
Michael Jerome Simon
Tuvo un gran éxito en los 80’s. Incluso, su legado sigue hasta ahora. Su cara, redonda y colorida, es conocida en todo el mundo. Y, como si fuera poco, a sus creadores les hizo ganar muchísimo dinero. Sin embargo, este popular juego de memoria está muy lejos de ser comparado con su tocayo, un ignoto futbolista norteamericano de breve paso por nuestras tierras.
A mediados de 1987, llegó envuelto de esperanza y felicidad al Deportivo Armenio, recientemente ascendido. Todo lo que se supo fue su posición y antecedentes: centrodelantero, proveniente de San José Earthquekes. Mucho más no se pudo rescatar, ya que ni siquiera hablaba castellano. Y así como apareció, se fue sin dejar rastros: no jugó ni un minuto, tapado por jugadores como Walter Oudoukián, Sergio Silvano Maciel, Raúl Wensell, Sergio Buffarini, Gustavo Sigifredo, Juan Sen y el pescador (?) Alex Rodríguez.
Suponemos que volvió cabizbajo a sus pagos, con más pena que gloria. Pobre gringo, ni una oportunidad le dieron. Qué solo se habrá sentido. Para colmo, con todo el tiempo libre que tuvo, se habrá aburrido de practicar el juego que lleva su apellido.