Mayuli Marcelo

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Marcelo Mayuli

La gente no sabe muy bien por qué carajo se hace un Facebook. Algunos se lo hacen porque escucharon por ahí que sirve para garchar hacer nuevas amistades. Otros porque quieren reencontrarse con ex compañeros de la secundaria para garchar recordar viejos tiempos. Y están también los que se lo hacen para seguir garchando no quedar afuera y dicen «total, todo el mundo garcha tiene…¿cómo no voy a garchar tener?«.

Alguna de todas estas diversas (?) opciones seguramente llevó a Marcelo Mayuli, un ex puntero derecho de San Lorenzo de Almagro, a hacerse uno. Y tal vez 420 caracteres le alcanzaron (y le sobraron) para contar su fugaz momento en Primera División con algo parecido a: El 18 de abril de 1987 ingresé por Fabián García cuando faltaban 3 minutos para que terminara la goleada 5 a 2 del Ciclón sobre Talleres de Córdoba, con 3 tantos de Ortega Sánchez. Nunca más jugué. Suficiente para robar 3 ó 4 «Me gusta«.

Lo que seguramente él no pensó a la hora de hacerse uno, es que de no haberlo hecho jamás hubiésemos conseguido su foto y por lo tanto este post nunca hubiese salido. Ah, el post claramente es un garche una garcha. ¿Pero qué quieren? Lo sacamos de Facebook.

Cristante con la de Gimnasia 2006/2007

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Así como Rolando Hernán Cristante le afanó (?) el buzo a Sergio Goycochea alguna vez, también hizo de las suyas en México, donde triunfó y se ganó el respeto de todos.

Entre 2006 y 2007 utilizó en varias ocasiones, a modo de buzo, la camiseta y el pantalón de Gimnasia y Esgrima La Plata, el club de sus inicios. Con el 1, tapaba el escudo del Lobo y con otro parche ocultaba el logo de Puma, ya que tanto él como su equipo, el Toluca, tenían contrato con otras marcas. Después le terminaron haciendo una ropa parecida, para que se sintiera en El Bosque (?).

Savoia Gustavo

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Gustavo Humberto Savoia (El Potro)

Bautizado alguna vez como El Conejito, alcanzó a afanarle casi todas las letras al apellido de Javier Saviola, pero ni siquiera las ordenó bien (?). Savoia sorprendió en Primera, tuvos sus quince minutos de gloria y luego desbarrancó baldoserilmente.

Delantero surgido en las inferiores de Colón de Santa Fe, subió muy chico a las pretemporada con los profesionales pero luego de una rotura de ligamentos cruzados, recién pudo debutar cuando tenía casi 21 años…para 22 (?).

Detrás de Fuertes, Carignano, Blanco, Maceratesi y otros atacantes del Sabalero, tuvo su estreno en 2003 y al poco tiempo encontró su primer gol, que casualmente significó su momento de mayor exposición mediática: se produjo en el minuto 89 del partido de ida ante Boca, por los octavos de final de la Copa Sudamericana. Si hasta Comizzo lo gritó. Llegaron luego las felicitaciones, los flashes, las entrevistas, la risa boluda de Omar Porcel (?), los buenos augurios…¿y la clasificación? No, tampoco la pavada. En la revancha se impuso el Xeneize y al pibe se le terminó el sueño.

Si bien es cierto que volvió a dar la nota a los pocos días, marcando ante Independiente y luego salvando las papas de Bauza haciendo otro gol agónico en un match frente a Arsenal, las estadísticas del Potro de Reconquista en Colón no fueron muy buenas: 3 goles en 20 partidos. Lo suyo fue una feliz primavera y nada más.

Al ver que las posibilidades se le iban achicando, en 2004 lo mandaron a préstamo a Universitario de Perú, sólo por 6 meses. A su regreso se incorporó a Gimnasia y Esgrima La Plata (2005), donde tan sólo convirtió 1 tanto en 11 partidos. Entonces pasó a Olimpo de Bahía Blanca (2005/06), pero la cosa no mejoró: 0 gol en 10 partidos. Ni martillándole un dedo le sacaban un grito. Y encima el Aurinegro descendió.

Estuvo un semestre con los bahienses en la B Nacional y durante el 2007 probó otra vez sus condiciones en el exterior. Primero en Deportes Tolima de Colombia y luego en Olmedo de Ecuador. Para entonces el pibe ya sabía que había una página de internet re hija de puta (?) que condenaba a los que habían pasado por 7 o más equipos, por eso trató de cuidarse, porque ya tenía 6 (?).

Dos días le duró la precaución. En 2008 firmó para Cobreloa de Chile y eso lo relajó (?), pero a nosotros también, porque perdimos el rastro de una carrera en declive que vale la pena repasar: Ponte Preta de Brasil (2009) y después el under español, con los colores del Córdoba (2009/10) y el Atlético Baleares (2010/11), equipo al que siempre amó (?). En fin, un baldosero de lujo.

Agua y Energía SF copia de Independiente 2010

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No sólo las marcas roban modelos a sus competidoras, sino que muchas veces son las mismas instituciones las que deciden tomar prestados (?) algunos modelos y pegarle el escudo propio arriba. Eso fue lo que hizo durante 2010 Agua y Energía, equipo que participa de la liga santafesina.

Sin proveedor de indumentaria a la vista, se coparon con el conjunto alternativo de Independiente de Avellaneda (la tradicional casaca de Agua y Energía es como la de Vélez) y ese mismo fue el que usaron durante el torneo que los depositó en la primera local. Camiseta, pantalón y medias. Todo. Ni se tomaron la molestia de tapar el chivo de Motomel o el logo de Puma. El auténtico Rey de Copias (?).

Fuera de stock: pantalones arriba del ombligo

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Las modas, se sabe, son cíclicas. Lo que hoy nos parece copado, dentro de 10 años nos parecerá ridículo y dentro de 20 volveremos a mirarlo con cariño. Eso es así desde que Antonio Carrizo era joven el mundo es mundo. Sin embargo, algunos personajes parecen impermeables al paso del tiempo y mantienen determinadas formas de vestir pase lo que pase. He aquí un homenaje a los futbolistas que fueron próceres en un hábito desagradable: usar los pantalones por encima del ombligo.

Podríamos marcar tres o cuatro claros referentes, casi uno por década. En los 80’s, cuando todavía se usaban los shorts bien diminutos, el que quedó aturdido con tanto grito de «¡bajalos a tomar agua!» fue Daniel Topolino Riquelme, aquel marcador de punta de San Lorenzo. A su favor, podríamos decir que todavía se vivía bajo la pesada herencia de los pantalones del Mundial ’78 y que casi todos los jugadores parecían tener los huevos acogotados, pero lo de Riquelme era sencillamente exagerado, y por suerte (o desgracia) pisó la década siguiente para quedar aún más en evidencia.

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¿Dónde corno tenés la cintura?

El otro ochentoso que dio vergüenza ajena (?) fue Eduardo Basigalup, arquero de Ferro en sus años dorados. Con o sin bigote, el hombre nacido en Mar del Plata hizo que una generación entera de jóvenes se replanteara la idea de ocupar el arco (?).

En los 90’s, indiscutiblemente Julio César Toresani se llevó el primer puesto en el rubro, aunque hubo muchos otros como Astrada y Gallardo que le comieron los talones. Lo que nunca le pudieron copiar al Huevo fue esa manera tan desprejuiciada de mantener la costumbre aún fuera de la cancha y con un jean. Como para ir a Segurola y Habana y aguantar 30 segundos.

En los 2000, cuando ya pensábamos que esa absurda práctica había quedado en desuso, el Gringo Heinze revivió el rito de subirse el pantalón unos 6 ó 7 centímetros más arriba de lo normal. ¿Con qué necesidad?

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Lo que nunca pudimos entender es por qué Claudio Caniggia y Eduardo Bustos Montoya, uno en los 90’s y el otro en los 2000, además de subirse el lompa se arremangaban para dejarse el look pañal (?). Vaya uno a saber. Mientras tanto, seguimos esperando que pasen los años para reirnos de las remeras térmicas debajo de las camisetas mangas cortas.

Falcioni a Racing 1990

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Quizás los 90’s no hubiesen sido tan duros para La Academia si al comenzar la década hubiese contado con algunos de los posibles refuerzos que publicó en tapa la revista Racing. Lo de Gabriel Batistuta y el Chemo Del Solar hoy, a la distancia, suena muy descabellado. Pero ni siquiera un arquero que ya estaba por colgar los guantes, como Julio César Falcioni, terminó firmando para el cuadro de Avellaneda. Y eso que había alcanzado a decir «Quiero jugar en Racing«. Parece que se quedó caliente (?), porque unos años más tarde no lo quiso dirigir.

Giménez Pablo Junior

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Pablo Junior Giménez

Dicen que llegó a la Argentina así, con los ojos cerrados. Y lo más triste para el pueblo cervecero es que los dirigentes tampoco quisieron ver lo que estaban contratando. Su currículum decía que había hecho muchos goles en Paraguay. Suficiente para que se comieran el caramelito.

Surgido en Guaraní (2001 a 2004), integró la selección albirroja sub 23 que obtuvo la medalla plateada en los Juegos Olímpicos de Atenas y de ahí pegó el salto al fútbol brasileño, donde vistió la camiseta de Atlético Mineiro (2005) de manera casi delictiva, sin anotar goles.

Al año siguiente regresó a su país para defender los colores de Cerro Porteño (2006) y tras un semestre aceptable le surgió la posibilidad de jugar en San Lorenzo (unos años antes había sido ofrecido a River). De hecho llegó a decirse que su pase ya estaba concretado, pero nunca firmó con el Ciclón y unos días más tarde desembarcó en Quilmes junto a su compatriota Derlis Gómez, para disputar el Apertura ’06.

De movida, el atacante paraguayo anduvo bien en la pretemporada y convenció al técnico Mario Gómez, que convengamos no es muy ofensivamente pretencioso que digamos. Por eso Giménez fue titular al principio, pero luego el DT se marchó y el delantero guaraní, que convirtió 2 goles en 12 partidos, poco hizo para despegarse de aquella banda que apenas sumó 9 puntos en 19 encuentros.

Los últimos años los pasó en Cerro Porteño (2007 a 2008), Querétaro de México (2009), Guaraní (2010) y desde este año se muestra un poco más entrado en kilos en el Deportes Tolima de Colombia. Y sí, parece que cuando le ponen un plato adelante abre los ojos (y la boca) bien grandes.