Fuera de stock: camisetas duraderas

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Cambiar de camiseta al menos una vez por temporada. Lo que en un principio parecía exclusividad de los equipos híper marketineros o bien de los clubes con problemas para mantener un sponsor, se convirtió de la noche a la mañana en algo habitual para cualquier institución. La proliferación de sitios dedicados a la indumentaria deportiva nos hace ver, día tras día, que las marcas presentan diseños nuevos todo el tiempo, a cada rato. Y ya no sólo sucede con el Real Madrid y el Inter. Pasa hasta con el cuadro más chico de la Primera D. Pero, ¿desde cuándo ocurre ésto?

Si bien en los 80’s la industria del fútbol hizo foco en las camisetas, fue recién en los 90’s cuando se le empezó a prestar verdadera atención. Los Mundiales y las Eurocopas se transformaron en pasarelas de lo que vendría. Así fue como, después de USA ’94, vimos a la mayoría de los clubes patrocinados por adidas luciendo los mismos templates que habían usado las selecciones. Lo mismo sucedió desde Inglaterra ’96 hasta Francia ’98. Y así sucesivamente, en ciclos de dos años.

Hoy las marcas parecieran respetar esa vida útil de un par de años para las camisetas de los combinados nacionales, aunque en los últimos tiempos el margen se ha achicado para el caso de los clubes: se cambia religiosamente de diseño al menos una vez al año. Y lo que es peor, a veces una vez por semestre.

Sin hacer de esto un juicio de valor sobre cómo debería moverse el mercado de la indumentaria, repasamos con algunos ejemplos los aislados casos de casacas que, durante la la década del ’90, resistieron estoicamente durante más de dos años, al punto de generar entre algunos hinchas la pregunta más impensada: «¿Cuándo mierda vamos a cambiar de camiseta?«.

 

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Tigre Le Coq Sportif (1997 a 2002)

Para El Matador, el subcampeonato en Primera División ni siquiera era un sueño. Estrenó esa casaca en 1997 y la mantuvo, con distintos anunciantes como Banco Provincia, Bianchi Deportes, Cebra y Aberturas Miguel Molina, hasta 2002, cuando dejó de usar Le Coq Sportif, que por lo visto jamás se vio interesado en entregar una pilcha nueva.

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Rosario Central Le Coq Sportif (1995 a 1998)

Evidentemente, a la marca del gallito no le gustaba mucho eso de variar en los diseños. Se estrenó bien ganador en 1995, con la obtención de la Conmebol, y permaneció hasta 1998, con cambio de escudo y hasta con un parche muy feo de Cable Hogar. En el medio, el Canalla tuvo otro modelo que no debutó oficialmente.

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Estudiantes Olan (1994 a 1998)

Nació con el Pincha en el Nacional B, ascendió a la máxima categoría y allí se mantuvo hasta mediados de 1998, cuando Olan se dignó a cambiar el modelo a través de una encuesta entre los jugadores, que terminó con aquel diseño de bastones irregulares que de lejos era muy parecido al anterior. Por momentos, aburría ver a Estudiantes siempre con la misma casaca. Los tradicionalistas, contentos, ya que era simple y respetaba la historia.

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River Plate adidas (1996 a 1998)

Fue puesta a la venta antes del día de su estreno, el 16 de noviembre de 1996, cuando River enfrentó a la Juventus de Italia, en Tokio, por la Copa Intercontinental. Estuvo vigencia hasta el último partido de 1998, incluso cuando ese logo de adidas había quedado en desuso. Todo un mérito tratándose de un equipo ganador que pudo haber sido aprovechado por la marca para sacar más modelos al mercado.

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Quilmes adidas (1997 a 1999)

El Cervecero se rehusa bastante al paso del tiempo. En el caso de la casaca del bolsillito, la bancó lo más que pudo. Ya en los últimos años de contrato, incluso, llegó a usar con el logo nuevo de adidas pero debió abandonarla en 1999, con el arribo de su reemplazante, envión.

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Boca Juniors Olan (1993 a 1996)

El primer modelo de Olan para Boca duró desde mediados de 1993 hasta septiembre de 1995, cuando el Diego volvió oficialmente a vestir la azul y oro, en un partido ante Colón. Después tuvo un regreso, aunque con otra publicidad, en el verano de 1996.

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Huracán adidas (1996 a 1998)

Si bien tuvo distintas publicidades (o no tuvo) e incluso llegó a lucir la leyenda «Huracán es de Primera», la camiseta que adidas presentó para el Globito en 1996 se mantuvo hasta finales de 1998, justo cuando fue reemplazada por Envión y se fue al Nacional B.

La mitología rioplatense

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Cuenta la historia que, antes de refundar futbolísticamente a la Roma, Abel Rómulo y Daniel Remo la pasaron mal. Desprotegidos y a la buena de Dios en una precaria canasta Ferrari, fueron encontrados de casualidad por una Loba que les dio de mamar hasta verlos bien creciditos.

Pese a contar con grandes similitudes, como el pésimo gusto a la hora de vestir, luego de conquistar el territorio los hermanos se distanciaron. Uno terminó muriendo en las tempestades de La Bombonera. El otro, en las del Monumental. Y bue, son los riesgos de no tomar leche de vaca.

Juan Fernández al Manchester United 2002

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«Sólo falta que el Manchester envíe los precontratos para Estudiantes y el jugador«, decía en febrero de 2002 Gustavo Crnko, el representante de Juan Fernández. La idea, por aquel entonces, era que el futbolista viajase a Inglaterra en junio de ese mismo año por una cifra no grandiosa pero si bastante interesante para las arcas de Estudiantes de La Plata: 3.500.000 de dólares, más el 15% sobre una futura venta y un amistoso en Old Trafford.

Para colmo, el vicepresidente pincha, Julio Alegre, se agrandaba: «dejamos de negociar como pobres. Ya no vamos agachados y de rodillas. Ellos querían pagar 3.200.000 y nosotros pretendíamos 3.500.000. Y como nos plantamos se arregló en esa cifra«. Bueeeeeeena (?).

Lo cierto es que los días siguieron pasando y la posibilidad de Fernández pasara a la Premier League se fue diluyendo, hasta desaparecer. Ese mismo año terminó firmando con el Borussia Dortmund, no sin antes sufrir una crisis nerviosa por tantas idas y vueltas.

San Lorenzo roja Luanvi 1999

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San Lorenzo, se sabe, lo ha probado todo en cuanto a camisetas alternativas: blanca, blanca con vivos azulgranas, blanca con una franja azul, gris, negra con una manga amarilla, azul con vivos rojos, el modelo arlequín y muchos más. Que haya tenido una casaca roja es, dentro de todo, algo normal para la institución, aunque no deja de ser material para esta sección.

En 1999, la empresa Luanvi diseñó 2 modelos para que El Ciclón utilizara en la Copa Mercosur. El primero, azul con vivos rojos, fue estrenado el 29 de julio de ese año, en la derrota 1 a 0 ante la Universidad Católica, en Chile.

El segundo, rojo con vivos azules, salió a la luz el 4 de agosto, en la victoria 1 a 0 ante Boca, con gol del Chupa López. Pero a pesar de que esa camiseta no es muy recordada, no fue la última vez que se usó. Por el mismo torneo continental, el conjunto de Boedo la vistió para golear a la Católica en Buenos Aires . Después, Luanvi se iría por problemas económicos y retornaría la marca casera, San Lorenzo.

Malvístase en 5 pasos

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¿Cómo lograr que algo tan básico como un jean y una remera blanca se convierta en Malvestitti? A tomar nota: en primer lugar, la remera debe ser manga larga, lo más parecido a una camiseta de viejo. Segundo, tiene que ir adentro de un jean con el tiro bien alto, casi a la altura del ombligo. Tercero, el cinto debe ser bien evidente. Cuarto, se debe acompañar con otros accesorios, como reloj, cadenita y gorra. En lo posible, todo eso junto. Quinto y último, la pose debe ser bien maraca. Para que no queden dudas.

Fuera de stock: los fotógrafos dentro de la cancha

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«¿Qué sería del fútbol sin el hincha fotógrafo? El fotógrafo es todo en la vida«, diría Enrique Santos Discépolo si fuera posteador de En Una Baldosa (?). Las viejas imágenes de los partidos, para este sitio y para la mayoría de los medios que nos nutrieron como lectores años ha, fueron la esencia misma. ¿Cuántas veces creímos haber vivido una jugada sólo por haber visto una secuencia de la revista El Gráfico? Muchas. Eso ya no sucede, claro, porque en las publicaciones deportivas hoy prefieren ocupar el espacio con una publicidad o, en el mejor de los casos, con un texto mal redactado.

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En su afán por lograr tomas cercanas y con ángulos exclusivos, los reporteros gráficos de comienzos del siglo XX se plantaban dentro del terreno de juego, dejando de lado el protocolo, para gatillar y obtener de esa manera el testimonio de un gol o una atajada imposible.

Con el tiempo, los fotógrafos fueron ubicados detrás de los carteles publicitarios, medida que durante años no impidió que se metieran a la cancha para retratar el momento del festejo. El espíritu, siempre, fue el de acercar al lector a los protagonistas.

Luego, la evolución tecnológica, el reglamento, la formalidad de la FIFA y el sentido común, estancaron a los trabajadores bien alejados de la línea de cal e impedidos de pisar el césped.

Dicen los que saben que aquella costumbre empezó a desmoronarse cuando Lalo Maradona jugó para el Nápoli y el desmadre fue tal (?) que hasta camarógrafos y simpatizantes quisieron entrar a la cancha en plena disputa del partido. Ese día, los fotógrafos empezaron a pagar los platos rotos.

Nicosia Guillermo

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Guillermo Fabián Nicosia

Segundo marcador central que salió a la luz con aquel equipo de juveniles que presentó River Plate en 1983 a raíz de una huelga de profesionales. No tuvo, con los años, la misma suerte que Gorosito, Dalla Líbera y De Vicente, pero al menos hizo lo suyo.

Hasta 1984 disputó 8 partidos con la banda roja cruzándole el pecho. Después fue de acá para allá tratando de ganarse el mango e intentando, al mismo tiempo, ubicarse en los primeros planos.

En 1985 pasó a préstamo al Tigre que un año después terminó clasificando al Nuevo Nacional B. De regreso en el Millonario, fue dejado en libertad de acción y empezó un derrotero que incluyó pasos por el fútbol griego, japonés, mexicano y estadounidense.

En nuestro país, además, vistió la camiseta de Colón de Santa Fe (1988) y retonó a la A cuando pasó a las filas de Vélez Sársfield (1989 a 1991), con el que sólo disputó 6 encuentros. Sus últimas señales de vida como jugador las dio en Almirante Brown de Arrecifes (1996/97) en el Nacional B y más tarde fue director técnico de Luján.