Chaco For Ever error de utilería 1989

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En la temporada 1988/89 del Nacional B, el partido decisivo entre el escolta Chaco For Ever y el puntero del campeonato Lanús dejó en claro un par de cosas.

Primero, que en la cancha no entraba un alfiler dado que en juego había nada más y nada menos que un pasaje a la A. Y segundo, que Daniel Adolfo Sperandío, el Gringo, tenía una camiseta distinta a la de sus compañeros con el logo de Nanque mucho más chico que los brutos cartelones que lucía el resto del equipo.

Chaco ganó y pasó a Lanús en la tabla, ascendió, postergó al Grana y ya que estaba (?) dejó en offside a su utilería.

Alarcón Miguel

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Miguel Alejandro Alarcón (El Toba)

Allá por marzo de 1993 y con 21 años recién cumplidos, un micrófono pasó cerca de Miguel Alarcón y el Toba vio la oportunidad de presentarse en sociedad: «…para mi es un orgullo ser jugador profesional de Boca. Ahora espero llegar a la Primera, lo que sería una alegría tremenda, no sólo para mí sino para mis viejos. Debo seguir trabajando para conseguir ese objetivo y cumplir el sueño de salir campeón con Boca…«. Declaración bastante casetera (?) pero también entendible a días de haber firmado su primer contrato profesional.

Mediocampista central de marca y despliegue, algo de buena técnica y siempre dispuesto al roce, nuestro homenajeado había llegado a la meta tras recorrer las inferiores desde la Novena. Un dato que tal vez el Toba guardó bajo siete llaves es que a esa categoría había llegado desde las infantiles de River Plate. Pero es un detalle (?) nomás.

Pasó abril, los halcones y palomas se llevaron puesto al Maestro Tabárez y asumió Potente como técnico interino. En este contexto se dio el debut oficial de Alarcón. Fue el 16 de mayo de 1993 en cancha de Independiente, por la fecha 15 del Clausura. Correteó apenas 1 minuto al ingresar por Manteca Martínez para reforzar la trinchera ya que el partido estaba 1 a 1 y Boca aguantaba con nueve jugadores los ponchazos del Rojo.

Tras aproximadamente un año y medio de oscuridad total, una buena tarde de octubre del ’94, Menotti lo mandó a la cancha en reemplazo de Silvio Rudman. Fueron 15 minutos apenas, pero los objetivos los mismos de siempre. Aguantar las embestidas rivales, en este caso, las de un Talleres que iban por el empate. Finalmente fue victoria 3 a 2 en la Bombonera por el Apertura y si bien Alarcón dio una mano grande en esos minutos finales, pasó casi desapercibido. Es que los flashes se los llevó merecidamente Emiliano Romay tras su doblete de goles.

Y hasta acá llegamos. A la temporada siguiente pasó a Tristán Suárez dejando amigos de la vida como el Ñato Arata, cientos de entrenamientos y dos partidos oficiales. O 16 minutos si nos ponemos rigurosos.

(Publicado casi (?) en simultáneo con Imborrable Boca)

Fuera de stock: las definiciones por penales de la 1988/89

En tren de una mejora en los espectáculos deportivos, la AFA sacó un conejo de la galera para la temporada 1988/89 y metió mano a fondo en el torneo de Primera División. ¿Cómo? Muy simple. Con el caramelito (?) de que los partidos que terminaran empatados, pasarían a definirse por penales, poniendo en disputa un punto extra para el ganador.

Con más contreras que adeptos desde el vamos, a una semana del comienzo del campeonato todavía no estaba bien definido cómo iba a implementarse el sistema en la práctica, cosa que provocó la veloz organización de un amistoso para el domingo 4 de septiembre de 1988. La prueba piloto entre Boca e Independiente, en la Bombonera, por suerte (?) terminó 1 a 1 con goles de Latorre y Ubaldi y se llegó al momento tan esperado por todos: la definición por penales. Pero el desconcierto copó la escena.

El bochorno de la prueba piloto

Desde que terminó el partido hasta que Walter Perazzo pateó el primer penal de la serie pasaron 9 minutos. Si a eso le sumamos que hasta el último penal, el número 18 pateado y convertido por Bochini, pasaron 24 minutos, el chiste duró algo más de media hora. Un bodrio mayúsculo con poca emoción, justamente todo lo contrario a lo que se buscaba. Hasta hubo hinchas de ambos equipos que comenzaron la retirada en medio de la tanda de penales. ¿Qué fue concretamente lo que ayudó muchísimo a hacer la definición un homenaje al aburrimiento? Lo que hasta ese momento pretendía la AFA: que cada equipo pateara su tanda de penales con una pelota distinta y en arcos diferentes.

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Arata Julio

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Julio César Arata (el Ñato)

Calculamos que el 99% de los hinchas de Boca se acordaron y se acuerdan merecidamente de la mamá de Habegger. Y ni hace falta aclarar los motivos. Pero hay una minoría, muy chiquita, que tal vez piense distinto. Y nos referimos en particular a Julio César Arata, más algunos amigos y familiares seguramente.

¿Por qué decimos esto? Porque el Ñato, delantero de punta, de 179 centímetros y buena velocidad, vio cumplido su sueño el 1 de agosto de 1993, gracias al ojo clínico del Profesor. Boca empataba 0 a 0 con Argentinos en cancha de Vélez por la Copa Centenario y a los 15 del segundo tiempo, el técnico pateó el tablero sacando a la Rata Rodríguez y poniendo a nuestro homenajeado. La idea habrá sido ganar algo de peso ofensivo. Pero ni bien el Ñato entró y se acomodó en el campo de juego, el Bicho metió una contra, Lauría Calvo marcó el único gol del partido y Arata tuvo que mover del medio para tocar su primera pelota. La derrota 0-1, en un partido único de Ronda de Perdedores, signifcó desde ya la eliminación de Boca y el final de un ciclo. Ah, y dicho sea de paso, el final de Arata con la azul y oro.

Tras esa única media hora en la cancha, lejísimos habían quedado sus sueños blanqueados a principios del ’93: «…espero poder mostrarme en Reserva y andar bien, que pueda seguir metiendo goles. Y si algún día se da la oportunidad de jugar en Primera, rendir al máximo para el bien de Boca…«.

A años luz había dejado su llegada a la Novena procedente de Belgrano de General Arenales. Y con 21 pirulos sabía que la escoba que pedirían Alegre y Heller, más la lista de refuerzos que acercarían los empresarios de moda, lo dejaban parado en la cornisa.

Aguantó un año más en el club, desde ya sin rodaje de ningún tipo, y para la temporada 1994/95 se marchó a Douglas Haig, el famoso Milan de Pergamino.

(Publicado casi (?) en simultáneo con Imborrable Boca)

Fuera de stock: las Liguillas Pre-Libertadores de América

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A mediados de la década del ochenta, la organización de los campeonatos argentinos pegó un volantazo y, como siempre, para mejor (?). Por eso se desecharon los Nacionales y vieron la luz las Liguillas Pre-Libertadores de América. Aquellos viejos y queridos mini torneos que duraron siete temporadas, variaron constantemente de cantidad  de equipos participantes y formas de competición, pero siempre tuvieron un mismo objetivo: lu lucha encarnizada entre los mejores equipos ubicados en la tabla para meter a uno por la ventana en la Copa Libertadores.

Que la mayoría de los hinchas nunca tuviera muy claro el nombre exácto es un detalle menor. Porque aunque oficialmente fue mutando entre Liguilla Pre-Libertadores, Torneo Clasificación y hasta Octogonal, en los colegios, bares y demás lugares de discusión fue, es y será la Liguilla. Así nomás, a secas.

Y estas Liguillas no sólo regalaron momentos bizarros al fútbol criollo sino que fueron el sostén de ilusión para que miles de hinchas de Boca, Racing, San Lorenzo y hasta Platense, vean hecho realidad el sueño de una vuelta olímpica. Y si hablamos de vuelta olímpica es porque efectivamente, las hubo, sobre todo en sus primeras ediciones, cuando las tribunas reventaban de gente y hasta los equipos intentaban chapear gritando «dale campeón…«.

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Tomaszewski a Talleres 1982

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Imaginamos las noches de insomnio y preocupación que deben haber vivido César Mendoza y Guibaudo, los arqueros de Talleres de Córdoba, a comienzos de 1982. ¿Por qué?

Porque la dirigencia Tallarín y en plan de ponerle la frutilla a esa especie de dream team armado para el técnico Ángel Labruna, recibió una propuesta (?) y casi abrochó la llegada del guardameta polaco Jan Tomaszewski. El uno, ya con 34 años y experiencia de selección, se encontraba en el Hércules de España y hasta tenía definido el hotel Grillón como lugar de residencia.

Finalmente llegó la convocatoria del arquero para el Mundial de España, el humo se disipó y todo terminó como correspondía. O sea, con Tomaszewski atajando en el LKS Lodz de su país natal.

Alvarado 1 – Selección Juvenil 4

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A mediados de enero de 1991 el comienzo del ciclo del Maestro Tabárez en Boca se robó casi todos los flashes. Pero en silencio y de cara al Sudamericano de Venezuela que se venía encima y otorgaba plazas para el Mundial, la era de Mostaza Merlo en la Selección Juvenil Argentina puso primera.

Así fue como en el medio de tanto Torneo de Verano, se organizó el esperado debut en el estadio mundialista de Mar del Plata. Y se eligió para la ocasión a Alvarado, equipo local y participante del Torneo del Interior que obviamente ayudó y mucho a que por lo menos 4.000 personas estuvieran presentes.

Tras un gol inesperado de Alvarado, el Juvenil corrió de atrás, redobló esfuerzos y recién en el segundo tiempo consumó una cómoda goleada por 4-1. La actuación terminó siendo buena, en especial la de cuatro jóvenes promesas: Esnaider, Molina, Pescadito Paz y Delgado.

Cuando se le consultó a Merlo si estaba conforme pese a ir abajo en el marcador un buen rato, Mostaza puso su mejor voz (?) y tiró: “…cómo no voy a estar conforme. Era el primer partido con público y respondieron muy bien, superaron los nervios lógicos de todo debut. Yo siempre les digo a los pibes que no tenemos que buscar espejos, hay que encontrar nuestro propio estilo, tratando de ser protagonistas. Soy conciente de que de la mitad para atrás hace falta mucho trabajo, mientras que arriba estamos mejor. ¿Si preocupa la lesión de Pochettino? Por supuesto, es una valor importante…”.

Aquí en la foto vemos a Esnaider ganándole al arquero Rago tras un centro de Schurrer y empatando transitoriamente el partido.

Cacchione Ricardo

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Ricardo Roberto Cacchione 

En los primeros días de 1991 estalló la Guerra del Golfo. El conflico frenó el proceso de paz entre Israel y Palestina y tuvo como excusa la invasión de Kuwait por parte de Irak. Los Estados Unidos organizaron rápidamente una coalición internacional para responder a los ataques, uno de los cuales fue una escalofriante lluvia de misiles tierra-aire sobre el territorio israelí que dejó al mundo boquiabierto. Ah, Ricardo Roberto Cacchione, clase 58, dijo basta, armó los bolsos y se volvió a la Argentina.

“Me asustaron los atentados de los palestinos…”, declaró escuetamente nuestro homenajeado, que se debe haber despedido a los pedos, dándole un fuerte abrazo a Claudio Dykstra y dejando al Hapoel Beer Sheva de Israel con un delantero menos. Nada que no se pueda solucionar.

Antes de esa experiencia de vida, se dio el gusto de jugar 3 partidos en la máxima categoría del fútbol argentino. Fue en la temporada 1985/86 defendiendo los colores de Huracán. Su debut fue con derrota 3 a 0 ante Racing de Córdoba, el 11 de agosto de 1985, en Nueva Italia. Luego añadió veintipico de minutos, siete días más tarde, en la derrota 1 a 0 con Ñuls en Parque Patricios. Por último, agregó un segundo tiempo completito, una semana después, en un nuevo traspié, esta vez 2 a 0 con Vélez, en Liniers. Parejito.

Ese campeonato terminó mal a raíz del primero de los descensos del Globo. Pero semejante frustración deportiva tuvo como compensación el haber compartido vestuarios con tipos de fierro como?Torino, compañeros jodones que mandaban cualquier verdura como Eduardo Papa y gente que….. ehhh, bueno, un arquero de trayectoria como Carlitos Gay.

En sus comienzos se hizo un nombre luchándola en el ascenso con Deportivo Morón (1982) y All Boys (1983). Luego de que el tren le pasara sin siquiera amagar a parar, tuvo un toque y me voy en una especie de tour sudamericano que incluyó al Audaz Octubrino de Ecuador (1987) y al Cristal Caldas de Colombia (1988), lugar al que recaló junto a compatriotas como Alberto Hirschfeld y Nicolás Horacio Cuellos. Pero el último puesto debe haber sido una bisagra para tomar una decisión. Se volvió a la Argentina y vistió los colores de Douglas Haig de Pergamino (1988/89).

Tras ver la guerra en primera fila ni se debe haber mosqueado en seguir visitando las canchas del conurbano bonaerense con la camiseta de Talleres de Remedios de Escalada (1991/92).

Para el final no estaría de más preguntarnos si soldado que huyó sirvió para otra guerra. Pero eso mejor lo debería responder la gente de Penacho Azul, team del Torneo Máster de la Asociación de Fútbol Amateur. Por lo pronto, podemos repasar un poco las estadísticas finales del campeonato senior.