Soccer City Stadium, Johannesburgo (Sudáfrica), 2010. Selección sudafricana.
Archivo del Autor: juancastromdp
Banfield Nanque poco utilizada (2008)
A comienzos de 2008 la firma Nanque hizo lo que habitualmente hacía con Banfield cada 6 meses: presentar nuevos diseños de camiseta. Fue así como conocimos el modelo titular con rayas angostas (muy parecido al utilizado por Racing en 2007) y el alternativo tricolor, con gruesos bastones naranjas y verdes separados por delgadas líneas blancas.
Lo que no muchos recuerdan es que por aquellos días el Taladro presentó otra casaca, que nunca llegó a usarse apenas llegó a usarse oficialmente en un partido ante Arsenal. Blanca, con dos bandas verdes que cruzaban el pecho en diagonal, fue mostrada con más frecuencia por la Reserva y también por Cristian Lucchetti, a modo de buzo de arquero.
Fuera de stock: los accesorios noventosos
Fernando Gamboa, Antonio Mohamed, Gabriel Amato y Ariel Boldrini fueron, allá por comienzos de los 90’s, las caras visibles de una revolución estética que a fuerza de fluo y desparpajo (?) impuso un modelo de vida que tuvo su climax con la Banda del gol y el toque, aquel equipo argentino que hizo sapo en el Preolímpico de Asunción. Eso sí, los jugadores tardaban media hora en arreglarse para salir a la cancha.
Si bien varios años antes el Loco Gatti e incluso el siempre sobrio Pato Fillol se habían mostrado con vinchas en partidos y entrenamientos, el uso de esta clase de accesorios no había calado hondo hasta la aparición de los cuatro jinetes del apocalipsis noventoso. Primero surgieron tímidamente las calzas (materia de un futuro post) y luego fueron floreciendo, así como quien no quiere la cosa, otros complementos como pulseras, pañuelos, colitas y vinchas. Y para evitar la discreción, en su gran mayoría de colores fosforescentes. La masculinidad, al palo en duda.
La excusa de la vincha, en un principio, fue la de «la uso para que el pelo no me moleste mientras juego«. La de la colita, muy similar, aunque nunca se entendió por qué carajo Diego Latorre se subió a esa movida cuando claramente tenía el cabello corto.
Lo de los pañuelos en las muñecas no prendió tanto, aunque tuvo como un fiel exponente al Manteca Martínez, que inclusive se aferró a esa tendencia cuando todas las demás estaban muriendo. Y tampoco podemos obviar el recuerdo de los dos relojes en la misma muñeca, para utilización pura y exclusivamente fuera del campo de juego.
Es difícil marcar la fecha exacta de la desaparición de aquella moda de los jóvenes 90’s, sobre todo porque fue desinflándose de manera gradual, pero está claro que la llegada del régimen de Daniel Passarella a la Selección luego del Mundial ’94, le puso la tapa al cajón y no hubo ni siquiera tiempo de despedirse.
Hace poco la ola de los accesorios pareció revivir con las vinchas sponsoreadas y los rodetes, pero ya sabemos que es sólo un espejismo. Gamboa y Mohamed ahora son entrenadores, Amato se dedica al showbol y Boldrini….¿alguien sabe qué fue de la vida de Boldrini?
Cortés Mosquera Octavio
Octavio Cortés Mosquera
Todo un personaje proveniente de Colombia, que comenzó a ganarse un lugar en este sitio allá por el 2004, cuando hizo una clínica en el CAEF (Centro de Asistencia y Entrenamiento al Futbolista) de Buenos Aires y desde allí planeo una carrera en nuestro país.
Marcador de punta por izquierda, aunque también volante (¡y en su ficha figura como delantero!), recaló en San Telmo (2005/06) y allí compartió un plantel de Primera B con Mariano Curieses, Facundo Diz y Rafael Viotti, entre otros. Sin oportunidades, marchó en busca de un lugar mejor.
Así fue como llegó a Salta para disputar el Argentino B con Gimnasia y Tiro, pero al enterarse que ya se habían retirado todos los integrantes del tren fantasma, supo enseguida que su función sería la de asustar a los rivales. Poco pudo hacer, porque no le dieron muchos minutos en la cancha y apenas si colaboró con un gol para clasificar al Albo a la etapa final del torneo, donde se cruzaría con Gimnasia de Mendoza. Y en esa instancia, recordó aquello de amedrentar a los rivales y sacó sus mejores armas…cuando el equipo ya estaba eliminado.
Casi se arma
A los 45 minutos del segundo tiempo, llamó la atención que los simpatizantes ubicados en la platea baja local se prendieron de la tela para insultar a los jugadores de Gimnasia y Tiro cuando el marcador ya indicaba el triunfo albinegro. El colaborador del plantel, Javier Fiochetti, estuvo conteniendo al público para que no se desatara ningún otro tipo de agresión. Al preguntarle, Fiochetti comentó que el jugador del equipo salteño, el colombiano Octavio Cortés Mosquera, fue quien provocó a la gente haciendo señas obscenas.
Después volvió a entrenar en el CAEF y hasta se ofreció para volver a Gimnasia y Tiro, ya que su pase pertenecía a un dirigente salteño. Y tanto insistió con Tiro que lo mandaron a Tiro Federal de Morteros, Córdoba. Otra vez en el Argentino B, otra vez suplente, otra vez sin posibilidades de tocar la pelota. Fue entonces cuando se cansó del ostracismo y volvió a su tierra para jugar poco y nada en el Palmira (2009) y Boyacá Chicó (2009/10). ¿Deprimirse? Ni a palos. Mientras le saca brillo a su nueva profesión, la de modelo.
Corriendo la coneja
Looney Tunes y todas sus copias le hicieron mucho daño a la historia de la humanidad. En algún momento la gente se creyó copada por usar dibujos animados en la ropa. Y de esa moda no zafó casi nadie, mucho menos Carlos Alfaro Moreno, quien no tuvo vergüenza en recibir la visita de periodistas con una remera estampada con conejos de dudosa originalidad. Si al menos hubiera estado Lola Bunny, la novia de Bugs Bunny, al menos nos hubiera calentado (?). Pero ni siquiera.
(Créditos a a_guschmer)
Listorti Cristian
Cristian Listorti
Pobre flaco. El apellido lo debe haber condenado, desde niño, a responder si el jugo le había gustado o si tenía encima el celular. Un poco más grande, tal vez, tuvo que sonreir fastidiosamente cada vez que alguien le consultaba si sabía bailar como Chayanne. Y por estos días, se debe tener que contener para no agarrarse a piñas cada vez que alguien que se cree gracioso le pregunta si conoce El Calafate. Uooo.
No sería extraño, entonces, que Cristian Listorti haya abandonado el fútbol tempranamente por sentirse abrumado por las preguntas idiotas y las comparaciones con José María. Aunque no estamos seguro de todo eso, porque rápidamente encontró su lugar en otro deporte. Pero mejor leamos su versión, publicada en el sitio desdeabajorugby.com.ar:
Contanos cuál es tu relación con el fútbol…
Empecé jugando en Banfield a los 9 años en las infantiles del club, jugué en todas las categorías hasta 4º división donde quedo libre y me voy a jugar a Arsenal. En Arsenal estuve sin jugar 6 meses hasta que me ponen en el banco contra Argentinos Jrs entro y hago un gol.
En la fecha siguiente voy de titular contra Chacarita ganamos 3 a 2 hice dos goles, en la semana jugamos contra la reserva un partido de practica le ganamos 5 a 0 hice tres goles y me subieron a reserva.
¿Y entonces?
Jugué en reserva contra Boca, Vélez y Lanus, hice pretemporada con reserva y primera, Burruchaga me llevó a jugar tres partidos amistosos con la primera contra Estudiantes, Gimnasia de la Plata y Olimpo.Llegó el mes de Julio y no firme contrato, tuve un bajón anímico y no quise jugar más al fútbol. Estuve más de 6 meses sin jugar y había empezado a trabajar.
Un sábado me llaman a mi casa y era de un club de Gral. Villegas, Pcia. de Buenos Aires, para saber si quería jugar en la liga de esa ciudad, les expliqué que no jugaba hace unos meses pero como tenían referencias mías quisieron que vaya igual, jugué dos años siendo goleador los dos años.
¿Cómo terminás jugando al rugby y en Glew?
Cuando termina el campeonato le dije Nico Carcano que quería seguir entrenando para no perder estado físico y fui a entrenar con el un martes pero como había llovido demasiado hicimos papi-fútbol en la sede del club.
El jueves los chicos entrenaban para jugar el seven y Miguel, el entrenador en ese momento, me puso a jugar… Cuando termina la práctica nombra a los chicos que iban a DAOM a jugar el seven y me nombra.
¿Y cual fue tu reacción?
De Asombro, porque era el segundo entrenamiento y no tenia idea de como jugar, nunca había tocado una pelota de rugby. Vamos a jugar a DAOM y Miguel me pone de titular para el seven.
Contanos que diferencias encontraste después de tantos años de fútbol entre los dos deportes…
A diferencia del fútbol, en el rugby encontré muchos amigos, el respeto, el compañerismo, la solidaridad con tu amigo que se mata dentro de la cancha con vos, pero sobre todo la amistad que tengo con todos los chicos es lo que más rescato.¿Cuáles fueron tus sensaciones cuando jugaste tu primer partido de rugby de XV?
Fue muy raro porque no tenia idea de como pararme en la cancha, fue todo muy rápido, no lo llegué a disfrutar porque estaba muy pendiente escuchando a mis compañeros de como pararme en la cancha y lo que tenía que hacer. De ese partido me lleve un par de golpes y por no hacer caso y no agacharme para agarrar al contrario me lleve un labio cortado jajaja.
En la actualidad, Listorti es back en Glew, referí oficial y delegado del club en la URBA. Nada mal para alguien que hace unos años jugó algunos amistosos en el Arsenal de Burruchaga. Y sí, es mágico.
(Gracias Cazador)
Constantino Silvio
Silvio Alberto Constantino
Segundo marcador central, Silvio Constantino (en algunos medios figuraba como Costantino) logró lo que muchos quieren y no pueden: llegar, trascender. Al menos por un rato.
Asomó su cabeza en la Primera del Independiente campeón, allá por 1989, y disputó 8 partidos hasta agosto de 1990, cuando abruptamente cortó su trayectoria en Primera División. Su último encuentro para el Rojo fue como titular, en el empate 1 a 1 ante Racing, con goles de Martín Félix Ubaldi y Perico Pérez. ¿Y nada más? Un poco, pero no mucho.
Por inercia, siguió perteneciendo al mundo del fútbol pero ya sin herramientas para recuperar protagonismo. En su ciudad natal, Rosario, actuó para Argentino, con el que disputó la temporada 1991/92 de Primera B. También en su tierra se dedicó a la dirección técnica y actualmente tiene a su cargo la Novena División de Newell’s en la Liga Rosarina.
Gómez Pablo
Pablo Antonio Gómez
Llamarse Pablo Gómez lo obligaba a tener que romperla para despertar mínimamente la atención de hinchas y periodistas. Y aún así, la simpleza de su nombre hubiera minimizado su labor. Porque, ya sabemos, para triunfar en el fútbol se necesita un apellido con fuerza, que pegue, o al menos que inspire algo en los relatores.
Nacido en la localidad bonaerense de Ranchos, el 20 de abril de 1968, apareció en el mediocampo de Gimnasia y Esgrima La Plata en 1989 y apenas si pudo disputar 14 encuentros con la camiseta del Lobo, donde dejó de jugar oficialmente al año siguiente. En su experiencia en Primera División, compartió momentos con Sergio Dopazo, Daniel Guadalupe Pighín, Guillermo Guendulain y Fernando Marro, entre otros.
Conocer qué hizo con su carrera después de su paso por el Tripero es tan difícil como agarrar la guía telefónica, marcar al alzar cualquier Pablo Gómez y en el primer intento dar con el protagonista de esta historia. Sabemos, con suerte, que anduvo por Defensores de Cambaceres (antes de que el hit de Elvis Crespo trepara al 3º puesto de El Aguante ) y que añadió 22 encuentros sin goles en la temporada 1996/97 de la Primera C. Pero no mucho más.
Hoy un Pablo Gómez representa al Chirola Romero. Y también otro Pablo Gómez atiende un locutorio acá a la vuelta. Esto tendría que ser como Elige tu propia aventura: Si decides pedir cabina, pasa a la página 22 (?).









