Arizaga Patricio

Patricio Alejandro Arizaga (Pachi)

La carrera futbolística de Patricio Alejandro Arizaga estuvo bastante alejada de los flashes y las primeras planas. Con la casaca de Estudiantes de La Plata apenas alcanzó a disputar 9 partidos como volante central entre 1983 y 1987. En busca de oportunidades dejó la ciudad de las diagonales y deambuló por Ferro Carril Oeste de General Pico (1987/1988) y Tigre (1988/1989).

En la temporada 1989/1990 retornó al Pincha, pero no tuvo minutos en cancha y, en consecuencia, paseó su fútbol por Nueva Chicago (1991/1992), Atlanta (1993/1994), Defensores de Cambaceres, Olimpo de Bahía Blanca y Minervén de Venezuela, hasta que dijo basta.

Retirado de la actividad, Arizaga tomó notoriedad cuando fue designado coordinador de Estudiantes en la etapa de Daniel Córdoba. ¿Los motivos? Sus fuertes vinculaciones con la barra brava. Se dijo que era el nexo entre los barrabravas, el técnico y el presidente, Daniel de la Fuente. Ah, también el canchero del club lo acusó de «quedarse con algunos vueltos». Una pinturita.

En noviembre de 1996 fue detenido acusado de ingresar material pirotécnico antes de un clásico contra Gimnasia. Nada en comparación a lo que ocurrió en mayo de 1997 cuando realmente la pasó mal. En una práctica del conjunto platense tuvo una fuerte discusión con Pablo Prado (amigo y barra fallecido en 2000) que sacó un arma de fuego y le apuntó al cuerpo aunque no disparó. El Profe Córdoba dio una versión libre de los hechos: «Ese señor, que conozco porque lo veo en las prácticas, llegó en un remise acompañado de otra persona. Vino a pedirle plata a Arizaga y también a que le dé su auto. Arizaga se negó y ese muchacho esgrimió un arma de fuego. Pudimos calmarlo. Que quede claro que esto no fue una apretada que tenga que ver con lo futbolístico. Fue un hecho aislado cuyo sentido desconozco.»

Días después Arizaga fue separado de su cargo y el barra lo liquidó en los medios: «Me dieron ganas de volarle todo porque fue un hipócrita al decir que no tenía vínculos conmigo, se hacía el distraído. Después me tranquilicé. El es hincha del dinero. Como De la Fuente y Córdoba, porque si perdía el clásico iba a tener que perdirme de nuevo que no gritáramos en contra del equipo.», contó Prado aquella vez. Todo quedó en la nada.

Tiempo después, Arizaga comenzó su carrera como representante de jugadores, y los escándalos siguieron a la orden del día. En 2002 fue detenido bajo los cargos de resistencia a la autoridad y lesiones luego de un partido entre Estudiantes y River Plate (0-6, torneo Apertura).

En 2003, Emanuel Ruiz iba a convertirse en jugador de Nueva Chicago y Roberto Vila, por aquel entonces secretario del Torito, le abonó la suma total del préstamo (30.000 pesos) al padre del jugador, Carlos Ruiz, y al representante (sí, adivinaron) Patricio Arizaga en 3 pagarés de 10.000 pesos cada uno. El papá del jugador, días después, le confesó a Daniel Blasco, vicepresidente 1º de Nueva Chicago, que le había entregado el dinero a Arizaga y Vila a cambio de la titularidad de Suchard en el equipo. También se había pactado que en caso de que Alberto Márcico, el DT del Torito, no lo incluyera a Ruiz entre los 11 titulares, el dinero se repartiría entre la barrabrava para que lo «apretaran» al ex Ferro, Boca y Gimnasia LP. Cuando todo salió a la luz, el pase se cayó.

En los últimos años, más tranquilo, Arizaga siguió trabajando como representante (manejó a Mariano Pavone, Pablo Lugüercio, Lucas Licht y Mariano Andújar, entre otros) e incluso como secretario técnico en Defensa y Justicia.