Mauro Aranha

Mauro Aranha de Lima
Con esa conjunción de nombres no le quedaba otra que ser brasileño y por ende, ser futbolista. Habiendo jugado en la Selección Paulista a comienzos de 2002 llegó a Santa Fe para unirse a Colón. Rápidamente hizo buenas migas con Gilton y Marcio Alemao.
A su llegada, «Maurinho», como lo apodaron, también se hizo tiempo para vender un poco de humo: «Estoy muy bien en Colón, la paso muy bien con mis compañeros, con quienes comparto la pensión. Por ahora, no se me están cumpliendo los objetivos, yo quiero llegar a Primera. En mi posición los jugadores que más me gustan son Castagno Suárez y, de Brasil, Vampeta«.
Sin haber debutado buscó otro rumbo. Al parecer no tenía demasiadas ganas de caminar porque se fue a la vereda de enfrente. Y así fue que bajó de categoría para defender la camiseta de Unión en la B Nacional. Jugó un puñado de partidos hasta que en enero de 2005 se alejó con rumbo desconocido.
Tras descartar varias hipótesis llegamos a la conclusión que, esté donde esté, por las noches se calza el traje de superhéroe y juega a ser el «Hombre Aranha«.

KeyserSoze

Magnago Víctor

Víctor Eduardo Magnago

Segundo marcador central surgido de las divisiones inferiores de Boca Juniors.
La mala decisión de Carlos Bianchi de disputar el último encuentro del Clausura 2003 ante Rosario Central con un equipo plagado de juveniles, le hizo conocer las mieles de la Primera División. Fue así que el 6 de julio de 2003 en el Gigante de Arroyito, mientras los grandes festejaban en La Bombonera la obtención de la Copa Libertadores, el Xeneize formó con Gustavo Eberto, Raúl Osella, Joel Barbosa, Federico Carballo, Víctor Magnago, Leonardo Verón, Matías Silvestre, Juan Pablo Caffa, Jonathan Fabbro, Mauro Boselli y Héctor Bracamonte. Luego ingresaron Víctor Ormazabal y Edilio. El partido terminó 7 a 2 a favor del conjunto rosarino y los defensores, que no tuvieron una buena tarde sepultaron sus posibilidades de volver a jugar. Solo Barbosa y Carballo se pusieron la azul y oro otra vez antes de despedirse del club poco tiempo después.
Antes de esto, en el verano de 2003 había sido tasado en u$s 350.000 y disputado algunos encuentros en Reserva.
Un año más tarde quedó libre porque no le hicieron primer contrato. Pasó al fútbol mexicano, donde, según su currículum, jugó 20 partidos y convirtió 3 goles para el Pachuca Juniors, filial del los Tuzos. Con esos números, buenos por tratarse de un defensor, resulta extraño el hecho de que no se haya sumado al primer equipo.
Seis meses después retornó a la Argentina para defender los colores de La Plata FC, donde redondeó 10 partidos, sin goles, en el Torneo Argentino B y tuvo de compañero, entre otros, a Nicolás Ayr y José Manuel Barbas.
En Julio de 2005 se unió a Argentino de Quilmes de Rafaela, del poderoso Torneo Argentino C, para jugar 15 partidos y anotar 6 tantos.
A la temporada siguiente fue transferido al Espoli, club de la segunda división del fútbol ecuatoriano, donde no se conoce cuántos partidos disputó pero se sabe que fue sancionado en algunas ocasiones por juego brusco y por insultarse con los rivales.

KeyserSoze

Padra Juan Carlos

Juan Carlos Padra
Petiso, flaco, flequillo prolijo, gambeta endiablada. Así asomaba Juan Carlos Padra en la Primera de Huracán a fines del milenio pasado. Claro que su historia en el fútbol venía de antes, del baby de Franja de Oro de Pompeya, al lado de su amigo Leandro Romagnoli, de las divisiones inferiores en el Quemero y una prueba en el Barcelona de España, que a los 16 no lo pudo fichar por no tener la doble ciudadanía.
Debutó en 1999 en la B Nacional jugando unos minutos ante Deportivo Español. Al año siguiente se ganó el puesto de enganche a fuerza de talento y los hinchas comenzaron a ilusionarse.
Tras lograr el ascenso a la A, se cumplió su sueño de jugar en Primera. Pero con el paso del tiempo y los técnicos quedó marginado detrás del Rolfi Montenegro y Lucho González. Babington lo colgó y no le quedó otra que buscarse club.
A fines de 2002 estuvo en Corea. El Daewoo Football Club estaba interesado en contratarlo, pero el clima asiático le jugó en contra. «Durante estos días de licencia que pedí en Huracán estuve en Corea, en Seúl. El club Daewoo me había hecho una oferta inmejorable, viajé para concretar la transferencia, pero decidí no aceptar cuando vi que el lugar era casi inhabitable. Imposible sobrevivir ahí, hacía 14 grados bajo cero, así que preferí quedarme acá. Tal vez psicológicamente no iba a poder aguantar«, dijo cuando pegó la vuelta. Días después pasó a préstamo al Logroñes del ascenso español. A cambio de 10.000 dólares y con una opción de compra de 400.000 partió seis meses rumbo al Viejo Continente para jugar, por problemas burocráticos con su pase, apenas 9 partidos y convertir un gol.
Cuando retornó, el Globo ya había descendido y se quedó a pelearla en la B Nacional. Sus números totales en el club de Parque Patricios cerraron en 90 partidos y 12 goles (58 encuentros con 10 tantos en la A).
Tras haber estado en carpeta de Los Andes y Cobreloa de Chile, a mediados de 2004 se mudó a Caballito. En Ferro disputó 4 cotejos y no convirtió goles. Sin embargo le alcanzó para conocer a figuras de la talla de Carlos Bangert, Cristian Ayala, Muhamed Nsubuga, Ibrahim Sekagya, Juan Pablo Caffa, Roberto Molina, Diego Cochas, Félix Décima, Mariano Campodonico y Federico Lagorio.
Para 2005 volvió a sacar el pasaporte a la luz y luego de fracasar su pase a Millonarios de Colombia fue hasta México. Fichó con el Lobos B.U.A.P, donde redondeó 14 encuentros y 3 anotaciones.
A mediados de año coqueteó con Olimpo de Bahía Blanca, pero terminó en Defensa y Justicia, donde apenas repartió 163 minutos entre 5 partidos.
En 2006 recaló en All Boys, para jugar el primer semestre del año, sin embargo no descolló y volvió a probar suerte en Europa.
En Italia defendió los colores del poderosísimo Nuovo Campobasso de la Serie D. «Me fue muy bien en el aspecto futbolístico. Pero en el club había muchos problemas entre los dirigentes y no me sentía cómodo. Además tengo una familia y ellos (su esposa y su hijo Román) no podían acostumbrase a la vida de Europa. Por eso preferimos volver y probar suerte acá«, declaró meses después.
A principios de 2007 estuvo a prueba en Temperley, pero no llegó a un acuerdo económico. También anduvo por Deportivo Morón, donde no convenció al cuerpo técnico. Por estos días está libre, buscando su destino en alguna cancha de nuestro país.
Hasta acá llegó la carrera de Juan Carlos Padra, un pibe que podría haber conocido el mundo y terminó conociendo gran parte de Buenos Aires a la perfección.

KeyserSoze

Lezcano Pablo

Pablo Víctor Lezcano (El Mono)
A diferencia de quien se autoproclama como el padre de la cumbia villera, a este Pablo Lescano (disparidad ortográfica al margen) no se le dio por robar. Y si lo hizo, trató de que fuera de la forma menos notoria posible. Sin un tecladito ni el ruido de lata característico de la bailanta y con una pelota número 5 en los pies. Así intentó ganarse la vida.
Nacido el 24 de enero de 1980, delantero nato hincha de Chacarita y fanático de las milanesas con papas fritas (no es joda), se formó bien de abajo.
Se destacaba en una liga de Claypole, donde fue goleador, hasta que un cazatalentos lo vio y se lo llevó para las divisiones inferiores de Banfield. Fue subiendo escalones hasta que disputó unos minutos en la temporada 2000/01, en la B Nacional.
Con el ascenso consumado y sin oportunidades de jugar, a mediados de 2001, fue cedido a préstamo a Racing de Olavarria para pelear el Torneo Argentino A. Sin embargo, seis meses después ya estaba otra vez en el Sur defendiendo los colores de Banfield en Primera División. El uruguayo Luis Garisto le dio la oportunidad de mostrarse y en su primer partido, ante Rosario Central, anotó el gol que le dio el triunfo a su equipo. «Cuando la pelota cruzó la línea me acordé de dos cosas: mi señora y mi hijo Nahuel, de cinco años. Me costó mucho llegar acá y, entonces, lo que me pasó es el sueño de cualquier futbolista«, dijo. Como si fuera poco se ganó los elogios de un peso pesado como Josemir Lujambio. La posterior llegada de Julio Falcioni le restó muchas oportunidades, quedando bastante relegado, y debió buscar suerte en otros horizontes. En total con la camiseta verde del Taladro disputó 15 partidos y convirtió 2 goles (a Rosario Central y Estudiantes LP).
A comienzos de 2004 se vinculó con Brown de Adrogué, donde tuvo la chance de disputar más minutos en cancha. Al parecer dejó un grato recuerdo en el equipo de la zona sur.
A mitad de año partió para Chile para jugar en Rangers llevado por la «Vieja» Reinoso. De entrada la tiraron la número 9. Según los amigos de «La Rompieron» tuvo muchas oportunidades y no convirtió ningún gol. Para colmo, su mala relación con la prensa lo condenó al ostracismo: «Primero cuando llegué la relación era buena…pero no conocía a nadie, luego, al pasar los partidos y después de la lesión… fue lamentable… fueron mala leche conmigo. Trato de no hablar mucho, no me gusta hablar… por eso mismo no me gusta escuchar programas… Yo a las personas las trato bien… delante de mí me trataban bien y después hablan mal, pero eso conmigo no va. La prensa te puede subir o bajar… si andas mal estas por allá abajo y luego si marcas un par de goles estás por allá arriba… eres una estrella, por ahora no me interesa la prensa, ya que en un momento me faltaron el respeto, pero mientras hablen de lo futbolístico todo bien, pero no de la persona.« Como era de esperarse, antes de finalizar el contrato pegó la vuelta.
Quedó libre de Banfield y pese a las ofertas de Brown de Adrogué y Los Andes fichó con Deportivo Morón y al llegar siguió refiriéndose a su experiencia chilena: «No fue una buena experiencia. El clima era muy distinto al nuestro, muy cambiante. Es increíble pero a veces había lluvia, calor y frío en el mismo día. Me costó bastante adaptarme. Además, fui sin haber realizado la pretemporada, con lo que dí ventajas en lo físico». En el Gallito, donde se encontró con un viejo conocido como Fernando Zagharián, logró convertir un par de goles y pelear al campeonato hasta las instancias finales aunque no rindió como se esperaba.
Seis meses más tarde, otra vez se puso la camiseta de Brown. No se sabe cómo fue su desempeño en esta segunda etapa, pero a juzgar por el poco tiempo que permaneció, su rendimiento no fue satisfactorio.
A comienzos de 2006 decidió bajar un poco sus pretensiones y jugar en el Torneo Argentino B con Central Córdoba de Santiago del Estero, de donde se fue en abril con un puñado de goles en su cuenta personal.
Tras un largo tiempo perdido, apareció en este 2007 jugando contra Cerámica Argentina defendiendo los colores de Independiente de Chivilcoy, en el Torneo Argentino C.

KeyserSoze

Caiafa Gabriel

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Gabriel Hernán Caiafa
Un trotamundos de la redonda, un ejemplo de la perseverancia. Uno de esos tipos que pese a permanecer largo rato en la categoría máxima escapa a la memoria del futbolero medio. Estas son algunas frases que describen la trayectoria de Gabriel Caiafa.

En 1994, con 17 años debutó en la primera de Argentinos Juniors, jugando de manera intermitente hasta 1998. Luego pasó por Estudiantes de Buenos Aires en el Nacional B, pero en esa divisional lograría mayor reconocimiento con la camiseta de Los Andes, en la temporada 1999/2000. Con 38 partidos y 5 tantos colaboró para el ascenso del conjunto de Lomas de Zamora a Primera. Y ese hecho le permitiría volver a jugar en la elite del fútbol argentino. Dejó su huella no solo por calzarse una horrible (por el modelo, claro) camiseta marca ED sino por convertir un gol (el único) en la victoria por 1 a 0 ante Huracán. Además, durante los seis meses que permaneció en el Milrayitas en la A jugó al lado de Cristian Muñoz, Gabriel Nasta, Lucas Bovaglio, Germán Noce, Mauricio Levato, Víctor López, Ezequiel Maggiolo, Ruben Ferrer y Oscar Monje, entre otros. La mala campaña del Apertura (apenas superó en puntos a Racing y Almagro) y la mediocre del Clausura, condenaron al equipo de Lomas a retornar al ascenso.

Sin embargo, para comienzos de 2001 Caiafa ya se había ido en busca de nuevos horizontes. Millonarios lo contrató y Bogotá fue su casa por seis meses. A la capital colombiana llegó en un paquete importado por Juan José Bellini (ex presidente de la Federación Colombiana de Fútbol) del que también hacia parte José Manuel Moreira. Si amigo lector, el aporte de Bellini a los azules fue un paquete con dos paquetes, un metapaquete. Con algo de expectativa por parte de la parcial, Caiafa debutó contra América de Cali, partido que se saldó con un contundente 4-1 a favor de los azules. No se sorprenda, Gabriel no estuvo entre los anotadores. En la titular se sostuvo tres partidos más en los que no supo lo que era celebrar goles en el trópico. Relegado a la suplencia, sólo volvió a saltar al gramado meses después en una escandalosa derrota 3-0 de Millonarios contra Envigado en Bogotá. Sobra decirlo, su calificación ese día apenas rondó los dos puntos. Llena de motivos, la directiva azul decidió dar por terminada la incursión de Caiafa por tierras cafeteras apenas terminó el torneo apertura. Nadie se opuso.

Con los bolsillos llenos retornó al país y se olvidó del prestigio para volver a pelearla en la segunda división. Pasó 6 meses con más pena que gloria en Almagro (2001), donde cada vez que regresó lo hostigaron con insultos.
A principios de 2002 partió rumbo a Mendoza y durante un semestre defendió la casaca de Godoy Cruz como nunca lo había hecho con otra. Convirtió algunos tantos y a su salida del club confirmó que sólo volvería por la gente: “Yo cierro la puerta con la empresa, no lo hago con la hinchada de Godoy Cruz. Una cosa es la gente y el club de Godoy Cruz y otra distinta es la empresa que viene a aportar al club. Con la gente de Godoy Cruz me fui muy bien, porque nosotros lo salvamos del descenso, lo metimos en un octogonal, descendimos al clásico rival, le ganamos los dos clásicos. Acá la gente nos respondió, la empresa no”. Se fue reclamando premios por haber salvado al equipo del descenso, sin embargo por el lado de la empresa respondieron: «Gabriel Caiafa se fue de Godoy Cruz y firmó todos los papeles, ante un escribano, que certificaban que había cobrado todo. Él reclama unos premios, pero la gente que se fue de Godoy Cruz cobró todo«.

Para la temporada 2002/2003 volvió a la Capital y se mudó al Bajo Belgrano para gritar un puñado de goles con la camiseta de Defensores de Belgrano, al lado de Gabriel Pereyra y José Sand. Para colmo, a mediados de 2002 inició un juicio contra Los Andes para cobrar una deuda de 50.000 pesos.
Luego de haber coqueteado insólitamente con el Milrayitas, el último semestre de 2003 lo disputó en su conocida Mendoza, pero con la camiseta de San Martín. Casi ni jugó, hizo pocas anotaciones y se fue mal, en diciembre, y a su manera, reclamando una deuda junto a Aníbal Roy González.

Otra vez armó las valijas, aunque esta vez para irse un poco más cerca. Contó con el visto bueno de Néstor Clausen y se sumó a The Strongest de Bolivia, donde se consagró campeón del Torneo Clausura 2004. Durante el Torneo Apertura convirtió 5 goles, en el Clausura mermó su rendimiento goleador, pero convirtió su penal en la final.
Luego de salir campeón en Bolivia tuvo que empezar a remarla otra vez. Quedó libre y durante seis meses entrenó en el CEFAR (Centro de Entrenamiento para Futbolistas de Alto Rendimiento).

Para la temporada 2005/2006 y tal vez por la recomendación de algún amigo rabino o simplemente para sumar millas en su tarjeta de crédito viajó hasta Israel para incorporarse al Hapoel Raanana de la segunda división. Según lo que se pudo averiguar jugó poco y se fue rápido. Se desconoce si pisó algún restaurante kosher o si escuchó Matisyahu.
A mediados de 2006 fichó con el Portuguesa de Venezuela desechando una oferta del Deportivo Santamarina de Tandil. En su primer torneo convirtió 4 goles siendo el segundo goleador de su equipo, pese a que las lesiones le impidieron jugar con continuidad. Se cree que los domingos de partido se levanta temprano junto a sus compañeros para ver el programa «Aló Presidente» y escuchar las ocurrencias de Hugo Chávez.

KeyserSoze y siempreconusted
Post en simultáneo con Bestiario del Balón.

Ruiz Emanuel

Emanuel Diego Salvador Ruiz (Suchard)
Aunque usted no lo crea, la historia del hombre de los 3 nombres y la de Juan Román Riquelme tienen varios puntos en común. Dejando de lado que ambos jugaron juntos en las inferiores de Argentinos Juniors y en la Primera de Boca, fue Emanuel quién le inculcó a Román el fanatismo por el Xeneize y lo incentivó a probarse en el Bicho. Cuenta la leyenda que el padre del delantero llevaba a su hijo y al amiguito a la Bombonera cuando ambos eran dos pibes que apenas empezaban con el fútbol.
Emanuel Ruiz nació el 7 de julio de 1978 y dio sus primeros pasos en Argentinos Juniors. Ya en 1996, Boca Juniors lo adquirió junto a otras luminarias como César La Paglia, Pablo Islas, Fabricio Coloccini y Alejandro Lalli, entre otros. Con el «Bambino» Héctor Rodolfo Veira tuvo la oportunidad de debutar en Primera División pero no mucho más. Luego, con la llegada de Carlos Bianchi jugaría con algo de éxito en el Apertura 1999 gracias a una lesión de Guillermo Barros Schelotto. En total, con la casaca azul y oro disputó 22 encuentros entre 1997 y 2000.
En el ínterin, en la temporada 1998/1999, fue cedido a préstamo a Rosario Central, para jugar apenas 3 partidos. A mediados de 1998 protagonizó un accidente automovilístico en Rosario al chocar de frente su Honda Civic contra un ómnibus. Apenas sufrió una luxación en el hombro. Su novia se llevó la peor parte con fuertes golpes en el cráneo, tórax y un pulmón dañado que le provocaron la muerte pocos días después.


A comienzos del 2000 tenía arreglada su contratación por parte del Sunderland que iba a pagar 2.800.000 dólares. El jugador viajó a Inglaterra e incluso hizo la revisión médica pero a los pocos días regresó con la intención de quedarse en Boca.
El salto de calidad lo pegó meses después cuando el AEK Atenas de Grecia le puso los ojos encima y se lo llevó por 2.500.000 dólares. En el país campeón de Europa participó en 23 encuentros, convirtió 5 tantos y tomó mates con Luis Calvo y Fernando Navas.
Retornó a la Argentina para jugar en Unión de Santa Fe (2001/02), donde convirtió 4 goles en 30 partidos. A fines del 2001, el Sunderland volvió nuevamente a la carga, pero otra vez fracasó. Finalizado el préstamo con el Tatengue volvió al AEK, donde no fue tenido en cuenta y ni figuró en la lista para la Champions League.
Durante el Clausura 2003 vistió la casaca de Talleres de Córdoba. Fueron 6 partidos, sólo 1 como titular y ninguna flor. Sin embargo, el gusto de haber compartido plantel con Darío Capogrosso, Luis Islas, Marcos Gutiérrez, Facundo Erpen, Germán Real y el «Yerbatero» Claudio González, entre muchísimos otros, no se lo sacará nadie.
A mediados de 2003 arregló su contrato con Quilmes. Practicó e incluso hizo declaraciones como para ganarse a la hinchada: «Tenía una oferta de Chicago pero hablé con Alfaro y me gustó la idea y el proyecto. Además, me dijeron que él es una gran persona y eso vale mucho. Tengo buenas expectativas porque estoy en un gran club. No vamos a descender«. La remató con «Tengo que estar al máximo porque me siento orgulloso de que ellos se hayan fijado en mí. Espero rendirles. Vengo a trabajar para que las cosas salgan como las planeamos. No pienso en ser titular pero ojalá me gane un lugar».
Sin embargo, surgieron problemas y apareció justamente en Nueva Chicago. Mataderos fue su casa durante algunos meses en el Apertura 2003. Amablemente lo recibieron con los brazos abiertos pero se fue por la puerta de atrás y en medio de un escándalo.
Roberto Vila, por aquel entonces secretario del Torito, le abonó la suma total del préstamo (30.000 pesos) al padre del jugador, Carlos Ruiz, y al representante Patricio Arizaga en 3 pagarés de 10.000 pesos cada uno. El papá del jugador, días después, le confesó a Daniel Blasco, vicepresidente 1º de Nueva Chicago, que le había entregado el dinero a Arizaga y Vila a cambio de la titularidad de Emanuel en el equipo. También se había pactado que en caso de que Alberto Márcico, el DT del Torito, no lo incluyera a Ruiz entre los 11 titulares, el dinero se repartiría entre la barrabrava para que lo «apretaran» al ex Ferro, Boca y Gimnasia LP.
Que esto se hiciera público no provocó más que la rescisión del contrato del Suchard. Al menos compartió vestuario con Nacho González, Julián Kmet, Leo Ramos, Juan Ramón Jara, Livio Prieto, Jorge San Esteban, Elvio Martínez y Martín Mandra, por nombrar sólo a algunos.
Tiempo después viajó a México para defender los colores del Deportivo Toluca. No hay datos fehacientes sobre su actuación en el equipo mexicano, pero a juzgar por el poco tiempo que permaneció se puede afirmar que no descolló. Al menos, desde acá, suponemos que le alcanzó el tiempo para comer tacos, nachos, enchilada y ver alguna película de Gael García Bernal. A mediados de 2004 desembarcó en Defensores de Belgrano, compartiendo sábados con Leonardo Más, Rodrigo Vilariño, Pablo Cantero, Ornaldo Claut, Matías Oyola, Leonel Unyicio, Fabio Pieters y Carlos Yaque, entre otros galácticos abonados a esta página. Todos contribuyeron al descenso del equipo del Bajo Belgrano, sin embargo Ruiz, todo un visionario, abandonó el barco a mitad de camino.
A comienzos de 2005 recaló en el siempre candidato Real España de Honduras donde llegó chapeando diciendo que tenía un promedio de 14 goles por temporada. «Espero mejorar en Honduras, la idea de un jugador como futbolista y persona es crecer día a día y la mía es ésa» dijo apenas pisó suelo hondureño. Las lesiones conspiraron contra su supuesta capacidad ultragoleadora y el contrato fue rescindido a los pocos meses.
No se explica que tras un largo tiempo alejado de los primeros planos, en abril de 2006, haya sido mencionado como posible refuerzo del Coritiba de Brasil para disputar la Serie B del Brasileirao. Medios de ese país llegaron a afirmar que tenía un juego similar a Diego Maradona y Carlitos Tévez (no es joda). El pase no se hizo y su paradero fue imposible de hallar otra vez.
A principios de este 2007 se lo encontró formando parte del plantel de San Lorenzo de Luján, un equipo de la liga lujanense que este año participará del Torneo Argentino C. Se cree que por estos días espera un nuevo llamado del Sunderland, tal vez la tercera sea la vencida.
Esta es la vida del Suchard Ruiz, un puntero derecho que conoció muchísimos baldoseros, se engolosinó con la fama y no demostró ser más que un simple caramelo ácido.

KeyserSoze

Bohive Martín

Martin David Bohive
Defensor surgido de las divisiones inferiores de Independiente que no logró trascender. Su aparición en la primera división, a modo de presagio, se postergó mas de la cuenta. En el año 2000, ya con 22 años, el «Pelado» Osvaldo Piazza le tiró la 23 y lo incluyó en la lista de buena fe de la Copa Mercosur. Aquel plantel también lo integraron pibes como Pekarnik, Pernía, Albil, Manrique, Eluchans, Trecco y Vuoso, entre otros. El Rojo fue tercero en el grupo, producto de 2 triunfos, 1 empate y 3 derrotas, detrás de Cruzeiro y Palmeiras y solo superó en puntos a la Universidad Católica. El bueno de Martín fue al banco en 2 partidos pero no ingresó en ninguno. Solo sumó algunos minutos en un amistoso ante San Lorenzo por el Torneo de Invierno.
Para mediados de 2001, su estadía en el conjunto de Avellaneda ya había finalizado. Encontró su nuevo hogar en Arrecifes, defendiendo los colores de Almirante Brown en la B Nacional. Jugó varios partidos en un equipo que a la temporada siguiente se iría al Argentino A.
Se desconoce qué fue de su vida entre mediados de 2002 y 2003, aunque se sabe que estuvo cerca de arreglar con el Arcense de El Salvador pero no lo hizo por tema de papeleríos. A comienzos de 2004 se lo encontró jugando en La Paz FC de Bolivia, con rendimiento irregular.
Meses después se vinculó a Sportivo Las Parejas, donde permanece hasta estos días esperando que alguien lo reconozca y se digne a sacarle una foto de frente, no como en ésta en la que aparece luchando con Zaballa, de Central Córdoba de Rosario.

KeyserSoze

Burdieri Juan Patricio

Juan Patricio Burdieri
«Si tiene un ratito libre, haga lo siguiente. Tome un lápiz, un papel y anote: Juan Patricio Burdieri. Después guárdelo en un cajón y en un par de años vuélvalo a ver. Quizás se sorprenda cuando se entere de que hay en el Milan un pibe que estuvo a punto de jugar en River. O mejor dicho, que durante cuatro meses practicó en las canchas auxiliares del Monumental con la categoría 82 -y eso que nació en 1984- y hoy lo hace ahí nomás del Guisseppe Meazza, el estadio del Milan. El mismo Milan de Fernando Redondo.«, ni más ni menos, eso decía el Suple River del diario Olé del 1 de noviembre de 2000.
Nacido en Ramos Mejía, el 14 de abril de 1984, arrancó jugando al baby en el Club Don Bosco, luego se mudó a Tandil para defender los colores de Grupo Universitario. Allí lo vio Abud Selim, un veterano dirigente que lo puso en contacto con Roberto Valerstein, director de Fútbol Internacional Sociedad Anónima (FISA). Al mismo tiempo, se fue a probar a River Plate. Quedó, pero no pudo ser fichado porque el libro de pases había cerrado. Estuvo entrenando en el club e incluso trabó amistades con varios compañeros. De haber podido jugar hubiese peleado el puesto con Gastón «La Gata» Fernández y Juan Carlos Menseguez.
Cuenta la historia que Silvano Flavorea, enviado del Milan de Italia, había llegado a nuestro país para observar a Rafael Maceratesi, por aquel entonces jugador de Rosario Central. Fue ahí cuando FISA le recomendó que observara al juvenil Burdieri. Fue a ver una práctica del Millonario, quedó fascinado con el pibe y se lo llevó para el Viejo Continente.
Su arranque fue prometedor, metió goles y hasta le gritaron: «Bien Bati», comparándolo con el ídolo de Fiorentina. En el equipo milanés hizo buenas migas con Leandro Depetris, actualmente en el Brescia. Al ser consultado sobre su nuevo estilo de vida contestó: «Camino solo y aún no lo creo. Es todo irreal. Cuando bajé del avión me estaba esperando un Mercedes Benz con dos tipos con traje».
No se sabe en qué momento se desvinculó del equipo rossonero. Sabido es que permaneció en Italia aunque prefirió alejarse de los flashes y mantenerse en el anonimato absoluto. Solo se conoce que jugó hace algún tiempo en la «Lega Nazionale Dilettanti», algo así como una liga para aficionados representando a los equipos de Lentigione Calcio y Scauri Minturno. Bastante pobre su reseña actual, él tampoco hizo demasiados méritos como para figurar.
Ahora sí, ese papelito ya amarillo de lo añejo con la inscripción «Juan Patricio Burdieri» lo puedo tirar tranquilo, total, no me sirvió de nada.

KeyserSoze