Tabi William

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William Etchu Tabi

No. El de la foto no es el Subcomandante Marcos del Ejército Zapatista de Liberación Nacional, tampoco es el lisérgico Comandante Clomro, mítico personaje que copaba todo tipo de programa televisivo clase Z a mediados de la década del noventa.

El que posa con el codo del Estadio Pedro Bidegain de fondo no es otro que William Etchu Tabi, un volante central camerunés nacido el 13 de noviembre de 1982 que estuvo en San Lorenzo de Almagro allá por el 2002.

Formado futbolísticamente en el UCB FC y el Sable de Batié de su país, y con la experiencia de haber disputado el Mundial Sub 20 de Nigeria en 1999 (jugó un rato contra Estados Unidos), Tabi apareció en la Argentina de la mano de sus representantes Pedro Aldave y Juan Carlos Peñalba para probar suerte en Chacarita junto a su hermano John y otro compatriota más cuyo nombre jamás fue revelado.

Al parecer el nivel de Tabi convenció en San Martín, pero no llegaron a un acuerdo económico y los morochos se fueron a patear la pelota a otra parte.

«Sabíamos del buen nivel del fútbol argentino, aunque también entendemos que hay otras ligas más fuertes, como la de España e Italia. En mi país se habla de Boca, River, Independiente, Racing y San Lorenzo. Del resto, no«, comentó el grone que pretendía usar nuestra liga como un trampolín para llegar a Europa.

En el Bajo Flores encontraron una nueva oportunidad a prueba con la casaca del Ciclón. William gustó pero sus acompañantes no y terminaron buscando suerte en Bolivia.

Cuenta la historia que una vez Walter Perazzo lo mandó a jugar para la Cuarta en un picado con la Reserva y a los cinco segundos Tabi apareció detrás del DT con la pechera de los titulares puesta. «¡Este negro no entiende nada!«, tiró el técnico, provocando una carcajada generalizada.

Lejos del Nuevo Gasómetro, rumbeó para Turquía, donde se sumó al Samsunspor (2002/2003) y desde entonces se mantiene dando vueltas por la Península Balcánica, defendiendo los colores del Siroki Brijeg (entre 2004 y 2006), Posusje (2006/2007), ambos de Bosnia Herzegovina, y posteriormente el Sibenik (2007/2008) y Croatia Sesvete de Croacia (desde mediados de 2008).

Bellini Juan

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Juan Francisco Bellini

Hubo una época, no hace mucho, en la que para jugar en Gimnasia y Esgrima La Plata había que presentar ciertas credenciales. No hablamos del carnet de la obra social, ni del certificado de vacunación al día, tampoco de ponerle guita al técnico de turno para jugar de entrada (bah, esto último no podemos asegurarlo). El requisito que había que cumplir sí o sí era tener actualizado el certificado de baldoseridad.

Juan Francisco Bellini fue uno los primeros en formar parte de aquella camada baldoserísima que dio a luz La Plata, a la par de Federico Turienzo, nuestro amigo el Mariscal Di Bártolo, Maximiliano Kondratiuk, Nicolás Furlanetto, Brian Robert, Link González y Agustín Rando, entre tantos otros juveniles surgidos del semillero tripero.

Volante de profesión y portador de un apellido que nos recuerda al gran mentalista de la Corporación de Orwell For Fai, nació en Pergamino el 10 de junio de 1985. A los 2 años se mudó a La Plata, donde hizo todas las inferiores con la camiseta de Gimnasia.

Comenzó el 2003 dispuesto a todo, titular en Quinta, jugando seguido en Reserva y teniendo la chance de entrenar con la Primera. Fue así que Roberto Mario Carlos Gómez, que lo definía como «un mediocampista agresivo, que juega ordenado y sabe lo que tiene que hacer en la mitad de la cancha» lo mandó a la cancha sin mucho más preámbulo.

Debutó en la cuarta fecha del torneo Apertura, ante Lanús en el Sur, cuando reemplazó a los 84 minutos a Andrés Yllana. Poco pudo hacer el pibe para cambiar el rumbo de un partido que estaba destinado a morir cero a cero.

Reapareció en la sexta fecha, contra Atlético Rafaela siendo titular. Fue victoria 4 a 0 para los de Santa Fe, y claro, en el Tripero la delantera era Luis Rueda – Gustavo Bartelt (este último reemplazado por… Martín Mandra) y como si esto fuera poco, en el arco estaba Juan Carlos Olave.

La despedida quedó pactada para la séptima fecha, en el Bosque, contra Nueva Chicago. Ganó el Torito 2 a 0 con un equipo repleto de baldoseros como Suchard Ruiz, Gastón Beraldi, César González y Livio Prieto.

Después desapareció, volvió a actuar en Reserva y cuando esperaba pegar el salto nuevamente, en mayo de 2004, un compañero se le cayó encima provocándole una lesión ligamentaria en una de sus rodillas. Parece que le recuperación le llevó un buen rato porque no volvimos a tener noticias suyas hasta enero de 2006, cuando estuvo a prueba en Atlanta con otros megabaldoseros del Lobo como Hugo Víctor Gatti y Lucas Moreta. Ninguno de los 3 convenció, y volvieron cabizbajos a la ciudad de las diagonales para quemar los últimos cartuchos.

A mediados de 2006, Bellini quedó libre al igual que Lucas Bustos y Nicolás Furlanetto. Sin muchas ganas de viajar, salió a ganarse la vida en conjuntos de la zona. Después de fracasar en un intento de fichar por Sportivo Italiano, entre 2007 y principios de 2008 defendió los colores del desaparecido La Plata FC.

En julio de 2008 se sumó a Villa San Carlos en la Primera C. Allí se dio el gusto de compartir equipo con los ex Gimnasia Juan Gabriel Figueroa, Juan Cupertino y Hernán Micosis Ocampos. Mostró un nivel pobrísimo y antes de la finalización del campeonato le rescindieron el contrato.

En diciembre, recaló en El Porvenir, para jugar al lado de Facundo Ventura (hijo del manager deportivo Luis), Mauricio Medina Bello (hijo del Mencho Ramón Ismael), Mariano Merelas (hijo del presidente) y ser dirigido nuevamente por Gabriel Pedrazzi, que lo conocía por su pasado en Gimnasia y ya lo había llevado a San Carlos.

De Porras Emanuel

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Emanuel Matías De Porras (Cachi)

Dice la historia que la esclavitud y la trata de personas, al menos por estas latitudes, quedaron abolidas gracias a la Asamblea de las Provincias Unidas del Río de la Plata del Año XIII y completamente sepultadas cuando se declaró la Constitución de la Nación Argentina allá por 1853. Patrañas.

La trata de personas continúa vigente, casi 200 años después, y no en los lugares más recónditos del país como podría llegar a pensarse, sino en la mismísima gran ciudad de Buenos Aires.

Quien puede dar fe de esto es Emanuel Matías De Porras, un delantero nacido en Cutral Có el 16 de octubre de 1981, surgido de la otrora prodigiosa cantera de Ferro Carril Oeste. Sin minutos en el Verdolaga de Caballito pasó a préstamo a Huracán (2001/2002), que por aquel entonces ya coqueteaba con el fantasma del descenso.

La presencia de tipos como Pachorra Godoy, Derlis Soto, Emanuel Villa, Francisco López Rojas, Osvaldo Canobbio y Claudio Guerra, entre otros, le restaron protagonismo y De Porras recién pudo tener su estreno en la última fecha del Apertura 2001, ante Gimnasia y Esgrima La Plata, en el Bosque.

La tarde arrancó de la mejor manera, a los 37 minutos del primer tiempo un remate suyo se desvió en la barrera y Guillermo Hernando nada pudo hacer. Era el 1 a 0 para el conjunto quemero. En el segundo tiempo Claudio Enría y Gonzalo Choy González lo dieron vuelta para el tripero, pero a los 93 minutos, Patota Morquio decretó el empate final. Esa tarde, el Cachi compartió equipo con el mufa Gabriel L*b*s, Rodolfo Graieb, Juan Carlos Padra, Lucho González y el Pelado Moner, un lujo que pocos se pueden dar.

Al torneo siguiente (Clausura 2002), Huracán tendría una de sus mejores campañas de la década, al terminar en la cuarta colocación. Casi dos meses después del encuentro con el Lobo platense, en la primera jornada ante Chacarita, Miguel Ángel Brindisi repitió a 10 de los 11 jugadores. Solo Villa le dejó su lugar al paraguayo Julio González. Ese día, el Globo ganó 2 a 0 con goles de Morquio y Tito, que en el entretiempo reemplazó a De Porras. Así, el homenajeado del día se despedía de la primera división con un récord envidiable, 1 partido y medio, 1 gol.

Sin hacerse mala sangre retornó al equipo de Caballito (2002/2003), que venía penando por el dolor de ya no ser y trataba de dejar rápido la Primera B Metropolitana. En la fecha 13 de la segunda fase, ante Deportivo Armenio, Ferro ganó por 2 a 0 con tantos de De Porras y Félix Décima y así logró la vuelta a la B Nacional.

Sin grandes figuras (los más conocidos eran Cristian Tula, Ibrahim Sekagya, Maxi Velásquez, Eugenio Klein, el histórico Décima, el arquero Caffa y el Pupi Salmerón), De Porras se calzó el traje de goleador y se despachó con 10 tantos en 20 partidos que sirvieron para subir. Como si esto fuera poco, en la fiesta del ascenso robó cámara al lado de Diego Korol y Quique Felman, patético.

En 2004 pasó a préstamo por 15 mil dólares al Persija Yakarta (2004/2005) de Indonesia. Rápidamente se convirtió en uno de las figuras del equipo y de la liga. Allí anotó 16 goles en 28 encuentros. Luego se sumó al PSIS Semarang (2005/2006), donde también la rompió. Marcó en 23 ocasiones y perdió la final del campeonato local ante el Persik. Se fue como un ídolo.

Pegó la vuelta a Ferro Carril Oeste (2006), en la B Nacional, pero tuvo muy poca acción, apenas 6 presencias y a comienzos de 2007 se tomó el avión con rumbo a Italia.

Después de un periodo a prueba fichó con el Benevento de la Serie C2, donde disputó 8 partidos, la mayoría como suplente, y convirtió un gol. Finalizado el préstamo retornó a la Argentina, sin saber lo que le esperaba.

La penosa situación económica y financiera de Ferro provocaron que el jugador fuera rematado (no, no fue ajusticiado por una turba iracunda de hinchas del Verde, sino que fue subastado al mejor postor, bah, al único). En la sede del Juzgado Nacional de Primera Instancia en lo Comercial N° 13, a cargo de la Dra. Alejandra Tevez se determinó la venta de los derechos económicos y federativos del atacante al Benevento a cambio de 70.000 dólares (80.000 euros). El conjunto italiano fue el único que hizo una oferta por De Porras. Triste, pero real.

En la temporada 2007/2008 solo contabilizó 4 encuentros. En agosto de 2008 pasó al San Felice Normanna, por 90 mil euros. Sin embargo, en septiembre, rescindió el contrato para incorporarse al Hinterreggio donde continúa hasta estos días.

Nos reservamos lo más jugoso para el final, al mejor estilo Martín Granero, De Porras nos regala su página web personal, donde incluye una galería con goles, jugadas, fotos y hasta nos da la posibilidad de ser sus amigos (al menos a través de Facebook) o hacernos fans de él. Cachi, sos un grande.

Drovandi Jorge

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Jorge Alberto Drovandi (El Hombre Bala)

Su homenaje en el sitio puede resultar apresurado, y en cierta forma quizás lo sea. Es joven, recien tiene 23 años, le queda mucho recorrido por baldosear, muchísimo. Pero su apellido nos recuerda al verano, estación especial para los futbolistas one hit wonders, esos que con un solo éxito se dedican a robarla a lo largo y a lo ancho del planeta tierra, el conurbano bonaerense y zonas aledañas, y quierase o no, ésta es la época ideal para postearlo. Fracasó acá, del otro lado del mapa, y en poco menos de 4 años completó la carrera de «baldosero internacional» con diploma de honor.

Nacido en Rosario, el 5 de noviembre de 1985, dio sus primeros pasos en las divisiones inferiores de Newell’s Old Boys (jugaba seguido en la liga rosarina y alternaba en los torneos de AFA), y ya de grande, a los 17 años, el ex Racing Juan Carlos Prycodko lo acercó a San Lorenzo de Almagro.

Fue allí donde se dio a conocer, el 2005 daba sus primeros pasos y el conjunto de Boedo sorprendía al mundo al contar con un crítico de cine (y con un frondoso prontuario a cuestas) como director técnico. Gabriel Rodríguez, coordinador de las juveniles cuervas, lo marcó y el pibe fue a la pretemporada con los grandes.

El comienzo fue esperanzador, el Ciclón se quedó con el importantísimo (?) pentagonal de verano con cinco puntos de ventaja y sin goles en contra, provocando que la masa sanlorencista copara San Juan y Boedo.

Drovandi, fue uno de los mejores del mini-torneo. Ante River logró lo imposible, le puso un centro a Germán Casigol Herrera que terminó en el fondo de la red, contra Racing se ganó un lugar desde el arranque y contra Independiente jugó un rato. El summum de su carrera lo tuvo en la definición, ante Boca.

Al Ciclón le alcanzaba con empatar ante el Xeneize, pero la mística copera (de verano) del conjunto azulgrana lo obligaba a ganar como sea. Y así fue, 1-0 apretado, con gol de Drovandi, y a levantar el trofeo de campeón.

Fueron momentos de gloria para el Hombre bala que se despachaba ante los medios: «Soy un poco rápido, voy por izquierda, me caracterizo por tirar centros, desbordar. No sé, tengo un estilo de juego como el del Piojo López, o algo así, ja» tiraba sin ponerse colorado. A la hora de elegir referentes tampoco balbuceaba: «Me gusta como juega Román Díaz, de Lanús, es muy desequilibrante. Y el Mellizo Guillermo«.

Tampoco escatimó en elogios para el entrenador: «El Bambino me dio mucha confianza, finalizadas las prácticas me indica todos los errores que no debo cometer y me enseña algo nuevo. Él sabe que tengo mucho por aprender, por eso me pide tranquilidad«.

San Lorenzo tenía dos campeonatos por delante (Copa Libertadores y torneo local) y el debut oficial no tardaría en llegar. Fue en la primera fecha del Clausura, ante Olimpo en Bahía Blanca, en un 0-3 para el olvido. Una semana después se fue victorioso (por única vez en su carrera) en la goleada por 3 a 0 (hat-trick del Látigo Peirone -de quién ya tendremos tiempo de ocuparnos-) ante Boca. Esa tarde reemplazó a Leonardo Fabio Moreno a los 83 minutos. En la tercera fecha, ante Gimnasia La Plata fue titular en la derrota por 3 a 1 y salió promediando la segunda mitad. Luego jugó un puñado de minutos ante Rosario Central, Colón de Santa Fe y Argentinos Juniors.

En total fueron 6 partidos, con un saldo negativo de 1 victoria, 1 empate, 4 derrotas, sin hacerle un gol ni al arcoiris. Ah, a Boca le ganó las 2 veces que lo enfrentó.

Paradójicamente, aquel viernes 22 de abril, que será eternamente recordado como el «día del golazo de Claudio Marini» terminaba la pasantía de Jorge Drovandi en la Primera de San Lorenzo y se acababa también, el experimiento del crítico de cine como entrenador. Dicen los que saben, que quienes se acercaron esa noche a la cancha de San Lorenzo vieron a la mejor dupla ofensiva de la historia, EdilioLeonardo Fabio Moreno, un hecho que nunca jamás volvió (ni volverá) a repetirse. Ese día La Bala, con un futuro enorme a cuestas, pasó a ser un simple proyectil de cebita que se la dio de lleno contra la pared por no meter un cambio a tiempo.

La llegada de Gabriel Rodríguez, que lo había ayudado en un principio, lo devolvió a la clandestinidad. Pasó a préstamo a Chacarita (2005/2006), pero después de un arranque prometedor terminó comiendo banco, al menos se pudo sacar la espina de convertir un par de goles.

Tener un ratito de continuidad aunque sea en la B Nacional le dio confianza, asi fue que misteriosamente, a comienzos de la temporada 2006/2007 se sumó a… Rosario Central. ¡Traición! dirá algun amigo rosarino, pero no, ni el más fanático de los hinchas canallas recordará el paso de Drovandi por la entidad de Arroyito. Paseó su fútbol por la reserva donde le marcó un tanto a Carlos Kletnicki (un hecho del que solo pueden jactarse unos pocos iluminados (?))

A mediados de 2007 sacudió el mercado del fútbol mundial cuando fichó por el Newcastle… sí, pero el Newcastle United Jets de Australia, seguramente engatuzados por algún video medianamente bien editado. Apenas llegó le tiraron la casaca número 7, entrenó unas semanas al lado de Mario Jardel y a fines de agosto lo mandaron a la cancha. Metió debut y despedida en 28 minutos ante el Perth Glory, y 3 meses después lo mandaron de vuelta.

A la vuelta más calmo, Drovandi pensó y decidió volver al unico lugar donde tuvo éxito, Mar del Plata. Enfiló para la zona portuaria y se sumó a prueba a Aldosivi. Al parecer no anduvo tan mal y quedó. Comió banco a lo bestia, pero se dio el gusto de compartir plantel con Tomatito Pena, David Reano, Andrés Aimar, el Gatito Mignini y Darío Capogrosso, entre otros. Eso sí, de goles ni hablar.

Desde octubre del año pasado hace las delicias del pueblo mendocino en Luján de Cuyo, donde después de un arranque flojo (lo sancionaron con cuatro fechas por una roja ante Guaymallén) se despachó con 5 tantos que ubican a su equipo en la pelea de la zona 5 contra verdaderas potencias como Atlético Policial y Sportivo del Bono.