Argentina de 1996 transformada en buzo de arquero en el 2000

Durante los 90’s la empresa alemana adidas confeccionó algunas camisetas alternativas para Argentina que nunca fueron utilizadas. Entre ellas, se destaca el modelo blanco con vivos celestes y negros que oficiaba de 3º equipación allá por 1996 y 1997.

La casaca jamás fue usada por la selección mayor de fútbol, aunque sí por la de voley. Y para agregarle más historia (?) al asunto, el arquero de Comunicaciones en el año 2000, Fernando Aguirre,Matías Stampone sacó a relucirlo cual buzo de arquero.

(Gracias P4olo)

Capobianco Horacio

Horacio Capobianco

La imagen escaneada de la revista El Gráfico nos traslada a las sierras cordobesas, allá por enero de 1993. La Academia, casi sin proponérselo, reunía en un fragmento de la foto grupal a 4 de sus máximos ídolos: el Piojo López, Gustavo Costas, Rubén Paz y…Horacio Capobianco (?). ¿Quién?

El pibe Capobianco jugaba de defensor en la Cuarta División de Racing y gracias al técnico Eduardo Solari pudo hacer la pretemporada con la Primera. Aquel plantel de Roa, Matosas, Vallejos, Ademir, Graciani, Akselman, Kohary, Allegue, Galeazzi, Zaccanti y Cabrol, entre otros, llegó a ilusionar tibiamente a los hinchas con la obtención de la Copa «Diario La Capital», puesta en juego en un triangular en Rosario junto a San Lorenzo y Central.

Vale aclarar que nuestro homenajeado fue apenas un extra en toda esa historia y que eso fue lo más cerca que estuvo de la consagración, pero al menos le serviría para ir adentrándose en el profesionalismo del fútbol, mundo donde se insertó años más tarde.

Tras quedar libre, se dedicó a su otra pasión: Huracán. Hincha ferviente del Globo, solía frecuentar la popular y hasta impulsó la creación de la bandera «Grande se nace«. Después, cuando el lugar junto al paravalanchas le quedó chico (?), se hizo cargo de la utilería del club y actualmente se desempeña en ese puesto. Así que ya saben, si ven por Parque Patricios a un pibe de rulos todo vestido de Kappa, grítenle «¡baldosero!» que seguro se da vuelta.

San Lorenzo Luanvi copia de Barcelona Nike 1999

En abril de 1999 la empresa española Luanvi se hizo cargo de la indumentaria de San Lorenzo de Almagro y tal vez sabiendo que no iba a durar muchos meses en el mercado, se apuró en diseñale 5 camisetas distintas. Una tradicional, una alternativa con una franja azul al estilo Ajax, un modelo rojo para la Mercosur, otro suplente en tono azul y…una imitación de la ropa que antes había estrenado el Barcelona para celebrar los 100 años de su fundación. Azul del lado izquierdo del pecho, rojo del lado derecho y un azul más oscuro en las mangas, pantalones y medias. Un robo evidente.

Effeo, no hay dudas

Mucho antes de que Mau_19 fuese gold y de que La Pandilla Perfumada dejara su huella en un free shop de Paraguay, la moda flogger ya había penetrado en la familia de Vélez. El actual DT y ex jugador del Fortín a comienzos de los 90’s, Ricardo Gareca, fue precursor en la materia de los peinados raros, los lentes grandes y los colores fluo. Eso sí, por más que le puso la remera rayadita, el hijo le salió emo. Y sino miren esa cara de niño triste, esperando que que el padre le haga FF por reverse.

Bertola Carlos

Carlos Ariel Bertola (El Hacha)

Delantero o volante ofensivo que supo rellenar las formaciones de Talleres de Córdoba a mediados de los 90’s, cuando el albiazul se dedicaba a bajar y subir de categoría todo el tiempo. No como ahora que sólo sabe bajar (?).

Entre 1992 y 1996, Bertola disputó 16 encuentros (1 gol) en Primera División y añadió otros 66 partidos (6 tantos) en el Nacional B. Como era de esperar, después encaró la vida del futbolista errante, tratando de encontrar su lugar en el mundo. Intentó en el ascenso mexicano con las camisetas de Rincón de Guanajuato y Atlético San Francisco, hasta que se cansó y volvió al país en la temporada 1998/99 para vestir los colores de Olimpo de Bahía Blanca…en sólo 6 oportunidades. Al menos compartió momentos con Martín Gorozo, Gastón Esmerado y el Pícaro Fernández.

La continuidad recién le llegaría en Racing de Córdoba, donde estuvo entre 1999 y 2002, logrando un pase al fútbol ecuatoriano. En Deportivo Quito mostró su mejor versión goleadora. Incluso dicen que jugó de enganche y hasta de carrilero, pero lo más groso es que fue dirigido por el Negro Marchetta, así que anécdotas debe tener miles.

De regreso en su pago, fue tentado nuevamente por Talleres, pese a que habían pasado 8 años de su partida. Y así fue cómo se incorporó y agregó 11 innecesarias presencias sin goles a una mala campaña acompañada por una crisis económica que incluyó una rebaja del 30% en los salarios. Bertola y sus compañeros Darío Capogrosso, Rodrigo Astudillo y Mauricio Hanuch no aceptaron la medida y a comienzos de 2005 abandonaron la institución para luego hacerle juicio.

Al año siguiente se fijó en cómo venían los resultados de las apuestas en BetUS sportsbook y no dudó en fichar para la Universidad de Loja, pero a los 6 meses ya estaba de nuevo en Argentina por pedido de Marchetta, que dirigía General Paz Juniors (2006). Sólo en ese momento miró hacía atrás, vio pasar su carrera como en una película y trató de tapar con tierra el surco que había dejado entre La Docta y la tierra de la banana (?) para que En Una Baldosa no lo descubriera. Pero ya ven, no es tan fácil borrar el pasado. Y menos con 0,15 de promedio de gol por partido.

Y chupe, chupe, chupe, no deje de chupar (?)

Aburguesados por tanta vida de hotel en una gira por Europa en 1988, el Flaco Lamadrid y Walter Fernández se hicieron una escapada a un parque de diversiones francés en busca de adrenalina.

Decididos a amortizar el precio de la entrada, que encima habían conseguido gracias a un cupón que habían recortado del diario, probaron todas las atracciones. Se subieron al toro mecánico y no les gustó. Intentaron con la montaña rusa y nada. Se sometieron al peligroso martillo y no les sacó ni una nausea. Se metieron al tren fantasma en busca de miedo, pero ya conocían al Negro Ludueña, así que no les hizo ni cosquillas.

Un tanto resignados, fueron a lo fácil. Se mamaron con champagne del malo, pero estaban en Francia, parecía del bueno. Así, mareados a la fuerza, se subieron a un mini samba y por fin tuvieron una sensación de pérdida de equilibrio, de borde del abismo. Rieron, gritaron, cantaron, vomitaron. Y Costas al lado, sobrio, firme, imperturbable. Y ahí fue cuando Hugo y Walter observaron el gesto de Gustavo y lanzaron el mítico «Y chupe, chupe, chupe, no deje de chupar…que Costas es lo más grande del fútbol nacional«. Bueno, no terminaba así, pero la intención es lo que vale.