Estuvo detrás de Gastón Losa desde que arribó y recién en abril de 2013 pudo debutar oficialmente gracias a una suspensión del titular.

Desde hace un año, ya con el pelo corto, pelea el puesto con Ezequiel Cacace en La Fragata y, aunque hoy sale a la cancha con el once inicial, no sabemos cuánto le puede durar. Ya sabemos que la suplencia se lleva en la sangre.

Temperley aurinegra (1969 a 1971)

Al margen de que en sus inicios supo usar otros colores que luego perdieron vigencia, pensar en el Club Atlético Temperley es pensar en una camiseta celeste con vivos blancos. Puede cambiar el diseño, pero los tonos siempre son los mismos. O casi siempre…

Entre 1969 y 1971 el Gasolero rompió los moldes con una casaca a bastones negros y amarillos, como la de Peñarol de Uruguay. Una rareza absoluta que no muchos recuerdan.

Gracias a Historia Temperley.

Toja Juan Carlos

Juan Carlos Toja

Señalado en su momento como una verdadera promesa del fútbol colombiano, no demoró mucho en estrellarse frente a sus compatriotas, apurando de esa manera un largo periplo internacional que se inició en Argentina.

Había debutado con la camiseta roja de Santa Fe en 2003 y rápidamente llamó la atención. ¿Por su juego? No, por un doping positivo por consumo de marihuana. Doce partidos de suspensión tuvo que comerse el volante multifunción, comprometiendo el futuro de su carrera. Sin embargo, lograría despegar…para tener un vuelo fugaz.

Algunos rendimientos positivos en su club lo llevaron a la Selección sub 20 a comienzos de 2005. Tras un buen Sudamericano, en el que Colombia obtuvo el título con nombres como Radamel Falcao y Freddy Guarín, también participó del Mundial de la categoría y agrandó aún más su currículum. Sólo faltaba que algún equipo grande del extranjero cayera en la trampa se embelesara con su talento. Y esa institución fue ni más ni menos que River Plate.

Toja recaló en el Millonario a principios de 2006, donde tuvo que ponerse las órdenes de Mostaza Merlo. De entrada, el colombiano hizo un gol contra Oriente Petrolero y generó algo de entusiamo. Pero fue lo único aceptable que hizo en sus 3 partidos por Copa Libertadores, porque también lo expulsaron en el choque ante Libertad, en Paraguay, cavándose la fosa para siempre en el cuadro que, ya en aquel entonces, dirigía Daniel Passarella.

Por torneos locales sólo fue al banco en un match ante Gimnasia del Clausura 2006. ¿Y en el Apertura? Nada de nada, apenas deambuló por la Reserva. Su destino ya estaba marcado.

Aceptando a temprana edad su condición de baldosero, viajó hasta los Estados Unidos para defender la camiseta del Dallas FC (2007 a 2008). Después pegó el salto a Europa, pero no hablamos de España o Italia, sino de la poco prestigiosa liga rumana. Ahí, aunque sea, pudo vestir los colores de un grande: el De este agua no he de beber Steaua de Bucarest (2008 a 2010). Dos añitos se la bancó en el país de Drácula. Chupando sangre, obvio.

¿Y después? Más equipos falopa: Aris Salónica de Grecia fue su casa en la temporada 2011/12. En el medio, el mundo recibió una dura noticia: había muerto Juan Carlos Toja, pero no él, sino su abuelo, antiguo jugador del Cúcuta. Luego, la crisis económica europea empujó al ex River a volver al único lugar donde podía pasar desapercibido: la MLS.

De nuevo en el fútbol yanqui, Toja jugó y durmió con el New England Revolution (2012 a 2013), hasta que los directivos lo dieron de baja mucho antes de terminar el año.

Pese a que en 2014 se lo mencionó como posible refuerzo de algunos equipos, el Rockstar no ha firmado con ninguno y en la actualidad es un futbolista libre. Libre de todo, menos del humo.

Rosario Central tercera equipación con Canaya (2007)

A comienzos de 2007 la dirigencia de Rosario Central tomó la decisión de incorporar a su indumentaria la figura del Canaya, una creación Roberto Fontanarrosa que resumía el sentimiento del hincha. También era, además, una manera de homenajear al escritor y humorista gráfico rosarino, que sufría de esclerosis lateral amiotrófica.

Para tal acontecimiento, se presentó una nueva camiseta que oficiaría de tercera equipación. ¿El diseño? Azul, con bastones formados por finas líneas amarillas. La tela, además, era bastante más gruesa y pesada que la que Kappa usaba habitualmente.

La prenda sólo se utilizó en un partido ante Lanús, por el Clausura ’07, en el que el Canalla perdió 3 a 2, con un gol de Fabbiani sobre la hora. Unos meses más tarde, moriría el Negro Fontanarrosa.

DT Error: Gustavo Alfaro en el Al-Alhi de Arabia Saudita (2009)

Miren si habrá sido ladri el andar de Gustavo Alfaro por Arabia Saudita, que ni siquiera es mencionado en su elogiosa ficha en Wikipedia. Acá un breve repaso de uno de los tantos casos de técnicos argentinos que se pusieron el turbante a cambio de un buen fajo de petrodólares.

Con 46 años y casi dos décadas sobre el lomo dirigiendo equipos modestos y molestos, allá por el 2009 Gustavo Alfaro decidió que era momento de pegar el salto de calidad. Le había ido bien en equipos chicos como Olimpo, Quilmes y Arsenal, consiguiendo con este último la Copa Sudamericana. En cambio, había decepcionado en San Lorenzo y Rosario Central, dos equipos más populares. La prueba de fuego, entonces, debía ser en uno de los más poderosos.

Tras varios días en los que se lo mencionó como firme reemplazante de Carlos Ischia en el banco de Boca Juniors, en julio de 2009 se supo la noticia: Alfaro iba a dirigir un grande…pero de Arabia Saudita.

El Al-Ahli Saudí Football Club, mejor conocido como el الأهلي السعودي (?) puso un jugoso contrato sobre la mesa y se llevó los sueños de gloria del entrenador rafaelino, que ni lento ni perezoso llamó a sus colaboradores y los mandó para la ciudad de Jeddah, mientras él se quedaba en el país para terminar de arreglar uno papeles.

Fue así como unos días más tarde Alfaro llegó a Arabia y se encontró, además de una cultura totalmente diferente, un plantel lleno de tipos con barba que se llamaban Mohammed (?). ¿Solución? Mandar a contratar a un par de viejos conocidos del ámbito argentino. Uno de los principales refuerzos fue el colombiano Jossimar Mosquera, uno de sus dirigidos en el Arse.

Otro en caer fue el delantero Javier Toledo, goleador con Chacarita en la B Nacional.

Además, se incorporaron Sebastián Rusculleda y el paraguayo Jorge Torales, ex Chaca. Todo mediopelo para la Primera División de nuestro país, pero suficiente para tratar de ser protagonista en el torneo árabe o jugar de titular en Arsenal.

Tras una pretemporada en Alemania, el Al-Alhi del Lechuga debutó en la liga con una victoria 1 a 0 ante el Al-Raed. Parecía que todo iba a ir muy bien en la temporada, pero el experimento no tardaría en dar error. Ya para noviembre de 2009, Alfaro se dio cuenta de que había recaudado lo suficiente y llegó a un acuerdo con la dirigencia para dejar de ser el DT. En su lugar, paradójicamente se lo nombró a Carlos Ischia, pero finalmente llegó el brasileño Sergio Farias.

Pese a que los datos sobre la campaña son escasos y que no existe mucho material sobre este hecho delictivo, acá estamos para recordar eso que el mismo Alfaro prefiere olvidar: aquel tiempo en el que no paró de mirar la hora en Arabia Saudita.