
Ricardo Roberto Cacchione
En los primeros días de 1991 estalló la Guerra del Golfo. El conflico frenó el proceso de paz entre Israel y Palestina y tuvo como excusa la invasión de Kuwait por parte de Irak. Los Estados Unidos organizaron rápidamente una coalición internacional para responder a los ataques, uno de los cuales fue una escalofriante lluvia de misiles tierra-aire sobre el territorio israelí que dejó al mundo boquiabierto. Ah, Ricardo Roberto Cacchione, clase 58, dijo basta, armó los bolsos y se volvió a la Argentina.
“Me asustaron los atentados de los palestinos…”, declaró escuetamente nuestro homenajeado, que se debe haber despedido a los pedos, dándole un fuerte abrazo a Claudio Dykstra y dejando al Hapoel Beer Sheva de Israel con un delantero menos. Nada que no se pueda solucionar.
Antes de esa experiencia de vida, se dio el gusto de jugar 3 partidos en la máxima categoría del fútbol argentino. Fue en la temporada 1985/86 defendiendo los colores de Huracán. Su debut fue con derrota 3 a 0 ante Racing de Córdoba, el 11 de agosto de 1985, en Nueva Italia. Luego añadió veintipico de minutos, siete días más tarde, en la derrota 1 a 0 con Ñuls en Parque Patricios. Por último, agregó un segundo tiempo completito, una semana después, en un nuevo traspié, esta vez 2 a 0 con Vélez, en Liniers. Parejito.
Ese campeonato terminó mal a raíz del primero de los descensos del Globo. Pero semejante frustración deportiva tuvo como compensación el haber compartido vestuarios con tipos de fierro como?Torino, compañeros jodones que mandaban cualquier verdura como Eduardo Papa y gente que….. ehhh, bueno, un arquero de trayectoria como Carlitos Gay.
En sus comienzos se hizo un nombre luchándola en el ascenso con Deportivo Morón (1982) y All Boys (1983). Luego de que el tren le pasara sin siquiera amagar a parar, tuvo un toque y me voy en una especie de tour sudamericano que incluyó al Audaz Octubrino de Ecuador (1987) y al Cristal Caldas de Colombia (1988), lugar al que recaló junto a compatriotas como Alberto Hirschfeld y Nicolás Horacio Cuellos. Pero el último puesto debe haber sido una bisagra para tomar una decisión. Se volvió a la Argentina y vistió los colores de Douglas Haig de Pergamino (1988/89).
Tras ver la guerra en primera fila ni se debe haber mosqueado en seguir visitando las canchas del conurbano bonaerense con la camiseta de Talleres de Remedios de Escalada (1991/92).
Para el final no estaría de más preguntarnos si soldado que huyó sirvió para otra guerra. Pero eso mejor lo debería responder la gente de Penacho Azul, team del Torneo Máster de la Asociación de Fútbol Amateur. Por lo pronto, podemos repasar un poco las estadísticas finales del campeonato senior.