Caballo que no falopa

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El verano noventoso daba para cualquier cosa, incluso para las carreras a caballito en las playas marplatenses. El Turco García, vivo desde siempre, eligió al más cuadrúpedo. El Pipa Gancedo, en cambio, prefirió montar al crédito local, experimentado en esto de correr sobre la arena.

Después de un arranque demoledor, donde el Gallego González sacó varios cuerpos de ventaja, los últimos metros fueron peleadísimos y el Gaby Amato arrasó en el sprint al ritmo del fluo, provocando que el jockey rival tirara la toalla blanca. La única blanca toalla que tiró en su vida.

Cauterucchi Leonardo

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Leonardo Pablo Cauterucchi

¿Qué cosas determinan la baldoseridad de un futbolista? La pregunta trae aparejada una compleja y no tan exacta respuesta. Pero hagamos el intento de satisfacer a los curiosos y vayamos por partes.

El apellido. Es sabido que un futbolista llamado González, Fernández, Pérez o Gómez, la tiene que descoser realmente para ganarse un lugar en el altar de los futboleros. Al haber tantos, la mayoría termina convirtiéndose en un jugador del montón. Ni fú ni fá. Por eso es fundamental un apellido raro, que provoque algo. Risa, temor, ruido, nostalgia, asombro, algo. Lo que sea, pero nunca indiferencia. Cauterucchi, en ese aspecto, roba.

Paso por Primera A. Aunque sólo haya sido relleno de plantel, con escasos minutos oficiales o apenas alguna que otra participación en un partido de verano, el paso por la máxima categoría es indispensable. Hay algunos que apenas si debutaron. Otros tuvieron más de 50 partidos, aunque generalmente menos de 100. Cauterucchi, para ser precisos, atajó 11 partidos para Olimpo de Bahía Blanca en la temporada 2007/08, siendo ya un veterano. Antes, había sido suplente en Platense (1994/95).

Haber sido promesa. Algunos desilusionan a lo grande luego de haber sido figura en las inferiores. La rompen incluso jugando en la Tercera de un equipo importante, pero luego llegan a Primera y se cagan en las patas jugando con más de 2000 personas en las tribunas. La solución, en esos casos, es bajar las pretensiones y seguir la carrera en un club chico del ascenso. Cauterucchi actuó con éxito en las divisiones menores de Boca, pero después se desinfló.

Paso por el ascenso. No es condición sine qua non pero casi todos los futbolistas experimentan en algún momento de su vida lo que es el under. Algunos bajan y se afianzan para siempre en esas categorías, zafando de la baldoseridad. Otros, con menos recorrido, sólo agregan más líneas a su post en esta página. Cauterucchi atajó un tiempo en el ascenso, pero no lo suficiente para evitar este homenaje. Vistió los buzos de Atlanta (1995/96, 6 partidos), Aldosivi (1997/98, 16 partidos) y Olimpo (2006/07).

Paso por el exterior. Siempre es de valorar (?) que un baldosero haya representado a su país en otras tierras. Y si fue para mandarse cagadas, mejor (?). Cauterucchi cumplió con la ley del futbolista errante y pasó por la aduana cuando viajó a Chile para jugar en Palestino (2000 a 2002), Universidad Católica (2003/04), Deportes Concepción (2005) y Santiago Morning (2006).

Dato de color. Un parentesco con alguien conocido, un acercamiento a la farándula, una actividad paralela a lo futbolístico, una conflicto, un particularidad física, una jugada histórica, un episodio policial. Todo suma para que un futbolista sea baldosero. Y en este caso, Cauterucchi tiene algunas perlitas.

En el año 2002, un partido entre Palestino y Ranges derivó en una pelea que terminó con Cauteruchi en una comisaría.

El asunto es que Cauteruchi se iba del campo cuando Mondría dio por finalizado el juego. «Volví a discutir con alguien, que no recuerdo, y empezó todo. Repudiable, estuve mal. Fue uno de los peores momentos de mi carrera«, agrega el cuidavallas.

En el acto, el caos: Cauteruchi boxeó a Luis Aravena, Víctor Águila llegó para defender a Aravena, Ariel Macia y Jaime Rubilar hicieron lo propio con su portero y Ángel Carreño lanzó combos a los visitantes… ¿Consecuencia? Los siete fueron detenidos por infringir la Ley de Violencia en los Estadios y debieron prestar declaración en la 10ª Comisaría.

«Nos metieron en un calabozo. Y en el calabozo del lado, estaban los de Rangers… Con Macia estábamos recalientes y puteábamos a los de Rangers hasta que un carabinero nos dijo que si seguíamos nos dejaba una semana. Por suerte nos largaron a las cuatro horas… Recuerdo todo y sí, estuve pésimo. Me castigaron con siete fechas y la directiva me multó con el 50 por ciento del sueldo«, aporta Cauteruchi.

Fuente.

Como si fuera poco, algunos años después se enfrentó a la Anguila Gutiérrez, con quien peleaba por un puesto en Olimpo. El ex de Graciela Borges lo acusó de ser el alcahuete del Presidente Ledo: «Me molestaba entrar al vestuario y verlo. Tuve que convivir con una persona que me tiraba mierda, a la que sólo le interesaba arreglar su parte y despotricar en contra de todos. Con los de más experiencia (Carrario, Fleitas, Monsalvo, entre otros) no tenía diálogo; después lo fueron conociendo los demás. Y si el presidente te dice, el informante es fulano, es porque tanta confianza no le tenía. Cauterucchi ocupó ese lugar mientras le servía. No reaccioné para que no se arme la gorda«.

Por supuesto que eso desembocó en una encuesta baldosera.

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La trayectoria de este arquero (creemos que ya retirado) nos ha dado algunas herramientas para elaborar una pequeña guía con los parámetros que utilizamos a la hora de postear a un baldosero. Guía cuyos puntos más importantes jamás respetamos a rajatabla, porque entendemos que cada caso es particular y todos los homenajes son discutibles. Pero acá sí que no tenemos dudas. Se llama Cauteruchi, muchachos. ¡Cau-te-ru-cchi!

Fiorentina 2 – Boca 0

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En aquel agosto de 1991, la generación fluo argenta parecía tomar vuelo internacional con la realización de un amistoso donde los muchachos de colitas, vinchas y calzas tendrían la posibilidad de lucirse.

Para esa cita especial que formaba parte de la transferencia múltiple pero no tanto de Batistuta, Latorre y Mohamed al Calcio, Boca viajó a Italia y ante la Fiorentina paró en la cancha a: Navarro Montoya; Soñora, Simón, Marchesini, Moya; Claudio Cabrera, Giunta, Pico; Latorre, Mohamed y Boldrini.

Tras un primer tiempo donde los argentinos (especialmente Boldrini) perdieron chances de abrir el marcador, en la segunda mitad los tanos (que ya tenían a Batistuta) marcaron a través de Carobbi y Mazinho. Ni siquiera el ingreso de Gabriel Amato le dio a los xeneizes la oportunidad de descontar.

La camisa de Lamadrid

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Cuando creemos que ya hemos visto todo en cuanto a vestimenta inclasificable, el archivo del Flaco Lamadrid (a esta altura declarado patrimonio histórico de la baldoseridad) se nos ríe en la cara y nos muestra que se puede encandilar a los lectores incluso prescindiendo del círculo cromático. La foto en blanco y negro no nos impide saber que esa camisa rockeaba. Ahora…¿qué colores tendría?

Quilmes celeste 1975

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Una extraña camiseta celeste con vivos blancos y azules salió a la luz en 1975 para vestir al equipo de Quilmes que venía de consagrarse campeón de la Primera B. A fines de ese año, la mostró ante River Plate, que todavía festejaba su título en el Metropolitano después de 18 años de sequía. En la foto de aquel encuentro amistoso que terminó 2 a 2 en Guido y Sarmiento: J.J. López, Palín González, el Pato Fillol y el Indio Gómez.

Gracias a Martín. Créditos a Mane Klasesmeier.

Banfield Nanque copia de adidas (1993)

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El innovador diseño en degradé de adidas que popularizaron Holanda y la Unión Soviética, también fue utilizado a fines de los 80’s por Vélez, Racing y Mandiyú, algunos de los equipos vestidos por la marca de las 3 tiras. Lo curioso es que la empresa Nanque, haciendo gala de su fama clonadora, hizo un diseño muy parecido para Banfield algunos años después, quizás creyendo que los futboleros no encontrarían similitud alguna con la casaca utilizada por los correntinos. Y para eso estamos nosotros, para denunciar (?) estos robos.

Ezquerra Diego

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Diego Alberto Ezquerra (el Flaco)

Ser arquero suplente no es para cualquiera, está claro. El ostracismo, las pocas ganas de sentarse a esperar una oportunidad y muchas veces el divismo hicieron que algunas figuras del arco se negaran al papel secundario, aún en grandes películas. Y si no pregúntenle a Luis Islas, que se perdió de estar en Héroes II.

Si ser segundón no es para todos, el laburo de tercer arquero, definitivamente, es para muy pocos. Podemos nombrar al Flaco Saccone y a Jeremías Gallego, dos tipos que cumplieron ese rol sin calentarse demasiado. Pero, ¿qué pasa cuando ni siquiera se puede atajar en Reserva?

El nicoleño Diego Ezquerra vivió en carne propia la frustración de ser la 4º opción en un plantel profesional, pero así y todo poder jugar un partido con la Primera. Detrás de Bossio, Noguera y Andersen en Estudiantes de La Plata, luchó durante el lejano 1997 para que lo tuvieran en cuenta, festejó cuando Noguera se fue a Rafaela, pero volvió a su relegada posición cuando se incorporó Tauber.

Su chance de agarrar fugazmente el buzo número 1 le llegó el 21 de enero de 1999, cuando debutó en la Copa Provincia de Buenos Aires y mantuvo su arco en cero en la victoria del Pincha ante Lanús por la mínima diferencia, con gol de Azconzábal. El diario Hoy dijo al día siguiente: «Ezquerra (6): No se puso nervioso pese a que debutaba. Transmitió seguridad y sobriedad«. Lo de la sobriedad, por supuesto, debe haber sido una ironía del periodista. Alcanza con ver ese buzo Olan propio de un payaso.

Nunca más volvió a tener chances concretas de pelear por la titularidad y al año siguiente empezó a rodar por otros clubes como General Paz Juniors de Córdoba (2000/01), el Fútbol San Nicolás de Patricio Hernández (2001/02), Saprissa de Costa Rica (2002/03), Deportivo Morón (2003 a 2005) y Platense (2005 a 2007). Desde hace más de 3 años integra el plantel de Morón….donde el titular es Migliardi.

Elija su DT

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Imaginemos que baja un marciano a la Tierra, le muestran esta foto y lo ponen a prueba con un: «adiviná cuál de los 3 actualmente es un director técnico impresentable«. Obviamente, el habitante de Marte eligiría al gran Cosme Julián Ubaldo Zaccanti, aún tratándose de un ayudante de campo. Pasa que el ex defensor de Racing, obnubilado por las camisas colorinches, todavía no sabía que había que vestirse de gris para ganar adeptos.