Fretes Walter

Walter Milcíades Fretes (El cañonero aregüeño)

Quilomberísimo mediocampista (ocasionalmente defensor) paraguayo nacido en 1982, con un hermoso prontuario de relaciones amorosas truncas (y una hija cuyo padrino es el ex River y Boca Julio César Cáceres), que apareció de la nada en Rosario para sumarse a las filas de Newell’s Old Boys a mediados de 2008.

Antes, entre 2000 y 2006, había sido una fija de la formación de Cerro Porteño, disputó el mundial Sub 20 de 2001 y hasta fue preseleccionado por el Maño Ruiz de cara al mundial de Alemania, pero se quedó afuera de la lista final. Ese año partió a México para su primera experiencia internacional, enfundado en los colores de los Jaguares de Chiapas. Un año más tarde, finalizado el préstamo, regresó al Ciclón paraguayo (2007).

Las vueltas del fútbol lo llevaron a Rosario en 2008. Por aquella época, Ricardo Caruso Lombardi era el entrenador del Leproso y el otrora presidente Eduardo López le impuso el arribo de los desconocidos paraguayos Ernesto Cristaldo y Fretes, a los que Caruso se encargó de marginar en la pretemporada porque no los había pedido. Antes, claro está, el Richard había llevado a un vagón de jugadores que incluía, entre otros, a Germán Caffa, Juan Manuel Insaurralde, Pablo Monsalvo, Diego Barreto, Sebastián Grazzini y Gastón Machín.

A su llegada, Fretes se despachó con elogios a los 40 mil de visitante. «Es una hinchada que acompaña siempre al equipo y es muy fanática. Espero que todo salga de la mejor manera, dar todo por esta camiseta y seguir con la tradición de buenos resultados que los paraguayos han dado en Newell’s», dijo el paragua.

Descontento con los refuerzos inesperados, Caruso Lombardi renunció una semana antes del debut y apareció Fernando Gamboa. Si bien el ex Boca, a priori, lo consideraba titular, hubo problemas con su transfer (su pase lo tenía el turbio Locarno suizo) y la habilitación se hizo desear más de lo previsto. «Eso me tiene un poco preocupado, porque entreno toda la semana con el equipo y llega el momento del partido y me encuentro cabizbajo porque no puedo jugar. Trato de no pensar tanto en eso», comentaba Fretes.

Finalmente, el 30 de agosto, por la cuarta fecha del torneo Apertura ante Colón en el Cementerio de Los Elefantes, jugó su único partido en Newell’s. Ese día fue titular y se fue reemplazado por Pablo Pérez en el segundo tiempo. Después, algunas lesiones lo marginaron del plantel y dejó de ser tenido en cuenta. Amante de la vida nocturna, suponemos que Fretes no dejó boliche rosarino sin conocer.

El primer semestre de 2009 lo encontró otra vez en Cerro Porteño, pero las terceras partes nunca fueron buenas y en julio tuvo que irse a Sportivo Luqueño, donde tampoco duró mucho. A comienzos de 2010 se sumó a Rubio Ñu, pero a los seis meses, y tras comer banco a mansalva, volvió a sacar el pasaporte. En Perú vistió la camiseta de la Universidad San Martín de Porres (2010/11), donde tuvo la difícil tarea de reemplazar a Josepmir «225» Ballón, y además debió bancarse las críticas de Carlos Gamarra.

«Fretes es un buen jugador. Ojalá que pueda mejorar un poco más en la parte física. El único problema es que ese chico era un poquito irresponsable. Ya es hora que se ponga otra vez las pilas, tiene 28 años, y acá no puede jugar en un equipo grande por algunos problemas, porque le gusta noche. Ojalá lo tranquilicen», lo atendió Gamarra, que lo había tenido en Rubio Ñu.

Como no podía ser de otra manera, su presente es un quilombo indescifrable. A mediados de 2011, de la mano del presidente Julio Pacheco, lo contrató Universitario de Lima para reemplazar al ex River Cristian Álvarez, pero nunca llegó a vestir la camiseta crema porque no entraba en los planes del técnico José “Chemo” del Solar. Ojo, tampoco lo querían sus nuevos compañeros. Todo un nene malo.

Después de estar colgado seis meses, en los que se mantuvo entrenando en Cerro Porteño y siguió sumando escándalos (atropelló a un motociclista), a comienzos de este año, se presentó a entrenar pero no lo dejaron pasar, lo chotearon (!), los dirigentes dijeron que no había firmado ningún contrato, tiró que Pacheco y Del Solar le estaban cortando las piernas, en el medio cambió la dirigencia del club, el Ñol Solano le dio otra oportunidad, no convenció, denunció al club (reclama más de medio millón de dólares) y actualmente nadie sabe qué será de su carrera futbolística. Ah, para colmo la madre de su hija lo llevó a juicio. Cartón lleno.

Gil Gonzalo

Gonzalo Gil

Su aparición en Primera no la tenía nadie y su historia le escapa a la del futbolista promedio. Nacido en septiembre de 1989 y criado en el country Campo Chico, en 2007, a los 17 años, apareció con su bolsito en el Monumental para probarse por segunda vez en las inferiores de River Plate, luego de que un dirigente lo viera en un torneo intercountries. Antes, lo había intentado como zaguero central, pero no quedó seleccionado. Como delantero la rompió en quinta (6 goles en 10 partidos), cuarta y anduvo bien en Reserva, donde incluso le convirtió a Boca en un clásico que ganó el Millonario. “Fue el gol más importante de mi vida. Nunca había jugado ante tanta gente. Además, era la primera vez que enfrentaba a Boca. Qué más pedir», contó tiempo después al diario Olé.

Goleador y referencia en el área (mide 1,86), Diego Simeone lo subió al plantel profesional en 2008 luego de verlo convertir tres tantos en una práctica entre la quinta y la sexta división (él ya jugaba en cuarta) y debido a la lesión de Radamel Falcao lo convocó para ser suplente de Gustavo Bou (con lo que eso significa) en un partido ante Rosario Central, aunque finalmente no salió del banco de suplentes.

El debut llegó el 26 de octubre de ese mismo año ante Gimnasia en Jujuy. Ese día fue titular con la camiseta número 35, que había dejado Rubens Sambueza (otra señal inequívoca de que no podría triunfar jamás en Primera), y se fue reemplazado en el segundo tiempo por el propio Falcao. River perdió 1 a 0 con gol de ¡Héctor Desvaux! y ese torneo salió último, mientras Boca se llevaba los honores en aquella dramática final ante Tigre. Todo mal. Con la llegada de Néstor Gorosito a la dirección técnica y hasta su despedida a fines de 2009, Gil sumó otros 3 encuentros más desde el banco a su currículum. Sin goles, claro, ni jugadas destacables, ni nada que se le parezca. Intrascendencia pura.

En el medio fue cavando su propia fosa, como cuando dijo “no estoy para reemplazar a Fabbiani”, que no le podía meter un gol ni al arcoíris. Para colmo, la búsqueda de su nombre en los foros millonarios es demoledora “buen cabezazo, pero extremadamente horrible con los pies”, “es peor que el Mágico Canales” o el lapidario “era suplente de Fabbiani”. Difícil hacerle frente a semejantes críticas.

Después de seis meses sin oportunidades en Primera y de que lo bajaran a la cuarta, a mediados de 2010 pasó a préstamo por un año a Ñublense de Chile junto al también baldosero Matías Díaz. Ni hace falta aclarar que seis meses después le dieron las gracias por los servicios prestados, le cerraron la puerta en la cara y tiraron la llave por la alcantarilla como para asegurarse de que no volviera nunca más. En enero de 2011 apareció junto al ex Boca Nicolás Villafañe en el Olaria brasileño, que disputaba el campeonato carioca de primera división. Sin grandes actuaciones, fue dejado libre poco tiempo más tarde. Al menos, habrá conocido lindas playas. Después de fracasar en una prueba en Atlético Tucumán se retiró del fútbol a los 22 años.

En julio de 2012, cuando parecía que la historia ya tenía su punto final y, oh casualidad, este post estaba en producción, el bueno de Gonzalito firmó su contrato para defender los colores de Fénix en la Primera C en la temporada 2012/13. En una de las tantas (?) notas que le hicieron en estos últimos días explicó qué fue de su vida el último año. «Estuve sin jugar porque en el fútbol a veces se presentan situaciones adversas muy difíciles de superar, en la que si uno no está al 100 por ciento no puede rendir al máximo y no sirve para un equipo», contó. Y agregó «De esa manera, preferí salir del mundo del fútbol y estar alejado para encontrarme conmigo mismo para dar lo mejor, tanto para mis compañeros como para mí, en cualquier lugar que me toque estar. Eso me llevó un tiempo hasta que salió esta oportunidad y ahora tengo muchas ganar de dar lo mejor».

Gil, pero no tanto.

Coronel Sergio


Sergio Damián Coronel

El brevísimo paso de Sergio Coronel por la Primera de Boca Juniors estuvo marcado por la desgracia. Al defensor nacido en 1986 le tocó debutar en la última fecha del Clausura 2005, cuando Boca tuvo que enfrentar al ya descendido Almagro en José Ingenieros.

Esa tarde, Abel Alves (o mejor dicho, el marido de la esposa de Abel Alves), técnico interino de Boca, mandó a la cancha a un mix de pibes con algunos minutos en la máxima categoría y otros principiantes y formó con el malogrado Gustavo Eberto, el ya mencionado Coronel, Matías Silvestre, Matías Cahais, Emiliano Fusco, Matías Donnet, Pablo Ledesma, Enzo Gutiérrez, Oscar Trejo, Mariano Trípodi y Marcos Mondaini. En el segundo tiempo hizo su ingreso el Pochi Chávez.

Lucas Sparapani había puesto en ventaja al Tricolor, pero Oscar Trejo y Matías Cahais lo dieron vuelta para Boca. En una ráfaga de minutos, Federico Audi Nieto marcó dos veces y adelantó otra vez a Almagro. Y a los 65 minutos la hinchada local se quiso quedar con un recuerdo (?) de los jugadores y dijo basta. Del otro lado, el panorama no era muy alentador. Enojada por el mal momento del equipo, eliminado con bochorno de la Libertadores y de pésima campaña en el torneo local, La 12 también provocó disturbios y el partido se suspendió.

Semanas después, la AFA se lo dio por perdido ¡a los dos! Boca cayó por 3 a 2, el resultado parcial, y Almagro por 2 a 0.

El que también se fue barranca abajo fue el homenajeado del día. Zurdo y con un pasado en la selección Sub 17 de Hugo Tocalli, Coronel no fue tenido en cuenta por Alfio Basile ni Ricardo Lavolpe. En 2007 quedó libre y se fue a probar suerte a Los Andes durante seis meses, pero no quedó. Sporting de Punta Alta (segundo semestre de 2007) le dio cobijo en lo más profundo del torneo Argentino B, pero al tiempo retornó al gran Buenos Aires para vestir un largo rato la camiseta de Villa Dálmine (2008 a 2011), donde obtuvo cierta regularidad en la Primera C.

Y como de batallas perdidas Coronel la sabe lunga, a mediados del año pasado se sumó a Juventud Unida, en la última categoría del fútbol nacional, donde continúa hasta hoy.

Em Uma Lajota: Sergio Escudero

Sergio Escudero

Sergio Escudero tenía todo para triunfar en Corinthians. En la Copa Sudamericana de 2008, un gol suyo, jugando para Argentinos Juniors, puso contra las cuerdas al Palmeiras, eterno rival del Timão. El festejo desmedido de cara a la parcialidad verde en pleno Parque Antárctica no hizo más que apurar el trámite y poco tiempo después, el defensor fue presentado para la temporada 2009.

Antes de pisar suelo brasileño había pasado con suerte dispar por Racing de Olavarría, Alvarado de Mar del Plata, Olimpo de Bahía Blanca e Independiente.

“Me sorprendí cuando llegué a Brasil del trato que mostraba el hincha conmigo por aquel gol que le hice a Palmeiras con la camiseta de Argentinos Juniors, fundamental en la contratación”, reconoció al tiempo de su llegada.

Su arribo generó expectativa. Corinthians volvía a Primera después de un año en la B y contaba con un regreso de lujo: Ronaldo. Después de ponerse a punto físicamente, Escudero debutó el 11 de febrero de 2009, contra Mogi Mirim, por el campeonato paulista. Ese día el Timão ganó 2 a 0. Dos meses después, el 10 de abril, sufrió una rotura de ligamentos cruzado que lo mantuvo alejado de las canchas durante varios meses. Para ese entonces, ya sumaba una cantidad de tarjetas amarillas alevosa: una por partido.

Rambo, como lo apodaron por su fanatismo por el gimnasio y su corte de pelo (aunque también podría ser por su juego brusco), regresó al fútbol en noviembre, contra Náutico, pero tuvo que salir reemplazado. Para ese entonces, los corinthianos, un poco desesperanzados, lanzaron la campaña “Escudero 1000”, con el objetivo de que Rambo llegara a las mil tarjetas amarillas. También se encargaron de crear los Escudero facts. De fútbol, poco y nada.

La llegada de 2010 y el hecho de que Corinthians jugara la Copa Libertadores por haberse consagrado en la Copa do Brasil del año anterior hacían pensar que Escudero tendría más actividad. Pero no fue así. Mano Menezes le dio poquísimas chances y el puntaltense no las pudo aprovechar.

A mitad de año fue declarado transferible y regresó a Argentinos Juniors, donde permanece hasta hoy haciendo lo que mejor le sale: pegar patadas.

Em Uma Lajota es una sección de Un Mundial Para En Una Baldosa que homenajea a los jugadores que han baldoseado en tierras brasileñas.

Em Uma Lajota: Leonardo Astrada


Leonardo Rubén Astrada (El Jefe)

Símbolo del River Plate (1989 a 1999 y 2001 a 2003) multicampeón durante los noventas, Leonardo Astrada se despidió del Millonario en enero de 2000, luego de conquistar el torneo Apertura del año anterior. Su distanciamiento con el entrenador de aquel entonces, Ramón Díaz (que renunciaría poco después, humillado por los juveniles de Boca), hizo que el Negro tuviera que buscarse otro club.

Gremio de Porto Alegre apareció con la plata arriba de la mesa (dos millones y medio de dólares y un contrato por tres años -lo mismo que le habían negado en Núñez-, gerenciamiento de ISL mediante) para quedarse con el pase de una de las figuras históricas de River.

El Tricolor venía de dar lástima en el Brasileirão de 1999 (18° entre 22 equipos), se salvó del descenso porque hasta entonces se dividían los puntos de los últimos dos torneos (había sido 8° en 1998) y para 2000 había invirtido 15 millones de dólares en refuerzos de primer nivel. Y la torcida se emocionó. Astrada llegó con cartel de figura. Decenas de hinchas se acercaron al aeropuerto Salgado Filho para saludar al próximo ídolo del equipo que dirigía el anti argentinos Emerson Leão, que meses después se iría a la selección brasileña. Esa tarde, a Astrada, como tantas otras veces en una cancha de fútbol de Argentina, lo llevaron en andas.

A pesar de que las cosas no salieron bien de entrada para el Jefe, Gremio, que contaba con figuras de la talla de Ronaldinho Gaúcho, Zinho, Paulo Nunes, Gabriel Amato y Claudio Pitbull, llegó a la final del campeonato estadual, en la que perdió contra Caxias. Justamente contra ese equipo, pero en la fase regular, comenzó a sellarse la suerte de Astrada en Brasil. La eliminación con goleada incluida de la Copa do Brasil ante Portuguesa, en la que el cinco no paró a nadie, no hizo más que condenarlo al ostracismo. La fortuna tampoco acompañó en la Copa João Havelange, el torneo que reemplazó al tradicional Brasileirão. Gremio quedó eliminado en semifinales a manos de São Caetano, el posterior subcampeón.

El Negro Astrada disputó apenas 6 partidos en 2000, perjudicado por el buen rendimiento de los jóvenes Anderson Polga y Gavião y por los constantes cambios de técnicos (además de Leão pasaron por el cargo Antonio Lopes y Celso Roth). En noviembre comenzó el operativo retorno a River, que se concretó semanas después.

En el Millonario, su casa, se retiró, a las apuradas y en medio de un drama familiar, tres años más tarde. Hoy en Brasil lo recuerdan como una de las peores contrataciones de la historia.

Post publicado en simultáneo con Un Mundial para En Una Baldosa.

Alessandro 2012

No está bueno comerse cinco goles en un partido. Lo sabe cualquiera de nosotros que haya jugado al papi fútbol y también Agustín Orion. Otro que la tiene clara es Juninho, el goleiro del Botafogo de São Paulo, que un par de horas antes de que el arquero de Boca la fuera a buscar cinco veces al fondo de la red lo había sufrido en carne propia. Pero no quiso bancarse el sexto y entonces, sin más preámbulos, lo atendió a Juninho, uno que se llama igual que él, pero que juega como defensor en Palmeiras, y se ganó la tarjeta roja.

Ya en tiempo de descuento, con el Verdão 5 a 2 arriba, el lateral Alessandro, que un ratito antes había descontado para su equipo, tuvo que ir al arco para tratar de impedir el festejo del argentino Hernán Barcos de penal. Finalmente, el ex Racing y Huracán cambió su remate por gol y Palmeiras liquidó el set. Fue 6 a 2.