Sánchez Martín

Martín Norberto Sánchez (El Pacha)

Si a un nombre común se le suma un apellido normal, las chances de perdurar en la memoria colectiva no son muy buenas. Si a ésto se le agregan sólo 3 partidos en Primera División, la cosa se complica aún más. Y ni hablar cuando no se encuentra algún hecho fuera de lo habitual que lo destaque. Ni nosotros nos acordamos cómo jugaba este tal Sánchez.

Comenzó su carrera en Unión, donde debutó el 14 de abril de 1998, en un empate frente a Rosario Central. En ese Torneo Clausura jugó un par de veces más y desapareció por un tiempo. Mejor dicho, siguió en el plantel pero sin chances de mostrarse nuevamente. De golpe bajó un par de escalones y cruzó el Paraná, para ponerse la camiseta de Patronato (2001/02), jugando el Torneo Argentino A. Volvió esfumarse y en 2004 apareció una categoría más abajo, primero en La Perla del Oeste y luego en Libertad de Sunchales. En 2007 retornó al Argentino A, esta vez en Mendoza, con los colores de Gimnasia y Esgrima. La siguiente temporada la disputó en el Deportivo Morón, y luego se fue a Gimnasia de Concepción del Uruguay.

Imaginamos la expectativa que habrá creado este cristiano en cada uno de los clubes donde jugó: un tipo que pasó por Primera siempre genera ilusiones en los clubes de ascenso, así haya sido un suplente con pocos minutos.

Pero, como en los diferentes órdenes de la vida, la verdad no tarda en aparecer. Martín Sánchez, en todos lados, fue uno del montón. Como este post.

Munutti con números diferentes 1982

En la 27º fecha del Metropolitano 1982, Boca recibió en su estadio a Instituto de Córdoba, con la esperanza de seguir prendido en la punta del campeonato. Sin embargo, un gol del joven Dertycia le daría la victoria 1 a 0 a La Gloria.

Al margen de las estadísticas, esa tarde será recordada como el día que Brindisi erró dos penales. O, mejor dicho, el día que Munutti se los atajó. Y podrían haber sido un calco: ambos fueron sobre la izquierda del arquero, a media altura, uno en cada tiempo. La pequeña diferencia es que en el primero, Munutti tenía el número dibujado en negro sobre una cinta adhesiva. En el segundo, ese dígito había desaparecido y el 1 estaba conformado solamente por la cinta. Para los que no creen en las cábalas.

Biagioni Cristian

Cristian Ariel Biagioni

El camino de todo futbolista profesional comienza en una aspiración, un anhelo, un deseo. El de mirar para el cielo y llegar lo más lejos posible. Así es como empieza a subir las escaleras, peldaño a peldaño, siempre sujetándose firmemente, sabiendo que cualquier resbalón lo puede mandar de vuelta abajo, al inicio de todo. Y un día, el sacrificio invertido da sus frutos. Es cuando el joven en cuestión mira a todos desde arriba, con el orgullo del deber cumplido. Muchos se quedan un largo tiempo en lo más alto. Otros, sin embargo, quieren sostenerse y sólo encuentran una pendiente, una caída que los manda otra vez abajo y los aleja del sitio en el que se encontraban sus sueños.

Ese es el caso de Cristian Biagioni, surgido de las inferiores de Unión. Debutó en el equipo santafesino el 27 de septiembre de 1998, en un empate frente a Vélez. Durante ese Torneo Apertura se hizo un lugarcito en una defensa que contaba con nombres como los de Roberto Trotta, Ariel Donnet, Fernando Moner, Felix Pereyra y Oscar Vera, entre otros. Como segundo marcador central jugó 8 partidos en ese campeonato. Y sin saberlo, serían también los últimos en la máxima categoría. En el Clausura ‘99 siguió en el Tatengue, pero no ingresó ni un minuto, y entonces decidió irse. Había llegado el momento de soltarse y dejarse llevar por lo que venía. De ahí en adelante, la gravedad haría su trabajo.

La temporada 1999/2000 lo encontró en Entre Ríos, vistiendo los colores de Gimnasia y Esgrima de Concepción del Uruguay, que disputaba el Nacional B. No pudo completar la campaña en el Lobo, ya que en 2000 sufrió una lesión en los ligamentos que le impidió jugar el resto del año y, para colmo, tuvo un accidente con el auto aunque sin consecuencias graves.

Reapareció en Juventud Antoniana en 2002. En el equipo salteño estuvo casi dos años, repartiendo algunas buenas, varias malas y un susto como el traumatismo de cráneo con principios de amnesia que sufrió en 2004. A esta altura, el camino en declive era irremediable: volvió a Gimnasia de Concepción del Uruguay para jugar en el Argentino A, y en 2005 pasó a Sportivo Belgrano de San Francisco, una categoría mas abajo. ¿Se podía bajar más? Sí, un año después apareció en La Perla del Oeste, club ubicado en al localidad santafesina de Recreo Sur, para jugar el Torneo del Interior. Se desconoce su paradero actual, pero después de semejante tobogán, lo más probable es que esté enterrado en el arenero.

Semino 2004

Cuesta creerlo, pero el de la imagen es un jugador de campo vestido de arquero, con la pelota en sus manos. Se trata de Gustavo Semino, quien reemplazó al expulsado Comizzo por unos minutos, en la victoria de Atlético Rafaela ante Rosario Central, por el Clausura 2004. Esa tarde, al local le salieron todas, y ni hablar del improvisado arquero, que convirtió uno de los goles de la Crema y cuando tuvo que ponerse los guantes no desentonó, luciéndose al tapar un cabezazo sobre el final del partido.