López Claudio

Lopez Claudio

Claudio Manuel López

Que hizo historia, no caben dudas. Y para eso no necesitó hacer un gol en el Maracaná ni tirarle centros a los Jumbo. Ni siquiera precisó ser mayor de edad, o dedicarse al fútbol de manera profesional. Exactamente, fue el conflicto de los jugadores de River con los dirigentes en 1983, lo que le permitió quedar en los libros: con sólo 16 años, 4 meses y 24 días, se convirtió en el futbolista más joven en debutar con La Banda.

Dicho acontecimiento se produjo el 10 de julio de aquel año (derrota 3 a 0 frente a Unión), en el primer partido en el que los pibes pusieron la cara. Y así lo recordó años más tarde: “Pensar que con edad de Séptima estuve en Primera… y lo más llamativo es que era mi segunda temporada en el club. La distancia en el juego fue tremenda y en lo físico, aún mayor. Es que no trabajábamos en el gimnasio con complementos de pesas. En una me agarró Pablo de la Mercedes Cárdenas y me pegó un manotazo que me sacó como si nada». Esos chicos eran verdaderos desconocidos. Tal es así, que regresaron a sus hogares por sus propios medios: “Cuando me fui a tomar el 28 para volverme a casa, mucha gente me preguntaba si era el que recién había usado la 7.”

Aquel fue el único partido de López en el Millonario. Tampoco volvería a jugar en la máxima categoría. «Cuando uno es chico y está en un club como River, lo primero que piensa es en estar en la Primera. A mí me tocó enseguida, no sé si fui consciente de lo que significaba”, relató. “Quizás hubiese sido mejor ir subiendo escalón por escalón. Encima, al año siguiente tuve otro golpe anímico: quedé afuera de la Selección que en el 85 iba a viajar al Sudamericano Sub 20 de Paraguay. Estos tropezones me pegaron fuerte.” A esa altura, su ciclo de vida en el club estaba por concluir: «En el 86, cuando estaba por firmar contrato, River tenía casi 40 profesionales, ¿cómo hacíamos los de abajo para llegar?».

Como volante de creación, tuvo una trayectoria más extensa en el ascenso, donde jugó el Nacional B para Nueva Chicago (1992/93, 31 partidos y 6 goles) y Talleres de Remedios de Escalada (1993/94, 24 partidos). También pasó por la Primera B Metropolitana, vistiendo las camisetas de Estudiantes de Buenos Aires (1991/92), Deportivo Armenio (entre 1996 y 1999 y 2001/02) y Almirante Brown (1999/2000). No solo recorrió el conurbano: también sumo millas jugando en Palestino (Chile), Ararat Erevan (Armenia) y Olmedo (Ecuador).

Una vez que colgó los botines, se dedicó a la dirección técnica. Aunque en su CV ya no puede poner que sea dueño de un récord: el 10 de diciembre de 2006 Mateo Mussachio, con 16 años, 3 meses y 14 días, hizo su debut con La Banda y lo destronó. Y así, Claudio López, a pesar de haber sido una leyenda (?) en su momento, pasó a ser un NN más en la historia de River.

Combinado de Santa Fe 1 – Argentina 4 (1981)

santa fe argentina 1981

En mayo de 1981 se produjeron graves inundaciones en varias provincias argentinas. Varios pueblos quedaron aislados por 25 días y sólo recibían ayuda mediante helicópteros y lanchas. La solidaridad de la Selección Argentina también dijo presente, prestándose a jugar un amistoso con un Combinado de Santa Fe, donde habitaban la mayoría de los inundados.

El jueves 18 de junio, en el estadio de Rosario Central, los “santafesinos” (o sea, futbolistas que actuaban en clubes de esa provincia) salieron a la cancha con Rubén Sánchez (Piccard); Ghielmetti, Simón (Daniel Pedro Killer), Bauza, Jorge García; Gaitán, Ricardo Roldán (Acosta), Alfaro (Mendoza), Fernando Husef Alí, Luque y Barrera (Orte). ¿El DT? Angel Tulio Zof.

El equipo de Menotti alineó a Fillol (Pumpido); Olguín, Luis Galván, Passarella, Tarantini (Olarticoechea); Barbas (Víctor Heredia), Gallego, Patricio Hernández; Santamaría, Brailovsky y Ramón Díaz. Quedaron en el banco de suplentes Valencia y Van Tuyne. Los goles fueron convertidos por Olguín, Díaz, Brailovsky y Hernández, descontando Bauza para los locales.

Andújar Jorge

andujar

Jorge Omar Andújar

Volante o marcador de punta derecho nacido en 1973 que comenzó su carrera en el ascenso argentino, debutando en 1992 en Talleres (Remedios de Escalada). Fácil: Javier Zanetti. Correcto. Pero hay otro futbolista que cumple las mismas condiciones. Aunque fuera de ese club no estuvo ni cerca de lograr el reconocimiento alcanzado por el Pupi. Valga la aclaración: mientras uno estuvo rodeado la mayor parte de su carrera de jugadores de primer nivel, el otro tuvo que esforzarse por resaltar en contextos siempre complicados.

El Zanetti que no pudo ser (?) hizo su aparición en Talleres cuando lo mejor del Albirrojo en el Nacional B ya había pasado: en su primera temporada (1992/93) el equipo navegó en mitad de tabla, al año siguiente (1993/94) la campaña fue aún más floja, finalizando en los últimos lugares, y su último campeonato (1994/95) terminó de la peor manera: en el fondo de la tabla y con el descenso a la B Metropolitana. Nombres como Hugo Donato, Cacho Córdoba, Sergio Bufarini, Adrián Dezotti, Claudio Zacarías y Sergio Merlini lo acompañaron a lo largo de sus 54 partidos (2 goles).

A pesar del hundimiento de los Tallarines, Andújar salió a flote: a mediados de 1995 se incorporó al Deportivo Español junto a otros refuerzos como Odriozola, Fernando Verón y Castagno Suárez. Mientras tanto, su némesis (?) viajaba rumbo a Italia para incorporarse al Inter, al igual que Sebastián Rambert y Roberto Carlos. Casi lo mismo, sobre todo en la campaña posterior: mientras que el que se trasladó al Bajo Flores solo alcanzó a disputar 3 partidos en la máxima categoría, el que viajó a Milano jugó un poquito más. ¿Y cómo le fue al Gallego ese año? Después de cumplir una gran actuación en el Clausura 1995 (4º puesto), con la llegada de Andújar terminó 18º en el Apertura. Culpable (?).

Definitivamente el fútbol de ascenso era su mundo y Talleres, su casa. Volvió a Escalada para formar parte de mediocres planteles entre 1996 y 1999. Claro, el entorno no era el ideal: ese año el club entró en convocatoria de acreedores y luego se decretó la quiebra. Su último registro en el fútbol profesional fue en Berazategui (1999/00), donde no pudo escapar de los problemas económicos: cansados por la falta de pago, los futbolistas fueron a la huelga. Aunque Andújar y varios compañeros más estaban al día (sus sueldos eran abonados por el empresario Antonio Rico), decidieron adherirse. Y por eso, recibieron una multa de $200. A esta altura, mejor ni pensar en que andaba el Pupi.

Años después, el Fútbol Senior los volvió a reunir. Cada vez que regresó al país, Zanetti y Andujar compartieron equipo otra vez junto a otras glorias de Talleres como Sandro Andreani, Roberto Besasso, los hermanos Yáñez y Jorge Reina. Todos con trayectorias bien opuestas a las de Il Capitano. Como para replantearse algunas cosas.

Futbolistas Argentinos Agremiados 3 – Asociación de Futbolistas Españoles 2 (1980)

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¿Maradona y Bochini jugando juntos? Se vio en el Mundial 1986, por ejemplo, pero también antes, en 1979, cuando Argentinos Juniors festejó su 75ª Aniversario y el Bocha fue invitado a formar parte del equipo de Diego. Apenas un año después, se volvieron a encontrar: fue en un amistoso entre un equipo de Futbolistas Argentinos Agremiados y la Asociación de Futbolistas Españoles.

Se enfrentaron el 24 de junio de 1980, en el estadio de Vélez, y los de acá vencieron a los de allá por 3 a 2, quedándose con la Copa Segundo Aniversario Mundial ’78. En la imagen, el primer gol del partido: pared Maradona – Bochini – Maradona, y a sacar del medio.

Real Madrid 2 – River 3 (1961)

real madrid river

A mediados de 1961, el Real Madrid venía de coronarse como campeón de Europa, y ostentaba un largo invicto en su estadio Santiago Bernabeu. Allí llegó River, inmerso en una gira por el viejo continente que también incluiría partidos frente a Barcelona, Inter, Juventus y varios equipos más.

El 14 de junio de aquel año, el Millonario obtuvo un resonante triunfo al vencer a los Merengues por 3 a 2. El local formó con Alonso (Rogelio Domínguez); Miche, Santamaría, Casado; Pachín Vidal (Ruiz), Mateos, Herrera, Del Sol, Di Stéfano, Puskas y Gento. El visitante alineó a Carrizo; Rodríguez, Ramos Delgado, Echegaray; Varacka, Schneider, Pérez (Villagarcía), Moacir, Pepillo, Delem (Sarnari) y Roberto (Rojas).

En las imágenes, los tres goles de River: un par del brasileño Roberto y uno de su compatriota Delem, de penal. Para los de Madrid, marcó Alfredo Di Stéfano en dos oportunidades.

Doroni Erasmo

doroni

Erasmo Ermindo Doroni

Parece que los padres no lo querían mucho. Habiendo nombres para elegir, ¿con qué necesidad tanto desprecio? Ni nos queremos imaginar como habrá sido su estadía en la escuela primaria. Ni los apodos que indudablemente tuvo que soportar a lo largo de su infancia. Lo cierto es que se vengó de todos (?) y pudo dedicarse al sueño del pibe: ser futbolista profesional. Y no le fue tan mal, aunque con ese nombre es imposible que zafe del recuerdo de este sitio, dedicado a evocar jugadores con pocas condiciones, eternos suplentes, tipos con 15 minutos de fama o que supieron buscarse el mango en el exterior. Y entre todas estas condiciones, hay algunos que ya desde la cuna vienen predispuestos. Por portación de nombre y apellido, no se pueden dejar pasar.

Este volante central nacido el 10 de septiembre de 1964 en Fighiera (Santa Fe) hizo sus primeras armas en Argentino de Rosario, apareciendo con el ímpetu de los jóvenes en 1985, jugando la vieja Primera B. Ese año Rosario Central logró el ascenso y Doroni, cuyo pase pertenecía al Canalla, debía volver a esa institución. Pero como iba a estar seis meses sin jugar por la restructuración, fue cedido a préstamo a Colón, por ese entonces en la segunda categoría del fútbol argentino. En el Sabalero jugó en la primera mitad de 1986, disputando solo un partido. A mediados de año volvió a Rosario Central, donde formaría parte del plantel que saldría campeón. Apenas disputó un encuentro, la misma cantidad que Esteban Game, otro apellido inolvidable. El destino estaba marcado.

En 1987 fue transferido a Central Córdoba (Primera C) y luego a Ferro de General Pico (Nacional B) para que jugar la temporada 1987/88. Allí por fin logró continuidad, jugando 40 de los 42 partidos del campeonato. Aunque no le fue bien: el equipo terminó anteúltimo y descendió. Sorpresivamente, a mediados de 1988 pasó al Deportivo Español, que sollía cumplir buenas actuaciones en Primera División. En el torneo de los penales disputó 11 partidos, completando la media docena de encuentros en la máxima categoría. Ya no volvería a aparecer en Fútbol de Primera. Aunque su carrera no estaba terminada.

Atlético Tucumán lo cobijó en 1989. Con la camiseta del Decano jugó mucho y formó parte de aceptables campañas hasta 1991, año en el que decidió cruzarse de vereda para vestir los colores de San Martín de Tucumán. A pesar de la buena imagen que había dejado en su archirrival, los hinchas ya lo miraban con cierto (y lógico) desprecio. «Mis primeros meses en San Martín fueron duros. Caminar por la ciudad con mi familia era muy problemático. Estaba identificado con Atlético y sus hinchas me lo hacían notar a cada momento», recuerda actualmente. Sin dudas, el pico máximo de esta situación se dio en el clásico del 17 de octubre: Doroni convirtió dos goles, los gritó con alma y vida y se ganó la fugaz idolatría de media ciudad. Como para festejar el Día de la Lealtad en paz (?). En el Santo tuvo buenos partidos y la campaña terminó en ascenso a la A.

Al ver que su categoría era el Nacional B, cerró su etapa en Tucumán y volvió a Santa Fe, para jugar en su quinto equipo de la provincia. Sin pena ni gloria, estuvo un año en Atlético de Rafaela y en 1993 se marchó a Tigre (Primera B). Lo último que se sabe de Doroni como futbolista es un paso por Sarmiento de Formosa en 1994, disputando el Torneo del Interior. Hoy se lo puede encontrar en Fighiera, su ciudad natal, donde su familia es dueña del Frigorifico Doroni, dedicado a la fabricación y ventas de salamines, bondiolas y demás chacinados y fiambres. Por lo menos no le habrá faltado salida laboral. Y eso no es poco para alguien llamado Erasmo Ermindo.