Menos de un semestre fue lo que duró la moda Cristian Fabbiani en nuestro país. Figura en Newell’s, pretendido por Vélez, receptor de una inentendible idolatría en River, tapa de revistas, protagonista de escándalos mediáticos, cuestionado por el entrenador, responsable de su ocaso futbolístico.
Ya para fines de 2009, el Ogro era material de descarte en el plantel Millonario. Y así fue como llegó a mediados de 2010, aferrándose a cualquier oferta, así fuese para jugar en el ascenso de México.
Entrenó durante 3 semanas en Los Tiburones Rojos de Veracruz, vendió un poco de humo y…¿firmó? No, claro que no. Los dirigentes lo despidieron con un comunicado bastante amable, pero no menos contundente:
«Fabbiani llegó con mucho entusiasmo para sumarse al plantel de Veracruz, pero a 20 días de haber arribado su estado de forma no es el ideal para encarar una temporada muy competitiva».
Inauguramos este espacio destinado a recordar los pasos delictivos y no tan difundidos de los técnicos argentinos en el exterior (¿Y por qué no alguno en el ambito local?). Porque robar, robamos todos, pero algunos lo hacen bien lejos para que no los descubran.
Desde que se alejó de su cargo de entrenador de River, allá por el 2002, hasta que volvió al fútbol argentino para ponerse el buzo de San Lorenzo, en 2007, poco se supo sobre la vida de Ramón Ángel Díaz. A simple vista, uno podía deducir que se había dedicado a engordar (?) mientras disfrutaba de una vida sin problemas en Mónaco, pero una panza no se cultiva de la noche a la mañana, por supuesto. En el medio, también hubo un laburito en el exterior que le dio de comer, al menos, durante algunos meses.
Su arribo al fútbol inglés se produjo en diciembre de 2004, provocando la sorpresa de varios: ¡Ramón volvía a dirigir! Y no lo hacía en cualquier lugar, sino en el Oxford United, un club de la League Two (Cuarta División, aunque en la Argentina se decía que era la 2º o la 3º) que estaba casi en el fondo de la tabla de posiciones. Muy lindo todo, pero no. Los británicos habían intentado convencerlo para que se hiciese cargo del equipo, pero el riojano sólo aceptó cumplir la función de mánager. Firoz Kassam, Presidente de la institución, decía por entonces: «Es amigo de un amigo y ha venido por seis meses para rescatarme de un apuro».
Claro que Díaz no va solo a ningún lado. Junto a él, llegaron Horacio Rodríguez y Pablo Fernández, técnico y ayudante, respectivamente. Además, llevó a un fisoterapeuta y a dos traductores. Los que iban a laburar mientras el Pelado ponía el nombre y se jugaba el prestigio.
En su debut como manager, el Oxford de Díaz le ganó 2 a 1 al Cambridge. Sonrisita Je Je, cambio de ánimo en el vestuario y una seguidilla de buenos resultados en muy pocos días. Sin embargo, en el último partido del año el conjunto de camiseta amarilla perdió 2 a 0 como local, provocando la ida en masa del público. Ramón, tribuneando para los 300 tipos que se habían quedado a ver el final del partido, pidió disculpas e hizo el acting de siempre: «Nuestro plantel no es suficiente. Jugamos 2 partidos en 48 horas. Esto demuestra que necesitamos nuevos jugadores».
El pedido de refuerzos fue tomado en cuenta por la dirigencia, que enseguida contrató a dos futbolistas que el mánager consideraba fundamentales: Michael y Emiliano (?). Sí, el dúo dinámico de los baldoseros se incorporó al plantel para estar al tanto de la discusión por los premios, no fuera a ser cosa que algún pirata se hiciese el Orión (?).
Como si fuera poco, Emiliano se encaprichó con llevar a un amigo de vacaciones a Inglaterra. Y papá, sin negar que sus hijos son su debilidad, le cumplió el deseo. Junto a los hermanos Díaz también llegó el ex River Juan Pablo Raponi.
Con la banda de argentinos (más los italianos Michael y Emiliano) el Oxford United logró zafar de la zona comprometida, manteniendo la categoría y proyectando una renovación de contrato para el mánager y todo su cuerpo técnico. Sin embargo, antes de terminar su primer ciclo en mayo de 2005 Ramón Díaz se tomó el palo, dejando sorprendido y decepcionado al presidente del club.
Obviamente todos nos quedamos con gusto a poco. Seis meses más y lo llevaba a Menseguez (?).
En septiembre de 1973 Chacarita Juniors realizó una poco recordada gira por tierras mexicanas, que vale la pena destacar, ya que en uno de los partidos se enfrentó nada más y nada menos que ante la selección local. Sí, el Tri contra el Tricolor.
En el mismísimo estadio Azteca, el conjunto de San Martín saltó al campo de juego con Petrocelli; Buzzo, Fressoldati, Forteis y Poncio; Ojeda, Troilo y Recupero; Lizardo, García Cambón y Converti.
Tras ir perdiendo con un gol de Enrique Borja (el ídolo del Chavo), el cuadro argentino se recompuso y se puso 2 a 1 arriba, con goles de Buzzo y Converti. Cerca del final, Bustos puso el definitivo 2 a 2.
El Independiente campeón del torneo Apertura 2002 dejó varios cosas para el recuerdo, además del gol de Pusineri, Las Diablitas y la locura de Ducatenzeiler (?). Es que el Rojo, tan generoso siempre con este sitio, nos regaló una perlita en cuanto a indumentaria que bien vale la pena destacar.
Previo a aquel campeonato exitoso, en las dos últimas fechas del Clausura 2002, el conjunto de Avellaneda había mostrado su nueva indumentaria, que se destacaba por el sponsoreo de su propio sitio web: Independiente.com. Toda una novedad por estas tierras, pero en realidad se trataba de un vil choreo (con logo similar y todo) a lo que había hecho el Real Madrid un año antes.
El autochivo se mantuvo en el pecho durante las primeras 3 fechas del Apertura (ante Lanús, Gimnasia y Olimpo), hasta que llegó la empresa Taranto y se terminó adueñando de los flashes de la consagración.